Quédate, inspiración.
Desde que llegaste,
causaste revuelo en mi mente y corazón.
Despertaste sentidos que permanecían dormidos en mi interior,
y me llevaste por un camino que pensé haber olvidado.
Desde que llegaste,
las palabras y voces fluyen desde mi cabeza hasta la punta de mis dedos,
recorriendo cada una de mis células arrastrando sus pesares,
y vertiéndose sobre el papel, de una forma que no creí posible.
Desde que llegaste,
Me absorbes de tal forma que todo a mi alrededor desaparece,
y no puedo concentrarme ni funcionar correctamente,
pero es un precio mínimo a pagar por todo lo demás que me has dado.
Y ahora pretendes irte.
¿Y qué voy a hacer sin ti?
Ahora no puedo parar de pensarte y reproducirte en mis sueños,
de anhelar tu abrazo y tu aliento,
de imaginar tu rostro inocentemente junto al mío.
Ya me es imposible desdibujarte de mi experiencia,
desprenderme de tu recuerdo constante,
y dejar de llorarte en silencio.
Si te vas no me quedan ganas, ni deseos, ni promesas.
No me quedan esperanzas ni ánimo para mover mis pies o hacer latir este corazón.
No me quedan más temas sobre los cuales escribir,
más caras con las cuales soñar,
ni más labios que desee besar.
causaste revuelo en mi mente y corazón.
Despertaste sentidos que permanecían dormidos en mi interior,
y me llevaste por un camino que pensé haber olvidado.
Desde que llegaste,
las palabras y voces fluyen desde mi cabeza hasta la punta de mis dedos,
recorriendo cada una de mis células arrastrando sus pesares,
y vertiéndose sobre el papel, de una forma que no creí posible.
Desde que llegaste,
Me absorbes de tal forma que todo a mi alrededor desaparece,
y no puedo concentrarme ni funcionar correctamente,
pero es un precio mínimo a pagar por todo lo demás que me has dado.
Y ahora pretendes irte.
¿Y qué voy a hacer sin ti?
Ahora no puedo parar de pensarte y reproducirte en mis sueños,
de anhelar tu abrazo y tu aliento,
de imaginar tu rostro inocentemente junto al mío.
Ya me es imposible desdibujarte de mi experiencia,
desprenderme de tu recuerdo constante,
y dejar de llorarte en silencio.
Si te vas no me quedan ganas, ni deseos, ni promesas.
No me quedan esperanzas ni ánimo para mover mis pies o hacer latir este corazón.
No me quedan más temas sobre los cuales escribir,
más caras con las cuales soñar,
ni más labios que desee besar.
Don
Tengo el don de las palabras y las letras.
El don de la música que se lee pero también se siente.
El de los poetas enamorados y los amanes secretos.
El don de los que no hablan, sólo sienten y escriben.
Y tengo el don de amarte incondicionalmente cada vez que llegas.
El don de reconocerte aunque te escondas en caras diferentes.
El don de hallarte hasta en el más recóndito espacio.
El don de encontrarte aún cuando quieres permanecer oculto.
Tengo el don de divisarte a lo lejos cuando vienes o cuando te vas.
El don de sentir tu cercanía a la distancia.
El de reconocer tu aroma y tu voz en el silencio.
Tengo el don de ver a través de tus ojos en todas tus miradas.
Y tengo la maldición de esperarte cuando partes,
de hacer mi vida en tu ausencia pero detenerla a tu retorno,
de aguardar tu llegada como si no me hicieras falta,
y de enamorarme una y otra vez de ti cada vez que tocas mi puerta.
Tú eres don y maldición al mismo tiempo.
Eres condena eterna y bendición divina.
Soy tu víctima y soy tu heroína,
la que te salva de los monstruos imaginarios de la desdicha.
Eres mi cielo de noche, eres mi luz de día.
Eres dicha, llanto, gozo, y agonía
El don de la música que se lee pero también se siente.
El de los poetas enamorados y los amanes secretos.
El don de los que no hablan, sólo sienten y escriben.
Y tengo el don de amarte incondicionalmente cada vez que llegas.
El don de reconocerte aunque te escondas en caras diferentes.
El don de hallarte hasta en el más recóndito espacio.
El don de encontrarte aún cuando quieres permanecer oculto.
Tengo el don de divisarte a lo lejos cuando vienes o cuando te vas.
El don de sentir tu cercanía a la distancia.
El de reconocer tu aroma y tu voz en el silencio.
Tengo el don de ver a través de tus ojos en todas tus miradas.
Y tengo la maldición de esperarte cuando partes,
de hacer mi vida en tu ausencia pero detenerla a tu retorno,
de aguardar tu llegada como si no me hicieras falta,
y de enamorarme una y otra vez de ti cada vez que tocas mi puerta.
Tú eres don y maldición al mismo tiempo.
Eres condena eterna y bendición divina.
Soy tu víctima y soy tu heroína,
la que te salva de los monstruos imaginarios de la desdicha.
Eres mi cielo de noche, eres mi luz de día.
Eres dicha, llanto, gozo, y agonía
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Hoy hice algo que sólo se ve en las películas.
Lloré en la ducha mientras intentaba lavarme de encima todo el dolor que sentía.
Pero toda el agua del mundo no podía quitarme la pena que me embargaba.
Como toda el agua del mundo no podría borrar tu recuerdo de mi alma.
Lloré en la ducha mientras intentaba lavarme de encima todo el dolor que sentía.
Pero toda el agua del mundo no podía quitarme la pena que me embargaba.
Como toda el agua del mundo no podría borrar tu recuerdo de mi alma.
Larga noche
Hoy será una noche larga.
La primera de muchas por venir.
Porque tu recuerdo taladra cada una de mis neuronas
haciéndome imposible descansar.
La primera de muchas por venir.
Porque tu recuerdo taladra cada una de mis neuronas
haciéndome imposible descansar.
Regresaste
Regresaste;
con otra cara y con otro cuerpo, pero sé que eres tú.
El que me desvela y me hace dudar,
el que acaba con todas mis certezas.
Regresaste;
con nuevos ojos y nuevos labios, pero las mismas intenciones.
Con las palabras correctas en los momentos adecuados,
ejerciendo el mismo poder sobre mí que antes.
Aunque distinto, sigues igual de encantador;
aunque diferente, eres el mismo príncipe azul.
Regresaste a destruir mis planes,
a volverme un manojo de incertidumbres e indecisiones.
Regresaste y ahora debo cuidarme de mis propios pensamientos,
dejar de confiar en mis instintos e impulsos.
Regresaste y la fuerza que tuve para oponerme la primera vez se ha agotado,
ahora no tengo ni las ganas ni las armas para batallarte nuevamente.
Regresaste y me enfrento al mismo dilema,
sólo que ahora,
dudo de mi capacidad de hacer lo correcto.
con otra cara y con otro cuerpo, pero sé que eres tú.
El que me desvela y me hace dudar,
el que acaba con todas mis certezas.
Regresaste;
con nuevos ojos y nuevos labios, pero las mismas intenciones.
Con las palabras correctas en los momentos adecuados,
ejerciendo el mismo poder sobre mí que antes.
Aunque distinto, sigues igual de encantador;
aunque diferente, eres el mismo príncipe azul.
Regresaste a destruir mis planes,
a volverme un manojo de incertidumbres e indecisiones.
Regresaste y ahora debo cuidarme de mis propios pensamientos,
dejar de confiar en mis instintos e impulsos.
Regresaste y la fuerza que tuve para oponerme la primera vez se ha agotado,
ahora no tengo ni las ganas ni las armas para batallarte nuevamente.
Regresaste y me enfrento al mismo dilema,
sólo que ahora,
dudo de mi capacidad de hacer lo correcto.
No puedo
No lo puedo describir.
Es como si las palabras no salieran de tu boca sino que lentamente se arrastraran fuera de ella por el suelo hasta llegar a mis pies, y que de allí subieran por mis piernas acariciando mi piel hasta alcanzar mis oídos, y los llenaran de tu voz aterciopelada.
No lo puedo explicar.
Es como si tu perfecta sonrisa rebosara mis ojos y le ordenara a mi indefensa boca lanzarse sobre la tuya para besar por siempre esos gruesos y exquisitos labios.
No lo puedo evitar.
Es como si cada movimiento de tu cuerpo me invitara a tu cercanía hasta sentir tu aliento en mi espalda y me invadiera tu aroma.
No puedo esperar.
A tenerte lo suficientemente cerca como para sentir en pulso de tus labios, el movimiento del aire que respiras, el calor que tu cuello emana, y el deseo loco de besarme que te delata cada vez que me miras.
Es como si las palabras no salieran de tu boca sino que lentamente se arrastraran fuera de ella por el suelo hasta llegar a mis pies, y que de allí subieran por mis piernas acariciando mi piel hasta alcanzar mis oídos, y los llenaran de tu voz aterciopelada.
No lo puedo explicar.
Es como si tu perfecta sonrisa rebosara mis ojos y le ordenara a mi indefensa boca lanzarse sobre la tuya para besar por siempre esos gruesos y exquisitos labios.
No lo puedo evitar.
Es como si cada movimiento de tu cuerpo me invitara a tu cercanía hasta sentir tu aliento en mi espalda y me invadiera tu aroma.
No puedo esperar.
A tenerte lo suficientemente cerca como para sentir en pulso de tus labios, el movimiento del aire que respiras, el calor que tu cuello emana, y el deseo loco de besarme que te delata cada vez que me miras.
Abre
Lo único que tengo ahora son las palabras y los lamentos,
y ninguno llega a tus oídos con la fuerza que quisiera.
Porque esa muralla de rencor no deja pasar ni una lágrima.
Desarmada, mis precarias herramientas son mi voz y mi llanto;
invisibles tras los muros, inaudibles dentro de tu fortaleza.
Así, vida mía, no vamos a llegar a ningún lado.
Incansable, con los nudillos sangrantes,
sigo tocando tus puertas para que abras de una buena vez,
y que me dejes entrar a consolar el dolor que yo misma causé.
Pues el arrepentimiento y la culpa, vida mía,
me harán seguir tocando y gritando y llorando,
hasta que me atiendas,
así sea sólo para decirme finalmente adiós.
y ninguno llega a tus oídos con la fuerza que quisiera.
Porque esa muralla de rencor no deja pasar ni una lágrima.
Desarmada, mis precarias herramientas son mi voz y mi llanto;
invisibles tras los muros, inaudibles dentro de tu fortaleza.
Así, vida mía, no vamos a llegar a ningún lado.
Incansable, con los nudillos sangrantes,
sigo tocando tus puertas para que abras de una buena vez,
y que me dejes entrar a consolar el dolor que yo misma causé.
Pues el arrepentimiento y la culpa, vida mía,
me harán seguir tocando y gritando y llorando,
hasta que me atiendas,
así sea sólo para decirme finalmente adiós.
Al final
Al final de la noche hay siempre arrepentimiento;
por lo que se hizo, por lo que se quiso, por lo que se dejó atrás.
Hay siempre las consecuencias que dejaron las decisiones tomadas a la ligera, las muy pensadas, las más difíciles.
Al final de la noche es cuando te das cuenta de quién verdaderamente está a tu lado;
quiénes te abandonaron, quiénes te sostuvieron, quiénes nunca estuvieron.
Te das cuenta de los corazones que tocaste y de los que rompiste.
El final de la noche es el después de la tormenta,
es la aparente calma que te enfrenta a todo lo que traerá un día nuevo,
es el estado de expectativa ante lo desconocido,
es el desconcierto propio del “qué hubiera sido”.
El final de la noche no es una madrugada clara,
ni una mañana brillante,
ni más noche oscura.
Es un cielo estrellado,
lo mejor del negro y del blanco:
Entre vida y muerte,
entre pena y suerte.
por lo que se hizo, por lo que se quiso, por lo que se dejó atrás.
Hay siempre las consecuencias que dejaron las decisiones tomadas a la ligera, las muy pensadas, las más difíciles.
Al final de la noche es cuando te das cuenta de quién verdaderamente está a tu lado;
quiénes te abandonaron, quiénes te sostuvieron, quiénes nunca estuvieron.
Te das cuenta de los corazones que tocaste y de los que rompiste.
El final de la noche es el después de la tormenta,
es la aparente calma que te enfrenta a todo lo que traerá un día nuevo,
es el estado de expectativa ante lo desconocido,
es el desconcierto propio del “qué hubiera sido”.
El final de la noche no es una madrugada clara,
ni una mañana brillante,
ni más noche oscura.
Es un cielo estrellado,
lo mejor del negro y del blanco:
Entre vida y muerte,
entre pena y suerte.





