Revolución en la "Galaxia Gutemberg"
Cada cierto tiempo, y en perfecta imbricación con el devenir político y tecnológico, la comunicación sufre intensas revoluciones que modifican tanto el soporte como la accesibilidad a la información. En esta época de globalización, de interconexión del orbe, resulta fundamental para analizar el futuro del periodismo, el hecho de conocer en profundidad, con las consabidas luces y sombras, el surgimiento espectacular de las bitácoras o blogs, diarios personales y digitales en los que los internautas, por extensión toda la humanidad, pueden difundir “urbi et orbi” su parecer ante la complejidad temática de la actualidad, sin ningún tipo de cortapisa o censura, lo que supone e inaugura una nueva etapa de consecuencias imprevisibles en la relación entre el hombre y los medios de información.
La irrupción de la “blogosfera” en el mundo digital, no sólo ha acabado con la oligopólica concentración del dominio de la opinión en la sociedad mediática, sino que más allá, ha obligado a los tradicionales medios de comunicación a variar sus modos de difundir la opinión, hasta el punto que determinados medios de reciente aparición y gratuito coste, han optado por prescindir de los tradicionales columnistas para ofertar diariamente una selección de bitácoras en las que la “supuesta pluralidad” se lleva a gala ante la inexistencia de géneros de opinión en el rotativo.
Si bien la virulencia del advenimiento del fenómeno bitácora en España es notable, su influjo en sociedades anglosajonas ha resultado cuantitativamente superior, hasta el punto de constituir las bitácoras hoy en día, una de las fuentes de información con más repercusión en USA, sustituyendo a los tabloides tradicionales, cuya veracidad se ha visto condicionada por los blogs, y destapando escándalos televisivos y políticos, de dimensiones cercanas al “Watergate”, cuya existencia pública, sin la existencia de bitácoras nunca hubiesen adquirido la notoriedad pública en las pasadas presidenciales norteamericanas.
Se hace por tanto evidente la ruptura con un modelo decimonónico de prensa, que consagra la bitácora como el máximo exponente de la libertad de expresión en las sociedades democráticas, y ante el que no pocos periodistas se han visto atraídos como vía de escape literaria, columnística y crítica al férreo control que los medios tradicionales imponen al periodista.
La irrupción de la “blogosfera” en el mundo digital, no sólo ha acabado con la oligopólica concentración del dominio de la opinión en la sociedad mediática, sino que más allá, ha obligado a los tradicionales medios de comunicación a variar sus modos de difundir la opinión, hasta el punto que determinados medios de reciente aparición y gratuito coste, han optado por prescindir de los tradicionales columnistas para ofertar diariamente una selección de bitácoras en las que la “supuesta pluralidad” se lleva a gala ante la inexistencia de géneros de opinión en el rotativo.
Si bien la virulencia del advenimiento del fenómeno bitácora en España es notable, su influjo en sociedades anglosajonas ha resultado cuantitativamente superior, hasta el punto de constituir las bitácoras hoy en día, una de las fuentes de información con más repercusión en USA, sustituyendo a los tabloides tradicionales, cuya veracidad se ha visto condicionada por los blogs, y destapando escándalos televisivos y políticos, de dimensiones cercanas al “Watergate”, cuya existencia pública, sin la existencia de bitácoras nunca hubiesen adquirido la notoriedad pública en las pasadas presidenciales norteamericanas.
Se hace por tanto evidente la ruptura con un modelo decimonónico de prensa, que consagra la bitácora como el máximo exponente de la libertad de expresión en las sociedades democráticas, y ante el que no pocos periodistas se han visto atraídos como vía de escape literaria, columnística y crítica al férreo control que los medios tradicionales imponen al periodista.





