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Cámara en mano
Tener como tema central la fotografía periodistica, sus conceptos, práctica y teoría..
Acerca de
Hola, soy Juvenal Balán, fotoperiodista cubano, quien te invita a reflexionar sobre la fotografía, el fotoperiodismo y sobre los temas actuales que nos ocupan en nuestra cotidianidad. Quisiera que esta página se convierta en un lugar de amistad y solidaridad entre los que, cámara en mano, desandamos por el mundo tratando de inmortalizar una imagen que testimonie nuestro paso por la vida.
Sindicación
 
¿Dónde estás Editor Gráfico?


Un criterio unánime tuvieron los fotoperiodistas del Círculo Especializado de la UPEC, reunidos hoy en un taller profesional para analizar la calidad de la fotografía de prensa actual y fue la necesidad que exista en los medios impresos un editor gráfico que vele a ultranza por el papel de la fotografía y su uso adecuado como elemento comunicador del producto informativo brindado al lector.
También se abordó la carencia de diseñadores en los medios, así como la necesidad de elevar el nivel académico de fotoperiodistas y de los jóvenes que en estos momentos enfrentan la tarea de ejecutar en la práctica la labor de llevar a las páginas el producto informativo.
Si nos detenemos en la fotografía de prensa actual, junto a las fotos buenas, abundan mucho las de baja calidad que se caracterizan por:
-Abuso del flachs que provoca muecas en los rostros, ojos cerrados, “ojos de conejos”, fondos oscuros y sombras.
-Se desaprovecha el potencial de la luz ambiental.
-Facilismo y monotonía en los encuadres.
-Se hacen fotos de lugares sin la presencia humana.
-No se tiene en cuenta las relaciones de figura y fondo.
-Imágenes estáticas cuando se requiere una foto dinámica, de acción o movimiento por el hecho en sí y el objetivo informativo.
-Pobreza de imaginación a la hora de interpretar la realidad.
-Malas fotos de entrevistas, donde no se corresponde el retrato psicológico con el entrevistado.
-Divorcio entre las fotos y el objetivo o idea central del trabajo periodístico.
Si analizamos críticamente nuestro trabajo, hay que decir que algunos fotorreporteros van a una cobertura periodística y en los primeros minutos hacen las fotos y se van del lugar o simplemente se quedan como espectadores y se olvidan que la vida continúa, la noticia sigue viviendo, pero para ellos ya no tiene importancia. Estos profesionales miran y no ven, no se proyectan en la búsqueda y la creatividad y en muchos casos piensan que se la saben toda.
Otros asumen su profesión como un sentido de la vida y cuando hacen una cobertura periodística, ponen en función todos sus sentidos en aras de diversificar la presentación de la noticia en un lenguaje gráfico, caracterizándose por la búsqueda, la creatividad y la originalidad, basada en sus composiciones, dominio de la técnica que posee y presentando ángulos novedosos donde prevalecen los primeros planos en sus fotos.



Desde que nuestras redacciones se vieron seriamente afectadas por los efectos del período especial en nuestro sector, el trabajo en equipo se ha ido perdiendo y nos hemos olvidado que es en la impresión donde concluye el trabajo periodístico, donde se conjugan varios lenguajes que unidos, inciden en la calidad y objetividad de la presentación de la noticia.
Analicemos. Todo parte del trabajo unido de redactor-fotorreportero, en primer orden intercambiando sobre el objetivo de trabajo, unificando criterios al respecto. Después inciden además el criterio del diseñador-formatista y en particular el editor.
En los momentos actuales, escasean los diseñadores en nuestras redacciones y los jóvenes que cumplen esas funciones carecen de preparación académica que les permita interpretar y ejecutar los lenguajes gráficos del periodismo que favorezcan corresponderse con los códigos de comunicación emisor-receptor.
Los diseñadores-formatistas son los organizadores de la información periodística, hacen la codificación foto-texto, siendo decisivo en el logro de los objetivos informativos, por lo que su labor puede resaltar un trabajo mediocre o por el contrario, puede “matar” una buena cobertura.
En ello incide demasiado texto para el espacio que se tiene, provocando que en la mayoría de los casos las fotos publicadas sean las llamadas “sellos de correo”. Además que quienes ejecutan estas funciones en ocasiones no conocen y dominan el lenguaje fotográfico y de redacción, trabajando con fórmulas válidas en pocos casos y nulas en la mayoría. Sin duda, cuando los textos son extensos quien sufre los resultados son las fotos por los cortes desproporcionados y por los recursos que se utilizan, los que motivan que la foto publicada, diste mucho del trabajo autoral realizado por el profesional que originó el producto informativo gráfico. Y en otras ocasiones, hay que llenar espacios y se dimensionan los tamaños de fotos planas.
La prisa: he ahí una de las razones más frecuente mencionadas como causa de que se haya ofrecido al lector, en periódicos y revistas, sobre todo en los primeros, una mala fotografía. El famoso horario de cierre sirve de apoyo a esta justificación.
Otro motivo: no había otra. Es decir a la famosa hora del cierre, o antes si se quiere, no había otra fotografía mejor y hubo que publicar la que salió, la mala.
Es de fulano o de zutano, es decir, de un compañero fotorreportero de bien ganada fama. Y eso sirve para “indultar” a la mala fotografía.¿ Por qué?
Hasta de tamaños o formas se habla a veces para explicar la publicación de una mala fotografía. Para el diseño y por la hora, necesitábamos una foto vertical o una horizontal y la que se ajustaba a esas características fue la que publicamos.
Parto de que una mala foto existe porque nosotros, quienes a diario trabajamos con las cámaras las hacemos. Cualquiera hace una mala foto, no siempre el tema de cobertura es motivo de buenas imágenes, pero en los lugares más trillados, menos activos desde el punto de vista gráfico, es donde debemos crecernos y hacer uso de nuestra creatividad. Lo imperdonable es que a la hora de seleccionar el conjunto fotográfico a presentar no tengamos un grupo de parámetros mínimos que nos permitan desechar lo malo, lo intrascendente.
Todo lo dicho puede discutirse hasta la saciedad pero, ¿ por qué no citar la comodidad, el facilismo, la debilidad como causas de que se publique una mala fotografía? Qué necesitados estamos en nuestros medios impresos de que exista el Editor Gráfico como defensor a ultranza de la imagen y sus códigos de comunicación en el lenguaje periodístico. Pensemos.
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