Frente a la Libertad de expresión y de creación... en el día de...
Existe una visión general muy reducida frente a la creación artística, la cual se puede notar en su categorización como un mero “pasatiempo” o como un algo para “divertirse” : así se ha desprestigiado su función dialéctica y crítica; junto con ello, se le tiende a considerar como un punto secundario por su “carencia científica” y “falta a la verdad”... cosa que no comparto en lo absoluto.
Si nos volcamos a la condición artística, desde su escencia, podremos descubrir que “el arte siempre ha sido una actividad social de seres sociales en un contexto social y por eso siempre ha tenido un significado social” . Las expresiones artísticas han sido una de las primeras actividades desarrolladas por el ser humano, datan desde la prehistoria, y esto nos permite descifrar que el Arte y su manifestación es una característica de todos nosotros, lo cual hace legítimo la expresión de la misma, indiferente de nuestras perspectivas y modos de concebir el mundo, al contrario, el Arte es parte de nuestra cosmovisión del mundo en el que vivimos. Y aquí no hablo desde la “mística”, sino de, incluso, estudios realizados donde ponen de manifiesto la importancia de desarrollar las capacidades creativas, sensitivas y expresivas, las cuales son parte fundamental para el desarrollo del pensamiento y los procesos cognitivos superiores. El Arte es un propiciador de “experiencias” complejas, donde aparte de desarrollar habilidades cognitivas se desarrollan habilidades relacionadas con la Identidad, por lo tanto, de esta perspectiva, el Arte es parte del desarrollo de la episteme de cada sujeto, lo que para nosotros es de verdadera importancia.
También se le puede atribuir al Arte un factor muy importante: El Arte como desmitificación y reasignación de sentidos en tanto permite la reflexión y la expresión (lexis-praxis), por lo tanto, estamos reafirmando su escencia compleja, emancipadora y crítica.
Ahora, evidentemente, el arte, como todos nosotros, no es neutro. Lo que nos ayuda a entender que las concepciones sobre el ser humano y el Arte van ligadas y, además, existen variadas cosmovisiones. Por ejemplo: “El pensamiento burgués parte del Hombre como un conglomerado humano “libre”, autónomo de los condicionantes socioculturales, regido por comportamientos trascendentales, personificados en héroes sacros, paradigmas, y símbolos cohesionantes. Esto condiciona una concepción del arte como producto de individuos geniales, de inspiración divina, de “secreciones espirituales” . Y ya que la burguesía (junto con la Iglesia y su moral; los grandes conglomerados capitalistas; más una parte importante de intectualistas fálicos) ha sido en parte un influyente en el desarrollo sociocultural, ha podido manejar hegemónicamente los paradigmas culturales a través de los mitos, especialmente y, en la actualidad, esto se ha correlacionado con el apogeo cientificista (objetivamente y mensurablemente). Por ende, esto ha contribuido a sacralizar las divisiones entre arte y ciencia y, lógicamente, eso se traduce en toda la constitución de la sociedad. Eso ya debiera ser considerado por nosotros como una falta inadmisible, ya que está aniquilando y/o encubriendo una parte significativa de nuestra escencia.
“El espacio de Einstein (hoy) no está más cerca de la realidad que el cielo de Van Gogh. La gloria de la ciencia no estriba en una verdad más absoluta que la verdad de Bach o Tolstoi, sino que está en el acto de la creación misma. Con su descubrimiento, el hombre de ciencia impone su propio orden al caos, así como el compositor o el pintor impone el suyo: un orden que siempre se refiere a aspectos limitados de la realidad y se basa en el marco de referencia del observador, marco que difiere de un período a otro, así como un desnudo de Rembrandt difiere de un desnudo de Manet” . Y una consecuencia de esta fragmentación ha sido la censura artística que tiene que ver, ineludiblemente, con la libertad de expresión. Por ello, para defender la libertad de expresión como un medio para el conocimiento se pueden comprender las percepciones estéticas, los sentimientos, lo lúdico, etc., que son sin duda expresiones que están presentes en el arte.
En Latinoamérica la creación dió un giro, sobre todo en los años de dictaduras, desde la expresión hacia el silencio y ello significó una decapitación contra toda persona en tanto sujeto de derechos. Sin embargo, el Arte y sus creadores críticos, desde ese entonces hasta ahora, han luchado a través de una semiótica nueva, con otros significados y, así, tras pasar los años, con el vuelco social y cultural, el Arte se fue alejando cada vez más de lo social y popular, trasladándose a un sitio mucho más “elitista” donde el valor que se le otorgaba (y se le otorga todavía) es meramente relacionado con el placer y el fetiche, así, coincidiendo con el investigador Néstor García Canclini: “el predominio de la acción espectacular sobre formas más reflexivas e íntimas de narración, la fascinación por un presente sin memoria y la reducción de las diferencias entre sociedades a una multiculturalidad estandarizada donde los conflictos, cuando son admitidos, se resuelven con maneras demasiado occidentales y pragmáticas” , claro, el nuevo modelo social basado principalmente por el neoliberalismo trajo consigo la europeización de Latinoamérica, algo netamente artificial y sin sentido, desarrollado por los grandes poderíos de la macroeconomía y muchos de los estados, por ende, la situación del Arte quedado fundida en la comercialización, la homogeneización de la creación y su jerarquización elitista.
Y es que al parecer, los latinoamericanos , en especial, los chilenos, tenemos una Memoria histórica muy disminuida, desprestigiamos las creaciones ancestrales de nuestros pueblos originarios, quienes desarrollaron un universo artístico-expresivo de inconmensurable valor sociocultural, sobre todo con el rescate de su propia cultura lo que debe ser un patrimonio de la humanidad sin ninguna duda.
Tendemos a olvidar también el gran legado de Picasso con su pintura sobre la invasión en Guernica (en la guerra civil española), donde plasmó el horror de la sangre derramada y la decadencia humana, donde no se necesitó de ninguna prueba empírica para probar que esa creación tiene muchas significancias sociohistóricas.
Lo complejo del tema....
En La Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la OEA confirma la universalidad de los medios de expresión, al señalar que ella en todas sus formas y manifestaciones constituye un derecho fundamental inalienable. También, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 18 se pronuncia así: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Continuando en el artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. De aquí muchos medios cuestionaron la ambigüedad de esta declaración, por no mencionar explícitamente a la creación artística ni el Arte.
Y, para sorpresa mía, en la Ley de Reforma Constitucional aplicada en el año 2001, se introdujo la libertad artística en el artículo nº19 (tras una larga pelea por hacer explícita y clara esa idea, ya que según los políticos y legislativos esta se encontraba implícita o dada por hecha en el artículo sobre la libertad de expresión...cosa que no era tan clara!!) Y esto nos da pie para hacer notar que sí el Arte está dentro, indiscutiblemente, de la libertad de expresión.
Consistente con la idea de que la libertad de creación artística es una manifestación o forma de ejercer la libertad de expresión y de que esta se puede ejercer por cualquier medio, existe, por lo tanto, la mayor libertad para escoger los medios empleados para transmitir o representar el arte .
Desde esta posición, la problemática consiguiente resulta ser. ¿Cómo sacar del pensamiento acrítico e irreflexivo al Arte, cómo develarlo tal y como es: crítico y reivindicador??
Primero, ¿qué nos quiere decir lo que es crítico, el arte crítico?: “se basa en considerar la relación histórico-específica del artista con su realidad como fundamento de una forma peculiar de praxis artística, contraponiéndose a una estética cerrada o clausura estética, “el arte como reflejo de la realidad”, y a una estética “dogmático-normativa”, la imposición de un deber ser de la praxis artística como reflejo” . Como primer elemento, el Arte crítico exige un desapego del individualismo ya que necesita desarrollarse, por ser sujetos humanos, en un ambiente social, donde la responsabilidad social es parte sustancial para su totalidad. Por ende, el Arte se nutre en tanto su historia y su cultura. “Muchos artistas contemporáneos (¡quienes desafortunadamente muestran muy poco interés en la historia, incluso del arte!)” han perdido de vista el hecho de que el arte es un fenómeno social que ocurre en un contexto social, que lo condiciona y que éste, a su vez, afecta. Muchos artistas tienen un concepto cuasimístico y muy individualizado del proceso artístico, rinden culto a la espontaneidad y creen que la razón de ser de su actividad artística se encuentra exclusivamente en la obra y su relación con ella”, y ese es precisamente el Arte que nos ha “entregado” el poder social, a través de sus influencias generacionales y letales por cierto. De hecho, la censura ha sido la más brutal intervención del poder social contra los seres humanos que se dedican a la creación y manifestación artística: la censura ha atacado como como un neutralizador de la consciencia volviéndola acrítica, atacando profundamente la dignidad y libertad humana. Y es precisamente allí donde los sujetos hacemos alusión a una de nuestras más importantes armas contra todo tipo de represión o censura, la utopía, la cual nace siempre del descontento, de un deseo de romper con una realidad injusta o intolerable, y en ese sentido puede considerarse como una evasión del momento presente. Es por ello que el Arte es parte tan importante nuestra, porque al querer rehuir o transformar la sociedad, tenemos la necesidad de construir un nuevo escenario, donde el Arte es escencial en ello porque implica naturalmente una construcción y re-construcción de una realidad; donde no existe tiempo, se está en un constante diálogo entre pasado, presente y futuro; donde la memoria y la transformación son ejes primordiales de acción.
Si nos volcamos a la condición artística, desde su escencia, podremos descubrir que “el arte siempre ha sido una actividad social de seres sociales en un contexto social y por eso siempre ha tenido un significado social” . Las expresiones artísticas han sido una de las primeras actividades desarrolladas por el ser humano, datan desde la prehistoria, y esto nos permite descifrar que el Arte y su manifestación es una característica de todos nosotros, lo cual hace legítimo la expresión de la misma, indiferente de nuestras perspectivas y modos de concebir el mundo, al contrario, el Arte es parte de nuestra cosmovisión del mundo en el que vivimos. Y aquí no hablo desde la “mística”, sino de, incluso, estudios realizados donde ponen de manifiesto la importancia de desarrollar las capacidades creativas, sensitivas y expresivas, las cuales son parte fundamental para el desarrollo del pensamiento y los procesos cognitivos superiores. El Arte es un propiciador de “experiencias” complejas, donde aparte de desarrollar habilidades cognitivas se desarrollan habilidades relacionadas con la Identidad, por lo tanto, de esta perspectiva, el Arte es parte del desarrollo de la episteme de cada sujeto, lo que para nosotros es de verdadera importancia.
También se le puede atribuir al Arte un factor muy importante: El Arte como desmitificación y reasignación de sentidos en tanto permite la reflexión y la expresión (lexis-praxis), por lo tanto, estamos reafirmando su escencia compleja, emancipadora y crítica.
Ahora, evidentemente, el arte, como todos nosotros, no es neutro. Lo que nos ayuda a entender que las concepciones sobre el ser humano y el Arte van ligadas y, además, existen variadas cosmovisiones. Por ejemplo: “El pensamiento burgués parte del Hombre como un conglomerado humano “libre”, autónomo de los condicionantes socioculturales, regido por comportamientos trascendentales, personificados en héroes sacros, paradigmas, y símbolos cohesionantes. Esto condiciona una concepción del arte como producto de individuos geniales, de inspiración divina, de “secreciones espirituales” . Y ya que la burguesía (junto con la Iglesia y su moral; los grandes conglomerados capitalistas; más una parte importante de intectualistas fálicos) ha sido en parte un influyente en el desarrollo sociocultural, ha podido manejar hegemónicamente los paradigmas culturales a través de los mitos, especialmente y, en la actualidad, esto se ha correlacionado con el apogeo cientificista (objetivamente y mensurablemente). Por ende, esto ha contribuido a sacralizar las divisiones entre arte y ciencia y, lógicamente, eso se traduce en toda la constitución de la sociedad. Eso ya debiera ser considerado por nosotros como una falta inadmisible, ya que está aniquilando y/o encubriendo una parte significativa de nuestra escencia.
“El espacio de Einstein (hoy) no está más cerca de la realidad que el cielo de Van Gogh. La gloria de la ciencia no estriba en una verdad más absoluta que la verdad de Bach o Tolstoi, sino que está en el acto de la creación misma. Con su descubrimiento, el hombre de ciencia impone su propio orden al caos, así como el compositor o el pintor impone el suyo: un orden que siempre se refiere a aspectos limitados de la realidad y se basa en el marco de referencia del observador, marco que difiere de un período a otro, así como un desnudo de Rembrandt difiere de un desnudo de Manet” . Y una consecuencia de esta fragmentación ha sido la censura artística que tiene que ver, ineludiblemente, con la libertad de expresión. Por ello, para defender la libertad de expresión como un medio para el conocimiento se pueden comprender las percepciones estéticas, los sentimientos, lo lúdico, etc., que son sin duda expresiones que están presentes en el arte.
En Latinoamérica la creación dió un giro, sobre todo en los años de dictaduras, desde la expresión hacia el silencio y ello significó una decapitación contra toda persona en tanto sujeto de derechos. Sin embargo, el Arte y sus creadores críticos, desde ese entonces hasta ahora, han luchado a través de una semiótica nueva, con otros significados y, así, tras pasar los años, con el vuelco social y cultural, el Arte se fue alejando cada vez más de lo social y popular, trasladándose a un sitio mucho más “elitista” donde el valor que se le otorgaba (y se le otorga todavía) es meramente relacionado con el placer y el fetiche, así, coincidiendo con el investigador Néstor García Canclini: “el predominio de la acción espectacular sobre formas más reflexivas e íntimas de narración, la fascinación por un presente sin memoria y la reducción de las diferencias entre sociedades a una multiculturalidad estandarizada donde los conflictos, cuando son admitidos, se resuelven con maneras demasiado occidentales y pragmáticas” , claro, el nuevo modelo social basado principalmente por el neoliberalismo trajo consigo la europeización de Latinoamérica, algo netamente artificial y sin sentido, desarrollado por los grandes poderíos de la macroeconomía y muchos de los estados, por ende, la situación del Arte quedado fundida en la comercialización, la homogeneización de la creación y su jerarquización elitista.
Y es que al parecer, los latinoamericanos , en especial, los chilenos, tenemos una Memoria histórica muy disminuida, desprestigiamos las creaciones ancestrales de nuestros pueblos originarios, quienes desarrollaron un universo artístico-expresivo de inconmensurable valor sociocultural, sobre todo con el rescate de su propia cultura lo que debe ser un patrimonio de la humanidad sin ninguna duda.
Tendemos a olvidar también el gran legado de Picasso con su pintura sobre la invasión en Guernica (en la guerra civil española), donde plasmó el horror de la sangre derramada y la decadencia humana, donde no se necesitó de ninguna prueba empírica para probar que esa creación tiene muchas significancias sociohistóricas.
Lo complejo del tema....
En La Declaración de Principios sobre la Libertad de Expresión de la OEA confirma la universalidad de los medios de expresión, al señalar que ella en todas sus formas y manifestaciones constituye un derecho fundamental inalienable. También, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 18 se pronuncia así: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. Continuando en el artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. De aquí muchos medios cuestionaron la ambigüedad de esta declaración, por no mencionar explícitamente a la creación artística ni el Arte.
Y, para sorpresa mía, en la Ley de Reforma Constitucional aplicada en el año 2001, se introdujo la libertad artística en el artículo nº19 (tras una larga pelea por hacer explícita y clara esa idea, ya que según los políticos y legislativos esta se encontraba implícita o dada por hecha en el artículo sobre la libertad de expresión...cosa que no era tan clara!!) Y esto nos da pie para hacer notar que sí el Arte está dentro, indiscutiblemente, de la libertad de expresión.
Consistente con la idea de que la libertad de creación artística es una manifestación o forma de ejercer la libertad de expresión y de que esta se puede ejercer por cualquier medio, existe, por lo tanto, la mayor libertad para escoger los medios empleados para transmitir o representar el arte .
Desde esta posición, la problemática consiguiente resulta ser. ¿Cómo sacar del pensamiento acrítico e irreflexivo al Arte, cómo develarlo tal y como es: crítico y reivindicador??
Primero, ¿qué nos quiere decir lo que es crítico, el arte crítico?: “se basa en considerar la relación histórico-específica del artista con su realidad como fundamento de una forma peculiar de praxis artística, contraponiéndose a una estética cerrada o clausura estética, “el arte como reflejo de la realidad”, y a una estética “dogmático-normativa”, la imposición de un deber ser de la praxis artística como reflejo” . Como primer elemento, el Arte crítico exige un desapego del individualismo ya que necesita desarrollarse, por ser sujetos humanos, en un ambiente social, donde la responsabilidad social es parte sustancial para su totalidad. Por ende, el Arte se nutre en tanto su historia y su cultura. “Muchos artistas contemporáneos (¡quienes desafortunadamente muestran muy poco interés en la historia, incluso del arte!)” han perdido de vista el hecho de que el arte es un fenómeno social que ocurre en un contexto social, que lo condiciona y que éste, a su vez, afecta. Muchos artistas tienen un concepto cuasimístico y muy individualizado del proceso artístico, rinden culto a la espontaneidad y creen que la razón de ser de su actividad artística se encuentra exclusivamente en la obra y su relación con ella”, y ese es precisamente el Arte que nos ha “entregado” el poder social, a través de sus influencias generacionales y letales por cierto. De hecho, la censura ha sido la más brutal intervención del poder social contra los seres humanos que se dedican a la creación y manifestación artística: la censura ha atacado como como un neutralizador de la consciencia volviéndola acrítica, atacando profundamente la dignidad y libertad humana. Y es precisamente allí donde los sujetos hacemos alusión a una de nuestras más importantes armas contra todo tipo de represión o censura, la utopía, la cual nace siempre del descontento, de un deseo de romper con una realidad injusta o intolerable, y en ese sentido puede considerarse como una evasión del momento presente. Es por ello que el Arte es parte tan importante nuestra, porque al querer rehuir o transformar la sociedad, tenemos la necesidad de construir un nuevo escenario, donde el Arte es escencial en ello porque implica naturalmente una construcción y re-construcción de una realidad; donde no existe tiempo, se está en un constante diálogo entre pasado, presente y futuro; donde la memoria y la transformación son ejes primordiales de acción.
Comentario:
Querida Magda ...como siempre exelente exposición.....estoy de acuerdo contigo...
un abrazo cosmico
la pato
un abrazo cosmico
la pato





