CHIN SENT´AN
Extraído de El lado oscuro
Chin dictó a su amigo los “Treinta y tres momentos felices de Chin Sent’an”
"...Entre las cosas guardadas en viejos arcones, veo que hay centenares de pagarés de gente que debe dinero a mi familia. Algunos han muerto, y otros viven todavía, pero de todos modos no hay esperanza de que devuelvan el dinero. Sin que me vean, hago una pila con los papeles y enciendo con ellos una hoguera, y miro al cielo y veo desparecer la última huella del humo...¡Ah!¿No es esto felicidad?”
Chin dictó a su amigo los “Treinta y tres momentos felices de Chin Sent’an”
"...Entre las cosas guardadas en viejos arcones, veo que hay centenares de pagarés de gente que debe dinero a mi familia. Algunos han muerto, y otros viven todavía, pero de todos modos no hay esperanza de que devuelvan el dinero. Sin que me vean, hago una pila con los papeles y enciendo con ellos una hoguera, y miro al cielo y veo desparecer la última huella del humo...¡Ah!¿No es esto felicidad?”
OFUSCACION
¿Cómo alcanzaré la vida eterna? Ya es la vida eterna. Entra en el presente. Pero ya estoy en el presente... ¿o no? No. ¿Por qué no? Porque no has renunciado al pasado. ¿Y por qué iba a renunciar a mi pasado?. No todo el pasado es malo... No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto.
Anthony de Mello
Anthony de Mello
CARL JUNG
Sólo se volverá clara tu visión
cuando puedas mirar en tu propio corazón.
Porque quien mira hacia afuera, sueña;
porque quien mira hacia adentro despierta.
cuando puedas mirar en tu propio corazón.
Porque quien mira hacia afuera, sueña;
porque quien mira hacia adentro despierta.
EL ERMITAÑO
Si en la realidad tuviéramos que enfrentarnos con esta figura en una noche oscura, haríamos un alto en la sombra para observarle antes de dar un paso adelante para identificarnos.Una mirada a los dulces ojos de este monje nos indica que ha caminado con esfuerzo a través de los siglos, no para predicar ni para reprendernos por hacer algo mal. Sentimos que lo que quiere realmente es saber quién, si es que hay alguien, está “ahí”, y que va a aceptar qualquier respuesta que vayamos a darle, incluso nuestro silencio, si es eso todo lo que tenemos que ofrecerle. Sus ojos miran sin miedo, con calma, llenos de admiración, completamente abiertos. Podemos imaginar que su mente y su corazón están igualmente abiertos. Su expresión parece combinar la admiración de la niñez con la paciencia de la experiencia.
Del libro “Jung y el Tarot” Sallie Nichols.
CADA COSA EN SU LUGAR
La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudin. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas.
Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudin obligó a sus discípulos a comérselos..
Uno de ellos, no obstante, se negó.
"El maestro nos está poniendo a prueba" dijo. "Quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos".
"Estás equivocado", respondió Nasrudin. "La mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago - que es su verdadero lugar - que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles".
Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudin obligó a sus discípulos a comérselos..
Uno de ellos, no obstante, se negó.
"El maestro nos está poniendo a prueba" dijo. "Quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos".
"Estás equivocado", respondió Nasrudin. "La mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago - que es su verdadero lugar - que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles".
CARL JUNG

Todas las cosas que nos irritan de los demás pueden conducirnos a entendernos a nosotros mismos.
JORGE BUCAY
CINCO PERMISOS ESENCIALES
1) Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
2) Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
3) Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
4) Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.
5) Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
libro "El camino de la AUTODEPENDENCIA"
1) Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
2) Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
3) Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.
4) Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.
5) Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo.
libro "El camino de la AUTODEPENDENCIA"
EXISTENCIALISMO

"El existencialismo no es una forma de ateísmo ..más bien dice que, aunque dios existiera, nada cambiaría....."
Jean Paul Sartre
EL CABALLO BLANCO
Un joven acudió al rabí Israel Prohobister y le pidió que lo ordenara rav.
El rabí le preguntó por su conducta diaria y el candidato contestó:
--Visto siempre de blanco, no bebo más que agua, pongo tachuelas en los zapatos para mortificarme, me revuelco desnudo en la nieve y le digo todos los días al cuidador de la sinagoga que me dé cuarenta golpes en la espalda desnuda.
En ese momento apareció en el patio un caballo blanco, bebió agua y se puso a revolcarse en la nieve.
--Fíjate --dijo el rabí-- Esa criatura es blanca, no bebe más que agua, tiene clavos en el calzado, se revuelca en la nieve y recibe más de cuarenta golpes por día. Y no es más que un caballo.
El rabí le preguntó por su conducta diaria y el candidato contestó:
--Visto siempre de blanco, no bebo más que agua, pongo tachuelas en los zapatos para mortificarme, me revuelco desnudo en la nieve y le digo todos los días al cuidador de la sinagoga que me dé cuarenta golpes en la espalda desnuda.
En ese momento apareció en el patio un caballo blanco, bebió agua y se puso a revolcarse en la nieve.
--Fíjate --dijo el rabí-- Esa criatura es blanca, no bebe más que agua, tiene clavos en el calzado, se revuelca en la nieve y recibe más de cuarenta golpes por día. Y no es más que un caballo.
VICTOR FRANK

La última de las libertades humanas;
poder elegir la actitud de uno en qualquier ocasión,
poder elegir la manera de ser de cada uno.
HARRY S. TRUMAN

He encontrado la mejor manera
de que aconsejeis a vuestros hijos,
consiste en saber
qué es lo que quieren
y después aconsejarles que lo hagan.
EL LIBRO DE CAMUS
Un periodista perseguía al escritor francés Albert Camus, pidiéndole que le hablara detalladamente de su trabajo. El autor de La peste se negaba a ello:
"Yo escribo y los demás juzgan según lo que entienden".
Pero el periodista no cejaba en su empeño. Una tarde, consiguió encontrarse con él en un café de París.
"La crítica afirma que usted nunca aborda temas profundos" dijo el periodista. "Y yo le pregunto: si tuviera que escribir un libro sobre la sociedad, ¿aceptaría el desafío?"
"Claro", respondió Camus. "El libro tendría cien páginas. Noventa y nueve estarían en blanco, porque no hay nada que decir. Al final de la centésima página, yo escribiría: "el único deber del hombre es amar".
"Yo escribo y los demás juzgan según lo que entienden".
Pero el periodista no cejaba en su empeño. Una tarde, consiguió encontrarse con él en un café de París.
"La crítica afirma que usted nunca aborda temas profundos" dijo el periodista. "Y yo le pregunto: si tuviera que escribir un libro sobre la sociedad, ¿aceptaría el desafío?"
"Claro", respondió Camus. "El libro tendría cien páginas. Noventa y nueve estarían en blanco, porque no hay nada que decir. Al final de la centésima página, yo escribiría: "el único deber del hombre es amar".
HERACLITO

"Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue"
LOS SECRETOS DE BUDISMO ZEN
Los jóvenes americanos observaron que el maestro Zen se comportaba de una manera muy simple; él hacía todo lo que estos dos jóvenes visitantes hacían: en la mañana él acostumbraba trabajar en el jardín, solía trabajar en la cocina ayudando en el lavado, hacía todas las actividades triviales junto con ellos. Nunca lo vieron sentado en meditación. Lo encontraban trabajando y pasando el día de un modo completamente simple y modesto.
Después de una semana, los jóvenes americanos dijeron:«Bien, ¿para qué hemos venido aquí? No hay nada especial en él. Come con nosotros, come como nosotros, trabaja con nosotros, trabaja como nosotros, ¿para qué hemos venido?.bservaron un par de días más y luego fueron donde el maestro y le dijeron:«Hemos venido aquí para aprender meditación, no lo hemos visto a usted meditando, no vemos nada especial en usted, señor. Trabaja con nosotros como trabajamos nosotros, y come con nosotros tal como nosotros comemos».
El maestro Zen les dijo:«Esperen un minuto. Yo trabajo con ustedes, pero no como ustedes; cuando yo trabajo, trabajo y no me preocupo y ustedes sí lo hacen. Cuando como, como, pero ustedes, no, ustedes piensan. El secreto de la meditación es que cuando yo como, como; cuando duermo, duermo, pero ustedes cuando duermen, sueñan. Esa es la diferencia, la esencia interior es diferente; el estado de ser es diferente».
Después de una semana, los jóvenes americanos dijeron:«Bien, ¿para qué hemos venido aquí? No hay nada especial en él. Come con nosotros, come como nosotros, trabaja con nosotros, trabaja como nosotros, ¿para qué hemos venido?.bservaron un par de días más y luego fueron donde el maestro y le dijeron:«Hemos venido aquí para aprender meditación, no lo hemos visto a usted meditando, no vemos nada especial en usted, señor. Trabaja con nosotros como trabajamos nosotros, y come con nosotros tal como nosotros comemos».
El maestro Zen les dijo:«Esperen un minuto. Yo trabajo con ustedes, pero no como ustedes; cuando yo trabajo, trabajo y no me preocupo y ustedes sí lo hacen. Cuando como, como, pero ustedes, no, ustedes piensan. El secreto de la meditación es que cuando yo como, como; cuando duermo, duermo, pero ustedes cuando duermen, sueñan. Esa es la diferencia, la esencia interior es diferente; el estado de ser es diferente».






