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Cámara en mano
Tener como tema central la fotografía periodistica, sus conceptos, práctica y teoría..
Acerca de
Hola, soy Juvenal Balán, fotoperiodista cubano, quien te invita a reflexionar sobre la fotografía, el fotoperiodismo y sobre los temas actuales que nos ocupan en nuestra cotidianidad. Quisiera que esta página se convierta en un lugar de amistad y solidaridad entre los que, cámara en mano, desandamos por el mundo tratando de inmortalizar una imagen que testimonie nuestro paso por la vida.
Sindicación
 
A la sombra de una matriarca.

La Ceiba es venerada desde los aborígenes por constituir una representación divina a la cual se le rinde culto. En sus raíces siempre se hallan cocos partidos, manos de plátanos con tiras multicolores, ofrendas de animales o alguna vela encendida. Es la matriarca de los trópicos y abunda en nuestros campos.
Junto a una de ella, se hizo la primera misa católica y el primer cabildo. Abundaban los negros esclavos, las domésticas pardas, los vendedores de animales y frutas, y los pregoneros.
Hoy las calles adoquinadas de la Plaza de Armas, con los vendedores de libros viejos y sus personajes pintorescos acogen diariamente a miles de visitantes, nacionales y extranjeros que vienen a recrearse con la historia de esta Habana Vieja, nuestra Habana.


En una de sus esquinas, en la calle Baratillo, se levanta la primera obra civil de estilo neoclásico con que contó la ciudad. Representa un templo griego, imitación a pequeña escala del Partenón de Atenas con columnas y envergaduras de hierro que terminan en lanzas de bronce.
El Templete fue edificado por el capitán general Dionisio Vives, el 19 de marzo de 1828, convirtiendo así, en monumento histórico, el sitio donde se hiciera la primera misa y el primer cabildo y donde se fundara La Habana (1519), en el territorio que hoy ocupa el centro histórico.
Con anterioridad, el gobernador Francisco Cagigal de la Vega, para perpetuar la memoria de trascendentales hechos, mandó a construir en 1754, una columna de tres caras que en su base lleva dos inscripciones en latín y castellano antiguo, sobre la misa y el cabildo. Y en su estrado superior una virgen del Pilar, patrona de los viajeros.


En lo alto de las columnas de la verja, una piña de hierro que tropicaliza el lugar y advierte su condición de reina y símbolo frutal habanero, esquicita por excelencia.
En el recinto seis columnas con piedras conchíferas con sus huellas palpables de los orígenes del mar. En su interior un busto de Jean Baptiste Vermay, pintor francés, autor de los tres grandes oleos que ocupan las paredes de la edificación. A su lado, una urna de mármol blanco, al igual que el busto, donde reposan los restos del artista (1786-1833) y su esposa Luisa.
Las pinturas aluden a la primera misa, el primer cabildo y la ceremonia que enmarcó la inauguración de la Villa de San Cristóbal. En esta última, en el costado inferior derecho el autorretrato del artista galo, discípulo de David y Goya, haciendo el boceto del cortejo y en el inferior izquierdo, Luisa de Vermay, su esposa, con la domestica parda que le acompañaba.


El 15 de noviembre de 1969, en las celebraciones del 450 aniversario de la ciudad, fueron restituidos los festejos conmemorativos. El Templete que permanecía cerrado a partir de esta fecha se le pudo visitar todos los días.


En el jardín, con su corpulencia y fortaleza, la Ceiba que desde 1960 fue plantada en el lugar por sustitución de una que enfermó y la cual evoca la que dio origen a la construcción del monumento.
La actual ya no cobija en sus fuertes raíces ni manos de plátanos con tiras multicolores, ni cocos partidos, pero bajo su sombra si acoge a nacionales y extranjeros que por cientos de miles cada año le dan tres vueltas tocándola y pidiendo tres deseos. Hay hasta quien la besa y otros le soplan el humo de un puro cubano. Algunos han regresado al lugar afirmando que se lo han concedido. Otros incrédulos o no, siguen la tradición debajo del frondoso árbol y tirando una que otra moneda en sus raíces. Ella, la Ceiba, sigue ahí, recibiendo al viajero a la sombra de sus ramas como matriarca de los trópicos.
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Comentario:
jaja: qué simpático que alguien te alertara de que no puede ser "a la sombra de UNA PATRIARCA". Es uno de esos disparates para antología. La ignorancia mata a los pueblos, verdad Martí? No se puede tener noveno grado y pretender ser periodista
No