Tiempos difíciles II
S. tiene 55 años, aunque parece mayor. Casi diría, si no la conociera, que debería disfrutar de la jubilación, pero estoy segura de que la edad de sus arrugas es la que dice, aunque sus manos y sus ojos escondan las razones de su precoz envejecimiento. La conocí por casualidad e inmediatamente surgió entre las dos una corriente de confianza mutua, en medio de la cual me contó su historia con una sonrisa evocadora permanentemente en los labios.
Nació en un pueblo pequeño, creció en una familia numerosa en la que muchas noches no tenían qué cenar y ella y sus seis hermanos se iban a la cama para acallar las voces del hambre. No le gustaba la escuela, pero con siete años había criado a dos de sus hermanos pequeños y se ocupaba de la casa mientras su madre estaba en el campo. Soportaba las palizas de su padre y del mayor de sus hermanos y se juró a sí misma que en la primera oportunidad que se presentara escaparía de allí, como fuera y donde fuera.
La oportunidad se presentó cuando cumplió los nueve años, una tía rica que vivía en Francia necesitaba una buena muchacha para servir. El día que se fue a Montpellier S. estaba contenta, lo que dejaba atrás era todo malo, por lo tanto el futuro sólo podía ser mejor. Su madre le dijo al despedirse que se portara bien y que aprendiera francés, que de algo le debía servir para el futuro.
En casa de la tía rica tenía una habitación sin ventana y un montón de trabajo que hacer, un niño de un año al que cuidar y mucho por limpiar. Algunas veces pasaba tanta hambre que me comía parte de la comida del niño - me contaba entre risas maliciosas - sobre todo los yogures.
Durante los seis años que pasó allí, casi huérfana, S. fue inmensamente feliz, creció, aprendió a leer, consiguió engordar un poco y vivió una maravillosa historia de amor.
Volvió a España con quince años, sin haber aprendido una palabra de francés y embarazada de cinco meses.
Comentario:
como decir-lo... no es facil en sus manos e sus ojos,estan los dibujos de las palavras o de las cosas q nunca supo decir en un lengua q jamás fue la suya,estan las historias de su cuerpo e su alma ...besos e perdona mi mal español...





