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Aventuras y Desventuras de un MEF rural
La vida diaria de un maestro de educación física en la escuela rural.
ACERCA DE
Después de varios años de pueblo en pueblo, de escuela en escuela he llegado a Náquera en plena Sierra Calderona He vuelto a las montañas.
SINDICACION
 
¡ Al poli !
La semana pasada les dije que iríamos al polideportivo, así que hoy he cumplido y nos hemos ido pero no solamente a jugar a béisbol además nos hemos quedado a almorzar allí. Jorge, el maestro de música, me ha acompañado. En total éramos 17 individuos en plan manifestación caminando a lo largo y ancho de la calle en dirección sur. Al llegar a la primera esquina unos cuantos se han acercado al horno a comprar el almuerzo. Los demás hemos esperado saludando a los vecinos que salían al portal o que iban o venían de compras. En menos de 5 minutos estábamos en el polideportivo y en todo el recorrido solo nos cruzamos con una furgoneta. Todo para nosotros. Mientras ellos elegían los equipos a pares o nones, yo colocaba los aros en la pista balonmano-fútbol sala-voleibol. Nos ha dado tiempo a jugar tres entradas, y eso que hemos tenido que salir un par de veces a recoger la pelota de tenis del campo de naranjos contiguo. Era curioso ver como Ana, ya en segundo de ESO, jugaba con Javi de tercero de primaria sin ningún problema para ninguno de ellos. Los dos equipos estaban equilibrados, bien mezclados, y eso ha ayudado a que ninguno se sintiera en desventaja a priori. Antes de terminar la sesión hemos visto como por el camino venía un hombre a lomos de una mula y con un perro rondando. Ha pasado de largo y a nadie le ha llamado la atención, a excepción de esos dos maestros urbanitas que miraban con una sonrisa tonta mezcla de sorpresa y admiración. Después de almorzar hemos vuelto al cole donde los de Infantil nos miraban con cara de envidia, “¡que morro! Los mayores se han ido al poli”.
 
Comentario:
Es cierto que la vida en este tipo de pueblos es completamente diferente ¿verdad? También soy maestra, también de ciudad (Valencia) y también he trabajado en un pueblo pequeñito. Me pareció un lujo vivir un año en un mundo completamente diferente y comprobar, igual que tú, que la diferencia de edad no es un problema entre estos niños. A mí me encantaba ver a Mario y Dani, de secundaria, jugando a fútbol con Javi y Víctor (de infantil) sentados en sus hombros...
No