Chapas
Los domingos por la mañana tu cuerpo se despierta de otra manera, como si tus organos internos detectaran que no es un día más de la semana y se nota uno un cosquilleo especial por dentro. Eso mismo, sentía yo hoy. Además me había permitido el lujo, para desayunar, junto a mi cafe con leche, de unos curasanes tostaditos rellenos con mantequilla y mermelada de fresa. Todo estupendo, pero como en una peli de Hitchcock, en la tele me esperaba un anuncio tocapelotas que me iba a tocar las idem y se acabó la escena bonita del domingo otoñal.
La cosa empieza con un chaval en el arrodillado en el suelo de su habitación construyéndose un campito de fútbol con cinta aislante, dispuesto a jugar un partido con unas chapas de botella. Aparece otro chico que le invita a salir y reunirse con otro grupo que se encuentra en otra habitación con un unas PSP jugando al juego virtual de futbol con chapas.
He intentado ser lo más aséptico e imparcial posible en la descripción, ahora permitidme una descripción más subjetiva.
El chaval está de lo más entretenido construyéndose cuidadosamente su campito de juego, con porterías, áreas, etc. Se le ve contento. Tiene un montón de chapas de colores que seguramente habrá ido reuniendo con interés en casa e incluso en los comercios del barrio, puede que hasta intercambiando en el cole con los amigos; quizá hasta las pueda haber pintado él mismo. El que parece su hermano mayor, le saca de su juego de niños, y le lleva a la habitación de la madurez con la supermegaguay PSP en la que "tu mismo puedes modificar tus chapas". Por su puesto, aunque hay un pequeño grupo, en el máquina solo puede jugar uno y en ningún momento dice cuanto dinero cuesta el cacharro de marras ni los juegos que la nutren. El chaval, claro, entra en el círculo y fin de la historia.

Si hay alguien proTIC en la educación física soy yo, pero esto me ha tocado la fibra. ¿Que necesidad hay de poner en contra una cosa de la otra? ¿por que hay que dar a elegir al chaval entre el juego tradicional y el juego tecnológico? ¿los intelectuales de la publicidad no tenían más ideas brillantes o es que lo han hecho a propósito?
Acabaré como lo haría Perez Reverte: hoy hace un día precioso, verás como viene alguien y lo jode...
La cosa empieza con un chaval en el arrodillado en el suelo de su habitación construyéndose un campito de fútbol con cinta aislante, dispuesto a jugar un partido con unas chapas de botella. Aparece otro chico que le invita a salir y reunirse con otro grupo que se encuentra en otra habitación con un unas PSP jugando al juego virtual de futbol con chapas.
He intentado ser lo más aséptico e imparcial posible en la descripción, ahora permitidme una descripción más subjetiva.
El chaval está de lo más entretenido construyéndose cuidadosamente su campito de juego, con porterías, áreas, etc. Se le ve contento. Tiene un montón de chapas de colores que seguramente habrá ido reuniendo con interés en casa e incluso en los comercios del barrio, puede que hasta intercambiando en el cole con los amigos; quizá hasta las pueda haber pintado él mismo. El que parece su hermano mayor, le saca de su juego de niños, y le lleva a la habitación de la madurez con la supermegaguay PSP en la que "tu mismo puedes modificar tus chapas". Por su puesto, aunque hay un pequeño grupo, en el máquina solo puede jugar uno y en ningún momento dice cuanto dinero cuesta el cacharro de marras ni los juegos que la nutren. El chaval, claro, entra en el círculo y fin de la historia.

Si hay alguien proTIC en la educación física soy yo, pero esto me ha tocado la fibra. ¿Que necesidad hay de poner en contra una cosa de la otra? ¿por que hay que dar a elegir al chaval entre el juego tradicional y el juego tecnológico? ¿los intelectuales de la publicidad no tenían más ideas brillantes o es que lo han hecho a propósito?
Acabaré como lo haría Perez Reverte: hoy hace un día precioso, verás como viene alguien y lo jode...