Un lunes en Malasaña...
Aliena sube las escaleras del metro y pasea la calle Gran vía. Mira a los lados, él aún no ha llegado. Enciende un cigarro mientras lo espera y piensa que sólo han pasado tres semanas y allí está de nuevo, en la misma parada, esperando a la misma persona. Pero hoy ya no es raro, hoy ya no le tiemblan las piernas ni está intrigada por cómo estará, por cómo sonreirá, por cómo la besará... Ya conoce esos besos, hace mucho tiempo que los descubrió...
Ahora es él el que sube las escaleras, ella le observa desde arriba. Metro noventa, vaqueros anchos, camiseta negra, mochila a la espalda y el pelo rapado con una especie de cresta a lo mohicano. Está guapo y sonriente. -Qué puntual señorita- dice mientras le besa, -así me gusta, no se puede estar llegando todos los días tarde-. Y mientras hablan su idioma particular pasean por Fuencarral, calle que ya es una cómplice más...

Dejan las cosas en el hotel y se adentran en Malasaña buscando un bar. El Blue Note está bien, ella ya lo conoce, celebró allí su cumpleaños. Se sientan, se miran, se hablan y beben cerveza. Son las once de la noche, es lunes pero poco importa. Todo ha sido tan improvisado, tan de buen rollo que Aliena ni piensa en los tres días que lleva de fiesta sin parar, en el sueño que tiene y en lo cansada que está.
Él habla, gesticula, le cuenta sus historias y ella le observa y piensa que el tiempo no pasa.
Ha tenido esos ojos delante muchas veces. Cambian los personajes de alrededor, los de las anécdotas, las barras de los bares, la música, cambian las fechas, las lunas, pero siempre es la misma sensación. Paz.
Su subconsciente le dice que están hechos de la misma materia, tienen un nexo común, se parecen, se entienden, pero se encuentran y desencuentran constantemente. Ya no le quiere piensa, pero cuánto le quiso como decía aquel poema... Su vida fue él, su sueño, su respiración, cada pulso tenía su nombre. ¿cómo se puede apagar todo eso...? ¿a dónde se van esas sensaciones? ¿mueren? ¿duermen? ¿desaparecen? Se transforman. Ahora son otra cosa. Otra cosa a la que no sabe ponerle nombre ni quiere. Todo está bien así, no tiene la menor intención de cambiarlo. ¿Para qué? ¿sufrir otra vez...? No. Ya no.
La una de la noche. Recorren el camino al revés, vuelven a Fuencarral. Y en el paseo se les acerca una chica. Está tocando la flauta en la calle y les pide dinero. Él saca unas monedas y se las da y ella les agradece feliz, les desea buenas noches y se aleja con su melodía que llena todo el silencio del barrio.

Suben a la habitación y mientras ella se sienta y se quita las zapatillas, él se va liando un porro en la ventana. -Dame un poquito...- dice Aliena. Y él le contesta que no, que no le piensa dar nada porque le cae fatal, faaatal, y con su mueca insolente sonríe alzando las cejas. Pero se acerca, se pone de pie en frente de ella que se ha incorporado y está de rodillas en la cama. Quiere quitárselo, pero él es demasiado grande, no llega, pero aún así, pelea, juega, lo intenta. Y entonces él sonriendo, se aprieta contra su cuerpo y la besa violento...
Sorprendida por tanta ansiedad repentina, traga saliva como puede y le corresponde. Le besa, le muerde, le abraza y al separarse con los labios aún calientes y temblando él le pasa el porro. -Ahora puedes fumar- dice. Y ella gruñe pero gruñe satisfecha, ya tiene lo que quiere.
La noche sigue su curso, igual que la lengua de él por el cuerpo de Aliena. Ya se conocen los rincones, los sabores, y ambas bocas van dejando por sus pieles un rastro de saliva y cosquillas...
Agotados, a oscuras y en silencio se acarician despacio... dándose las buenas noches. Esta vez el dragón de su espalda volverá a velar los sueños de Aliena... y ella cierra los ojos feliz mientras sus dedos no paran de recorrerle. Y en su duerme vela, una música entra por la ventana y se esparce por la habitación. Es esa chica y su flauta...
Aliena lo mira pero él ya está durmiendo, se vuelve a acurrucar en su pecho y le muerde el corazón, mientras en la calle la música sigue sonando...
Sonando: El Bicho - Contigo
Ahora es él el que sube las escaleras, ella le observa desde arriba. Metro noventa, vaqueros anchos, camiseta negra, mochila a la espalda y el pelo rapado con una especie de cresta a lo mohicano. Está guapo y sonriente. -Qué puntual señorita- dice mientras le besa, -así me gusta, no se puede estar llegando todos los días tarde-. Y mientras hablan su idioma particular pasean por Fuencarral, calle que ya es una cómplice más...

Dejan las cosas en el hotel y se adentran en Malasaña buscando un bar. El Blue Note está bien, ella ya lo conoce, celebró allí su cumpleaños. Se sientan, se miran, se hablan y beben cerveza. Son las once de la noche, es lunes pero poco importa. Todo ha sido tan improvisado, tan de buen rollo que Aliena ni piensa en los tres días que lleva de fiesta sin parar, en el sueño que tiene y en lo cansada que está.
Él habla, gesticula, le cuenta sus historias y ella le observa y piensa que el tiempo no pasa.
Ha tenido esos ojos delante muchas veces. Cambian los personajes de alrededor, los de las anécdotas, las barras de los bares, la música, cambian las fechas, las lunas, pero siempre es la misma sensación. Paz.
Su subconsciente le dice que están hechos de la misma materia, tienen un nexo común, se parecen, se entienden, pero se encuentran y desencuentran constantemente. Ya no le quiere piensa, pero cuánto le quiso como decía aquel poema... Su vida fue él, su sueño, su respiración, cada pulso tenía su nombre. ¿cómo se puede apagar todo eso...? ¿a dónde se van esas sensaciones? ¿mueren? ¿duermen? ¿desaparecen? Se transforman. Ahora son otra cosa. Otra cosa a la que no sabe ponerle nombre ni quiere. Todo está bien así, no tiene la menor intención de cambiarlo. ¿Para qué? ¿sufrir otra vez...? No. Ya no.
La una de la noche. Recorren el camino al revés, vuelven a Fuencarral. Y en el paseo se les acerca una chica. Está tocando la flauta en la calle y les pide dinero. Él saca unas monedas y se las da y ella les agradece feliz, les desea buenas noches y se aleja con su melodía que llena todo el silencio del barrio.

Suben a la habitación y mientras ella se sienta y se quita las zapatillas, él se va liando un porro en la ventana. -Dame un poquito...- dice Aliena. Y él le contesta que no, que no le piensa dar nada porque le cae fatal, faaatal, y con su mueca insolente sonríe alzando las cejas. Pero se acerca, se pone de pie en frente de ella que se ha incorporado y está de rodillas en la cama. Quiere quitárselo, pero él es demasiado grande, no llega, pero aún así, pelea, juega, lo intenta. Y entonces él sonriendo, se aprieta contra su cuerpo y la besa violento...
Sorprendida por tanta ansiedad repentina, traga saliva como puede y le corresponde. Le besa, le muerde, le abraza y al separarse con los labios aún calientes y temblando él le pasa el porro. -Ahora puedes fumar- dice. Y ella gruñe pero gruñe satisfecha, ya tiene lo que quiere.
La noche sigue su curso, igual que la lengua de él por el cuerpo de Aliena. Ya se conocen los rincones, los sabores, y ambas bocas van dejando por sus pieles un rastro de saliva y cosquillas...
Agotados, a oscuras y en silencio se acarician despacio... dándose las buenas noches. Esta vez el dragón de su espalda volverá a velar los sueños de Aliena... y ella cierra los ojos feliz mientras sus dedos no paran de recorrerle. Y en su duerme vela, una música entra por la ventana y se esparce por la habitación. Es esa chica y su flauta...
Aliena lo mira pero él ya está durmiendo, se vuelve a acurrucar en su pecho y le muerde el corazón, mientras en la calle la música sigue sonando...
Sonando: El Bicho - Contigo
KissX...
¿Alguna vez has pensado en lo diferente de las bocas que has besado? ¿Alguna vez has reconstruído paso a paso un beso y cada una de las sensaciones que te provocó...?
Hazlo. Recuerda, revive, saborea, disfruta, llora, sueña, excítate y vuelve a besar.
Todo sigue ahí. Tu cerebro guarda cada beso que has dado o te han dado. Es cuestión de buscar, investigar y escoger los que más te gusten, los que más te marcaron, los que aún escuecen en los labios o te queman en la lengua...
¿Eres capaz de medir la intensidad de un pulso? ¿Podrías calcular la húmedad de una boca? ¿Consigues erizarte la piel sólo cerrando los ojos y recreando ese momento...? ¿Recuerdas la canción que sonaba mientras te besaban?

Hay besos que nos marcan de por vida, besos que dejan cicatrices en la piel. Hay besos que se evaporan, fugaces. Otros son eternos, aunque su contacto apenas fueran segundos...
¿Sueñas con las bocas que te quedan por besar? ¿Crees que alguna vendrá para quedarse? ¿Alguna vez te olvidaste de quien eras, de que el mundo existía e incluso de que debías respirar mientras invadían poco a poco todo tu espacio...? ¿Guardas besos que no diste? ¿Quieres repetir...?
Díselo. Dile que quieres volver a besarle, o hacerlo por primera vez. No te quedes con las ganas, no sujetes el instinto. Deja que estalle la vida, deja que fluya la saliva...
¿Recuerdas tu primer beso? ¿Alguna vez has sentido cosquillas en la punta de la lengua? ¿Te late el corazón en la garganta mientras unas manos te sujetan? ¿Lloraste mientras besabas? ¿Conoces la sensación de morder un labio suave y carnoso? ¿Sabes abandonarte ante una boca suplicante pero firme?
Hazlo. Abandónate...
Sonando: Crime. Najwajean.
Hazlo. Recuerda, revive, saborea, disfruta, llora, sueña, excítate y vuelve a besar.
Todo sigue ahí. Tu cerebro guarda cada beso que has dado o te han dado. Es cuestión de buscar, investigar y escoger los que más te gusten, los que más te marcaron, los que aún escuecen en los labios o te queman en la lengua...
¿Eres capaz de medir la intensidad de un pulso? ¿Podrías calcular la húmedad de una boca? ¿Consigues erizarte la piel sólo cerrando los ojos y recreando ese momento...? ¿Recuerdas la canción que sonaba mientras te besaban?

Hay besos que nos marcan de por vida, besos que dejan cicatrices en la piel. Hay besos que se evaporan, fugaces. Otros son eternos, aunque su contacto apenas fueran segundos...
¿Sueñas con las bocas que te quedan por besar? ¿Crees que alguna vendrá para quedarse? ¿Alguna vez te olvidaste de quien eras, de que el mundo existía e incluso de que debías respirar mientras invadían poco a poco todo tu espacio...? ¿Guardas besos que no diste? ¿Quieres repetir...?
Díselo. Dile que quieres volver a besarle, o hacerlo por primera vez. No te quedes con las ganas, no sujetes el instinto. Deja que estalle la vida, deja que fluya la saliva...
¿Recuerdas tu primer beso? ¿Alguna vez has sentido cosquillas en la punta de la lengua? ¿Te late el corazón en la garganta mientras unas manos te sujetan? ¿Lloraste mientras besabas? ¿Conoces la sensación de morder un labio suave y carnoso? ¿Sabes abandonarte ante una boca suplicante pero firme?
Hazlo. Abandónate...
Sonando: Crime. Najwajean.
Respuestas...
Algunas respuestas parecen alejarse siempre,
...algunas preguntas sólo hay que saber hacerlas bien...
Hace tiempo aprendí que por muchas preguntas que te hagas y por mucha prisa que tengas por contestarlas, las repuestas llegan solas, sin reclamos, sin impaciencias y normalmente, cuando menos las esperas...
Pero ese es mi problema, soy impaciente por naturaleza, cuando quiero algo lo quiero ya y aunque disfruto en la lucha, en la conquista, en el ahora sí pero luego no o en el ahora un poco y mañana también, me muerdo los labios si me cuesta demasiado conseguir algo, me impaciento, gruño y si pasa un tiempo sin resultados... me aburro.
Estoy rara, muy rara. Es como si empezara a despertar de una etapa de letargo, es como si hubiera permanecido dormida tres meses y, de repente, mis ojos se hubieran abierto y aún estuviera algo desorientada, mirando, observando e intentando comprender dónde coño estoy, que ha pasado en todo este tiempo y por qué he dormido tan profundamente...

Y en ese sueño me veo en mi casa, en mi sofá, acompañada, relajada, riéndome y dejándome querer..., como se dejan acariciar los perros abandonados, mirando fijamente a aquel que le cura las heridas, pensando lo agradable que es su tacto y más aún su gesto.
Me veo después de pie, clavada en el suelo, inmóvil, agarrada al telefonillo, escuchando la calle, escuchando un lamento y sintiendo el mío congelado en mi garganta, haciéndose cada vez más grande hasta que escapa por mis ojos y me llena las mejillas de lágrimas. Veo la trayectoria... una gota cae limpia al suelo, y yo hago un esfuerzo por pensar algo pero soy incapaz, estoy paralizada, triste, profundamente agotada, como no lo he estado en mucho tiempo...
No se puede forzar al corazón. No pude ponerle nombre propio a mis latidos, no al menos su nombre...
En ese mismo sueño se suceden las preguntas, las respuestas y las imágenes, una tras otra, dispares, seguidas, deprisa y otras al mismo tiempo, deliciosas. Me recreo en ellas, no me queda otra, es el único paraíso del que dispongo ahora. Detener imágenes, congelarlas y recordarlas una y otra vez.
Imágenes como una mirada nueva, distinta, diferente, intensa... ¿qué esconde detrás? Sinceramente, ahora mismo, es lo único que me apetece averiguar...
...recuerda que las realidades comienzan siempre por un sueño...
Sonando: EPMD - Da Joint
http://www.youtube.com/watch?v=wr4otT8Moz4
...algunas preguntas sólo hay que saber hacerlas bien...
Hace tiempo aprendí que por muchas preguntas que te hagas y por mucha prisa que tengas por contestarlas, las repuestas llegan solas, sin reclamos, sin impaciencias y normalmente, cuando menos las esperas...
Pero ese es mi problema, soy impaciente por naturaleza, cuando quiero algo lo quiero ya y aunque disfruto en la lucha, en la conquista, en el ahora sí pero luego no o en el ahora un poco y mañana también, me muerdo los labios si me cuesta demasiado conseguir algo, me impaciento, gruño y si pasa un tiempo sin resultados... me aburro.
Estoy rara, muy rara. Es como si empezara a despertar de una etapa de letargo, es como si hubiera permanecido dormida tres meses y, de repente, mis ojos se hubieran abierto y aún estuviera algo desorientada, mirando, observando e intentando comprender dónde coño estoy, que ha pasado en todo este tiempo y por qué he dormido tan profundamente...

Y en ese sueño me veo en mi casa, en mi sofá, acompañada, relajada, riéndome y dejándome querer..., como se dejan acariciar los perros abandonados, mirando fijamente a aquel que le cura las heridas, pensando lo agradable que es su tacto y más aún su gesto.
Me veo después de pie, clavada en el suelo, inmóvil, agarrada al telefonillo, escuchando la calle, escuchando un lamento y sintiendo el mío congelado en mi garganta, haciéndose cada vez más grande hasta que escapa por mis ojos y me llena las mejillas de lágrimas. Veo la trayectoria... una gota cae limpia al suelo, y yo hago un esfuerzo por pensar algo pero soy incapaz, estoy paralizada, triste, profundamente agotada, como no lo he estado en mucho tiempo...
No se puede forzar al corazón. No pude ponerle nombre propio a mis latidos, no al menos su nombre...
En ese mismo sueño se suceden las preguntas, las respuestas y las imágenes, una tras otra, dispares, seguidas, deprisa y otras al mismo tiempo, deliciosas. Me recreo en ellas, no me queda otra, es el único paraíso del que dispongo ahora. Detener imágenes, congelarlas y recordarlas una y otra vez.
Imágenes como una mirada nueva, distinta, diferente, intensa... ¿qué esconde detrás? Sinceramente, ahora mismo, es lo único que me apetece averiguar...
...recuerda que las realidades comienzan siempre por un sueño...
Sonando: EPMD - Da Joint
http://www.youtube.com/watch?v=wr4otT8Moz4
Blues
Llévame a bailar un blues...
No voy a esconderme aunque sean malos tiempos. Deja que me suelte el pelo, que me suba a mi tacón, que me pinte las uñas de color y llévame a bailar. No pienso quedarme en casa y esperar a que pase la tormenta, prefiero bajar a la calle y mojarme, empaparme, sentir el agua fría en mi piel... y pensar que si duele es porque vivo, respiro y estoy aquí y no en cualquier otro lugar...

Nadie conseguirá arriconarme y esta vez no necesito a ningún Patrick Swayze para que venga a salvarme. Tengo fuerza, tengo fe, tengo ganas de cambiar, así que llévame a bailar que me muero por escuchar a Tracy, John, Ray, Louis, Miles o Janis..., sentir como sus melodías se meten en mi sangre y me revolucionan el cuerpo y la vida.
Que si el corazón se me para alguien llegará para darle cuerda, que es imposible contener un latido, que no se puede forzar el pulso, que nadie conoce el mecanismo por el que nace o se apaga un amor...
Y ya no me preocupa si ese alguien vendrá o no.
Llévame esta noche, no quiero esperar más. Deja que me ponga brillo en los labios, ritmo en los zapatos, sonrisas en la boca, ilusión en las manos... y lleváme a bailar, que la vida es hoy y quizá mañana ya haya olvidado los pasos...
Sonando: Try, Janis Joplin.
No voy a esconderme aunque sean malos tiempos. Deja que me suelte el pelo, que me suba a mi tacón, que me pinte las uñas de color y llévame a bailar. No pienso quedarme en casa y esperar a que pase la tormenta, prefiero bajar a la calle y mojarme, empaparme, sentir el agua fría en mi piel... y pensar que si duele es porque vivo, respiro y estoy aquí y no en cualquier otro lugar...

Nadie conseguirá arriconarme y esta vez no necesito a ningún Patrick Swayze para que venga a salvarme. Tengo fuerza, tengo fe, tengo ganas de cambiar, así que llévame a bailar que me muero por escuchar a Tracy, John, Ray, Louis, Miles o Janis..., sentir como sus melodías se meten en mi sangre y me revolucionan el cuerpo y la vida.
Que si el corazón se me para alguien llegará para darle cuerda, que es imposible contener un latido, que no se puede forzar el pulso, que nadie conoce el mecanismo por el que nace o se apaga un amor...
Y ya no me preocupa si ese alguien vendrá o no.
Llévame esta noche, no quiero esperar más. Deja que me ponga brillo en los labios, ritmo en los zapatos, sonrisas en la boca, ilusión en las manos... y lleváme a bailar, que la vida es hoy y quizá mañana ya haya olvidado los pasos...
Sonando: Try, Janis Joplin.
Canción Húmeda
Porque a veces hay sueños que parecen tan reales..., porque antes te soñaba despierta y ahora sólo dormida. Y creo que no existes, sólo en mi imaginación, por esto puedo "re-inventarte" y moldearte a mi antojo. Serás mi juguete. Deseo jugarte. E Iván Ferreiro canta en mis cascos:
Y aunque el agua nos separa y nunca llegamos a tocarnos,
me zambullo, resbalo, me enrosco y buceo...
Abro la boca y cierro los ojos reduzco mi espacio al tuyo,
tu mundo, tu agua, tus huesos...,
crujientes como tus besos, culpables de mis excesos.
La noche no dirá nada si tú no te quejas.
No te quejarás, lo sé, tú también quieres jugarme. Reducir el espacio, invadir mi densidad, diluirte... Y sólo con pensarlo aumentan mis grados. Porque si hay algo que sabes hacer es excitarme. Y la canción sigue sonando:
Donde se acaba mi boca empezaran tus labios, comenzará el momento. Cayendo en la rutina al movimiento, tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente...,
tan pausado, me has mojado...,
me has mojado el corazón por un instante,
tan ausente, tan pausado, me has mojado el corazón por un instante.

Tocarás mi cuerpo pero no mi alma, ya desgastada, ya cansada, de ti... Y sin embargo, no me reconozco en tus ojos. Soy otra. Respiro otro aire, sueño otros mundos, me alimento de otras bocas..., ya no de la tuya, aunque la desee, la dibuje con saliva, la muerda, la chupe, la piense...
Y aunque el agua nos separa y nunca llegamos a tocarnos,
en cada susurro palabras que tocan tus oídos.
Tus huesos... crujientes como tus besos, culpables de mis excesos.
La noche no dirá nada, empezarán tus labios donde se acaba mi boca, en cada susurro, en palabras que tocan tus oídos.
Y siempre me buscas, me llamas, me incitas. Yo cierro los ojos, sintiéndome, siendo consciente de mi cuerpo, de lo que me forma por dentro, agua, sangre, venas, músculos, cartílagos, vísceras, nervios, mi pulso..., antes el tuyo, tu latido, uno, otro, todos, con nombre propio...
Soy valiente, nos va a salir muy caro, lo tengo claro.
Cayendo en la rutina el movimiento.
Tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente.
Tan pausado, me has mojado...
Me has mojado el corazón por un instante,
tan sagrado, tan paciente,
me has mojado el corazón no tan valiente,
si tan profundo, siempre caliente...
Bajará la emperatriz hasta la arena, bajará de su podio romano a matar al gladiador. Le asesinará con sus propias manos, nada de esclavos, leones, golpes bajos... Lo matará ella, allí abajo, delante de todos. Es la hora. Observen señores, soporten el calor, manténgase atentos y disfruten del espectáculo.
Me has mojado el corazón……… y me he enganchado…
Sonando: Canción Húmeda, Iván Ferreiro.
Y aunque el agua nos separa y nunca llegamos a tocarnos,
me zambullo, resbalo, me enrosco y buceo...
Abro la boca y cierro los ojos reduzco mi espacio al tuyo,
tu mundo, tu agua, tus huesos...,
crujientes como tus besos, culpables de mis excesos.
La noche no dirá nada si tú no te quejas.
No te quejarás, lo sé, tú también quieres jugarme. Reducir el espacio, invadir mi densidad, diluirte... Y sólo con pensarlo aumentan mis grados. Porque si hay algo que sabes hacer es excitarme. Y la canción sigue sonando:
Donde se acaba mi boca empezaran tus labios, comenzará el momento. Cayendo en la rutina al movimiento, tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente...,
tan pausado, me has mojado...,
me has mojado el corazón por un instante,
tan ausente, tan pausado, me has mojado el corazón por un instante.

Tocarás mi cuerpo pero no mi alma, ya desgastada, ya cansada, de ti... Y sin embargo, no me reconozco en tus ojos. Soy otra. Respiro otro aire, sueño otros mundos, me alimento de otras bocas..., ya no de la tuya, aunque la desee, la dibuje con saliva, la muerda, la chupe, la piense...
Y aunque el agua nos separa y nunca llegamos a tocarnos,
en cada susurro palabras que tocan tus oídos.
Tus huesos... crujientes como tus besos, culpables de mis excesos.
La noche no dirá nada, empezarán tus labios donde se acaba mi boca, en cada susurro, en palabras que tocan tus oídos.
Y siempre me buscas, me llamas, me incitas. Yo cierro los ojos, sintiéndome, siendo consciente de mi cuerpo, de lo que me forma por dentro, agua, sangre, venas, músculos, cartílagos, vísceras, nervios, mi pulso..., antes el tuyo, tu latido, uno, otro, todos, con nombre propio...
Soy valiente, nos va a salir muy caro, lo tengo claro.
Cayendo en la rutina el movimiento.
Tan mojado, tan urgente, tan seguro, tan ausente.
Tan pausado, me has mojado...
Me has mojado el corazón por un instante,
tan sagrado, tan paciente,
me has mojado el corazón no tan valiente,
si tan profundo, siempre caliente...
Bajará la emperatriz hasta la arena, bajará de su podio romano a matar al gladiador. Le asesinará con sus propias manos, nada de esclavos, leones, golpes bajos... Lo matará ella, allí abajo, delante de todos. Es la hora. Observen señores, soporten el calor, manténgase atentos y disfruten del espectáculo.
Me has mojado el corazón……… y me he enganchado…
Sonando: Canción Húmeda, Iván Ferreiro.
29 F
Miro el calendario, buscando fechas, intentando, esta vez..., adelantarlo, y entonces, lo veo. Hoy es 29 de Febrero.
Pienso que debería salir a la calle, pintarme los labios de rojo y cenar arroz en un chino. Tal vez también debería ponerme mis deportivas, echarme el perfume más caro y peinarme los rizos a lo afro. O montarme en el coche, ir rumbo a mi pueblo, bajar las ventanas según llego y dejar que me golpee el aire limpio y fresco.
29 de Febrero, no habrá otro en cuatro años...
Creo que el wisky con cocacola seguirá siendo mi mejor opción, pocos adornos, un bolso grande y un bar dónde bailar cualquier canción. Sí, es igual, esta vez no importa la música, porque sé que no le prestaré demasiada atención.

No quiero escuchar nada en especial, no quiero mirar demasiado los mismos ojos, no quiero ser yo, sólo inventarme. No quiero pensar si beso, quizá ni siquiera quiera besar. Sólo bailar. Pediré que pongan Shake, y sólo si Otis Redding la canta, moveré mis caderas, mi cuello e incluso mis pies.
29 de febrero, viernes, y una luna que desnudar...
O quizá debería quedarme en mi sillón, charlar con mi madre, mientras mi padre, juega con mis dedos y comenta sonriendo lo blanca que vengo siempre de Madrid. Salir al balcón, ver el cielo plagado de estrellas, todas esas que no se ven en mi ciudad, todas esas que parecen no existir y, sin embargo, me están esperando siempre que vuelvo allí...
El calendario marca una fecha especial, y yo ayer tenía miedo de caer al vacío, meterme en ese número, desaparecer y hasta el 2012 no volver. Pero entonces, me rebelé contra ese fantasma pesimista y pensé, no pasa nada Laura, siempre que suenes tus dedos... ¡plaff! aquí estarás otra vez, con el pelo más rojo que nunca y un camino que recorrer.
Quizá arrastre la misma certeza de siempre:
...sé que hay fuegos que no queman aunque arden...
29 de febrero, viernes, podría ser noche de aquelarre...
Sonando: Intergalactic, Beastie Boys.
Pienso que debería salir a la calle, pintarme los labios de rojo y cenar arroz en un chino. Tal vez también debería ponerme mis deportivas, echarme el perfume más caro y peinarme los rizos a lo afro. O montarme en el coche, ir rumbo a mi pueblo, bajar las ventanas según llego y dejar que me golpee el aire limpio y fresco.
29 de Febrero, no habrá otro en cuatro años...
Creo que el wisky con cocacola seguirá siendo mi mejor opción, pocos adornos, un bolso grande y un bar dónde bailar cualquier canción. Sí, es igual, esta vez no importa la música, porque sé que no le prestaré demasiada atención.

No quiero escuchar nada en especial, no quiero mirar demasiado los mismos ojos, no quiero ser yo, sólo inventarme. No quiero pensar si beso, quizá ni siquiera quiera besar. Sólo bailar. Pediré que pongan Shake, y sólo si Otis Redding la canta, moveré mis caderas, mi cuello e incluso mis pies.
29 de febrero, viernes, y una luna que desnudar...
O quizá debería quedarme en mi sillón, charlar con mi madre, mientras mi padre, juega con mis dedos y comenta sonriendo lo blanca que vengo siempre de Madrid. Salir al balcón, ver el cielo plagado de estrellas, todas esas que no se ven en mi ciudad, todas esas que parecen no existir y, sin embargo, me están esperando siempre que vuelvo allí...
El calendario marca una fecha especial, y yo ayer tenía miedo de caer al vacío, meterme en ese número, desaparecer y hasta el 2012 no volver. Pero entonces, me rebelé contra ese fantasma pesimista y pensé, no pasa nada Laura, siempre que suenes tus dedos... ¡plaff! aquí estarás otra vez, con el pelo más rojo que nunca y un camino que recorrer.
Quizá arrastre la misma certeza de siempre:
...sé que hay fuegos que no queman aunque arden...
29 de febrero, viernes, podría ser noche de aquelarre...
Sonando: Intergalactic, Beastie Boys.
My blood
Hace tiempo que no me pego una buena sesión de rap en los cascos, es el momento. Mi cuerpo me lo está pidiendo. Hip hop como antioxidante. Siempre.
Para empezar busco una canción que encontré la semana pasada. "Coge el teléfono" de Leyenda Urbana. Empiezo a disfrutar con el ritmo pegadizo hasta que una frase me llama la atención y le doy atrás para volver a escucharla: "sólo te llama la atención mi sangre cuando se derrama..."

Hijo de puta, pienso. Es cierto, él es así..., hay gente así. Te buscan cuando te ven débiles, te quieren cuando saben que pueden moldearte a su antojo, huelen el miedo en tu piel y cual vampiros anhelan tu sangre fresca..., tu sangre recién derramada pero por el golpe ajeno. Son tan cobardes que nunca serán ellos los que te muerdan el cuello...
No sé si me importa o no.
Me quedo con la frase, me quedo con la idea, me quedo con mis paranoias y por supuesto con la certeza de que ya no necesito tus colmillos.
Sonando: Coge el teléfono. Leyenda Urbana.
Para empezar busco una canción que encontré la semana pasada. "Coge el teléfono" de Leyenda Urbana. Empiezo a disfrutar con el ritmo pegadizo hasta que una frase me llama la atención y le doy atrás para volver a escucharla: "sólo te llama la atención mi sangre cuando se derrama..."

Hijo de puta, pienso. Es cierto, él es así..., hay gente así. Te buscan cuando te ven débiles, te quieren cuando saben que pueden moldearte a su antojo, huelen el miedo en tu piel y cual vampiros anhelan tu sangre fresca..., tu sangre recién derramada pero por el golpe ajeno. Son tan cobardes que nunca serán ellos los que te muerdan el cuello...
No sé si me importa o no.
Me quedo con la frase, me quedo con la idea, me quedo con mis paranoias y por supuesto con la certeza de que ya no necesito tus colmillos.
Sonando: Coge el teléfono. Leyenda Urbana.
Crazy...
Puedo ser lo que quiera. Esta vez puedo. Créeme.
No escribo esto para convencerme a mí misma, tampoco pondría la mano en el fuego, nada tiene un carácter absoluto, nunca sabes hacia donde te arrastrarán las circunstancias. Pero hoy te digo, a ti, que puedo.
Y me vestiré los pies, el cuerpo y hasta un poco el corazón..., ese que tuviste tanto tiempo en tus bolsillos, sin prestarle demasiada atención, ni sacarle a pasear. Me vestiré el corazón de gala, como en las grandes ocasiones, le pondré algo de rouge, los tacones de aguja y el perfume más caro. Y seré yo quien le lleve de viaje y le muestre que, en ocasiones, no es verdad eso que cantaba Sabina: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver...".
Puedo y quiero besar labios de los que ya conozco el sabor, puedo y quiero comprobar si esa lengua sigue moviéndose igual, puedo quererte sin quererte, más que nada porque ya no me queda amor para entregarte.

Te contaré cuentos, porque ya no eres dueño de mis verdades, te miraré con ganas porque no sé mirarte de otro modo. Pero se me esfumó la admiración..., la fe, la esperanza, el brillo de unos ojos que nunca se apagaban...
Y me moveré coqueta y te sonreiré, y cuando me preguntes te diré que sí y cruzaré los dedos tras mi espalda. LLenaré el bolso de caricias y las repartiré por tu precioso cuerpo, provocando tu placer, encendiendo el mío y guardándome el alma debajo de la piel..., que hay cosas que de mí..., tú, ya no puedes tener.
Puedo y sé que puedo, y lo sé porque cuando las sensaciones se llevan al límite, cuando se ha exprimido hasta la última lágrima, cuando te han estrujado el corazón hasta dejartelo sin sangre, cuando han ahogado sus latidos a golpe de desengaño, se puede estar segura de lo que yo ahora escribo.
Y me pondré mi peluca rosa como Natalie y te sonreiré golosa, y te diré te quiero en silencio, porque por un instante me gustará mentirme y creer es cierto, que el tiempo no ha pasado, que somos felices, que aún soy Aliena y tu el chulo al que yo quise.
Hoy: puedo porque quiero. Y no sabes cómo me alegro.
Sonando: Hands Clean. Alanis Morrisette.
No escribo esto para convencerme a mí misma, tampoco pondría la mano en el fuego, nada tiene un carácter absoluto, nunca sabes hacia donde te arrastrarán las circunstancias. Pero hoy te digo, a ti, que puedo.
Y me vestiré los pies, el cuerpo y hasta un poco el corazón..., ese que tuviste tanto tiempo en tus bolsillos, sin prestarle demasiada atención, ni sacarle a pasear. Me vestiré el corazón de gala, como en las grandes ocasiones, le pondré algo de rouge, los tacones de aguja y el perfume más caro. Y seré yo quien le lleve de viaje y le muestre que, en ocasiones, no es verdad eso que cantaba Sabina: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver...".
Puedo y quiero besar labios de los que ya conozco el sabor, puedo y quiero comprobar si esa lengua sigue moviéndose igual, puedo quererte sin quererte, más que nada porque ya no me queda amor para entregarte.

Te contaré cuentos, porque ya no eres dueño de mis verdades, te miraré con ganas porque no sé mirarte de otro modo. Pero se me esfumó la admiración..., la fe, la esperanza, el brillo de unos ojos que nunca se apagaban...
Y me moveré coqueta y te sonreiré, y cuando me preguntes te diré que sí y cruzaré los dedos tras mi espalda. LLenaré el bolso de caricias y las repartiré por tu precioso cuerpo, provocando tu placer, encendiendo el mío y guardándome el alma debajo de la piel..., que hay cosas que de mí..., tú, ya no puedes tener.
Puedo y sé que puedo, y lo sé porque cuando las sensaciones se llevan al límite, cuando se ha exprimido hasta la última lágrima, cuando te han estrujado el corazón hasta dejartelo sin sangre, cuando han ahogado sus latidos a golpe de desengaño, se puede estar segura de lo que yo ahora escribo.
Y me pondré mi peluca rosa como Natalie y te sonreiré golosa, y te diré te quiero en silencio, porque por un instante me gustará mentirme y creer es cierto, que el tiempo no ha pasado, que somos felices, que aún soy Aliena y tu el chulo al que yo quise.
Hoy: puedo porque quiero. Y no sabes cómo me alegro.
Sonando: Hands Clean. Alanis Morrisette.
Ingravidez...
La ingravidez es el estado por el que un cuerpo pesado no siente la atracción de la gravedad, sea por estar a gran distancia de cualquier astro capaz de ejercerla, o por haber sido puesto en condiciones especiales para que no la sienta.
En estado de ingravidez, las personas pierden el sentido del equilibrio y la orientación sufriendo una sensación de caída permanente, como es el caso de los astronautas cuando se hallan en el interior de su cohete en el espacio a velocidad constante.
Creo que piso el suelo, pero sólo lo creo. Miro hacia abajo y lo veo. Veo como apoyo mis pies, veo como los muevo, como ando, como doy un paso tras otro, pero no termino de creerlo...
La sensación es distinta. Difícil mantener el equilibrio. Paranoia, ingravidez. Eufória contenida. Y mi cerebro dilucidando que esto se parece bastante a eso que llaman alegría.
Sabía que enero sería un buen mes. Siempre lo es. Pero el año ha empezado con tanta fuerza y tantas sorpresas que no termino de entender nada, y quizá ni deba hacerlo. Hay cosas que simplemente hay que disfrutar. Nada más.

El cumpleaños no pudo ser mejor. Una fiesta con mi gente, con los que me quieren, con los que quiero y adoro por encima de todo. Muchas emociones mezcladas, confundidas. Entre ellas la que me causó volver a ver a Jorge. Llevaba un año sin verle y aquella última vez pasó el fin de semana en mi casa, conmigo, llenándome la boca de sonrisas y el cuerpo de besos. Ahora no había besos para mí, sólo para su novia. Y la situación fue algo extraña. Me cuesta tenerle cerca como a uno más. No es uno más, nunca lo será. Pero me alegré de verle igualmente y seguirá siendo especial para mí siempre.
Terminamos la noche hartos de reir, de beber, de bailar y de brindar por la vida, por el amor, por el sexo, por mis amigos y por la madre que los parió. Y la certeza de que soy una afortunada, tengo los mejores amigos del mundo. Lo sé.
Las fiestas de mi pueblo, pues... no tengo palabras. Siempre son increíbles pero este año más, porque todo lo que llega y te sorprende y te descoloca y te llena el alma de oxígeno debería recibirse con un cartel gigante que pusiera: bienvenido! :-)
Anoche concierto, una sala pequeña y unos grandes músicos. Los dedos acariciando las guitarras, las voces desgarradas provocándome descargas eléctricas en todos los músculos de mi cuerpo y las ganas perennes de estar ahí, subida al escenario, cantando, haciendo lo único que realmente "sé" y me "muero" por hacer..., quizá algún día...
Y sigue la sensación de ingravidez y sé que no es sólo por el estado de inconsciencia al que me transporta siempre la música. Sé que llevo una semana con otro motivo. Sé que hay otras razones alterando cada molécula... Y me sorprendo a mí misma curioseando entre mis manos, buscando indicios, lazos, agujeros negros, o alguna nueva galaxia...
Y encuentro nebulosas en cada esquina, laberintos, soles gigantes, el parpadeo de estrellas que parecen recién nacidas pero que en realidad, tienen millones de años y siguen brillando como el primer día...
Encuentro adjetivos, posesivos, preposiciones, artículos, sustantivos... pero no sé construir los párrafos, ni siquiera una simple frase. Pero sé que, "una palabra suya bastará para sanarme..." :-)
Sonando: Say it right. Nelly Furtado.
En estado de ingravidez, las personas pierden el sentido del equilibrio y la orientación sufriendo una sensación de caída permanente, como es el caso de los astronautas cuando se hallan en el interior de su cohete en el espacio a velocidad constante.
Creo que piso el suelo, pero sólo lo creo. Miro hacia abajo y lo veo. Veo como apoyo mis pies, veo como los muevo, como ando, como doy un paso tras otro, pero no termino de creerlo...
La sensación es distinta. Difícil mantener el equilibrio. Paranoia, ingravidez. Eufória contenida. Y mi cerebro dilucidando que esto se parece bastante a eso que llaman alegría.
Sabía que enero sería un buen mes. Siempre lo es. Pero el año ha empezado con tanta fuerza y tantas sorpresas que no termino de entender nada, y quizá ni deba hacerlo. Hay cosas que simplemente hay que disfrutar. Nada más.

El cumpleaños no pudo ser mejor. Una fiesta con mi gente, con los que me quieren, con los que quiero y adoro por encima de todo. Muchas emociones mezcladas, confundidas. Entre ellas la que me causó volver a ver a Jorge. Llevaba un año sin verle y aquella última vez pasó el fin de semana en mi casa, conmigo, llenándome la boca de sonrisas y el cuerpo de besos. Ahora no había besos para mí, sólo para su novia. Y la situación fue algo extraña. Me cuesta tenerle cerca como a uno más. No es uno más, nunca lo será. Pero me alegré de verle igualmente y seguirá siendo especial para mí siempre.
Terminamos la noche hartos de reir, de beber, de bailar y de brindar por la vida, por el amor, por el sexo, por mis amigos y por la madre que los parió. Y la certeza de que soy una afortunada, tengo los mejores amigos del mundo. Lo sé.
Las fiestas de mi pueblo, pues... no tengo palabras. Siempre son increíbles pero este año más, porque todo lo que llega y te sorprende y te descoloca y te llena el alma de oxígeno debería recibirse con un cartel gigante que pusiera: bienvenido! :-)
Anoche concierto, una sala pequeña y unos grandes músicos. Los dedos acariciando las guitarras, las voces desgarradas provocándome descargas eléctricas en todos los músculos de mi cuerpo y las ganas perennes de estar ahí, subida al escenario, cantando, haciendo lo único que realmente "sé" y me "muero" por hacer..., quizá algún día...
Y sigue la sensación de ingravidez y sé que no es sólo por el estado de inconsciencia al que me transporta siempre la música. Sé que llevo una semana con otro motivo. Sé que hay otras razones alterando cada molécula... Y me sorprendo a mí misma curioseando entre mis manos, buscando indicios, lazos, agujeros negros, o alguna nueva galaxia...
Y encuentro nebulosas en cada esquina, laberintos, soles gigantes, el parpadeo de estrellas que parecen recién nacidas pero que en realidad, tienen millones de años y siguen brillando como el primer día...
Encuentro adjetivos, posesivos, preposiciones, artículos, sustantivos... pero no sé construir los párrafos, ni siquiera una simple frase. Pero sé que, "una palabra suya bastará para sanarme..." :-)
Sonando: Say it right. Nelly Furtado.
Eppure Sentire
Respirar hondo, concienciarte y coger fuerzas para llevar a cabo la acción del impulso es lo que más cuesta..., una vez en marcha todo puede ir rodado o con más o menos obstáculos, pero en cualquier caso irá... Lo peor es empezar. Y tengo que empezar..., pero a tantas cosas que no sé por dónde hacerlo.
No es cuestión de que sea Enero y me haya hecho mil propósitos de año nuevo ni chorradas por el estilo. Es simplemente una necesidad. Da igual que estrenemos calendario, da igual que ahora todos quieran dejar de fumar o adelgazar, es mucho más que eso. Es una necesidad.
Cuando las ganas se te acaban y no encuentras motivo para quedarte, hay que irse. Salir fuera, llenarte los pulmones de aire, gritar si se te ahoga la rabia en la garganta, maldecir, sonreir entre lágrimas, lo que sea menos quedarse y esperar. Porque si esperas y esperas... cada vez todo estarás mas contaminado y tú te irás marchitando poco a poco. Y las flores necesitan agua y sol. Y yo necesito...

LLevaba tiempo sin aparecer por aquí. Poco tiempo para tantas cosas pendientes... Para celebraciones también por supuesto y vacaciones. No todo iba a ser malo. Al contrario, no me quejo lo más mínimo. Estuve todas las navidades en mi tierra, en mi casa y con mi gente. ¿Qué mejor regalo? Días de descanso, de salir por ahí con el coche, de pasear, de reir, de estar con los amigos, de familia, de copas, de juergas, de dormir, de tirarme en el sofá a leer, de jugar con mi ahijada, de confidencias, de algún beso robado, de chocolate y churros, ñam! :-)
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una Navidad de vacaciones así que he saboreado cada momento. La vuelta ha sido algo dura, lógico, después de tanto relax y tanta fiesta. Además he estado mala con fiebre, sufriendo mi mini gripe sola en casa, a base de sofá, mantita, medicamentos y películas. Pero ya todo bien, gracias a Dios. Salud.
El martes día 8 fue mi cumpleaños. Me tocó venir a currar pero fuí por ahí a comer y a tomar cañas con mis compañeros y el sábado toca celebrarlo a lo grande. No me lo quiero ni imaginar pero será muy divertido, sin duda.
Y la semana siguiente me escapo otros cinco días a mi tierra, que son las fiestas y no me las pierdo por nada del mundo. Son nuestras tradiciones, nuestra fe y no puedo faltar :-)
Aún así todo está revuelto, mis días, mi estado de ánimo, mis ganas. Intento descifrarme y no lo consigo. Intento avanzar sin comprender y tampoco puedo. Quiero saber qué está pasando... Pero sé que no es tiempo de respuestas sino de preguntas.

-Tienes la llave Laura-, me dijeron aquella madrugada en Nochevieja..., y en ese momento fuí consciente del cambio. Esos ojos no daban cabida al engaño. Se avecinan muchas cosas, lo sé, lo intuyo desde hace tiempo y tengo que aclimatarme el cuerpo.
Entonces..., si. Tengo la llave, pero... ¿que puertas abre...?
Sonando: Elisa, Eppure Sentire. BSO Manuale d' amore.
No es cuestión de que sea Enero y me haya hecho mil propósitos de año nuevo ni chorradas por el estilo. Es simplemente una necesidad. Da igual que estrenemos calendario, da igual que ahora todos quieran dejar de fumar o adelgazar, es mucho más que eso. Es una necesidad.
Cuando las ganas se te acaban y no encuentras motivo para quedarte, hay que irse. Salir fuera, llenarte los pulmones de aire, gritar si se te ahoga la rabia en la garganta, maldecir, sonreir entre lágrimas, lo que sea menos quedarse y esperar. Porque si esperas y esperas... cada vez todo estarás mas contaminado y tú te irás marchitando poco a poco. Y las flores necesitan agua y sol. Y yo necesito...

LLevaba tiempo sin aparecer por aquí. Poco tiempo para tantas cosas pendientes... Para celebraciones también por supuesto y vacaciones. No todo iba a ser malo. Al contrario, no me quejo lo más mínimo. Estuve todas las navidades en mi tierra, en mi casa y con mi gente. ¿Qué mejor regalo? Días de descanso, de salir por ahí con el coche, de pasear, de reir, de estar con los amigos, de familia, de copas, de juergas, de dormir, de tirarme en el sofá a leer, de jugar con mi ahijada, de confidencias, de algún beso robado, de chocolate y churros, ñam! :-)
Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una Navidad de vacaciones así que he saboreado cada momento. La vuelta ha sido algo dura, lógico, después de tanto relax y tanta fiesta. Además he estado mala con fiebre, sufriendo mi mini gripe sola en casa, a base de sofá, mantita, medicamentos y películas. Pero ya todo bien, gracias a Dios. Salud.
El martes día 8 fue mi cumpleaños. Me tocó venir a currar pero fuí por ahí a comer y a tomar cañas con mis compañeros y el sábado toca celebrarlo a lo grande. No me lo quiero ni imaginar pero será muy divertido, sin duda.
Y la semana siguiente me escapo otros cinco días a mi tierra, que son las fiestas y no me las pierdo por nada del mundo. Son nuestras tradiciones, nuestra fe y no puedo faltar :-)
Aún así todo está revuelto, mis días, mi estado de ánimo, mis ganas. Intento descifrarme y no lo consigo. Intento avanzar sin comprender y tampoco puedo. Quiero saber qué está pasando... Pero sé que no es tiempo de respuestas sino de preguntas.

-Tienes la llave Laura-, me dijeron aquella madrugada en Nochevieja..., y en ese momento fuí consciente del cambio. Esos ojos no daban cabida al engaño. Se avecinan muchas cosas, lo sé, lo intuyo desde hace tiempo y tengo que aclimatarme el cuerpo.
Entonces..., si. Tengo la llave, pero... ¿que puertas abre...?
Sonando: Elisa, Eppure Sentire. BSO Manuale d' amore.