Mi querido Cioran
En cuanto rehusamos admitir el carácter intercambiable de las ideas, la sangre corre... Bajo las resoluciones firmes se yergue un puñal; los ojos llameantes presagian el crimen. Jamás el espíritu dubitativo, aquejado del hamletismo, fue pernicioso: el principio del mal reside en la tensión de la voluntad, en la ineptitud para el quietismo, en la megalomanía prometeica de una raza que revienta de ideal, que estalla bajo sus convicciones y la cual, por haberse complacido en despreciar la duda y la pereza -vicios más nobles que todas las virtudes-, se ha internado en una vía de pernición, en la historia, en esa mezcla indecente de banalidad y apocalipsis... Las certezas abundan en ella: suprimidlas y suprimiréis sobre todo sus consecuencias: reconstituiréis el paraíso. ¿Qué es la Caída sino la búsqueda de una verdad y la certeza de haberla encontrado, la pasión por un dogma, el establecimiento de un dogma? De ello resulta el fanatismo -tara capital que da al hombre el gusto por la eficacia, por la profecía y el terror-, lepra lírica que contamina las almas, las somete, las tritura o las exalta... No escapan más que los escépticos (o los perezosos y los estetas), porque no proponen nada, porque -verdaderos bienhechores de la humanidad- destruyen los prejuicios y analizan el delirio. Me siento más seguro junto a un Pirrón que junto a un San Pablo, por la razón de que una sabiduría de humoradas es más dulce que una santidad desenfrenada. En un espíritu ardiente encontramos la bestia de presa disfrazada; no podríamos defendernos demasiado de las garras de un profeta... En cuanto eleve la voz, sea el nombre del cielo, de la ciudad o de otros pretextos, alejaos de él: sátiro de vuestra soledad, no os perdona el vivir más acá de sus verdades y sus arrebatos; quiere haceros compartir su histeria, su bien, imponérosla y desfiguraros. Un ser poseído por una creencia y que no buscase comunicársela a otros es un fenómeno extraño a la tierra, donde la obsesión de la salvación vuelve la vida irrespirable. Mirad en torno a vosotros: Por todas partes larvas que predican; cada institución traduce una misión; los ayuntamientos tienen su absoluto como los templos; la administración con sus reglamentos: metafísica para uso de monos... Todos se esfuerzan por remediar la vida de todos: aspiran a ello hasta los mendigos, incluso los incurables; las aceras del mundo y los hospitales rebosan de reformadores. El ansia de llegar a ser fuente de sucesos actúa sobre cada uno como un desorden mental o una maldición elegida. La sociedad es un infierno de salvadores. Lo que buscaba Diógenes con su linterna era un indiferente...
Me basta escuchar a alguien hablar sinceramente de ideal, porvenir, de filosofía, escucharle decir «nosotros» con una inflexión de seguridad, invocar a los «otros» y sentirse su intérprete, para que le considere mi enemigo. Veo en él un tirano fallido, casi un verdugo, tan odioso como los tiranos y los verdugos de gran clase. Es que toda fe ejerce una forma de terror, tanto más temible cuanto que los «puros» son sus agentes. Se sospecha de los ladinos, de los bribones, de los tramposos; sin embargo, no sabríamos imputarles ninguna de las grandes convulsiones de la historia; no creyendo en nada, no hurgan vuestros corazones, ni vuestros pensamientos más íntimos; os abandonan a vuestra molicie, a vuestra desesperación o a vuestra inutilidad; la humanidad les debe los pocos momentos de prosperidad que ha conocido; son ellos los que salvan a los pueblos que los fanáticos torturan y los «idealistas» arruinan. Sin doctrinas, no tienen más que caprichos e intereses, vicios acomodaticios, mil veces más soportables que el despotismo de los principios; porque todos los males de la vida vienen de una «concepción de la vida». Un hombre político cumplido debería profundizar en los sofistas antiguos y tomar lecciones de canto; y de corrupción...
El fanático es incorruptible: si mata por una idea, puede igualmente hacerse matar por ella; en los dos casos, tirano o mártir, es un monstruo. No hay seres más peligrosos que los que han sufrido por una creencia: los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a los que no se ha cortado la cabeza. Lejos de disminuir el apetito de poder, el sufrimiento lo exaspera: por eso el espíritu se siente más a gusto en la sociedad de un fanfarrón que en la de un mártir; y nada le repugna tanto como ese espectáculo donde se muere por una idea... Harto de lo sublime y de carnicerías, sueña con un aburrimiento provinciano a escala universal, con una Historia cuyo estancamiento sería tal que la duda se dibujaría como un acontecimiento y la esperanza como una calamidad...
Extraído de Breviario de pobredumbre.
Me basta escuchar a alguien hablar sinceramente de ideal, porvenir, de filosofía, escucharle decir «nosotros» con una inflexión de seguridad, invocar a los «otros» y sentirse su intérprete, para que le considere mi enemigo. Veo en él un tirano fallido, casi un verdugo, tan odioso como los tiranos y los verdugos de gran clase. Es que toda fe ejerce una forma de terror, tanto más temible cuanto que los «puros» son sus agentes. Se sospecha de los ladinos, de los bribones, de los tramposos; sin embargo, no sabríamos imputarles ninguna de las grandes convulsiones de la historia; no creyendo en nada, no hurgan vuestros corazones, ni vuestros pensamientos más íntimos; os abandonan a vuestra molicie, a vuestra desesperación o a vuestra inutilidad; la humanidad les debe los pocos momentos de prosperidad que ha conocido; son ellos los que salvan a los pueblos que los fanáticos torturan y los «idealistas» arruinan. Sin doctrinas, no tienen más que caprichos e intereses, vicios acomodaticios, mil veces más soportables que el despotismo de los principios; porque todos los males de la vida vienen de una «concepción de la vida». Un hombre político cumplido debería profundizar en los sofistas antiguos y tomar lecciones de canto; y de corrupción...
El fanático es incorruptible: si mata por una idea, puede igualmente hacerse matar por ella; en los dos casos, tirano o mártir, es un monstruo. No hay seres más peligrosos que los que han sufrido por una creencia: los grandes perseguidores se reclutan entre los mártires a los que no se ha cortado la cabeza. Lejos de disminuir el apetito de poder, el sufrimiento lo exaspera: por eso el espíritu se siente más a gusto en la sociedad de un fanfarrón que en la de un mártir; y nada le repugna tanto como ese espectáculo donde se muere por una idea... Harto de lo sublime y de carnicerías, sueña con un aburrimiento provinciano a escala universal, con una Historia cuyo estancamiento sería tal que la duda se dibujaría como un acontecimiento y la esperanza como una calamidad...
Extraído de Breviario de pobredumbre.
Ave, Ernst.
Por Ernst Jünger .
Este fragmento de Relojes de Arena fue publicado a raíz de su muerte en el diario El País.
El lector conocerá sin duda esos estados de ánimo y esos ambientes en los que un objeto, que tanto puede ser uno del que nos servimos a diario como uno al que sólo dedicamos una fugaz mirada, se pone a hablarnos y se nos vuelve así simpático. Es el inicio de todas las aficiones y de todos los coleccionismos. Empezamos a profundizar en el objeto y vamos adentrándonos en su interior. Entonces él nos revela sus secretos; y si tenemos paciencia, hallaremos que un secreto sigue al otro. Aun la flor más pequeña tiene raíces en lo infinito, y lo que las descubre es la afición que sentimos por ella. Lo inaparente de las cosas es sólo un velo que las disimula.
Algo así me ha ocurrido a mí con los relojes de arena. El primero me lo regaló Klaus Valentiner, quien, como tantos otros amigos queridos, desapareció en Rusia, por desgracia. Durante mucho tiempo estuve mirando aquel reloj como uno de esos objetos curiosos que nos gusta tener encima de las estanterías o entre los libros. Hasta mucho más tarde no me llamó la atención, en el curso de mis trabajos nocturnos, que de aquella «ampolleta» -de aquel Stundenglas, aquel «vaso de horas», como también se llama en alemán el «reloj de arena»-, que estaba allí encerrada entre sus fusiformes columnillas de hierro como en una jaula de grillos, se desprendía una calma peculiar, una vida tranquila. Aquel opalino brillo suyo, aquella sutil veladura que mostraba y que también encontramos en los vasos antiguos desenterrados en las excavaciones, ¿se los habían proporcionado a aquella ampolleta los muchos años que tenía? Sin ruido iba escurriéndose de un recipiente de vidrio al otro la blanca arena. En el de arriba se ahuecaba formando un embudo y en el de abajo se abombaba en forma de cono. Aquel montículo que allí iba creándose con instantes perdidos podía tomarse por un consolador signo de que el tiempo se esfuma, ciertamente, pero no desaparece. En la profundidad va enriqueciéndose.
A menudo se ha subrayado ese parentesco de la ampolleta, del «vaso de horas», con la calma de los estudios eruditos y con la grata atmósfera doméstica. De las dos cosas poseemos el testimonio de grabados célebres: Melancolía y San Jerónimo en su celda, de Durero. Vemos en el primero a un caviloso ángel que sostiene con una mano un compás y se encuentra rodeado de instrumentos fáusticos entre los que aparecen cristales, balanzas, series de números. Contra un fondo cósmico arde un fuego de alquimista. El segundo de los grabados nos muestra a san Jerónimo escribiendo en su celda. El mobiliario lo componen libros, candelabros, vasijas, hojas de papel cubiertas de anotaciones, una calavera, un crucifijo. Debajo del banco hay un par de zuecos; la luz del sol penetra a través de los cristales emplomados.
En ambos grabados resulta notable un gran reloj de arena, un verdadero «vaso de horas». En ambos el reloj se encuentra a mitad de su recorrido, lo que quizá significa que la mirada del grabador ve plenamente entregados a su actividad tanto al ángel como al santo. Con ello está en consonancia el que en el grabado Melancolía la balanza se halle en equilibrio, la campana oscile, el fuego arda. Nos encontramos en las profundidades del tiempo.

Este fragmento de Relojes de Arena fue publicado a raíz de su muerte en el diario El País.
El lector conocerá sin duda esos estados de ánimo y esos ambientes en los que un objeto, que tanto puede ser uno del que nos servimos a diario como uno al que sólo dedicamos una fugaz mirada, se pone a hablarnos y se nos vuelve así simpático. Es el inicio de todas las aficiones y de todos los coleccionismos. Empezamos a profundizar en el objeto y vamos adentrándonos en su interior. Entonces él nos revela sus secretos; y si tenemos paciencia, hallaremos que un secreto sigue al otro. Aun la flor más pequeña tiene raíces en lo infinito, y lo que las descubre es la afición que sentimos por ella. Lo inaparente de las cosas es sólo un velo que las disimula.
Algo así me ha ocurrido a mí con los relojes de arena. El primero me lo regaló Klaus Valentiner, quien, como tantos otros amigos queridos, desapareció en Rusia, por desgracia. Durante mucho tiempo estuve mirando aquel reloj como uno de esos objetos curiosos que nos gusta tener encima de las estanterías o entre los libros. Hasta mucho más tarde no me llamó la atención, en el curso de mis trabajos nocturnos, que de aquella «ampolleta» -de aquel Stundenglas, aquel «vaso de horas», como también se llama en alemán el «reloj de arena»-, que estaba allí encerrada entre sus fusiformes columnillas de hierro como en una jaula de grillos, se desprendía una calma peculiar, una vida tranquila. Aquel opalino brillo suyo, aquella sutil veladura que mostraba y que también encontramos en los vasos antiguos desenterrados en las excavaciones, ¿se los habían proporcionado a aquella ampolleta los muchos años que tenía? Sin ruido iba escurriéndose de un recipiente de vidrio al otro la blanca arena. En el de arriba se ahuecaba formando un embudo y en el de abajo se abombaba en forma de cono. Aquel montículo que allí iba creándose con instantes perdidos podía tomarse por un consolador signo de que el tiempo se esfuma, ciertamente, pero no desaparece. En la profundidad va enriqueciéndose.
A menudo se ha subrayado ese parentesco de la ampolleta, del «vaso de horas», con la calma de los estudios eruditos y con la grata atmósfera doméstica. De las dos cosas poseemos el testimonio de grabados célebres: Melancolía y San Jerónimo en su celda, de Durero. Vemos en el primero a un caviloso ángel que sostiene con una mano un compás y se encuentra rodeado de instrumentos fáusticos entre los que aparecen cristales, balanzas, series de números. Contra un fondo cósmico arde un fuego de alquimista. El segundo de los grabados nos muestra a san Jerónimo escribiendo en su celda. El mobiliario lo componen libros, candelabros, vasijas, hojas de papel cubiertas de anotaciones, una calavera, un crucifijo. Debajo del banco hay un par de zuecos; la luz del sol penetra a través de los cristales emplomados.
En ambos grabados resulta notable un gran reloj de arena, un verdadero «vaso de horas». En ambos el reloj se encuentra a mitad de su recorrido, lo que quizá significa que la mirada del grabador ve plenamente entregados a su actividad tanto al ángel como al santo. Con ello está en consonancia el que en el grabado Melancolía la balanza se halle en equilibrio, la campana oscile, el fuego arda. Nos encontramos en las profundidades del tiempo.

Asesinada por protestar.
Adrienne Shelly debutó como actriz de la mano del director Hal Hartley en el film ‘La increíble verdad’ (‘The Unbelievable Truth’, 1989), en el que interpretó a una melancólica adolescente, y un año después apareció como protagonista en ‘Confía en mí’ (‘Trust’, 1990), con el mismo director.
Hartley es un director que tenía algunos hallazgos, pero que en general me aburría bastante y que pasó un poco de moda. ‘The Girl From Monday’ ganó el premio Noves Visions en el Festival de Sitges de 2005. Lo último que ha hecho es ‘Fay Grim’ (2006), secuela de ‘Henry Fool’ que se pudo ver en el Festival de Toronto.
Shelly fue hallada muerta colgada con una sábana sobre la bañera. La familia no daba crédito a que la mujer, que ni siquiera había dejado una nota, se hubiera quitado la vida. Como si de un caso de C. S. I. se tratase, la insistencia de la familia y el hallazgo de unas huellas en el cuarto de baño, que no correspondían a los zapatos que usaba la víctima, además de otros detalles como el de que la sábana no estuviera tensa, llevó a la policía a sospechar que se trataba de un montaje realizado por el asesino.
El ecuatoriano Diego Pillco, obrero de la construcción de 19 años, confesó el asesinato de Adrienne Shelly en una declaración por escrito y en cinta de video, dijo el fiscal adjunto Marit Delozier en la audiencia de comparecencia de Pillco en la Corte Suprema estatal. Se ordenó la detención de Pillco sin derecho a pago de fianza hasta una audiencia. Al parecer, el acusado discutió con Shelly después de que ésta se quejara de los ruidos que provenían de un apartamento situado debajo del suyo. Durante la discusión, el joven golpeó a la mujer dejándola inconsciente y trató de aparentar que se trataba de un suicidio. La fiscal explicó que evidencias forenses indicaban que Shelly no murió a consecuencia del golpe recibido sino a causa de una compresión del cuello.
La actriz, escritora y directora de cine Adrienne Shelly había nacido en el barrio neoyorquino de Queens con el nombre de Adrienne Levine. Estaba casada con Andy Ostroy, con quien tenía una hija, Sophie, de 3 años.
Recientemente había aparecido en el film ‘Factotum’ (2005), junto con Matt Dillon. También escribió el guión y se ocupó de la dirección de media docena de filmes, entre ellos ‘I’l Take You There’ (1999) y ‘Waitress’ (2006), con Keri Russell y Nathan Fillion.


Hartley es un director que tenía algunos hallazgos, pero que en general me aburría bastante y que pasó un poco de moda. ‘The Girl From Monday’ ganó el premio Noves Visions en el Festival de Sitges de 2005. Lo último que ha hecho es ‘Fay Grim’ (2006), secuela de ‘Henry Fool’ que se pudo ver en el Festival de Toronto.
Shelly fue hallada muerta colgada con una sábana sobre la bañera. La familia no daba crédito a que la mujer, que ni siquiera había dejado una nota, se hubiera quitado la vida. Como si de un caso de C. S. I. se tratase, la insistencia de la familia y el hallazgo de unas huellas en el cuarto de baño, que no correspondían a los zapatos que usaba la víctima, además de otros detalles como el de que la sábana no estuviera tensa, llevó a la policía a sospechar que se trataba de un montaje realizado por el asesino.
El ecuatoriano Diego Pillco, obrero de la construcción de 19 años, confesó el asesinato de Adrienne Shelly en una declaración por escrito y en cinta de video, dijo el fiscal adjunto Marit Delozier en la audiencia de comparecencia de Pillco en la Corte Suprema estatal. Se ordenó la detención de Pillco sin derecho a pago de fianza hasta una audiencia. Al parecer, el acusado discutió con Shelly después de que ésta se quejara de los ruidos que provenían de un apartamento situado debajo del suyo. Durante la discusión, el joven golpeó a la mujer dejándola inconsciente y trató de aparentar que se trataba de un suicidio. La fiscal explicó que evidencias forenses indicaban que Shelly no murió a consecuencia del golpe recibido sino a causa de una compresión del cuello.
La actriz, escritora y directora de cine Adrienne Shelly había nacido en el barrio neoyorquino de Queens con el nombre de Adrienne Levine. Estaba casada con Andy Ostroy, con quien tenía una hija, Sophie, de 3 años.
Recientemente había aparecido en el film ‘Factotum’ (2005), junto con Matt Dillon. También escribió el guión y se ocupó de la dirección de media docena de filmes, entre ellos ‘I’l Take You There’ (1999) y ‘Waitress’ (2006), con Keri Russell y Nathan Fillion.


El fascismo y sus últimos coletazos: Véase Aznar.
Fidel Castro: El silencio de Aznar
La Habana, 30 sep (PL) El presidente cubano, Fidel Castro, emplazó al ex gobernante español José María Aznar a que diga si es o no cierto que aconsejó al entonces presidente estadounidense, William Clinton, en 1999 bombardear la radio y la televisión serbias.
En una nueva reflexión divulgada hoy, el líder de la Revolución cubana expresa que "sobre esto, tanto Aznar como los voceros del gobierno de Estados Unidos, han guardado silencio".
Prensa Latina ofrece textualmente el texto:
Reflexiones del Comandante en Jefe: El silencio de Aznar
En una mesa redonda transmitida por la televisión cubana que tuvo lugar el 25 de abril del 2003, revelé que el entonces presidente del gobierno español José María Aznar, aliado de la superpotencia en genocidios y masacres, se había reunido con el presidente William Clinton el 13 de abril de 1999, en un momento incierto de la guerra contra Yugoslavia, y le expresó textualmente:
“Si estamos en una guerra, hagámosla completamente, para ganarla y no sólo un poco. Si necesitamos persistir durante un mes, tres meses, hagámoslo. No entiendo por qué no hemos bombardeado todavía la radio y la televisión serbias.”
Sobre esto, tanto Aznar como los voceros del gobierno de Estados Unidos, han guardado silencio. Todo lo que sigue se publica por primera vez. Otros materiales, tanto públicos como confidenciales, los utilizaré en sucesivas reflexiones.
[...]
“AZNAR: Voy a hablar sinceramente. Como ya dije al presidente Clinton, lo único que no puede pasar es que la OTAN no gane ahora. Ahora la OTAN se está jugando no ya su credibilidad sino su propia existencia. Si este conflicto se hubiera planteado hace 30 años, no hubiésemos intervenido. En Europa siempre ha habido limpiezas étnicas, enfrentamientos entre minorías y mayorías, disputas religiosas. Ahora ya esto no se puede permitir. Desde el punto de vista político, nunca estaremos a favor de la independencia de Kosovo por lo que dijimos antes.”
Refiriéndose a Chirac, presidente de Francia, dijo:
“Le hablaré mañana en Bruselas. Cuando quiero tener un buen rato con Chirac, empiezo diciéndole que ´estos americanos son realmente horribles´. Hace tres semanas cené con él en el Elíseo. No sé qué le había pasado con ustedes, pero hablaba pestes. Le dije que bien, pero que yo no venía a hablar de eso.
“Mi idea es que para ganar esta guerra hay que cortar las comunicaciones entre el gobierno de Belgrado y el pueblo. Es vital cortar todas las comunicaciones de Serbia, radio, televisión y teléfono.
“Por otro lado, tenemos que reestructurar nuestra política de información. La política de información de la OTAN es un desastre. Damos la impresión de que nos hemos embarcado en una aventura y no en una guerra. Hay verdaderas lagunas en la comunicación. Hay que avanzar al máximo, cortar todos los suministros y las comunicaciones con paciencia.
“Hay que tener cuidado con Italia y con Grecia. Italia se está viendo muy afectada en su tráfico aéreo y turismo. D´Alema está haciendo un trabajo bueno, teniendo en cuenta sus circunstancias. No hay que dejarle que caiga en soluciones fáciles.
“Tenemos que incrementar la ayuda humanitaria. La contrapartida a los bombardeos es que nuestros ciudadanos perciban la eficacia de nuestra labor humanitaria.
“No tendría sentido cambiar de posición ahora. Ayer hablé con Annan. Le vi muy serio en sus planteamientos. Yo le insistí mucho en esto a Annan. Podemos ser flexibles pero no podemos dar la impresión de que la OTAN se retira.
“Podemos ser flexibles sobre si la OTAN dirigiría o no esa fuerza, pero no podemos contentarnos con la vuelta de los observadores de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Además de visibilidad, debe de haber garantía.
“Hay que mantener la estrategia, para ver si es posible que sea derrocado internamente.” (Se refiere al Presidente de Serbia, Slobodan Milosevic).
“Si algunos de sus generales temen que pueden ser acusados ante el Tribunal de La Haya, tal vez cooperen. Milosevic probablemente intentará lograr un acuerdo. Debemos tratar de que ese acuerdo sirva para debilitar y no para reforzar el poder.
“No tenemos que mencionar siquiera el tema de la operación terrestre.
“Todo el mundo comprende que se estén haciendo planes, lo contrario sería ilógico. Si nuestra estrategia actual no da resultado, habría que explorar otras. Hay que mantenerla sobre la mesa. Si todo lo que estamos haciendo sigue sin dar solución, en los próximos meses habrá que intervenir. Pero tendría que ser una acción no sólo limitada a Kosovo. Sino que abarcaría otras zonas de la República Federativa de Yugoslavia entrando incluso a través de Bosnia y de Hungría. El presidente de Hungría es un líder joven e inteligente, me dijo que el éxito será imposible si no ocurre lo siguiente: Milosevic fuera del poder, Kosovo partido y revisión de la política en Bosnia Herzegovina con separación de las entidades; República Serbia unida a Serbia, parte Croata a Croacia y parte musulmana independiente. No estoy de acuerdo con este planteamiento. Pero creo que la idea está ganando terreno en los países de la zona. Es muy difícil que los serbios y los albaneses puedan volver a vivir juntos de nuevo. Debemos seguir haciendo lo que estamos haciendo; pero llevamos ya muchos años en Bosnia y no sabemos cuándo podremos salir de allí. Tal vez los albaneses acepten la fórmula de una confederación pero será imposible si se mantiene Milosevic.
“Si no hay garantía de una cierta presencia serbia en las zonas que simbolizan el nacimiento de su civilización, no lo aceptarán. Surgirá el irredentismo sobre el ´territorio a liberar´.
“Lo primero es ganar la guerra, y luego veremos.”
[...]
Le pido al señor Aznar que diga si es o no cierto que aconsejó al presidente Clinton el 13 de abril de 1999 bombardear la radio y la televisión serbias.
Fidel Castro Ruz
29 de septiembre del 2007
8:36 p.m.
--------------------------
Castro dice que Aznar hizo de "coordinador bélico" para Clinton y Bush
La Habana.- El líder cubano, Fidel Castro, acusó al ex presidente del Gobierno español José María Aznar de asignarse el papel de "coordinador bélico" de los presidentes de Estados Unidos Bill Clinton y George Bush, en un nuevo artículo publicado hoy.
Castro, de 81 años y convaleciente de una grave enfermedad que le obligó a delegar el poder en su hermano menor, Raúl, el 31 de julio de 2006, volvió a cargar contra Aznar en un artículo divulgado en el diario oficial "Granma" en el que se refiere a la intervención de la OTAN en Yugoslavia, en 1999.
El líder cubano, que ha denunciado con anterioridad que Aznar pidió al hoy ex presidente Clinton que bombardeara la radio y la televisión serbia, le acusó hoy de "falta de principios éticos" y de "autoasignarse" el papel de "coordinador bélico de los mutables presidentes de Estados Unidos".
El artículo reproduce la respuesta del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosovic al mensaje de solidaridad enviado por el jefe de la revolución cubana en vísperas de la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Estados Unidos, en marzo de 1999.
En su mensaje, Castro recomendó a Milosevic "resistir, resistir y resistir" ante la "injustificada agresión" de las fuerzas de la OTAN contra Yugoslavia.
Milosevic, en su respuesta, pidió a Castro que trabajara para convocar al buró de coordinación del Movimiento de No Alineados (MNOAL) para que condenara la intervención de la OTAN.
"Estoy convencido también de que su prestigio personal sería de gran utilidad para estimular a países de América Central y del Sur, así como a los países No Alineados en general, a que levantan su voz en una fuerte condena de agresión vandálica", agregó Milosevic.
El ex presidente de la Federación Yugoslava fue acusado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya de crímenes de guerra y contra la Humanidad cometidos en Kosovo (1999), en Croacia (1991-1992), y de genocidio por los crímenes de guerra ocurridos en Bosnia (1992-1995).
Slobodan Milosevic falleció en marzo del pasado año en la prisión de Scheveningen, en La Haya.
EFE

La Habana, 30 sep (PL) El presidente cubano, Fidel Castro, emplazó al ex gobernante español José María Aznar a que diga si es o no cierto que aconsejó al entonces presidente estadounidense, William Clinton, en 1999 bombardear la radio y la televisión serbias.
En una nueva reflexión divulgada hoy, el líder de la Revolución cubana expresa que "sobre esto, tanto Aznar como los voceros del gobierno de Estados Unidos, han guardado silencio".
Prensa Latina ofrece textualmente el texto:
Reflexiones del Comandante en Jefe: El silencio de Aznar
En una mesa redonda transmitida por la televisión cubana que tuvo lugar el 25 de abril del 2003, revelé que el entonces presidente del gobierno español José María Aznar, aliado de la superpotencia en genocidios y masacres, se había reunido con el presidente William Clinton el 13 de abril de 1999, en un momento incierto de la guerra contra Yugoslavia, y le expresó textualmente:
“Si estamos en una guerra, hagámosla completamente, para ganarla y no sólo un poco. Si necesitamos persistir durante un mes, tres meses, hagámoslo. No entiendo por qué no hemos bombardeado todavía la radio y la televisión serbias.”
Sobre esto, tanto Aznar como los voceros del gobierno de Estados Unidos, han guardado silencio. Todo lo que sigue se publica por primera vez. Otros materiales, tanto públicos como confidenciales, los utilizaré en sucesivas reflexiones.
[...]
“AZNAR: Voy a hablar sinceramente. Como ya dije al presidente Clinton, lo único que no puede pasar es que la OTAN no gane ahora. Ahora la OTAN se está jugando no ya su credibilidad sino su propia existencia. Si este conflicto se hubiera planteado hace 30 años, no hubiésemos intervenido. En Europa siempre ha habido limpiezas étnicas, enfrentamientos entre minorías y mayorías, disputas religiosas. Ahora ya esto no se puede permitir. Desde el punto de vista político, nunca estaremos a favor de la independencia de Kosovo por lo que dijimos antes.”
Refiriéndose a Chirac, presidente de Francia, dijo:
“Le hablaré mañana en Bruselas. Cuando quiero tener un buen rato con Chirac, empiezo diciéndole que ´estos americanos son realmente horribles´. Hace tres semanas cené con él en el Elíseo. No sé qué le había pasado con ustedes, pero hablaba pestes. Le dije que bien, pero que yo no venía a hablar de eso.
“Mi idea es que para ganar esta guerra hay que cortar las comunicaciones entre el gobierno de Belgrado y el pueblo. Es vital cortar todas las comunicaciones de Serbia, radio, televisión y teléfono.
“Por otro lado, tenemos que reestructurar nuestra política de información. La política de información de la OTAN es un desastre. Damos la impresión de que nos hemos embarcado en una aventura y no en una guerra. Hay verdaderas lagunas en la comunicación. Hay que avanzar al máximo, cortar todos los suministros y las comunicaciones con paciencia.
“Hay que tener cuidado con Italia y con Grecia. Italia se está viendo muy afectada en su tráfico aéreo y turismo. D´Alema está haciendo un trabajo bueno, teniendo en cuenta sus circunstancias. No hay que dejarle que caiga en soluciones fáciles.
“Tenemos que incrementar la ayuda humanitaria. La contrapartida a los bombardeos es que nuestros ciudadanos perciban la eficacia de nuestra labor humanitaria.
“No tendría sentido cambiar de posición ahora. Ayer hablé con Annan. Le vi muy serio en sus planteamientos. Yo le insistí mucho en esto a Annan. Podemos ser flexibles pero no podemos dar la impresión de que la OTAN se retira.
“Podemos ser flexibles sobre si la OTAN dirigiría o no esa fuerza, pero no podemos contentarnos con la vuelta de los observadores de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Además de visibilidad, debe de haber garantía.
“Hay que mantener la estrategia, para ver si es posible que sea derrocado internamente.” (Se refiere al Presidente de Serbia, Slobodan Milosevic).
“Si algunos de sus generales temen que pueden ser acusados ante el Tribunal de La Haya, tal vez cooperen. Milosevic probablemente intentará lograr un acuerdo. Debemos tratar de que ese acuerdo sirva para debilitar y no para reforzar el poder.
“No tenemos que mencionar siquiera el tema de la operación terrestre.
“Todo el mundo comprende que se estén haciendo planes, lo contrario sería ilógico. Si nuestra estrategia actual no da resultado, habría que explorar otras. Hay que mantenerla sobre la mesa. Si todo lo que estamos haciendo sigue sin dar solución, en los próximos meses habrá que intervenir. Pero tendría que ser una acción no sólo limitada a Kosovo. Sino que abarcaría otras zonas de la República Federativa de Yugoslavia entrando incluso a través de Bosnia y de Hungría. El presidente de Hungría es un líder joven e inteligente, me dijo que el éxito será imposible si no ocurre lo siguiente: Milosevic fuera del poder, Kosovo partido y revisión de la política en Bosnia Herzegovina con separación de las entidades; República Serbia unida a Serbia, parte Croata a Croacia y parte musulmana independiente. No estoy de acuerdo con este planteamiento. Pero creo que la idea está ganando terreno en los países de la zona. Es muy difícil que los serbios y los albaneses puedan volver a vivir juntos de nuevo. Debemos seguir haciendo lo que estamos haciendo; pero llevamos ya muchos años en Bosnia y no sabemos cuándo podremos salir de allí. Tal vez los albaneses acepten la fórmula de una confederación pero será imposible si se mantiene Milosevic.
“Si no hay garantía de una cierta presencia serbia en las zonas que simbolizan el nacimiento de su civilización, no lo aceptarán. Surgirá el irredentismo sobre el ´territorio a liberar´.
“Lo primero es ganar la guerra, y luego veremos.”
[...]
Le pido al señor Aznar que diga si es o no cierto que aconsejó al presidente Clinton el 13 de abril de 1999 bombardear la radio y la televisión serbias.
Fidel Castro Ruz
29 de septiembre del 2007
8:36 p.m.
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Castro dice que Aznar hizo de "coordinador bélico" para Clinton y Bush
La Habana.- El líder cubano, Fidel Castro, acusó al ex presidente del Gobierno español José María Aznar de asignarse el papel de "coordinador bélico" de los presidentes de Estados Unidos Bill Clinton y George Bush, en un nuevo artículo publicado hoy.
Castro, de 81 años y convaleciente de una grave enfermedad que le obligó a delegar el poder en su hermano menor, Raúl, el 31 de julio de 2006, volvió a cargar contra Aznar en un artículo divulgado en el diario oficial "Granma" en el que se refiere a la intervención de la OTAN en Yugoslavia, en 1999.
El líder cubano, que ha denunciado con anterioridad que Aznar pidió al hoy ex presidente Clinton que bombardeara la radio y la televisión serbia, le acusó hoy de "falta de principios éticos" y de "autoasignarse" el papel de "coordinador bélico de los mutables presidentes de Estados Unidos".
El artículo reproduce la respuesta del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosovic al mensaje de solidaridad enviado por el jefe de la revolución cubana en vísperas de la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Estados Unidos, en marzo de 1999.
En su mensaje, Castro recomendó a Milosevic "resistir, resistir y resistir" ante la "injustificada agresión" de las fuerzas de la OTAN contra Yugoslavia.
Milosevic, en su respuesta, pidió a Castro que trabajara para convocar al buró de coordinación del Movimiento de No Alineados (MNOAL) para que condenara la intervención de la OTAN.
"Estoy convencido también de que su prestigio personal sería de gran utilidad para estimular a países de América Central y del Sur, así como a los países No Alineados en general, a que levantan su voz en una fuerte condena de agresión vandálica", agregó Milosevic.
El ex presidente de la Federación Yugoslava fue acusado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya de crímenes de guerra y contra la Humanidad cometidos en Kosovo (1999), en Croacia (1991-1992), y de genocidio por los crímenes de guerra ocurridos en Bosnia (1992-1995).
Slobodan Milosevic falleció en marzo del pasado año en la prisión de Scheveningen, en La Haya.
EFE

Apéndice 2 de El coleccionista de láminas de José Luís Rodriguez García
Siempre me he sentido fascinado por la aventura dadá y por ese singular personaje literario que fue Tristan Tzara. Los descendientes reconocidos de la aventura iniciada en el café Voltaire de Zürich contribuirán eficazmente a facilitar la risa ante la obra tradicional de la cultura occidental: sin duda tenía razón Naville cuando escribía: "Ciertos intelectuales, entre los más puros y los más revolucionarios, son conocidos bajo el nombre de surrealistas". Breton recordará en Le pas perdu que cuando Tzara llega a París a finales de 1919 es considerado un mesías por los surrealistas. Y es que estos son inimaginables en verdad sin la risa enfurecida y positiva de tzara, quien tiene y maifiesta la firme voluntad de romper con todo, de irse a otro lugar. En el Manifiesto de 1918 celebrará la potencia de ese "dégoût dadaiste" que está empeñado en abolir el reinado de la lógica, de la memoria, de los profetas, del futuro...
Se apuntará, sin embargo, que tales pretensiones son consustanciales al horizonte del arte occidental que es incomprensible sin la aceptación de esta dialéctica de permanentes revocaciones, de este juego contra lo viejo que esgrime la aparición una novedad que pretende ocupar el lugar de lo que ya ha comenzado a convertirse en tradición. Como Bordieu ha señalado con acierto, hasta Baudelaire no pretende con sus constantes vituperios sino ocupar el trono de los académicos.
¿Por qué entonces el oscuro y alegre entusiasmo que provoca el dadaísmo? ¿Por qué esa simpatía que inevitablemente provoca? desde luego, no puede estar radicada en el hecho de que exprese con solemnidad una decadencia sobre la que advertía la ruina y el horror de la guerra.
¿Por qué entonces? ¿Cuál es la razó de la simpatía dadaísta? Creo que las huestes de Tzara dan prueba de una coherencia inusitada. Sus herederos naturales sucumbieron a la seducción del poder literario. Sartre lo reconoció: "El alguacil ha quedado algualizado". Diversamente, Tzara advierte desde el principio que la más onerosa trampa en que el movimiento puede caer es, precisamente, aspirar a sustituir el poder literario. Por esto le he puesto a discutir con Lenin en un café de Zürich, ya que el revolucionario ruso pretendió ansiosamente sustituir el poder dominante desde la confianza que el cambio de rumbo estaría regido por una nueva identidad que usará los mismos instrumentos pero de otra forma. Tzara pretendía no tomar als funciones desbaratadas por la pandilla de cretinos que, según su criterio, dominaba el mundo, sino hacer que no existiera pandilla de cretinos alguna. Es por esto por lo que se recomienda en el Manifiesto sobre los amores que "méfiez-vous de Dada", situando el principio de la auténtica liberación en esta desconfianza. Es inconcebible que Lenin hubiera escrito "desconfiad de los bolcheviques"-- aunque entonces, acaso, la aventura de la liberación universal había trazado otra trayectoria--. Tzara insiste: "Les vrais dadas sont contre Dada"
Y la autodisolución del movimiento no se queda en el abandono de la actividad literaria o pictórica--Tzara seguirá escribiendo, Picabia garabateando su mundo de ordenado desorden--. En un magnífico artículo publicado en la revista Riff Raff, Oskar Díez llamana la atención sobre la importancia política del movimiento, especialmente de la sucursal berlinesa que Richard Huelsenbeck, entre otros--como George Gras--, animará. Es Berlín, y con posterioridad a la abdicación del kaiser Guillermo II a comienzos de noviembre de 1918, en la frialdad de un final de otoño ilusionante, cuando el grupo alemán del dadaísmo asume la responsabilidad de traducir políticamente los primarios sueños de tzara. La reivindicación del comunismo radical, la exigencia del desempleo progresivo facilitado por la mecanización integral de la actividad productiva y el sueño de construir ciudades luminosas y de ciudades jardín se traducen en la calle, en als barricadas. Revolución del 9 de noviembre... Los espartaquistas están animados. Liebknecht iza la bandera roja desde ele stado del viejo Palacio Real.
Es el signo último de una coherencia absoluta. Oskar Díez sintetizaba en el artículo citado: "Ser dadaísta entonces, tal vez consista elementalmente en preservar una risa creadora, protegerla hurtándola a la mirada aniquiladora del poder. Administrarla para evitar la paciente actividad aniquiladora de quienes trabajan por la continuidad de todo". Esto es lo que emociona del movimiento dadaísta: haber entendido que soñar la victoria de la partida no significa el cambio de rostro en las oficinas del poder, sino constrir ciudades luminosas sobre la ruina de las oficinas del poder.
José Luís Rodriguez García- "El coleccionista de láminas"
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Se apuntará, sin embargo, que tales pretensiones son consustanciales al horizonte del arte occidental que es incomprensible sin la aceptación de esta dialéctica de permanentes revocaciones, de este juego contra lo viejo que esgrime la aparición una novedad que pretende ocupar el lugar de lo que ya ha comenzado a convertirse en tradición. Como Bordieu ha señalado con acierto, hasta Baudelaire no pretende con sus constantes vituperios sino ocupar el trono de los académicos.
¿Por qué entonces el oscuro y alegre entusiasmo que provoca el dadaísmo? ¿Por qué esa simpatía que inevitablemente provoca? desde luego, no puede estar radicada en el hecho de que exprese con solemnidad una decadencia sobre la que advertía la ruina y el horror de la guerra.
¿Por qué entonces? ¿Cuál es la razó de la simpatía dadaísta? Creo que las huestes de Tzara dan prueba de una coherencia inusitada. Sus herederos naturales sucumbieron a la seducción del poder literario. Sartre lo reconoció: "El alguacil ha quedado algualizado". Diversamente, Tzara advierte desde el principio que la más onerosa trampa en que el movimiento puede caer es, precisamente, aspirar a sustituir el poder literario. Por esto le he puesto a discutir con Lenin en un café de Zürich, ya que el revolucionario ruso pretendió ansiosamente sustituir el poder dominante desde la confianza que el cambio de rumbo estaría regido por una nueva identidad que usará los mismos instrumentos pero de otra forma. Tzara pretendía no tomar als funciones desbaratadas por la pandilla de cretinos que, según su criterio, dominaba el mundo, sino hacer que no existiera pandilla de cretinos alguna. Es por esto por lo que se recomienda en el Manifiesto sobre los amores que "méfiez-vous de Dada", situando el principio de la auténtica liberación en esta desconfianza. Es inconcebible que Lenin hubiera escrito "desconfiad de los bolcheviques"-- aunque entonces, acaso, la aventura de la liberación universal había trazado otra trayectoria--. Tzara insiste: "Les vrais dadas sont contre Dada"
Y la autodisolución del movimiento no se queda en el abandono de la actividad literaria o pictórica--Tzara seguirá escribiendo, Picabia garabateando su mundo de ordenado desorden--. En un magnífico artículo publicado en la revista Riff Raff, Oskar Díez llamana la atención sobre la importancia política del movimiento, especialmente de la sucursal berlinesa que Richard Huelsenbeck, entre otros--como George Gras--, animará. Es Berlín, y con posterioridad a la abdicación del kaiser Guillermo II a comienzos de noviembre de 1918, en la frialdad de un final de otoño ilusionante, cuando el grupo alemán del dadaísmo asume la responsabilidad de traducir políticamente los primarios sueños de tzara. La reivindicación del comunismo radical, la exigencia del desempleo progresivo facilitado por la mecanización integral de la actividad productiva y el sueño de construir ciudades luminosas y de ciudades jardín se traducen en la calle, en als barricadas. Revolución del 9 de noviembre... Los espartaquistas están animados. Liebknecht iza la bandera roja desde ele stado del viejo Palacio Real.
Es el signo último de una coherencia absoluta. Oskar Díez sintetizaba en el artículo citado: "Ser dadaísta entonces, tal vez consista elementalmente en preservar una risa creadora, protegerla hurtándola a la mirada aniquiladora del poder. Administrarla para evitar la paciente actividad aniquiladora de quienes trabajan por la continuidad de todo". Esto es lo que emociona del movimiento dadaísta: haber entendido que soñar la victoria de la partida no significa el cambio de rostro en las oficinas del poder, sino constrir ciudades luminosas sobre la ruina de las oficinas del poder.
José Luís Rodriguez García- "El coleccionista de láminas"
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JUAN JOSÉ MILLÁS El tiempo
JUAN JOSÉ MILLÁS 06/07/2007
A veces los segundos hieren más que los minutos o las horas, más que los días, los meses o los años. Esas puntas de aguja, esos residuos afilados, esas esquirlas temporales penetran en la piel o en el ánimo como limaduras de acero y, aun sin provocar heridas visibles, matan como puñales. Cuatro segundos de asfixia valen por cientos de horas de dolor. Dos segundos de humillación profesional anulan una carrera de éxito. Los cinco segundos de sufrimiento muscular que preceden al infarto son cinco siglos de amargura. No diremos nada de las décimas de segundo que en las pruebas deportivas separan al campeón del aspirante... Contamos los días en horas para hacernos la ilusión de que el tiempo, como el dinero o los afectos, tiene una porción de calderilla, pero todo lo realmente importante nos sucede en cosa de segundos (véase el Big Bang).
A Rajoy, en la contrarréplica del debate sobre el Estado de la Nación, le sobraron 40 segundos como 40 dardos. Mientras regresaba a su escaño desde la tribuna de oradores, aquellos 40 segundos no utilizados sonaban como los clavos sobre el ataúd. Cuando se sentó y observamos su expresión, pero sobre todo la de Acebes, supimos quién había perdido el debate y quizá la vida. No hay precedentes de lo que el martes hizo Rajoy con currículum. El espectáculo de un jefe de la oposición que no sabe qué decir cuando le toca hablar es desgarrador. Lo curioso es que más tarde, ante los periodistas, atribuiría su derrota a la falta de tiempo. ¿En qué quedamos?
Aquellos 40 segundos fueron más largos que el minuto que emplea el microondas en calentar la leche, más tensos que el tiempo que tarda el recién nacido en romper a llorar, más agobiantes que los que preceden a la apertura del sobre con un diagnóstico clínico jodido. Nos dimos cuenta de que los cinco minutos de réplica le venían largos cuando, abrazado a ETA como Juana la Loca al cadáver de Felipe el Hermoso, empezó a gimotear. En ese instante comprendimos que el tiempo acababa de adquirir para él las dimensiones de un abismo al que, quizá fascinado por su hondura, se arrojó. Aunque viva cien años, su biografía quedará concentrada en aquellos 40 segundos de agonía.

Sin comentarios.
El Vaticano presenta sus diez mandamientos para la seguridad vial
Santiguarse antes de comenzar el viaje, rezar el rosario y no proferir insultos, entre las principales recomendaciones
La Santa Sede ha presentado hoy los diez mandamientos del conductor, santiguarse antes de comenzar un viaje o rezar el rosario mientras se conduce son algunas de las propuestas que se pueden encontrar en el decálogo. El Vaticano rechaza que el coche se convierta para su dueño en una forma de poder y dominación y en instrumento de pecado.
El Consejo Pontificio para la Pastoral de los Inmigrantes e Itinerantes ha lanzado hoy un decálogo, "a semejanza de los diez mandamientos", con el que pretenden elaborar normas defensoras de la seguridad vial. El "no matarás" encabeza una lista cuya recomendación previa es la oración.
Orientaciones para la pastoral de la carretera supone una llamativa incursión de la Santa Sede en los llamamientos a favor de la seguridad vial. El decálogo destaca que, al igual que María y José viajaron en su momento, hoy en día muchas personas necesitan moverse, entre ellos los conductores. Sin embargo, las buenas costumbres parecen perderse y salir a la carretera saca, en muchas ocasiones, los comportamientos más "primitivos" de los automovilistas, como "mala educación, gestos gorseros, tacos, blasfemias, pérdidas del sentido de la responsabilidad o infringir el código de circulación".
La señal de la cruz antes de coger el volante
Por ello, el Vaticano ha decidido ponerse manos a la obra y lanzar algunas recomendaciones a sus fieles para evitar que 1,2 millones de personas fallezcan cada año en el mundo como consecuencia de la "transgresión y la negligencia". "Es una triste realidad y, al mismo tiempo, un gran desafío para la sociedad y la Iglesia", ha asegurado el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e itinerantes, el cardenal Renato Raffaele Martino.
La señal de la cruz antes de iniciar el trayecto es un buen comienzo, pero las plegarias se deben completar con el rezo del Rosario mientras se conduce. La oración, según Martino, no desconcentra. "El ritmo y la suave repetición no distrae la atención del conductor", ha explicado el cardenal durante la rueda de prensa de presentación y ha añadido que ayuda a "sentirse inmerso en la presencia de Dios y a permanecer bajo su protección".

El rosario de su madre
Está demostrado científicamente: la mayoría de los taxistas que llevan un rosario colgado del espejo retrovisor tienen peor carácter que los que llevan unos zuecos asturianos. Además son casi todos pinochetistas.
Les ha venido Dios a ver con el asunto éste del torturador chileno, porque hasta ellos mismos se habían dado cuenta de que no podían continuar reivindicando a Franco sin mostrarse necrófilos o necrófagos y asustar a la clientela.
Pinochet, aunque en avanzado estado de putrefacción, todavía se mueve, por lo que se le pueden dar vivas sin que le confundan a uno del todo con Millán Astray, el novio de la muerte.
El otro día tomé un taxi en López de Hoyos y en cuanto vi el rosario de su madre oscilando a manera de péndulo bajo el retrovisor me dije malo malo. Comenzaban en ese instante las noticias de las dos y pedí al taxista que subiera un poco el volumen de la radio, para ver cómo andaba el mundo.
El invidivuo me miró con expresión airada y, sospechando que esperaba oír algo estimulante sobre Pinochet, se limitó a llevar la mano hasta el receptor fingiendo que giraba el mando para dejarlo como estaba.
Como no quería discutir, avancé la cabeza y torcí el rostro colocando la oreja en dirección al aparato. Pensé que quizá viendo padecer de aquel modo a un cliente, el servidor público se conmovería, pero no. Entonces, me dirigí de nuevo a él:
-Creo que no me ha oído usted. Le he pedido que suba la radio, por favor.
-Pero si la he subido -protestó.
-Pues todavía no la oigo -insistí.
De mala gana, se inclinó sobre el aparato y fingió una vez más que subía el volumen cuando en realidad lo puso algo más bajo.
Luego perdió la mirada en el tráfico, para no enfrentarse a mi gesto de perplejidad. El crucifijo del rosario se movía a manera de péndulo, pero en lugar de hipnotizarme, que es para lo que sirven los péndulos, y los crucifijos, me exasperó.
Estaba, pues, dándole vueltas al modo de responder a aquella provocación cristiana cuando advertí que el sujeto tenía forrado el taxi con duras advertencias a los fumadores, así que saqué un paquete y encendí un cigarro.
El hombre me observó desconcertado a través del espejo y durante unos segundos no fue capaz de reaccionar. Debía de ser el primer pasajero que se le rebelaba desde la ascensión o la asunción de Álvarez del Manzano a la alcaldía. No obstante, pasado el primer momento de estupor, se volvió ligeramente y escupió por la comisura:
-No se puede fumar en este coche.
-No me había dado cuenta -respondí cortésmente, y fingí que apagaba el cigarro en el cenicero con un gesto semejante al utilizado por él para fingir que subía el volumen de la radio. Luego continué dando caladas con naturalidad, mientras aparentaba escuchar las noticias de la radio.
El hombre se quedó seriamente preocupado y al poco, ya con la seguridad menos entera, insistió:
-Creo que no me ha entendido usted. En este coche no se puede fumar.
-Pero si ya he apagado el cigarro -dije, y volví a llevarlo al cenicero con el gesto de aplastar la brasa, aunque manteniéndolo encendido.
-Está bien -dijo-. Yo subo la radio y usted apaga el cigarro.
-Pero si la radio está muy alta, hombre de Dios. Y el cigarro ya está apagado hace un rato -respondí echándole el humo a la cara sin contemplaciones.
Entonces detuvo el coche a la derecha, obligando a frenar bruscamente al de atrás, y gritó:
-¡Deje de fumar ahora mismo!
-No me da la gana -respondí en voz baja.
Se acercó un guardia para ver qué pasaba, y yo dije que no estaba dispuesto a apagar mi cigarro hasta que él no subiera la radio.
Como esta gente tan agresiva tiene mucho miedo a la autoridad, cedió al fin de mala gana y subió el volumen justo en el momento en el que decían que hasta el 2 de diciembre no sabríamos si Pinochet era inmunodeficiente o deficiente a secas.
Entonces me bajé del coche, y ya desde la acera dije humildemente al taxista:
-Ave María Purísima.
-¡Sin pecado concebida, imbécil! -vociferó él. Y eso fue todo.
Juan José Millás

El Amor
Hablemos del amor, ya que estamos en primavera. Hablemos de ese raro ensueño, de esa invención luminosa o sombría con la que nos aguijoneamos el corazón para sentirnos vivos. Si un día no se te ocurre ningún tema para un artículo, escribe del amor, que es algo que nunca falla: es el único asunto que interesa de manera personal y desaforada a todo el mundo, la única cuestión en la que todas las personas se consideran expertas. Si mencionas la palabra amor, todos le echarán cuando menos una ojeada al texto, a ver si hablas de ellos. Es decir, a ver si pueden reconocer entre tus líneas sus vibrantes corazones enamorados.
La pasión es una locura universalmente admitida, un delirio que no está socialmente castigado. Para muchas personas morigeradas y convencionales, es el único viaje que emprenden a los extremos del ser, la sola aventura de sus vidas, aparte de la suprema aventura de morirse, que desde luego debe de ser una emoción intensa. En cualquier caso, el amor nos desatornilla la cabeza, transgrede los límites, enciende el mundo de colores y nos hace rozar la eternidad. Es un sentimiento místico, porque nos saca de nosotros y nos pone en contacto con lo universal. Es la vía de trascendencia más utilizada en este mundo nuestro occidental, en el que ya van quedando pocos dioses. En resumen, es un verdadero chute de droga. Si nos retrataran el cerebro eléctricamente en uno de los espasmos de la pasión, seguro que lo veríamos más iluminado que un carrusel, todo chisporroteante de hormonas y cociéndose en una fulminante sopa química. No he probado nunca la heroína, pero dudo que sus efectos sean más fuertes que los de un ataque de amor desenfrenado.
Cuando estamos enamorados, todos nos sentimos únicos y creemos estar atravesando por dolores y éxtasis que nadie más conoce, pero ésta es una percepción totalmente errónea, un producto de la borrachera de endorfinas. En realidad, y como suele ocurrir con cualquier sustancia intoxicante, la droga orgánica del amor produce síntomas muy semejantes en todas las personas. Tomemos, por ejemplo, el efecto "abismo-a-los-pies", también llamado "desangramiento-del-mundo". Ocurre cuando, tras haber subido al cohete del enamoramiento y habernos sentido perdidamente entusiasmados por alguien, la historia se revienta como un globo. Tal vez le vemos o la vemos con otra persona, o nos deja tirados, o nos dice con todas las letras que la cosa no funciona y que se va. Y entonces, puf, el mundo se apaga de repente. Es como si la realidad se desangrara, como si no tuviéramos fuerzas para seguir adelante. Es un ataque de pena absoluta, un agujero negro, un desconsuelo y un desasosiego tan agudos que no te dejan vivir. Y lo más increíble es que este abismo de desesperación puede surgir tras un enamoramiento de dos días, tras un coqueteo absurdo y leve. Pero da lo mismo. Tu razón puede decirte que te estás inventando esa pasión, pero tu corazón es una ballena arponeada. Basta con haberte metido una pequeña dosis de droga para sentir el mono.
Otro efecto habitual: el "campo-minado". Sucede tras la ruptura. Cuando un amor acaba (es decir, cuando te deja), el mundo se convierte en un lugar peligrosísimo, porque cualquier cosa puede recordarte de repente el dolor de lo perdido. Y así, pongamos que estás intentando sobrevivir al desconsuelo, y que por un momento consigues estar más o menos distraído y casi en paz. Pero súbitamente pasa por la calle una moto igual que la de tu amado, o una chica se sube al metro con el mismo perfume que llevaba ella, o ves un anuncio de Cancún, adonde pensasteis viajar un día juntos, aunque nunca lo hicisteis. Y una mina revienta en tus entrañas y te sientes muerto. Tras una ruptura, las bombas acechan ocultas en todas partes. Calles que no puedes volver a pisar, músicas que no puedes volver a escuchar, bombas de la memoria que te persiguen.
Se podrían nombrar muchas más experiencias comunes del amor y quizá algún día lo haga. Pero hoy acabaré con el efecto "incredulidad-y-predisposición", que es cuando ya se te ha pasado del todo la borrachera amorosa y verdaderamente no te puedes creer qué demonios viste en ese imbécil o en esa ceporra para haber sufrido tanto. Momento en el que ya estás dispuesto y más que predispuesto a meterte otra pasión en la cabeza y recomenzar la chifladura. En fin, que tengáis una buena primavera.
Rosa Montero

ADONIS Poeta "La gran poesía es laica"
ENTREVISTA
ANDREA AGUILAR - Córdoba - 26/04/2007
A los 12 años encandiló con un poema al presidente de Siria Al Kuwatli, en Qusabin, la remota aldea al norte del país donde nació. Le fue concedido un deseo. Él pidió estudiar. Y siguió escribiendo versos. Cuando rondaba la veintena, Alí Ahmad Saíd Esber (1930) reenvió los mismos poemas que le habían rechazado en varias publicaciones bajo un nuevo nombre, Adonis.
El seudónimo tomado de los mitos de Asia Menor ya nunca ha abandonado a una de las voces más reconocidas y brillantes de la poesía contemporánea. Firme candidato al Nobel, antólogo de la tradición poética árabe, crítico y traductor de Bonnefoy y Rimbaud, con sus versos, este hombre menudo, de melena encrespada blanca y vivaz mirada color avellana, revolucionó la poesía árabe. Con él llegó el verso libre y la vanguardia. Sus versos levantan pasiones y sus lecturas cadenciosas y serenas en las que mueve las manos y el cuerpo, como un director de orquesta, hipnotizan. La semana pasada ocurrió en Córdoba en el Festival Cosmopoética.
Pregunta. ¿Qué claves esconde la tradición sobre el presente?
Respuesta. La tradición árabe está fundada sobre la poesía y el islam, dos elementos que siempre han estado en conflicto y lo siguen estando. Es como si fuera un río con dos orillas, el resto es el caudal. La religión islámica, al contrario de lo que proponía Platón en su República, no quiso acabar con la poesía sino que la usó, la transformó para explicar su nuevo credo.
P. La poesía como arma.
R. Los poetas hasta ese momento tenían la verdad, pero a partir de entonces perdieron su posición. El islam cargó por primera vez la poesía de ideología, y quiso ponerla a su servicio. Los poetas y críticos de aquel momento estuvieron en contra del sometimiento. Un gran crítico de la época dijo que si la religión influye en la poesía ésta acaba en nada. La gran poesía es laica.
P. ¿Y en la actualidad?
R. El conflicto sigue ahí. Pienso que se producirá una revolución cognitiva que mezclará, cambiará y arrasará con todo. La sociedad árabe está en plena descomposición, lista para recomponerse.
P. Vivió la invasión israelí de Líbano y la guerra civil, antes de exiliarse en Francia. ¿Cómo ve los poemas que escribió en aquellos años?
R. La derrota del 67 nos volvió más lúcidos, vimos el mundo desde un nuevo ángulo y siempre es mejor ver con claridad. Aquello fue un vuelco total. Fue el punto de partida para ver lo que eran y son los regímenes árabes. Para mí fue una explosión, la más grande dentro de lo que ha sido un estado explosivo. Fue una bisagra que mostró una descomposición que no ha parado, que va a más.
P. ¿Qué ha pasado desde entonces?
R. El Estado israelí es el primer Estado moderno fundado sobre la religión. En su misma constitución se define como un Estado judío. Así que todos los combates en el seno de la sociedad árabe de los siglos XIX y XX a favor de la laicidad se han perdido. Se ha producido el retorno a la religión, a la teocracia, al medievo. La perplejidad y la confusión son muy grandes. Es difícil ver y juzgar con claridad. Lo que está pasando en Irak, Argelia, Sudán o el Líbano demuestra que el porvenir no está claro.
P. ¿Hay salida?
R. El pueblo siempre la encuentra pero no se sabe cómo, ni cuándo. Los regímenes no llevan más a que a una creciente descomposición. Llevan a la catástrofe.
P. ¿Qué papel está llamada a jugar la poesía en este escenario?
R. La poesía aborda las cuestiones de todos los días. Trata de ver y desvelar lo que está por venir. Se hace por algo pero no tiene un papel, ni un valor práctico. Intenta reflejar y señalar la verdad, la luz. Los partidos políticos o las ideologías la matan. Así que el poeta no tiene un rol, sólo la obligación de escribir un buen poema. Debe respirar y escribir.
P. Con su obra ha revolucionado la poesía árabe. ¿Qué queda por renovar?
R. La poesía es una visión del mundo, y las nuevas visiones necesitan nuevas formas de expresión. El mundo jamás está fijo, así que la renovación es perpetua.
P. ¿La prosa y el verso libre se ajustan mejor al mundo actual?
R. La estructura tradicional del poema está totalmente destruida. Hay ritmos y unidades musicales que crean una nueva música. Además, el poema en su concepción está abierto a todas las disciplinas, puede decirlo todo. Ha pasado el límite del sentimiento y abraza al mundo entero. Se da una mezcla que combina la rima y la prosa.
P. Un nuevo ritmo más sincopado y abrupto, ¿como el del mundo actual?
R. Absolutamente. Estamos en una transición, en una etapa experimental, de búsqueda. Pero la poesía por definición es eso. Sufre una metamorfosis eterna.
P. ¿El impulso que le movía a escribir poesía en su infancia sigue siendo el mismo?
R. Sí, continúa. Cuando escribí El libro pensé que al terminarlo se acabaría, pero desde entonces ya llevo tres más.
P. ¿Sigue pensando que expresa verdades inalcanzables para la ciencia y la filosofía?
R. ¿Qué es la verdad? Algo relativo. La ciencia no puede vivir el amor o la angustia. Ninguna otra disciplina puede hablar sobre el estado del alma. Sólo la poesía vivida a través de una experiencia corporal puede expresar el amor. El sexo nos lleva a un estado en el que no sabemos si estamos vivos o muertos, y sólo la poesía puede expresarlo. Eso es verdad.
P. ¿La unión entre revelación y creación es siempre la misma?
R. La revelación en poesía no es religiosa, es visión y descubrimiento. Meditas sobre algo y llegas a darle forma, te acercas al secreto de la cosa misma a partir de la intuición. Los místicos hablaban de los iluminados. Ahí está Rimbaud. El conocimiento emana del interior del mundo. El místico es siempre más importante que el profeta. Su mensaje no necesita una persona interpuesta. No hay intermediarios y eso mismo es la poesía.
P. ¿Arreligiosa siempre?
R. Sí, porque es antimonoteísta. Nació plural con variaciones en su forma y en su manera de expresar. La religión cree en la verdad eterna y la poesía, sin embargo, en incontables verdades. Cada día lanza una verdad al infinito.
P. ¿Y qué se pierde en la traducción?
R. Si el traductor es grande, la traducción también lo será. Como dice el adagio latino, la traducción siempre es traición, pero a veces es necesario traicionar para ser más fiel al poema, como en el amor. La traición es necesaria, puede marcar la distancia entre lo que éramos y lo que somos o queremos ser; nos puede hacer comprender mejor lo que fuimos.
P. ¿Piensa que se hacen lecturas distintas de su obra en Oriente Próximo y en Occidente?
R. La manera de verme en el mundo árabe es más subjetiva, sentimental y nacional. En Occidente es más objetiva, cultural y poética."La sociedad árabe está en plena descomposición, lista para recomponerse" "Se ha producido el retorno a la religión, a la teocracia, al medievo"

ANDREA AGUILAR - Córdoba - 26/04/2007
A los 12 años encandiló con un poema al presidente de Siria Al Kuwatli, en Qusabin, la remota aldea al norte del país donde nació. Le fue concedido un deseo. Él pidió estudiar. Y siguió escribiendo versos. Cuando rondaba la veintena, Alí Ahmad Saíd Esber (1930) reenvió los mismos poemas que le habían rechazado en varias publicaciones bajo un nuevo nombre, Adonis.
El seudónimo tomado de los mitos de Asia Menor ya nunca ha abandonado a una de las voces más reconocidas y brillantes de la poesía contemporánea. Firme candidato al Nobel, antólogo de la tradición poética árabe, crítico y traductor de Bonnefoy y Rimbaud, con sus versos, este hombre menudo, de melena encrespada blanca y vivaz mirada color avellana, revolucionó la poesía árabe. Con él llegó el verso libre y la vanguardia. Sus versos levantan pasiones y sus lecturas cadenciosas y serenas en las que mueve las manos y el cuerpo, como un director de orquesta, hipnotizan. La semana pasada ocurrió en Córdoba en el Festival Cosmopoética.
Pregunta. ¿Qué claves esconde la tradición sobre el presente?
Respuesta. La tradición árabe está fundada sobre la poesía y el islam, dos elementos que siempre han estado en conflicto y lo siguen estando. Es como si fuera un río con dos orillas, el resto es el caudal. La religión islámica, al contrario de lo que proponía Platón en su República, no quiso acabar con la poesía sino que la usó, la transformó para explicar su nuevo credo.
P. La poesía como arma.
R. Los poetas hasta ese momento tenían la verdad, pero a partir de entonces perdieron su posición. El islam cargó por primera vez la poesía de ideología, y quiso ponerla a su servicio. Los poetas y críticos de aquel momento estuvieron en contra del sometimiento. Un gran crítico de la época dijo que si la religión influye en la poesía ésta acaba en nada. La gran poesía es laica.
P. ¿Y en la actualidad?
R. El conflicto sigue ahí. Pienso que se producirá una revolución cognitiva que mezclará, cambiará y arrasará con todo. La sociedad árabe está en plena descomposición, lista para recomponerse.
P. Vivió la invasión israelí de Líbano y la guerra civil, antes de exiliarse en Francia. ¿Cómo ve los poemas que escribió en aquellos años?
R. La derrota del 67 nos volvió más lúcidos, vimos el mundo desde un nuevo ángulo y siempre es mejor ver con claridad. Aquello fue un vuelco total. Fue el punto de partida para ver lo que eran y son los regímenes árabes. Para mí fue una explosión, la más grande dentro de lo que ha sido un estado explosivo. Fue una bisagra que mostró una descomposición que no ha parado, que va a más.
P. ¿Qué ha pasado desde entonces?
R. El Estado israelí es el primer Estado moderno fundado sobre la religión. En su misma constitución se define como un Estado judío. Así que todos los combates en el seno de la sociedad árabe de los siglos XIX y XX a favor de la laicidad se han perdido. Se ha producido el retorno a la religión, a la teocracia, al medievo. La perplejidad y la confusión son muy grandes. Es difícil ver y juzgar con claridad. Lo que está pasando en Irak, Argelia, Sudán o el Líbano demuestra que el porvenir no está claro.
P. ¿Hay salida?
R. El pueblo siempre la encuentra pero no se sabe cómo, ni cuándo. Los regímenes no llevan más a que a una creciente descomposición. Llevan a la catástrofe.
P. ¿Qué papel está llamada a jugar la poesía en este escenario?
R. La poesía aborda las cuestiones de todos los días. Trata de ver y desvelar lo que está por venir. Se hace por algo pero no tiene un papel, ni un valor práctico. Intenta reflejar y señalar la verdad, la luz. Los partidos políticos o las ideologías la matan. Así que el poeta no tiene un rol, sólo la obligación de escribir un buen poema. Debe respirar y escribir.
P. Con su obra ha revolucionado la poesía árabe. ¿Qué queda por renovar?
R. La poesía es una visión del mundo, y las nuevas visiones necesitan nuevas formas de expresión. El mundo jamás está fijo, así que la renovación es perpetua.
P. ¿La prosa y el verso libre se ajustan mejor al mundo actual?
R. La estructura tradicional del poema está totalmente destruida. Hay ritmos y unidades musicales que crean una nueva música. Además, el poema en su concepción está abierto a todas las disciplinas, puede decirlo todo. Ha pasado el límite del sentimiento y abraza al mundo entero. Se da una mezcla que combina la rima y la prosa.
P. Un nuevo ritmo más sincopado y abrupto, ¿como el del mundo actual?
R. Absolutamente. Estamos en una transición, en una etapa experimental, de búsqueda. Pero la poesía por definición es eso. Sufre una metamorfosis eterna.
P. ¿El impulso que le movía a escribir poesía en su infancia sigue siendo el mismo?
R. Sí, continúa. Cuando escribí El libro pensé que al terminarlo se acabaría, pero desde entonces ya llevo tres más.
P. ¿Sigue pensando que expresa verdades inalcanzables para la ciencia y la filosofía?
R. ¿Qué es la verdad? Algo relativo. La ciencia no puede vivir el amor o la angustia. Ninguna otra disciplina puede hablar sobre el estado del alma. Sólo la poesía vivida a través de una experiencia corporal puede expresar el amor. El sexo nos lleva a un estado en el que no sabemos si estamos vivos o muertos, y sólo la poesía puede expresarlo. Eso es verdad.
P. ¿La unión entre revelación y creación es siempre la misma?
R. La revelación en poesía no es religiosa, es visión y descubrimiento. Meditas sobre algo y llegas a darle forma, te acercas al secreto de la cosa misma a partir de la intuición. Los místicos hablaban de los iluminados. Ahí está Rimbaud. El conocimiento emana del interior del mundo. El místico es siempre más importante que el profeta. Su mensaje no necesita una persona interpuesta. No hay intermediarios y eso mismo es la poesía.
P. ¿Arreligiosa siempre?
R. Sí, porque es antimonoteísta. Nació plural con variaciones en su forma y en su manera de expresar. La religión cree en la verdad eterna y la poesía, sin embargo, en incontables verdades. Cada día lanza una verdad al infinito.
P. ¿Y qué se pierde en la traducción?
R. Si el traductor es grande, la traducción también lo será. Como dice el adagio latino, la traducción siempre es traición, pero a veces es necesario traicionar para ser más fiel al poema, como en el amor. La traición es necesaria, puede marcar la distancia entre lo que éramos y lo que somos o queremos ser; nos puede hacer comprender mejor lo que fuimos.
P. ¿Piensa que se hacen lecturas distintas de su obra en Oriente Próximo y en Occidente?
R. La manera de verme en el mundo árabe es más subjetiva, sentimental y nacional. En Occidente es más objetiva, cultural y poética."La sociedad árabe está en plena descomposición, lista para recomponerse" "Se ha producido el retorno a la religión, a la teocracia, al medievo"
