NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
(Mario Benedetti)
Comentario:
Después de publicar este poema, me ha dado qué pensar sobre por qué me gusta tanto.
Creo que es por esta sensación de orfandad que me acompaña, la sensación de ser un bicho raro. Porque la gente de mi generación no se preocupa ya por nada que esté más allá de la punta de su nariz, porque "pasar de todo" es la tónica general y el egoismo puro gobierna nuestro mundo.
Porque la gente no se involucra en el devenir de nuestra sociedad, pero no sólo eso, sino que ni siquiera les preocupa creyendo equivocadamente que en nada les afecta.
Porque viven vidas descafeinadas, seguras e inertes, porque se quedan inmóviles en el borde del camino, sin decidirse a andar, porque se llenan de calma y en el fondo están convencidos de que así se salvan.
No me importa tanto sentirme un bicho raro, si tengo a mi lado unas pocas personas que nunca se salvan, que no se reservan un rincón tranquilo, pero los demás me preocupan.
No te salves, vive
Creo que es por esta sensación de orfandad que me acompaña, la sensación de ser un bicho raro. Porque la gente de mi generación no se preocupa ya por nada que esté más allá de la punta de su nariz, porque "pasar de todo" es la tónica general y el egoismo puro gobierna nuestro mundo.
Porque la gente no se involucra en el devenir de nuestra sociedad, pero no sólo eso, sino que ni siquiera les preocupa creyendo equivocadamente que en nada les afecta.
Porque viven vidas descafeinadas, seguras e inertes, porque se quedan inmóviles en el borde del camino, sin decidirse a andar, porque se llenan de calma y en el fondo están convencidos de que así se salvan.
No me importa tanto sentirme un bicho raro, si tengo a mi lado unas pocas personas que nunca se salvan, que no se reservan un rincón tranquilo, pero los demás me preocupan.
No te salves, vive





