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Todo amante es un soldado en guerra. Ovidio
Acerca de
me gusta escribir, me gustan los surrealistas, los situacionistas, me gustan los años 20 y los 50's y la época medieval. Hago cartas astrales por placer y divertimento. Voy al teatro cuando puedo. Me gusta el cine independiente. Me gusta leer ensayo y filosofía e historia. Me gusta la gente valiente. Adoro a Voltaire y Jünger. Me gusta Bolaño y Auster. Me gusta la fotografía, verla y hacerla. Es mi pasión. Me gustan las casas viejas derruídas y abandonadas. Me interesa todo lo misterioso. Me gustaría ser detective. Me gustaría ser médico y psicóloga. Me gustaría darles amor a todos los niños del mundo que sufren en estos momentos y se sienten solos y abandonados. Me gusta lo que hago, trabajar en hospitales. Necesito escuchar a los demás para reconocerme en éste mundo. Me gustaría rodar cortometrajes. Me ponen violenta los violentos. Amo el amor...
Sindicación
 
Homenaje a Sheila
Nous avions dix ans à peine
Tous nos jeux étaient les mêmes
Aux gendarmes et aux voleurs
Tu me visais droit au cœur
Bang bang, tu me tuais
Bang bang, et je tombais
Bang bang, et ce bruit-là
Bang bang, je ne l'oublierai pas

Nous avons grandi ensemble
On s'aimait bien il me semble
Mais tu n'avais de passion
Que pour tes jeux de garçon
Bang bang, tu t'amusais
Bang bang, je te suivais
Bang bang, et ce bruit-là
Bang bang, je ne l'oublierai pas

Un jour tu as eu vingt ans
Il y avait déjà longtemps
Que l'amour avait remplacé
Notre amitié du passé
Et quand il en vint une autre
On ne sait à qui la faute
Tu ne m'avais jamais menti
Avec elle tu es parti
Bang bang, tu m'as quittée
Bang bang, je suis restée
Bang bang, et ce bruit-là
Bang bang, je ne l'oublierai pas

Quand j'aperçois des enfants
Se poursuivre en s'amusant
Et faire semblant de se tuer
Je me sens le cœur serré
Bang bang, je me souviens
Bang bang, tout me revient
Bang bang, et ce bruit-là
Bang bang, je ne l'oublierai pas

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Teníamos apenas diez años
Todos nuestros juegos eran iguales
A policías y ladrones
Me apuntabas directo al corazón
Bang bang, me matabas
Bang bang, y me caía
Bang bang, y aquel sonido
Bang bang, no lo olvidaré

Crecimos juntos
Nos gustábamos mucho me parece
Pero tú no tenías pasión
Más que para tus juegos de chico
Bang bang, te divertías
Bang bang, te seguía
Bang bang, y aquel sonido
Bang bang, no lo olvidaré

Un día cumpliste veinte años
Hacía ya mucho tiempo
Que el amor había remplazado
Nuestra amistad del pasado
Y cuando llegó otra
No se sabe la causa
Tu no me habías mentido jamás
Con ella te fuiste
Bang bang, me dejaste
Bang bang, yo me quedé
Bang bang, y aquel sonido
Bang bang, no lo olvidaré

Cuando observo a los niños
Perseguirse divirtiéndose
Y simulando que se matan
Siento mi corazón serrado
Bang bang, recuerdo
Bang bang, todo me vuelve
Bang bang, y aquel sonido
Bang bang, no lo olvidaré

 
Edward Gorey-Amphygorey
Edward Gorey: un escritor atípico. Autor prolífico y gran ilustrador, la muerte y la maldad son algunos de sus temas centrales, y los trata de un modo tan aséptico y descriptivo que inquieta a la vez que provoca la risa. Disfruta de algunas de sus obras más conocidas; te sorprenderá.

Edward Gorey nace en Chicago en 25 de febrero de 1925. Aprende a leer a los 3 años y medio (“nadie sabe cómo”, según él mismo). A los 5 años había leído dos de los libros que marcarán su vida y su obra: Drácula y Alicia en el País de las Maravillas. A los 8, había terminado las obras completas de Víctor Hugo, y comenzó a leer a una de sus autoras favoritas: Agatha Christie.


Estudió en un instituto privado de Chicago, y ya se ganó fama de estrafalario: hacía muñecas de trapo que dejaba en el interior de coches aparcados junto con notas inquietantes, o realizaba hazañas como recorrer una céntrica avenida desclazo y con las uñas pintadas de verde.


En 1942, comienza un curso en el Art Institute de Chicago, que debe interrumpir a los 6 meses, al ser llamado a filas. Ingresa en Harvard para estudiar Filología Francesa. Es uno de los miembros fundadores del colectivo teatral Poet´s Theatre. El teatro será una de sus pasiones, y participa en más de 30 obras como director, escritor o diseñador.
En 1950, comienza a trabajar en una librería; 3 años después se traslada a Nueva York, para trabajar como director artístico de una colección de libros de tapa blanda de la editorial Doubleday. En esta época, comienza a escribir sus propias obras. Pero nadie quiere editarlas, por eso funda su propia editorial, Fantod press, y vende sus pequeñas novelas directamente a las librerías. En 1953, ve la luz la primera de ellas: “El arpa no encordada”. Le siguen “El desván del listado” (1954), “El invitado incierto” (1954), “La lección práctica” (1958) o “El rombo fatal” (1960).


En 1959, le contrata Random House para diseñar las portadas de los libros de la colección Looking Glass. Publica “El cristal encantado” y su primer libro en color, “El libro de los bichos”.


A partir de 1963, Gorey compagina la ilustración, para la editorial Simon & Schuster, con la creación de sus propios libros. En esta época aparece su obra más conocida, “Los pequeñines macabros”, junto con “El dios insecto” y “El ala oeste”, dentro de un libro titulado (irónicamente) “The Vinegar works: 3 volúmenes de enseñanza moral”. En estas obras queda patente su fascinación por lo macabro (era muy aficionado a los sucesos periodísticos de carácter criminal, y conocía todos los casos truculentos, además de, posteriormente, todas las películas sobre asesinos) y la infancia: sus protagonistas son niños crueles, o que mueren sin que intervenga la causalidad moral que solía aparecer en los cuentos infantiles. Otras claras muestras de ello son “La niña desdichada” (1961) y “El bebé bestial” (1962).


Prolífico como pocos, continúa su producción literaria, hasta que su fama empieza a extenderse mundialmente gracias a las antologías publicadas por la editorial Putnam: “Amphigorey” (1972), “Amphigorey también” (1974) y “Amphigorey además” (1983). También el teatro tiene un papel esencial en su vida; gana un premio Tony por los decorados de “Drácula” y le llueven las ofertas de trabajo, interviniendo en numerosas revistas ilustradas y realizando diseños para series de televisión (“Mistery!”). Organiza obras de marionetas todos los años con su mini-compañía de teatro Le Theâtricule Stöic.


Entre sus aficiones más destacadas se encuentra la danza; es un apasionado del ballet. Gorey siguió siendo un tanto estrafalario toda su vida; le gustaba vestir con vaqueros y camisa blanca, pero abrigado con pieles de astracán y gorro de mapache. Lucía sus manos llenas de anillos, y se adornaba con pendientes de pirata. Mantenía una actitud huidiza, ya que disfrutaba en soledad; eso le valió fama de huraño, aunque sus allegados negaban que lo fuera. Era un fiel seguidor de la serie “Buffy, la cazavampiros” y coleccionaba cosas tan dispares como cruces celtas, calaveras y osos de peluche.
Edward Gorey murió el 15 de abril de 2000, habiendo sido un autor sin parangón con sus relatos de muerte y violencia narrados desde un punto de vista aséptico y descriptivo. ¿Quién se ha reído mejor de la muerte... y de la vida?