Poeta y espada
redaragon.com
El poeta Ángel Guinda, después de ocho días de huelga de hambre, la dio por finalizada ayer según hizo público la Casa del Poeta de Trasmoz a través de un comunicado en el que Guinda justificaba su decisión de este modo: "Cuando se cumple el octavo día de la huelga de hambre que inicié con reivindicaciones literarias y políticas, pongo fin a la misma por motivos de salud y por considerar que no es misión exclusiva de un poeta lírico transformar el mundo sino poetizarlo. Mis sentimientos de compromiso social y de solidaridad salen reforzados de esta acción, uno de cuyos objetivos, al menos, se ha cumplido, a juzgar por los cientos de adhesiones recibidas procedentes de movimientos progresistas, asociaciones culturales, ciudadanos anónimos, artistas y escritores (muy especialmente de Manuel Martínez Forega, que ha secundado la huelga) y que agradezco de todo corazón".
Ángel Guinda inició su huelga de hambre para exigir una serie de reivindicaciones literarias (IVA cero para los libros de poesía, creación de una Casa del Poeta en cada una de las comunidades autónomas y rehabilitación pública, moral y editorial en el País Vasco de los poetas Blas de Otero y Gabriel Celaya) unidas a la del apoyo al copyleft (libre derecho de copia), frente al copyright.
Olé tus huevos, Ánguel Guinda.
A mí, que me gustaría autodenominarme poeta, nunca se me habían ocurrido estas problematicas coyunturales literario poéticas. Y es que estoy en mi mundo aislado. En mi poesía aislada. En mi abarrotamiento interno de palabras que fluyen por todo mi sistema material del que estoy fabricada. Y hay borbotones. Y de ello nada sale o nada bueno. El pensar se hace una condena. El intentar no hacerlo , una misión risible. Todo acaba en el mismo dolor de siempre. No puedo contra las palabras. Prisionera sin que ellas me dejen ser usadas para curarme.
Martes de halloween.
"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad".
Victor Hugo.

El poeta Ángel Guinda, después de ocho días de huelga de hambre, la dio por finalizada ayer según hizo público la Casa del Poeta de Trasmoz a través de un comunicado en el que Guinda justificaba su decisión de este modo: "Cuando se cumple el octavo día de la huelga de hambre que inicié con reivindicaciones literarias y políticas, pongo fin a la misma por motivos de salud y por considerar que no es misión exclusiva de un poeta lírico transformar el mundo sino poetizarlo. Mis sentimientos de compromiso social y de solidaridad salen reforzados de esta acción, uno de cuyos objetivos, al menos, se ha cumplido, a juzgar por los cientos de adhesiones recibidas procedentes de movimientos progresistas, asociaciones culturales, ciudadanos anónimos, artistas y escritores (muy especialmente de Manuel Martínez Forega, que ha secundado la huelga) y que agradezco de todo corazón".
Ángel Guinda inició su huelga de hambre para exigir una serie de reivindicaciones literarias (IVA cero para los libros de poesía, creación de una Casa del Poeta en cada una de las comunidades autónomas y rehabilitación pública, moral y editorial en el País Vasco de los poetas Blas de Otero y Gabriel Celaya) unidas a la del apoyo al copyleft (libre derecho de copia), frente al copyright.
Olé tus huevos, Ánguel Guinda.
A mí, que me gustaría autodenominarme poeta, nunca se me habían ocurrido estas problematicas coyunturales literario poéticas. Y es que estoy en mi mundo aislado. En mi poesía aislada. En mi abarrotamiento interno de palabras que fluyen por todo mi sistema material del que estoy fabricada. Y hay borbotones. Y de ello nada sale o nada bueno. El pensar se hace una condena. El intentar no hacerlo , una misión risible. Todo acaba en el mismo dolor de siempre. No puedo contra las palabras. Prisionera sin que ellas me dejen ser usadas para curarme.
Martes de halloween.
"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad".
Victor Hugo.
Prospera Patientia
"Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte sino de la vida".
Spinoza.
Propuesta formulada a Spinoza para ocupar la cátedra de profesor ordinario de filosofía:
Celebérrimo señor:
El serenísimo elector palatino, mi clementísimo Señor, me ha ordenado que le escriba a usted, un desconocido hasta ahora, a lo La esperanza hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado.menos para mí, pero muy recomendado al Serenísimo Príncipe, y le pregunte si estaría dispuesto a aceptar la cátedra de profesor ordinario de filosofía en su ilustre Universidad. Se le pagaría el estipendio anual que gozan actualmente los profesores ordinarios. En ningún otro lugar encontrará usted un Príncipe más favorable a los ingenios eximios, entre los cuales lo cuenta a usted. Tendrá amplísima libertad de filosofar, y confía que no abusará de ella para perturbar la religión públicamente establecida. No he podido dejar de cumplir la orden del sapientísimo Príncipe. Por lo cual le ruego muy encarecidamente que me conteste lo más pronto posible y que confíe su respuesta o al señor Grocio, residente del Serenísimo Elector de La Haya, o al Señor Gilles van der Hek, y trate de que me llegue con el paquete de cartas que suelen remitir a la corte, o use, en fin, cualquier otro medio que le parezca más adecuado. Agrego únicamente esto: que si usted viene aquí podrá disfrutar de una vida digna de un filósofo, excepto el caso de que todo ocurra contrariamente a nuestra esperanza y expectativa. Y con esto, consérvese usted bueno y reciba el saludo, ilustrísimo señor, de su devotísimo
J. Luis Fabricio
Profesor de la Universidad de Heildelberg, 1673
Carta en la que Spinoza rechaza el ofrecimiento del cargo:
Excelentísimo señor:
Si alguna vez hubiese tenido el deseo de aceptar el cargo de profesor en alguna facultad, solo hubiera podido elegir el que, por su intermedio me ofrece, el serenísimo Elector Palatino, especialmente por la libertad de filosofar, que el Clementísimo Príncipe se digna conceder; para no mencionar para nada que, desde hace mucho tiempo, deseaba vivir bajo el gobierno de un Príncipe cuya sabiduría todos admiran. Pero, puesto que nunca he tenido la intención de enseñar públicamente, no puedo decidirme a aprovechar esta excelente ocasión, aunque he meditado largo tiempo sobre el asunto. Pues, pienso, en primer lugar, que si quisiera dedicarme a la enseñanza de la juventud, dejaría de cultivar la filosofía. Luego, pienso que ignoro dentro de qué límites debe encerrarse esta libertad de filosofar, para que no parezca que quiero perturbar la religión públicamente establecida; pues, los cismas no nacen tanto del ardiente amor por la religión, como de la diversidad de las pasiones de los hombres o del afán de contradecir que todo, aún lo rectamente dicho, suelen tergiversarlo y condenarlo. Como ya he experimentado estas cosas ahora que llevo una vida privada y solitaria, mucho más he de temerlas después que haya ascendido a ese grado de dignidad. Usted ve, pues, excelentísimo señor, que me resisto no por la esperanza de mejor fortuna, sino por el amor a la tranquilidad, que creo poder conseguir de algún modo, con tal de que me abstenga de lecciones públicas. Por el cual le ruego encarecidamente que le pida al Serenísimo Elector que me permita deliberar más detenidamente sobre este asunto; y además que continúe procurando el favor del Clementísimo Príncipe para su devotísimo admirador, con lo cual obligará aún más, excelentísimo y nobilísimo señor, al enteramente suyo
Baruch de Spinoza
La Haya, marzo de 1673

Spinoza.
Propuesta formulada a Spinoza para ocupar la cátedra de profesor ordinario de filosofía:
Celebérrimo señor:
El serenísimo elector palatino, mi clementísimo Señor, me ha ordenado que le escriba a usted, un desconocido hasta ahora, a lo La esperanza hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado.menos para mí, pero muy recomendado al Serenísimo Príncipe, y le pregunte si estaría dispuesto a aceptar la cátedra de profesor ordinario de filosofía en su ilustre Universidad. Se le pagaría el estipendio anual que gozan actualmente los profesores ordinarios. En ningún otro lugar encontrará usted un Príncipe más favorable a los ingenios eximios, entre los cuales lo cuenta a usted. Tendrá amplísima libertad de filosofar, y confía que no abusará de ella para perturbar la religión públicamente establecida. No he podido dejar de cumplir la orden del sapientísimo Príncipe. Por lo cual le ruego muy encarecidamente que me conteste lo más pronto posible y que confíe su respuesta o al señor Grocio, residente del Serenísimo Elector de La Haya, o al Señor Gilles van der Hek, y trate de que me llegue con el paquete de cartas que suelen remitir a la corte, o use, en fin, cualquier otro medio que le parezca más adecuado. Agrego únicamente esto: que si usted viene aquí podrá disfrutar de una vida digna de un filósofo, excepto el caso de que todo ocurra contrariamente a nuestra esperanza y expectativa. Y con esto, consérvese usted bueno y reciba el saludo, ilustrísimo señor, de su devotísimo
J. Luis Fabricio
Profesor de la Universidad de Heildelberg, 1673
Carta en la que Spinoza rechaza el ofrecimiento del cargo:
Excelentísimo señor:
Si alguna vez hubiese tenido el deseo de aceptar el cargo de profesor en alguna facultad, solo hubiera podido elegir el que, por su intermedio me ofrece, el serenísimo Elector Palatino, especialmente por la libertad de filosofar, que el Clementísimo Príncipe se digna conceder; para no mencionar para nada que, desde hace mucho tiempo, deseaba vivir bajo el gobierno de un Príncipe cuya sabiduría todos admiran. Pero, puesto que nunca he tenido la intención de enseñar públicamente, no puedo decidirme a aprovechar esta excelente ocasión, aunque he meditado largo tiempo sobre el asunto. Pues, pienso, en primer lugar, que si quisiera dedicarme a la enseñanza de la juventud, dejaría de cultivar la filosofía. Luego, pienso que ignoro dentro de qué límites debe encerrarse esta libertad de filosofar, para que no parezca que quiero perturbar la religión públicamente establecida; pues, los cismas no nacen tanto del ardiente amor por la religión, como de la diversidad de las pasiones de los hombres o del afán de contradecir que todo, aún lo rectamente dicho, suelen tergiversarlo y condenarlo. Como ya he experimentado estas cosas ahora que llevo una vida privada y solitaria, mucho más he de temerlas después que haya ascendido a ese grado de dignidad. Usted ve, pues, excelentísimo señor, que me resisto no por la esperanza de mejor fortuna, sino por el amor a la tranquilidad, que creo poder conseguir de algún modo, con tal de que me abstenga de lecciones públicas. Por el cual le ruego encarecidamente que le pida al Serenísimo Elector que me permita deliberar más detenidamente sobre este asunto; y además que continúe procurando el favor del Clementísimo Príncipe para su devotísimo admirador, con lo cual obligará aún más, excelentísimo y nobilísimo señor, al enteramente suyo
Baruch de Spinoza
La Haya, marzo de 1673

El encomio en hacerme entender.
Esta mañana oía a las 7 en la cama el cuchillo cortando rítmicamente el churro circular y largo. Como cada mañana. Pero hoy su sonido se me clavaba en el alma.
Tendría que aclarar que vivo frente a una churrería que tiene a bien dejar siempre su puerta abierta, así todo el vecindario somos cómplices de los pedidos telefónicos, de las disputas con sus empleados (siempre extranjeros, algo curioso teniendo en cuenta el rancio abolengo del producto como firme autóctono), y la las conversaciones de los compradores extramadrugadores.
Hoy, gane o pierda, habré luchado un día más contra la muerte y las tentaciones frente a la desolación.
El cáncer es sólo el miedo.
No viviré mucho. Siempre lo he sabido. Pero tampoco sería vida estar en una oficina cerrada 8 horas y al llegar a casa cuidar de 3 críos y soportar las interminables cenas familiares navideñas. Todo lo que la vida ofrece como confortable se me antoja una ratonera. Y es que soy una especie de compendio de decepciones, fracasos y extravagantes necesidades vitales...tales como viajar constantemente y sin preocupaciones de fechas resueltas para una vuelta no deseada.
Si escribiera un libro....si por fin le echara valor a ello, se lo dedicaría al hijo que no tengo, que posiblemente jamás tendré. Creo que en un mundo tan especialmente inconstante e incosciente, alguien que no existe se llevaría todos los méritos.
Todo destino es arbitrario, toda acción está regida por el azar.
pese a todo yo haré hoy mis recados planificados ayer con detalle.
Porque en el fondo, casi soy como vosotros.
Voy a soñar despierta, pues dormir ya no me compete desde hace tiempo, que veo el amanecer y sentir como me inunda el olor a océano por la ventanilla abierta del barco sin rumbo que yo he elegido.
Lydia

Tendría que aclarar que vivo frente a una churrería que tiene a bien dejar siempre su puerta abierta, así todo el vecindario somos cómplices de los pedidos telefónicos, de las disputas con sus empleados (siempre extranjeros, algo curioso teniendo en cuenta el rancio abolengo del producto como firme autóctono), y la las conversaciones de los compradores extramadrugadores.
Hoy, gane o pierda, habré luchado un día más contra la muerte y las tentaciones frente a la desolación.
El cáncer es sólo el miedo.
No viviré mucho. Siempre lo he sabido. Pero tampoco sería vida estar en una oficina cerrada 8 horas y al llegar a casa cuidar de 3 críos y soportar las interminables cenas familiares navideñas. Todo lo que la vida ofrece como confortable se me antoja una ratonera. Y es que soy una especie de compendio de decepciones, fracasos y extravagantes necesidades vitales...tales como viajar constantemente y sin preocupaciones de fechas resueltas para una vuelta no deseada.
Si escribiera un libro....si por fin le echara valor a ello, se lo dedicaría al hijo que no tengo, que posiblemente jamás tendré. Creo que en un mundo tan especialmente inconstante e incosciente, alguien que no existe se llevaría todos los méritos.
Todo destino es arbitrario, toda acción está regida por el azar.
pese a todo yo haré hoy mis recados planificados ayer con detalle.
Porque en el fondo, casi soy como vosotros.
Voy a soñar despierta, pues dormir ya no me compete desde hace tiempo, que veo el amanecer y sentir como me inunda el olor a océano por la ventanilla abierta del barco sin rumbo que yo he elegido.
Lydia






