Conversaciones Unilaterales

Aquellas que tenemos con las paredes de la habitación, con la almohada antes de dormir, con el escritorio.
Con los papeles del trabajo, con la taza de café de la mañana, con la libreta de notas.
Con las fotografías de tus seres queridos, con el sol y con las estrellas.
Con la luna llena, con el árbol del patio que te vio crecer, con el manubrio del carro.
Con la lluvia en una tarde fría, con la lágrima que cae por tu mejilla.
Con la bombilla que alumbra tenuemente la sala, y la carretera que se pierde en el horizonte.
Con la sortija que dudas en ponerte, con la ventanilla del bus que te lleva hacia tu casa.
Con una tumba con flores marchitas donde yacen los restos de quien te amó tanto.
Conmigo misma cuando no tengo respuesta a las preguntas.
Contigo, pues te has ido.
Contigo, ya que no estas más.
Contigo que nunca volverás.





