"Larra en La Rosaleda"
Que el oficio del periodista no es un camino de rosas es un hecho constatado y constatable, desde aquellos inicios de la prensa de masas en los que el reportero era un noctámbulo más de la “city”, como el barrendero, el policía, el sereno o el sepulturero, sin embargo, en los albores del siglo XXI, algunos periodistas vendidos al mejor postor y recluidos en gabinetes de prensa, se afanan en complicar, paradójicamente aún más a sus compañeros periodistas, la tarea de informar.
A lo largo de mi carrera, he debido de enfrentarme en no pocas ocasiones a situaciones en las que el ejercer mi derecho a informar ha chocado con las grandes corporaciones económicas, en un proceso en el que cada cuál defiende sus posturas dentro de un sano marco democrático, y ello en todos los ámbitos, del cultural al político, a los que poco a poco me he ido asomando. Pero el presente artículo surge de la indignación que sufrimos los compañeros redactores en Málaga de este medio tras ser despreciados, ignorados y desdeñados por la sección de Prensa del Málaga CF, una institución deportiva que en un acto deplorable ha mentido, manipulado y entorpecido el trabajo del periodista, cuando únicamente, de parte del cuarto medio digital en España pretendíamos dar debidamente cuenta a la “ciudad y al mundo” de todo cuanto hubiese acontecido en el feudo de la Rosaleda.
Además, y parafraseando a un gran periodista, y no a periodistas metidos a taquilleros como los citados con anterioridad, diré como aseveraba Mariano José de Larra en pleno XIX español, que los hispanos adolecen de vagancia e inoperancia , y que este endémico nacional se ve multiplicado “in crescendo” en estas tierras sureñas, como ejemplifica el surrealista, y en momentos kafkiano episodio, verídico como decía el desaparecido Paco Gandía que relato a continuación.
Mi compañero David Camín, jefe, amigo y ambas cosas, intentó ponerse en contacto con la sección de prensa del Málaga CF, desde donde le indican el protocolo para formalizar dentro de los cauces normales, la credencial de prensa, para lo que se requiere el envío de un fax, en el cuál aparecerían los datos de David Castillo y míos junto al DNI respectivo a fin de regularizar la entrada al terreno de juego, un proceso normal pero en el que se percibe el trato discriminatorio al periodista que por ventura o desdicha aún no ha sido absorbido por la vorágine de los grandes emporios comunicativos.
A las dos lunas de haberse enviado el susodicho fax, para percatarnos de la acepción de la credencial, y con la mosca detrás de la oreja dada la ineficacia malacitana, David Camín vuelve a llamar al club malaguista, desde donde le confirman que efectivamente estamos acreditados.
Sin embargo, como he enunciado antes, lo kafkiano, humorístico, cómico o surrealista del asunto comienza en el momento en el que mi compañero David y yo arrivamos, entre los peligros de la jungla de asfalto al estadio, que por cierto ni es el Bernabéu, ni Old Trafford, sino más bien una suerte de “corral de comedias” donde los chavales de las barriadas más deprimidas, pertrechados con escaleras pretenden aprovechar los resquicios de la estructura para otear algo del partido, y custodiado por hombretones que hacen de los malos modos la consigan diaria de un club de una ciudad, que institucionalmente aspira a mirar a Europa.
En tal panorama, nos acercamos a la taquilla de prensa, donde tras diversos rodeos y espurias excusas, el taquillero tras ponerse en contacto con el jefe de prensa, nos confirma primero que al ser para ellos una “pagina web” debemos solicitar la credencial a la LFP, y una vez informado tanto el operario de taquilla como el jefe de prensa de que no somos una web sino un medio digital, auditado como tal, se excusa afirmando que con el cambio de ubicación en las oficinas no han podido enviar a nuestra redacción una respuesta clara, diría yo, más bien ninguna.
A todo esto, una vez que los periodistas han accedido al terreno de juego, el taquillero con la socarronería habitual del malagueño, me muestra la posibilidad de acceder al estadio, ¡TRAS PREVIO PAGO!, algo que ya me indignó hasta límites insospechables.
Y por si fuera poco, para solicitar la credencial esta semana, y considerando los anteriores despropósitos como “peccata minuta”, el jefe de deportes, David Camín, ha vuelto a sufrir , por segunda vez las desatenciones y la faltas a la educación del Málaga CF, para negar finalmente a este medio, cuarto en difusión digital, la credencial, en un episodio que recuerda alarmantemente al "Vulva usted mañana" de mi admirado Larra.
En definitiva, una burocracia de regional para un equipo cuya institución, desde la 2ª b, no ha ascendido al nivel futbolístico del equipo, en unas fechas en las que se habla de apagón informativo en el Carmel, o de manipulación periodística, cuando un equipo niega el derecho a informar de sus redactores.
Por ello, para que conste al grueso de la sociedad y de la familia periodística, vaya este artículo.
A lo largo de mi carrera, he debido de enfrentarme en no pocas ocasiones a situaciones en las que el ejercer mi derecho a informar ha chocado con las grandes corporaciones económicas, en un proceso en el que cada cuál defiende sus posturas dentro de un sano marco democrático, y ello en todos los ámbitos, del cultural al político, a los que poco a poco me he ido asomando. Pero el presente artículo surge de la indignación que sufrimos los compañeros redactores en Málaga de este medio tras ser despreciados, ignorados y desdeñados por la sección de Prensa del Málaga CF, una institución deportiva que en un acto deplorable ha mentido, manipulado y entorpecido el trabajo del periodista, cuando únicamente, de parte del cuarto medio digital en España pretendíamos dar debidamente cuenta a la “ciudad y al mundo” de todo cuanto hubiese acontecido en el feudo de la Rosaleda.
Además, y parafraseando a un gran periodista, y no a periodistas metidos a taquilleros como los citados con anterioridad, diré como aseveraba Mariano José de Larra en pleno XIX español, que los hispanos adolecen de vagancia e inoperancia , y que este endémico nacional se ve multiplicado “in crescendo” en estas tierras sureñas, como ejemplifica el surrealista, y en momentos kafkiano episodio, verídico como decía el desaparecido Paco Gandía que relato a continuación.
Mi compañero David Camín, jefe, amigo y ambas cosas, intentó ponerse en contacto con la sección de prensa del Málaga CF, desde donde le indican el protocolo para formalizar dentro de los cauces normales, la credencial de prensa, para lo que se requiere el envío de un fax, en el cuál aparecerían los datos de David Castillo y míos junto al DNI respectivo a fin de regularizar la entrada al terreno de juego, un proceso normal pero en el que se percibe el trato discriminatorio al periodista que por ventura o desdicha aún no ha sido absorbido por la vorágine de los grandes emporios comunicativos.
A las dos lunas de haberse enviado el susodicho fax, para percatarnos de la acepción de la credencial, y con la mosca detrás de la oreja dada la ineficacia malacitana, David Camín vuelve a llamar al club malaguista, desde donde le confirman que efectivamente estamos acreditados.
Sin embargo, como he enunciado antes, lo kafkiano, humorístico, cómico o surrealista del asunto comienza en el momento en el que mi compañero David y yo arrivamos, entre los peligros de la jungla de asfalto al estadio, que por cierto ni es el Bernabéu, ni Old Trafford, sino más bien una suerte de “corral de comedias” donde los chavales de las barriadas más deprimidas, pertrechados con escaleras pretenden aprovechar los resquicios de la estructura para otear algo del partido, y custodiado por hombretones que hacen de los malos modos la consigan diaria de un club de una ciudad, que institucionalmente aspira a mirar a Europa.
En tal panorama, nos acercamos a la taquilla de prensa, donde tras diversos rodeos y espurias excusas, el taquillero tras ponerse en contacto con el jefe de prensa, nos confirma primero que al ser para ellos una “pagina web” debemos solicitar la credencial a la LFP, y una vez informado tanto el operario de taquilla como el jefe de prensa de que no somos una web sino un medio digital, auditado como tal, se excusa afirmando que con el cambio de ubicación en las oficinas no han podido enviar a nuestra redacción una respuesta clara, diría yo, más bien ninguna.
A todo esto, una vez que los periodistas han accedido al terreno de juego, el taquillero con la socarronería habitual del malagueño, me muestra la posibilidad de acceder al estadio, ¡TRAS PREVIO PAGO!, algo que ya me indignó hasta límites insospechables.
Y por si fuera poco, para solicitar la credencial esta semana, y considerando los anteriores despropósitos como “peccata minuta”, el jefe de deportes, David Camín, ha vuelto a sufrir , por segunda vez las desatenciones y la faltas a la educación del Málaga CF, para negar finalmente a este medio, cuarto en difusión digital, la credencial, en un episodio que recuerda alarmantemente al "Vulva usted mañana" de mi admirado Larra.
En definitiva, una burocracia de regional para un equipo cuya institución, desde la 2ª b, no ha ascendido al nivel futbolístico del equipo, en unas fechas en las que se habla de apagón informativo en el Carmel, o de manipulación periodística, cuando un equipo niega el derecho a informar de sus redactores.
Por ello, para que conste al grueso de la sociedad y de la familia periodística, vaya este artículo.





