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Columna de rojo sobre fondo gris
Mis columnas publicadas en Prensa Nacional, DIARIO SIGLO XXI y EL OTRO DIARIO.
Acerca de
Jesus Nieto Jurado, aspirante a periodista, ejerciendo ya como tal, tiene el honor de ser mi amigo, y tengo yo el valor de dedicarle un monólogo. La verdad es que es un tio peculiar. Malagueño, que no alagüeño, de pura cepa, aunque de corazón madrileño, madridista y madridoso y el madroño. Le gusta mucho Madrid, ama Madrid, adora Madrid, desea a Madrid...si hasta la primera vez que vino, que por cierto le hice yo de guía, y eso que soy de Móstoles; le chupó el dedo a la estatua de Colón, acarició los leones de la Cibeles, meó en Neptuno y hasta creo que se fumó un cigarro en en el edificio Windsor; pero de buena fé eh, luego le entraron remordimientos de conciencia y subió a mear pa ver si lo apagaba, y esas eran las sombras que se ven.
Sindicación
 
Rovira, Maragall y los clavos de Cristo
La virulencia de la actualidad, en las últimas semanas de este cálido y seco mes de Mayo, por la inercia de la brújula de los titulares, dirigidos hacia las Cortes y Euskadi, me habían impedido retomar el aliento cansado y crítico, para, con la suficiente reflexión escribir mi enésima columna, dedicada en cuerpo pecaminoso y alma laica, a criticar a esa sombría, añeja y antidemocrática institución que es la Iglesia Católica.

Vuelven los curillas patrios, martillo de herejes homosexuales, y luz del Trento ratzingeriano a criticar con total impunidad las acciones y decisiones del gobierno constitucional, a llamar a la sedición y a promover la oscuridad y el fascismo en los parlamentos en los que la crispación ha omitido el debate, y a ensalzar por medio de cierta publicación dictada a renglón derecho por Torquemada, la rebelión ciudadana ante la necesaria transformación laica del estado español.

Sin embargo, si en mis anteriores artículos referentes a los obispos hispanos, la crítica provenía de alguna decisión eclesial con gran trascendencia, en la presente columna, y aleccionado por Machado de la importancia de las cosas sencillas, mis palabras referirán con cierto punto guasón, la reprimenda que los religiosos patrios han remitido a los líderes de la incierta Cataluña, que en pleno énfasis de un viaje místico – religioso a Tierra Santa, tuvieron la sana ocurrencia de fotografiarse con una corona de espinas en uno de los innumerables puestos de recuerdos que jalonan la vía dolorosa, con tal mala suerte, que la estampa simpática y jovial de dos dirigentes que creíamos serios y atrabiliarios, fue a parar a las redacciones de ciertos medios y más de una sacristía. De tal modo que se originó en nuestra cada vez menos católica, por fortuna, nación, un revuelo en el que los alzacuellos mostraron su malestar por la imagen en la que un comunista se retrata con una corona de espinas como “rey de los tripartitos”.

Sorprende, que pese a lo anecdótico del incidente, la Iglesia patria lanzara envenenadas soflamas contra los virreyes catalanes, puesto que en la imagen no se aprecia ninguna iniquidad de los políticos para con la corona de espinas, cuando, muy al contrario, la religión romana coloca cientos y miles de ellas en las almas y los genitales de aquellos que no comparten la errónea visión de la sexualidad que nos quieren imponer.

Y es que, como afirmaba el malogrado maestro Vázquez Montalbán, siempre que en este país gobierna alguien incómodo para los púlpitos, los españoles acabamos a tiros, y ellos, paseándose bajo palio.
 
Carta abierta a Don Quijote
Estimado Sr Alonso Quijano el Bueno:

Aprovecho el respiro nocturno que me concede el ardiente calor español para remitirle una misiva con la que conmemorar de la manera más sincera, el cuarto centenario de su existencia, pues sepa Vuesa Merced que de todos los políticos que esta Hispania fértil ha engendrado, ninguno hace sombra a la bien ganada fama que en la defensa del menesteroso su quijotesca persona adquirió.

Dispenseme, Caballero de la Triste Figura, que en estos digitales renglones que redacto con la rapidez del AVE que recorre raúdo la Mancha, no pueda abarcar, por más que mi pluma lo anhele, todos los cambios que desde que Vuesa Merced cabalgaba por los pagos del Toboso, las Españas han conocido, es por ello, y suponiendo de antemano el beneplácito que sospecho en su condición de generoso caballero, amante a tiempo parejo de la pluma y la espada, me permita señalar aquellos vicios y defectos que se perpetuan como la vendimia y la cosecha en esta España plena de despropósitos en las que se anhela desde los mentideros de mando, el advenimiento de algún lider que como bien demostró V.M. desfaciera cuantos entuertos se presentaran a fin de perseguir la utopía y el sueño como pilar básico con el que constituir una nueva sociedad, diferente radicalmente a la actual, que con ciertos matices es similar a la que padeció en primera persona su creador, Cervantes, aquel complutense ilustre a quien debemos su existencia, la de un héroe nacional, patrón de los desfavorecidos y de diferencia patente con los gloriosos Cid y Don Pelayo, luz y guía de algún nefasto gobernante, no de Barataria precisamente.

En pleno siglo XXI, quien esta carta le remite, puede dar plena fe que las galeras en búsqueda de las conquistas imperiales ya no son dirigidas desde El Escorial, muy al contrario, una tierra asilvestrada en los sus tiempos, América, es la que dirige el destino dónde enviar galeras voladoras a las tierras donde Marco Polo descubrió culturas apenas exploradas, tales como los lejanos pagos mesopotámicos, lares destruídos por un Emperador tiránico que engrandece sus confines hacia el Dios del petróleo y los maravedíes.

Sepa además Vuesa Merced, que aquellos nobles caballeros de la Santa Inquisición, con los que se topó en más de una desventura por la meseta, siguen hoy ejerciendo su oscuro poder desde Roma y las sacristías, castigando algo tan sagrado para los caballeros andantes como el amor, ya sea cortés o "inter pares", y condenando a la hoguera, como a Copérnico, Bruno o Galileo a quienes confían en el avance del conocimiento y la ciencia, menester que no es baladí.

Para ir finalizando la presente epístola, y suponiendo la ingente cantidad de cédulas con las que ha de despachar, finalizaré estas líneas relatándole que cuatro centurias después de sus aventuras, los caminos pedregosos por los que deambuló en busca del preciado don de la libertad han sido tiznados de una gris y sempiterna carretera que une mi Madrid con la Bética, a cuyas orillas más de un avispado ventero ha hecho su Agosto a costa de su figura, la de su escudero y la de los gigantes molinos.
 
La extinción del humanista
Jesús Nieto Jurado
DIARIOSIGLOXXI.COM

Dispénsenme aquellos lectores que anhelasen una columna torpedeando el superficial y periférico debate acerca del estado de la nación, en el que el peso de las decisiones y el compás del parlamento recaen en bloques nacionalistas insolidarios cuyo fragor independentista es proporcional a los beneficios económicos que pueden obtener de un federalismo generado "ex profeso" bajo la complaciente y resignada mirada de un neófito gobernante, utópico y traicionado por su bloque político.

Un debate en el que la derecha patria, ha perdido una oportunidad histórica de desvincularse de los golpistas del 36, de Aznar y sus acólitos, en detrimento de brillantes políticos como Piqué y Gallardón, quienes bien hubiesen podido acometer la transición de la derecha española, de un autoritarismo manifiesto, a un diálogo equiparable al imperante en las formaciones de centroderecha continentales.

Ante tal resignación, mi crítica, amarga y desconsolada como la de Larra en sus últimos artículos de costumbres, recae en esta columna en la decisión del gobierno que preparó los fastos del Quijote de reducir el número de asignaturas universitarias de letras, la destrucción de una licenciatura sublime, historia del arte, condenada a la desaparición por el pragmatismo imperante de la sociedad del momento.

La amputación de las humanidades, no es algo que en esta ocasión pueda imputársele con impunidad al gobierno de Zapatitos, sino que muy al contrario supone la plasmación de una tendencia universal del orbe globalizado consistente en la erradicación de lo trascendente en beneficio de lo inmediato, lo práctico y lo rentable, esto es, la sustitución de las letras por las ciencias empíricas como reflejo de la sociedad y el ser humano que se va idiotizando ante la preeminencia de los números y de un avance científico y tecnológico, carente de contenido y beneficioso para unos pocos.

Como periodista, y por ende, humanista, reclamo al gobierno que se supone de izquierdas, la reflexión concienzuda de la decisión, puesto que sólo las humanidades son las responsables de crear en el ciudadano una posición crítica hacia la vida, profunda y necesaria, en la que la economía pueda ser vencida, o al menos enjuiciada por los contenidos intelectuales, de la ética y la razón.

Por todo esto, y como han demostrado muchas democracias a lo largo de la historia, los mejores estadistas han sido aquellos amantes del legado humano y no los economistas o tecnócratas, pues como asevera García Márquez, los gobiernos deberían sustuir los reportes económicos por la lectura de las grandes obras literarias de la humanidad.

Menos dividendos y más Machado ...
 
"La virginidad del parlamentario"
Convendrán conmigo en la excesiva polarización mediática que el bipartidismo español ha creado, pues desde los diversos frentes de una trinchera, que con más o menos matices es siempre la misma, se ataca con una virulencia superficial al adversario político en cuestiones superficiales y vacuas, que como efecto directo de la trivialización parlamentaria sumen al ciudadano, o "animal político" en palabras de la tradición aristotélica en un estado prácticamente cataléptico.

Esta dialéctica perversa y liviana de la clase política patria, me lleva a cuestionar por la circunstancias temporales dependientes del turnismo de nuestra vida parlamentaria, a criticar en esta legislatura al PSOE de José Luis Rodriguez Zapatero, que poco a poco ha ido evolucionando desde una alternativa a la izquierda del ignominioso mandato de Aznar, a una escuadra política convertida en un cajón de sastre donde impera no más que la ideología del interés de promoción personal del político de turno, en el eterno conflicto entre el patriotismo nacional-católico de Bono, los gritos al aire del loco de la colina extremeña Ibarra, la agudeza mental y financiera de Maragall, o la kafkiana y nefasta ministra de la vivienda Trujillo, personajes cómicos de una dramática representación que es nuestra política.

Un partido en el que las decisiones trascendentes pertenecen, como todo en este sistema genocida que es el capitalismo, al responsable de economía, un Solbes partidario de el excelso legado macroeconómico de un Rato, aquel ministro que cuadró las cuentas nacionales para que la camarilla de empresarios endomingados, de Sotogrande a La Moraleja jalearan aquella consigna de "España va bien".

Vivimos por tanto en una situación terminal de la política, en la que la ideología, al menos la de la izquierda, ha sido plenamente fagocitada por un pragmatismo subordinado al capital , y que puede resumirse con las palabras de Pi y Margall, según las cuales, la ideologías políticas son similares a la virginidad, dado que una vez perdidas, es imposible volver a recuperarlas.