Aldo te queremos

La rueda de la vida no detiene su constante movimiento. Los años a medida que aumentan nos van cambiando la actividad cotidiana en correspondencia con la calidad de vida y en definitiva, con nuestra salud. Hay un momento impostergable que llega, aunque no queramos, de jubilarnos de la acción laboral y dedicarnos a las tareas del barrio. Aldo Mederos, un incansable hacedor, ya se ha jubilado por dos ocasiones. Si, por dos, porque cuando se jubiló la primera vez, no se retiró y volvió por contrata con el mismo entusiasmo y tesón. Ahora la salud lo mandó al descanso y aunque no está en su temperamento, ya anda por su barrio en Alamar, con la misma sonrisa de siempre y su carácter jovial. Fotógrafo de corazón, dedicó todo su empeño al desarrollo de la tecnología de la radiofoto en Cuba. Trabajó con las cámaras de placas y flash de cambio de bombillos constante, así como las actuales digitales. Es de aquellos que siempre están en los colectivos porque su actitud ante la vida los hace ser queridos por todos. Aldo, te queremos.





