Regalos
¿Por qué será que a veces sentimos el impulso de regalar algo a alguien?
Nunca he sabido la respuesta a esta pregunta, pero yo hago listas mentales de regalos constantemente, para todo el mundo.
Tengo en mis listas regalos caros, baratos, imposibles, de los que se pagan con dinero y de los que no.
El secreto, para aquellos que sólo lo hacen en la época navideña y les cuesta una úlcera, no es ser detallista como dicen por ahí, sino saber escuchar. Es así de simple, pero precisamente por simple es genial.
Las personas hablamos muchíiisimo y escuchamos muuuuyy poco (en general, tampoco quiero ofender). La gente que nos rodea nos “suelta” información constantemente sobre ellos: lo que les gusta, con lo que matan el tiempo, lo que no tienen y necesitan, lo que se les ha roto, lo que se quedaron embobados mirando en un escaparate... El problema es que muchas veces esa información entra y sale de nuestro cerebro en un nanosegundo, nunca el tiempo suficiente para dejar algún registro que luego nos encienda la bombillita en el momento adecuado.
Además de saber escuchar hay otro truco, pensar en la persona a la que regalamos. Hay veces que la gente te regala cosas que en realidad les gustaría tener y asumen que como a ellos les gusta, pues a ti también: - un joyero, hummm, para guardar esas pulseras y anillos que no tengo, qué bien!!!.
Pues no funciona así, lo siento, para ser correcto sería algo así: - vamos a ver, a A. le gusta el aeromodelismo creo que se llama, no? Pues le voy a comprar una maqueta.
Y si ya se quiere sacar nota en este asunto, se puede sacar y sonsacar información. En esta situación, como en el espionaje, suele dar bastantes buenos resultados.
En el caso anterior, la mejor información, sin duda, en la propia tienda, donde comparar precios, dificultad de la maqueta en cuestión y el saber impagable del vendedor. La información también se puede conseguir en internet o de alguna otra persona que conozca al destinatario del regalo.
Sonsacar información a los allegados puede ser muy útil cuando se regala algo que la persona necesita y que tarde o temprano (mejor tarde) se va a comprar. Nuestro “espía” puede decirnos si ya se lo ha comprado para no quedarnos con cara de imbécil y el regalo en la mano para descambiar.
Creo que podría seguir con este tema eternamente y se me ocurren mil anécdotas, propias y ajenas, para contar, pero no quiero extenderme demasiado.
Termino reivindicando el derecho a hacer regalos que no cuesten dinero porque son los mejores y los más importantes.
REGALAR POEMAS
A veces tengo la tentación
de regalar poemas
cuando nacen para alguien.
Nunca son los mejores
pero son los tributos
por la inspiración
que fluye de vosotros.
Puede ser
que esos poemas
que tienen vida propia
un día se rebelen
y nazcan sin mi ayuda.
Un parto sin dolor.
Ojalá que ese día
no vea nunca el sol
porque me gusta
regalar versos
y no explicarme,
decir todo y nada
y que me entiendan.
¿Qué es lo último que te han regalado?
Nunca he sabido la respuesta a esta pregunta, pero yo hago listas mentales de regalos constantemente, para todo el mundo.
Tengo en mis listas regalos caros, baratos, imposibles, de los que se pagan con dinero y de los que no.
El secreto, para aquellos que sólo lo hacen en la época navideña y les cuesta una úlcera, no es ser detallista como dicen por ahí, sino saber escuchar. Es así de simple, pero precisamente por simple es genial.
Las personas hablamos muchíiisimo y escuchamos muuuuyy poco (en general, tampoco quiero ofender). La gente que nos rodea nos “suelta” información constantemente sobre ellos: lo que les gusta, con lo que matan el tiempo, lo que no tienen y necesitan, lo que se les ha roto, lo que se quedaron embobados mirando en un escaparate... El problema es que muchas veces esa información entra y sale de nuestro cerebro en un nanosegundo, nunca el tiempo suficiente para dejar algún registro que luego nos encienda la bombillita en el momento adecuado.
Además de saber escuchar hay otro truco, pensar en la persona a la que regalamos. Hay veces que la gente te regala cosas que en realidad les gustaría tener y asumen que como a ellos les gusta, pues a ti también: - un joyero, hummm, para guardar esas pulseras y anillos que no tengo, qué bien!!!.
Pues no funciona así, lo siento, para ser correcto sería algo así: - vamos a ver, a A. le gusta el aeromodelismo creo que se llama, no? Pues le voy a comprar una maqueta.
Y si ya se quiere sacar nota en este asunto, se puede sacar y sonsacar información. En esta situación, como en el espionaje, suele dar bastantes buenos resultados.
En el caso anterior, la mejor información, sin duda, en la propia tienda, donde comparar precios, dificultad de la maqueta en cuestión y el saber impagable del vendedor. La información también se puede conseguir en internet o de alguna otra persona que conozca al destinatario del regalo.
Sonsacar información a los allegados puede ser muy útil cuando se regala algo que la persona necesita y que tarde o temprano (mejor tarde) se va a comprar. Nuestro “espía” puede decirnos si ya se lo ha comprado para no quedarnos con cara de imbécil y el regalo en la mano para descambiar.
Creo que podría seguir con este tema eternamente y se me ocurren mil anécdotas, propias y ajenas, para contar, pero no quiero extenderme demasiado.
Termino reivindicando el derecho a hacer regalos que no cuesten dinero porque son los mejores y los más importantes.
REGALAR POEMAS
A veces tengo la tentación
de regalar poemas
cuando nacen para alguien.
Nunca son los mejores
pero son los tributos
por la inspiración
que fluye de vosotros.
Puede ser
que esos poemas
que tienen vida propia
un día se rebelen
y nazcan sin mi ayuda.
Un parto sin dolor.
Ojalá que ese día
no vea nunca el sol
porque me gusta
regalar versos
y no explicarme,
decir todo y nada
y que me entiendan.
¿Qué es lo último que te han regalado?
Comentario:
Comentario:
Paso muchas horas en la cocina y me gusta tener la radio puesta. Se murió la que tenía y rápidamente mi cari fue a comprarme una. Ese ha sido el último regalo que me han hecho. No la radio, sino el haber ido a comprarla.
Comentario:
No hay nada más precioso que recibir un poema de regalo.. uff son tantas las sensaciones qu eprovoca que yo me tomaria todo el tiempo en leerlo una y mil veces y al final.. es como hacer nacer recuerdos.. un abrazo desde Chile. y gracias hacerme recordar poemas que he regalo y me han regalado.
Comentario:
Sólo las personas felices tienen el don de saber regalar.
Porque si lo piensas, según qué y cómo, dar es ofender.
Así que hay que ser muy desprendido y muy humilde para hacerlo.
Saf ;-))
Porque si lo piensas, según qué y cómo, dar es ofender.
Así que hay que ser muy desprendido y muy humilde para hacerlo.
Saf ;-))
Comentario:
¿A que yo soy parte de esa luz?
A mí también me encantan los regalos sin fecha fija, aunque este año quizás haga uno en una fecha muy especial... coincidiendo con mis vacaciones.
A mí también me encantan los regalos sin fecha fija, aunque este año quizás haga uno en una fecha muy especial... coincidiendo con mis vacaciones.
Comentario:
En cambio mi último regalo es un "joyero" donde voy guardando cada día la mejor de las joyas: la luz intensa de la amistad que me regalan. Abro la tapa cada día y lo lleno de palabras, de poemas, miradas y recuerdos. Hay días que vienen un poco más tristes que otros, entonces abro mi "joyero" y su luz me ilumina la vida.
Siempre he sido una apasionada defensora de los regalos a "destiempo", es decir, ni en Navidad, ni en el día de cumpleaños ni en las demás fiestas a guardar.
El verdadero regalo es el que nos sorprende incluso a nosotros mismos, el que nace del gesto espontaneo, bien sea un poema, una mirada amiga o incluso un "joyero" donde guardar todo eso y mucho más.
Siempre he sido una apasionada defensora de los regalos a "destiempo", es decir, ni en Navidad, ni en el día de cumpleaños ni en las demás fiestas a guardar.
El verdadero regalo es el que nos sorprende incluso a nosotros mismos, el que nace del gesto espontaneo, bien sea un poema, una mirada amiga o incluso un "joyero" donde guardar todo eso y mucho más.
Comentario:
jajajajaja ;-D
Albanta, lo del joyero es muy bueno.
A mí me regalaron uno mis tíos en mis tiernos 15 años. Cuando lo cogí pensé que era una caja de música y cuando lo abrí... lo que ví fue indescriptible, la cosa más horrible que he visto nunca. Lo peor fue la cara que se les quedó cuando comenté que entonces me tenían que regalar con qué llenarlo, así que habían solucionado todos mis regalos hasta mi muerte (pelín macabra que es una).
Por cierto, ya había leído sobre las moleskines, creo que finalmente voy a tener que comprar una.
Albanta, lo del joyero es muy bueno.
A mí me regalaron uno mis tíos en mis tiernos 15 años. Cuando lo cogí pensé que era una caja de música y cuando lo abrí... lo que ví fue indescriptible, la cosa más horrible que he visto nunca. Lo peor fue la cara que se les quedó cuando comenté que entonces me tenían que regalar con qué llenarlo, así que habían solucionado todos mis regalos hasta mi muerte (pelín macabra que es una).
Por cierto, ya había leído sobre las moleskines, creo que finalmente voy a tener que comprar una.
Comentario:
Me he reído un montón con lo que comentas, por una razón, no te asustes. Un joyero... Una de mis cuñadas me regaló hace algunos años un joyero de viaje. Me pareció perfecto: para mí que no tengo joyas y que además no viajo nunca. El regalo ideal. Pero dejando aparte eso, tengo que admitir que, en general recibo muchos regalos agradables. ¿Los último? Flores, una planta, una moleskine... Estupendos todos ellos...





