Acompañantes seguros
Varios segundos tembló fuerte la tierra. La vida cambió bruscamente y en el Norte de Pakistán se propagó el dolor y la muerte. La Naturaleza una vez más castigaba. A medida que pasaron los días se iba alcanzando conciencia del desastre. Muchos acudieron en ayuda, unos con personal especializado y otros con alimentos, medicinas, casas de campaña. A sólo seis días del sismo, ya se posaba en la pista del aeropuerto internacional de Islamabad, un IL-62 de Cubana de Aviación con el primer grupo de médicos y paramédicos que, mochila verde olivo a la espalda, llegaban para brindar la ayuda solidaria del pueblo de Cuba. El tiempo transcurrió y en los lugares más intrincados del Himalaya se levantaron 42 hospitales de campaña, los cuales fueron donados al pueblo pakistaní al concluir la misión. A año y medio del desastre, aún las víctimas y secuelas del terremoto están latentes. Sirvan estas fotos como homenaje a quienes dejaron lo más querido, su familia, su casa, por brindar la mano de un amigo sincero, sin importar credo ni raza.

Desde el primer momento, los hombres y mujeres del Contingente Internacional Henry Reeve, dieron muestra de la profesionalidad que les caracteriza.

Los fijadores externos fueron puestos en los miembros de las víctimas por manos cubanas.

Los salones quirúrgicos trabajaron de día y de noche. Muchos le deben la vida a los cirujanos, ortopédicos, anestecistas y demás personal paramédico.

Las manos nunca temblaron, a pesar de los temblores de la tierra que eran constantes por las réplicas.

Un grupo de mujeres, niños y hombres, todos víctimas del fuerte terremoto, recibieron en Cuba sus prótesis para insertarse de nuevo en la vida.

En Balakot, la ciudad desaparecida, donde reinó la muerte, familias sobrevivientes emprendieron el camino en busca de refugio.

Balakot a los 10 dias del desastre.

La fracturas de fémur abundaron entre las víctimas.

El crudo invierno no frenó la ayuda solidaria de los cubanos, quienes provenientes del Caribe, enfrentaron las inclemencias.

Después de siete meses y medio de misión en Pakistán, llegó el momento de la partida. En el pueblo humilde del Himalaya quedó la huella de quienes vinieron de muy lejos y lo dieron todo por ayudar a las víctimas.
Esta niña de la Cachemira, lleva en el rostro la secuela del sismo. Me dio en llamarle la Diosa de la Vida. Qué será de ella? Podrá sobrevivir y borrar de su mente las cosas malas que se le impregnaron cuando en breve segundos su familia lo perdió todo, incluso a muchos de sus miembros.

Desde el primer momento, los hombres y mujeres del Contingente Internacional Henry Reeve, dieron muestra de la profesionalidad que les caracteriza.

Los fijadores externos fueron puestos en los miembros de las víctimas por manos cubanas.

Los salones quirúrgicos trabajaron de día y de noche. Muchos le deben la vida a los cirujanos, ortopédicos, anestecistas y demás personal paramédico.

Las manos nunca temblaron, a pesar de los temblores de la tierra que eran constantes por las réplicas.

Un grupo de mujeres, niños y hombres, todos víctimas del fuerte terremoto, recibieron en Cuba sus prótesis para insertarse de nuevo en la vida.

En Balakot, la ciudad desaparecida, donde reinó la muerte, familias sobrevivientes emprendieron el camino en busca de refugio.

Balakot a los 10 dias del desastre.

La fracturas de fémur abundaron entre las víctimas.

El crudo invierno no frenó la ayuda solidaria de los cubanos, quienes provenientes del Caribe, enfrentaron las inclemencias.

Después de siete meses y medio de misión en Pakistán, llegó el momento de la partida. En el pueblo humilde del Himalaya quedó la huella de quienes vinieron de muy lejos y lo dieron todo por ayudar a las víctimas.
Esta niña de la Cachemira, lleva en el rostro la secuela del sismo. Me dio en llamarle la Diosa de la Vida. Qué será de ella? Podrá sobrevivir y borrar de su mente las cosas malas que se le impregnaron cuando en breve segundos su familia lo perdió todo, incluso a muchos de sus miembros.





