Nostalgia a contraluz
He vuelto, he leído todos los blogs amigos y he visto que muchos están, algunos se han ido y otros se han tomado unas largas vacaciones parecidas a las mías.
De todos modos, como siempre hacía meses atrás, he sonreído con sus historias, me he reído a carcajadas con algunas anécdotas y he vuelto a pensar en sus protagonistas.
No sé si esto es normal (imagino que sí, que le pasa a todo el mundo), pero creo conocer a las personas que se mueven por detrás de las palabras. No sólo eso, creo conocerles y les echo de menos.
Hasta hoy no había sentido nostalgia de este pequeño espacio, no había sentido nostalgia de escribir, de contar, de esta Luz que me posee cuando tecleo, pero sí había sentido nostalgia de mis compañeros, de los vecinos de al lado, de los de aquí y de los de allí.
Si esto fuera el mundo real os invitaría a todos a tomar un café en mi nueva casa. Como no lo es, os invito a un café virtual y una buena conversación, como yo, a contraLuz.
De todos modos, como siempre hacía meses atrás, he sonreído con sus historias, me he reído a carcajadas con algunas anécdotas y he vuelto a pensar en sus protagonistas.
No sé si esto es normal (imagino que sí, que le pasa a todo el mundo), pero creo conocer a las personas que se mueven por detrás de las palabras. No sólo eso, creo conocerles y les echo de menos.
Hasta hoy no había sentido nostalgia de este pequeño espacio, no había sentido nostalgia de escribir, de contar, de esta Luz que me posee cuando tecleo, pero sí había sentido nostalgia de mis compañeros, de los vecinos de al lado, de los de aquí y de los de allí.
Si esto fuera el mundo real os invitaría a todos a tomar un café en mi nueva casa. Como no lo es, os invito a un café virtual y una buena conversación, como yo, a contraLuz.