<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><feed version="0.3" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns="http://purl.org/atom/ns#"><title><![CDATA[Magnólidas de acero]]></title><link rel="" type="" href="" title=""/><link rel="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[ID]]></id><tagline><![CDATA[Diario desde la Fosa de la Perdición]]></tagline><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><entry><title><![CDATA[Adios]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Adios]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Adios]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_27.htm"><![CDATA[No me respetas, ese es el problema.<br/><br/><br/>Adios.Todo tuyo.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[It begins to tell...at sometimes..round midnight..]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[It begins to tell...at sometimes..round midnight..]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[It begins to tell...at sometimes..round midnight..]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_26.htm"><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/magnolia/files/Charco.jpg" alt="" border="0" width="283" height="224"/>La enfermedad de Clara empezó con lo que parecía una gripe “puñetera”. Pasó el invierno, la primavera y después el verano y los síntomas empezaron a doblegar su cuerpo. Las pruebas se sucedieron si aportar ninguna conclusión a su estado y los médicos se encogían de hombros preocupados. Cuando lograron ponerle un nombre a la enfermedad Clara estaba en silla de ruedas y su “miopatía mitocondrial” la mantenía en cama casi todo el día. Había tenido una vida feliz y plácida y todo empezó a desmoronarse, lentamente. Lentamente, como se arrastran las sorpresas al principio para que nadie las vea llegar. Su marido no la abandonó, al menos no de cara al público. La acompaño a todos los médicos, paciente y servicial,  pero nunca más la volvió a besar con afecto, ni volvieron a conversar como lo hacían antes de aquello. Conoció a una chica con la que pasaba todo el tiempo que podía librarse de lo que ahora consideraba una cruz.<br/>Oí a mi madre llorar cada vez que él se iba. Y yo lloraba detrás de su puerta en silencio, compartiendo ese dolor que le crispaba el alma. Lloraba cada noche.<br/>Ella no tenía fuerzas para nada, a veces ni siquiera para masticar lo que comía. Pasaron algunas de las “noches de ambulancia”, pero aquellas no eran las peores. Todo cambio de arriba abajo, mis deberes, lo que podía y lo que no podía hacer. Todo.<br/><br/>Un día apareció él, al principio sólo conversábamos, después me dejo leer sus relatos. Se convirtió en una ventana que no dejaba pasar el ruido que me aturdida. Me enamoré de él locamente, como nunca, era muy feliz a su lado. Un día me llamó su esposa. Y aquel día la ventana se hizo añicos y entró un vendaval que se lo llevo todo.<br/>Me caí. Y no podía levantarme. Me habían despojado de toda mi autoestima, de toda mi esperanza y de cualquier resquicio de aliento y ánimo que aun podía quedarme.  Mis amigas empezaron a darme de lado, no tenían tiempo para consolarme, las noches en el lugar de moda  ocupaban mucho tiempo y yo tenía obligaciones que me impedían seguir su ritmo. Tampoco era eso lo que quería. Empecé a salir con hombres mayores, de diez a quience años mayores. No fueron muchos, los suficientes para ser demasiados. No se muy bien porque lo hacía , salía de mi casa y necesitaba llenar mis pulmones de aire limpio, necesitaba sedar el dolor que me devoraba. Estuve en los mejores hoteles, en los mejores restaurantes, monté en coches de lujo, bebí cava, cené con músicos y  empresarios, con hombres interesantes y carismáticos que me colmaron de atenciones. Todos me ofrecieron su amistad y a todos les pagué con sexo. Ellos me ofrecían conversación y ese aire fresco y yo obtenía el metal con el que lacerar mi piel. No tuve jamás un orgasmo, pero aquellas relaciones me ayudaban a aumentar <i>mi nausea </i>con la esperanza de algún día poder vomitarla violentamente. Era como arrancar a jirones una muda nueva de mi piel aun sangrante. Quizás así dejaría de darme asco, de odiarme de aquella manera. De sentirme vacía y egoísta, frágil y vulnerable. El viento me arrastraba y yo me sentía como una hoja muerta flotando descontrolada. Algunos de aquellos hombres aun son mis amigos. No me siento arrepentida de lo que hice, ni siento lástima ni pena por mi misma. Un día me cansé de jugar a ser una “lolita caprichosa” y simplemente dejé mi ficha aparcada en el tablero. Me cansé de hacerme daño, de abrir mis propias heridas para que no cicatrizaran. Me cansé de odiarme y escupirme al espejo y sobre todo me cansé de no entender lo que estaba haciendo. Me cansé del dolor enloquecido. Mi madre sigue igual, quizás peor. He acomodado los pesos de mi carga, antes desequilibrados y ahora puedo caminar hacía adelante. Desterré mi agria sonrisa de niña para dejar de ser una muñeca desmadejada.<br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Narcolépsica]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Narcolépsica]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Narcolépsica]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_25.htm"><![CDATA[Cafeina ingerida: <br/><br/>2 cafés cargados<br/>1 té rojo<br/>1 cocacola light<br/><br/><br/><b>SIESTA</b><br/><br/><br/>1 té <br/>2 burn<br/>1 redbull (+ 1 pharmaton)<br/> (todo cortesia de Monís)<br/><br/>Y me quede dormida.<br/><br/>Estoy preocupada. ¡Soy un <a target="_blank" href="http://backgrounds.free.fr/animaux/suite/koala.jpg">koala</a>!<br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Somos soledad hecha carne]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Somos soledad hecha carne]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Somos soledad hecha carne]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_24.htm"><![CDATA[No hay nada tan homogéneo como el sentir humano. A todos nos han roto el corazón, todos nos hemos sentido fracasados, todos hemos odiados, todos hemos sido humildes y/o malvados.(Ni  Nietzsche ni yo sabemos si ambos se diferencian en algo). Todos hemos sido incoherentemente hermosos. Empapar  la almohada de incomprensión, sintiendo que tu dolor y tu soledad son únicos e incomparables es como mínimo ostentoso.<br/><br/>Por muy diferentes que parezcan las personas si las reduces a la última esencia, tendrás llana soledad. Se puede y se debe generalizar. Como una vez le dije a Monís (hablabamos de otro tema..pero..), es lo mismo X que –X, al final la función siempre depende de esta variable.Es curioso y descorazonador como un sentimiento así puede unirnos de tal modo,nos humaniza y nos enlaza.La soledad es algo radical e inevitable en nosotros.<br/><br/>No entendemos nuestra soledad ni al que la padece y tratamos de sacudirla de nuestras ropas. La escu(l)pimos para que nos acompañe . Hemos inventado algo que traspasa nuestras fronteras y viola nuestra soledad, nuestra última intimidad.<br/><br/>Yo no le tengo miedo a mi soledad congénita, no la deseo disfrazar, ni curar ni aliviar.<br/><br/>Tampoco quiero que la provoquen porque puede enloquecer y morder. (Vease aquella S.S.)<br/><br/><br/><br/><br/><i>Estoy solo parado en la punta del año que agoniza<br/>El universo se rompe en olas a mis pies<br/>Los planetas giran en torno a mi cabeza<br/>Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan<br/>Sin dar una respuesta que llene los abismos<br/>Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo<br/>Un ser materno donde se duerma el corazón<br/>Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas<br/>Una mano que acaricie los latidos de la fiebre.<br/>Dios diluído en la nada y el todo<br/>Dios todo y nada<br/>Dios en las palabras y en los gestos<br/>Dios mental<br/>Dios aliento<br/>Dios joven Dios viejo<br/>Dios pútrido<br/>          lejano y cerca<br/>Dios amasado a mi congoja<br/><br/>Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error<br/>Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho<br/>Sigamos....<br/><br/>......Poeta<br/>Anti poeta<br/>Culto<br/>Anti culto<br/>Animal metafísico cargado de congojas<br/>Animal espontáneo directo sangrando sus problemas<br/>Solitario como una paradoja<br/>Paradoja fatal<br/>Flor de contradicciones bailando un fox-trot<br/>Sobre el sepulcro de Dios<br/>Sobre el bien y el mal<br/>Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra<br/>Soy un temblor de tierra<br/>Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo</i><br/><br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Infarto de plástico]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Infarto de plástico]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Infarto de plástico]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_23.htm"><![CDATA[Hoy he entrado al salon y he visto las once u doce rosas que quedan del ramo.Hace unos días,puede que unas semanas,llegó a mi casa un repartidor con un enorme ramo de 120 rosas y un sobre. El sobre contenía una poesía y un cd con canciones de amor.<br/><br/>   La poesía apenas la lei,no se qué de un arcoiris (bla bla bla)..y las canciones no las escuché enteras (And I love her y similares).<br/><br/>  Al principio, lo reconozco, sentí pura rabia<b>.¿Cómo podía ser tan arrogante y ostentoso?</b> Miraba las rosas y se me hinchaba la cara de la rabia.Me pase la mañana de mal humor,respondiendo con bufidos.Decidí abandonarlas,ahi,en el salon. Mi madre estaba loca de contenta, todo el mundo exclamaba al ver el ramo. <br/><br/>   No solo no quiero ningun regalo suyo,sino que además este me pareció <b>grotesco</b>.<br/><br/>   Entonces fue cuando me di cuenta de que tenía el corazón de poliespan,no sentía nada,solo vacio,un inmenso vacio en mi pecho.Él fue la primera persona de la que me enamoré,y una de las que me ha hecho sufrir con más intensidad.Y ahora nada...nada de nada.Pensar en él, es como pensar en el personaje de una historia que te contaron hace tiempo.Y el recuerdo se mezcla entre un sueño pasado y una imagen ficticia.Reminiscencia.<br/>Mi madre ha guardado diez u doce rosas, que ahora adornan el salón.Las miro y chasqueo los labios,puede que el vacio no este tan mal,puede que el corcho tenga sus ventajas.<br/><br/>   De todas formas,jamás compartí la versión edulcorada y rosa del amor, siempre me ha parecido pretenciosa y alienante.]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Bye Bye Love, bye bye happiness..Hello Loneliness..]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Bye Bye Love, bye bye happiness..Hello Loneliness..]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Bye Bye Love, bye bye happiness..Hello Loneliness..]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_22.htm"><![CDATA[Me recosté jadeante a su lado y ella me miro sonriendo. Estabamos sudando y notaba mi cuerpo palpitar sudoroso. "Estoy sudando" me dijo ella en un suspiro. Me toqué el brazo "Y yo ardiendo".Ella se rio y dejo caer su brazo derecho sobre mi vientre. En ese momento llegó Laura que había ido a refrescarse,el sudor empapaba su pelo, que caia por su espalda. Se tumbó al lado mia aun con la respiración entrecortada. Suspire.."En realidad lo voy a echar de menos"<br/><br/>Pues si,echaré de menos las clases de aerobic.En realidad me encanta tirarme en el suelo totalmente extenuada y sudorosa y reirme con mc y laura.A pesar de todo lo que he rezongado,lloriqueado y farfullado,e incluso a pesar de que el 50% de las clases me las he tangado..Era divertido de vez en cuando.<br/>                                   <br/><br/>Al final (contra todo pronóstico) aprobé genética!!!!! <br/><img src="http://blogs.ya.com/magnolia/http://blogs.ya.com/magnolia/files/enclase.jpg" alt="" border="0" width="227" height="170"/><img src="http://blogs.ya.com/magnolia/http://blogs.ya.com/magnolia/files/calvo.jpg" alt="" border="0" width="227" height="170"/><br/><br/>Juanillo,"el-palabras-palabras" y un profesor de genética.<br/><br/><br/><i>Bye bye love<br/>Bye bye sweet caress<br/>Hello emptiness</i><br/><br/><br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Miau...]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Miau...]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Miau...]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_21.htm"><![CDATA[Hoy me siento como el Gato de Schrödinger,metida en una caja,existiendo sin existir. Al borde de una ecuación. Hoy no hay observador inteligente que pueda abrir la caja<i>.¿O si?Aqui te espero,lamiendome la patita.</i><img src="http://blogs.ya.com/magnolia/files/tennielcheshire.jpg" alt="" border="0" width="265" height="174"/><br/>Sin tener nada que ver,en cuanto termine mi último examen me voy a ir a la tetería.Me apetece un Pakistaní o un té con canela.<br/><br/><br/><br/><br/><br/>  <br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Un Crinoideo Abisal :P]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Un Crinoideo Abisal :P]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Un Crinoideo Abisal :P]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_20.htm"><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/magnolia/files/Crinoideo.jpg" alt="" border="0" width="343" height="219"/>Muy curioso...]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Protectores auditivos de espuma especial de polímero]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Protectores auditivos de espuma especial de polímero]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Protectores auditivos de espuma especial de polímero]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_19.htm"><![CDATA[El día que lo conocí estaba tumbada en la cama de Juanma. Dormida con los ojos abiertos, escuchando entre sueños perfumes ajenos. Una vez completado el protocolo me volví a dejar caer sobre la cama. Juanma estaba haciendo no sequé en el ordenador y a él parecía importarle en el mismo grado que a mi.<br/>Al principio se sentó en los pies de la cama, yo flexioné mis rodillas para dejarle sitio. Él me miraba, y yo dejaba que lo hiciera. Se  tumbó acoplando su cuerpo a la silueta del mío. En aquellos instantes yo levitaba a tres centímetros de la cama, y apenas noté que su boca se acercaba a mi sigilosamente, como un leopardo a su presa. Su aliento baño mi nuca, me puse rígida, pero no dije nada. Empezó a besar mis hombros sigilosamente, mientras sus manos acariciaban con estupor mis caderas. Yo simplemente <b>cerré los ojos</b>. Juanma estaba allí, farfullando, sin apartar la vista del monitor.  Me besó, deslizó su lengua sobre mi piel con desasosiego y dedicación durante minutos que resbalaron como segundos.<br/><br/>   Cuando el sensual silenció se rompió, fue como despertar de un letargo sin recordar nada. Jamás volvimos a hablar de aquel momento. <br/><br/>   No se lo conté a nadie, <b>porque</b> la gente que me rodea no dice follar sino hacer el amor. Mc me hubiera mirado, espantada , preguntandose que hicieron mal mis progenitores, sin dejar de translucir decepción y lástima en sus azules ojos.Hay cosas que debo callarme por educación. No sería correcto explicarte, amiga del alma, que muchas de las cosas que hago serían para ti una ofensa.    A veces <b>me canso </b>de estar agazapada y escondida. <br/>]]></content></entry><entry><title><![CDATA[Maravillosa doma del lobo estepario]]></title><link rel="Magnólidas de acero" type="text/html" href="http://blogs.ya.com/magnolia/atom.xml" title="Magnólidas de acero"/><id><![CDATA[]]></id><issued><![CDATA[200406]]></issued><modified><![CDATA[200406]]></modified><created><![CDATA[200406]]></created><summary><![CDATA[Maravillosa doma del lobo estepario]]></summary><author><name><![CDATA[Magnólida de Acero]]></name></author><dc:subject><![CDATA[Maravillosa doma del lobo estepario]]></dc:subject><content type="application/xhtml+xml" xml:lang="sp" xml:base="http://blogs.ya.com/magnolia/c_18.htm"><![CDATA[Pobre loc(b)o estepario, ni tan lobo como imaginas ser ni tan humano como alcanzastes ser . Cuidado con confundirlos a los dos, no sea que el hombre devore al lobo y la cuchilla terminé por cortar antes de que cumplas tus promesas.<br/><br/><br/>   <strike>Esta noche, a partir de las cuatro, Teatro Mágico –sólo para locos-La entrada cuesta la razón. No para cualquiera. Alejandra está en el infierno. </strike><br/><br/><br/><br/>                     Nosotros en cambio, vivimos las frías<br/><br/>mansiones del éter cuajado de mil claridades,<br/><br/>sin horas ni días,<br/><br/>sin sesos y edades…<br/><br/>Es nuestra existencia serena, inmutable;<br/><br/>nuestra eterna risa, serena y astral.<br/>]]></content></entry></feed>
