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Cámara en mano
Tener como tema central la fotografía periodistica, sus conceptos, práctica y teoría..
Acerca de
Hola, soy Juvenal Balán, fotoperiodista cubano, quien te invita a reflexionar sobre la fotografía, el fotoperiodismo y sobre los temas actuales que nos ocupan en nuestra cotidianidad. Quisiera que esta página se convierta en un lugar de amistad y solidaridad entre los que, cámara en mano, desandamos por el mundo tratando de inmortalizar una imagen que testimonie nuestro paso por la vida.
Sindicación
 
HASTA SIEMPRE ARENCIBIA


Quizás Arencibia no me perdone por no expresarme con una imagen, pero el deber nos obliga a usar la palabra.
La fotografía cubana está de luto. Uno de sus más fieles continuadores, Félix Arencibia, nos dio el adiós. La vida le jugó una mala pasada justo en el momento de comenzar un nuevo curso internacional de fotografía, una de sus pasiones en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, del cual es fundador.
Maestro de fotógrafos, dedicó a la profesión más de cuarenta años, convirtiéndose en fundador de Estudio Revolución, trabajó en redacciones y organismos, pero siempre compartiendo sus conocimientos, enseñando en disímiles lugares de Cuba, el arte de dibujar con la luz.
Ese mismo sentido de la vida, lo llevó junto al “Genio”, Guillermo Cabrera y una tropa de aguerridos colegas, hacia la tierra teñida con sangre de Guerrillero Heroico, para compartir con los periodistas y fotoperiodistas bolivianos lo mejor de sus ideas, logrando por primera vez que estos últimos hicieran una exposición colectiva.
Al reclamo del deber no dudó en trocar su ropa de civil por el traje de camuflaje y cámara en mano convertirse en un fiel testimoniante de la epopeya de Angola. Las páginas de Verde Olivo en Misión Internacionalista fueron su mejor galería.
El profesor Arencibia dedicó alma, corazón y vida a llevar la Fotografía Cubana a los planos estelares. Abrazó con pasión la creación de la Cátedra de Fotografía del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, como lo hizo con el Fondo Iberoamericano de Fotografía.
Sencillo, afable, comunicador tanto en el aula como con sus imágenes deja un gran vacío en el gremio de los fotógrafos y entre los periodistas cubanos.
También lo deja en esa familia que supo formar. En el padre que fue para sus cuatro hijos, en el abuelo querido para sus nietos. El familiar siempre esperado por todos por lo feliz que los hacía. Por destino de esta propia vida, Mercedes, su progenitora, no quiso dejarlo partir solo y junto a su hijo marchó.
La vida nos llevó a Félix, pero me niego a pensarlo horizontal. Lo veo feliz cuando se para ante el aula para escudriñar sobre las luces y las sombras o en las salas de exposiciones en la inauguración de una muestra de unos de sus discípulos, valorando los trabajos presentados en algún concurso, interviniendo en uno de los debates del Circulo de Fotorreportero de la Unión de Periodistas de Cuba o simplemente rodeado de amigos, intercambiando la última información, un chiste, un trago de ron.
Por tales razones los que lo acompañamos hasta su última morada y en especial, los fotógrafos cubanos, aquí junto a la tierra que lo acoge, unimos nuestros sentimientos para decirle a Mercedes, gracias por darnos la posibilidad de contar con su hijo y, al maestro, al colega y amigo: ¡Hasta siempre Arencibia!

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Te extrañamos Miguelito

Sin duda, este es un cuarteto para respetar. Y más ese colega jodedor que siempre se extraña y cuando hay más de un fotoperiodista viene a la conversación una anecdota, un recuerdo de lo inquieto que siempre ha sido, pero del reconocimiento al profesional sin tacha que, junto a su hermano, tienen su marca en la historia de la fotografía cubana: Los Viñas.
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¿Dónde estás Editor Gráfico?


Un criterio unánime tuvieron los fotoperiodistas del Círculo Especializado de la UPEC, reunidos hoy en un taller profesional para analizar la calidad de la fotografía de prensa actual y fue la necesidad que exista en los medios impresos un editor gráfico que vele a ultranza por el papel de la fotografía y su uso adecuado como elemento comunicador del producto informativo brindado al lector.
También se abordó la carencia de diseñadores en los medios, así como la necesidad de elevar el nivel académico de fotoperiodistas y de los jóvenes que en estos momentos enfrentan la tarea de ejecutar en la práctica la labor de llevar a las páginas el producto informativo.
Si nos detenemos en la fotografía de prensa actual, junto a las fotos buenas, abundan mucho las de baja calidad que se caracterizan por:
-Abuso del flachs que provoca muecas en los rostros, ojos cerrados, “ojos de conejos”, fondos oscuros y sombras.
-Se desaprovecha el potencial de la luz ambiental.
-Facilismo y monotonía en los encuadres.
-Se hacen fotos de lugares sin la presencia humana.
-No se tiene en cuenta las relaciones de figura y fondo.
-Imágenes estáticas cuando se requiere una foto dinámica, de acción o movimiento por el hecho en sí y el objetivo informativo.
-Pobreza de imaginación a la hora de interpretar la realidad.
-Malas fotos de entrevistas, donde no se corresponde el retrato psicológico con el entrevistado.
-Divorcio entre las fotos y el objetivo o idea central del trabajo periodístico.
Si analizamos críticamente nuestro trabajo, hay que decir que algunos fotorreporteros van a una cobertura periodística y en los primeros minutos hacen las fotos y se van del lugar o simplemente se quedan como espectadores y se olvidan que la vida continúa, la noticia sigue viviendo, pero para ellos ya no tiene importancia. Estos profesionales miran y no ven, no se proyectan en la búsqueda y la creatividad y en muchos casos piensan que se la saben toda.
Otros asumen su profesión como un sentido de la vida y cuando hacen una cobertura periodística, ponen en función todos sus sentidos en aras de diversificar la presentación de la noticia en un lenguaje gráfico, caracterizándose por la búsqueda, la creatividad y la originalidad, basada en sus composiciones, dominio de la técnica que posee y presentando ángulos novedosos donde prevalecen los primeros planos en sus fotos.



Desde que nuestras redacciones se vieron seriamente afectadas por los efectos del período especial en nuestro sector, el trabajo en equipo se ha ido perdiendo y nos hemos olvidado que es en la impresión donde concluye el trabajo periodístico, donde se conjugan varios lenguajes que unidos, inciden en la calidad y objetividad de la presentación de la noticia.
Analicemos. Todo parte del trabajo unido de redactor-fotorreportero, en primer orden intercambiando sobre el objetivo de trabajo, unificando criterios al respecto. Después inciden además el criterio del diseñador-formatista y en particular el editor.
En los momentos actuales, escasean los diseñadores en nuestras redacciones y los jóvenes que cumplen esas funciones carecen de preparación académica que les permita interpretar y ejecutar los lenguajes gráficos del periodismo que favorezcan corresponderse con los códigos de comunicación emisor-receptor.
Los diseñadores-formatistas son los organizadores de la información periodística, hacen la codificación foto-texto, siendo decisivo en el logro de los objetivos informativos, por lo que su labor puede resaltar un trabajo mediocre o por el contrario, puede “matar” una buena cobertura.
En ello incide demasiado texto para el espacio que se tiene, provocando que en la mayoría de los casos las fotos publicadas sean las llamadas “sellos de correo”. Además que quienes ejecutan estas funciones en ocasiones no conocen y dominan el lenguaje fotográfico y de redacción, trabajando con fórmulas válidas en pocos casos y nulas en la mayoría. Sin duda, cuando los textos son extensos quien sufre los resultados son las fotos por los cortes desproporcionados y por los recursos que se utilizan, los que motivan que la foto publicada, diste mucho del trabajo autoral realizado por el profesional que originó el producto informativo gráfico. Y en otras ocasiones, hay que llenar espacios y se dimensionan los tamaños de fotos planas.
La prisa: he ahí una de las razones más frecuente mencionadas como causa de que se haya ofrecido al lector, en periódicos y revistas, sobre todo en los primeros, una mala fotografía. El famoso horario de cierre sirve de apoyo a esta justificación.
Otro motivo: no había otra. Es decir a la famosa hora del cierre, o antes si se quiere, no había otra fotografía mejor y hubo que publicar la que salió, la mala.
Es de fulano o de zutano, es decir, de un compañero fotorreportero de bien ganada fama. Y eso sirve para “indultar” a la mala fotografía.¿ Por qué?
Hasta de tamaños o formas se habla a veces para explicar la publicación de una mala fotografía. Para el diseño y por la hora, necesitábamos una foto vertical o una horizontal y la que se ajustaba a esas características fue la que publicamos.
Parto de que una mala foto existe porque nosotros, quienes a diario trabajamos con las cámaras las hacemos. Cualquiera hace una mala foto, no siempre el tema de cobertura es motivo de buenas imágenes, pero en los lugares más trillados, menos activos desde el punto de vista gráfico, es donde debemos crecernos y hacer uso de nuestra creatividad. Lo imperdonable es que a la hora de seleccionar el conjunto fotográfico a presentar no tengamos un grupo de parámetros mínimos que nos permitan desechar lo malo, lo intrascendente.
Todo lo dicho puede discutirse hasta la saciedad pero, ¿ por qué no citar la comodidad, el facilismo, la debilidad como causas de que se publique una mala fotografía? Qué necesitados estamos en nuestros medios impresos de que exista el Editor Gráfico como defensor a ultranza de la imagen y sus códigos de comunicación en el lenguaje periodístico. Pensemos.