JUSTICIA

"Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas", dijo el Maestro.
Recuerdo una imagen, en recuadro negro, que ocupa un espacio destacado de la primera página del periódico Granma del 14 de octubre de 1976. Es una foto donde Raúl Rodríguez del Rey y Caridad Bocalandro, quienes perdieron a su hija María Elisa, una joven aeromoza de 28 años, fueron captados por el lente, dejando inmortalizado para la historia una escena de dolor y ternura, indescriptibles por la palabra.
Tan inmenso y profundo como el océano que guarda los restos del avión es el dolor del pueblo. Tan embravecida como el mar cuando ruge es la ira del pueblo. Y creciente también como la marea es la indignación del pueblo.

Treinta años después, en una marea humana, del pueblo enérgico y viril, sobresale una negra, toda vestida de blanco, con el cuello lleno de collares multicolores y en la boca un alargado tabaco, enarbolando en sus rudas manos un cartel con la misma foto, exigiendo JUSTICIA ante la oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.
Treinta años después, el dolor perdura. ¡Pégate al agua Felo! Es la frase que ha pasado a la historia como el más estremecedor testimonio del crimen cometido en Barbados aquel 6 de octubre de 1976. La verdad no cayó al mar. Cuando el recuerdo empaña los ojos. Los asesinos siguen impunes. Exigimos justicia. La injusticia tiene nombre. Son algunos de los titulares que encontramos al hojear nuestra prensa.
Hoy el asesino, terrorista y torturador Luís Posada Carriles está suelto. Goza de plena libertad en la propia madriguera que lo preparó y financió. El gobierno de EEUU se quitó la mascara. La CIA no puede estar ajena a estas acciones. Posada Carriles fue hombre de su confianza y uno de los oficiales ilegales más fiel y experimentado en la región al que le deben muchos favores.
El criminal anda suelto. ¡Qué vergüenza para la humanidad toda!, conocer la barbarie, la masacre, el crimen, su autor y saber que aún no se ha hecho JUSTICIA.
Para el pueblo cubano es inaceptable que se deje en libertad al terrorista más notorio y sanguinario que jamás ha existido en este hemisferio y permanezcan en cruel e injusta prisión cinco jóvenes cubanos cuyo único delito ha sido el de luchar contra el terrorismo.
Ofenden a nuestro pueblo, ofenden a la humanidad. Es un insulto a la justicia. La mentira vuelve a hacer vibrar de rabia los corazones justos. Por todo ello, nosotros, los hombres y mujeres que defendemos la verdad con la fuerza de la palabra y las imágenes, los periodistas cubanos, por la memoria gloriosa de nuestros muertos, no nos mueve la venganza, fácil sería ejecutarla. Queremos JUSTICIA.
Y como expresó el periodista cubano José Martí en un discurso en Nueva York, el 17 de febrero de 1892: "La tribuna de la verdad se mantendrá siempre cuando las demás tribunas caigan."





