Sálvese quien pueda...
Puedo volver
puedo callar
puedo forzar la realidad...
Y vuelvo, porque escribir es una terapia para mi castigado cerebro. Porque no escribo para ti que me lees y, sin embargo, estas letras pierden sentido si son sólo mías. Vuelvo, y escribo y plasmo en cada frase mi rabia contenida, mis ganas de volar, los puños vacíos, demasiadas orillas y pocos horizontes...
Puedo callar... pero prefiero hablar, decir, sentir, vivir en voz alta. Porque los silencios más hirientes los encontré siempre en miradas, porque los ojos duelen más que las palabras. Y mi garganta se quema cuando calla, y se transforma en una hoguera donde se consumen los te quiero, los quédate, los vete a la mierda, los olvídame...
Puedo doler
Puedo arrasar
Puedo sentir que no doy mas...
Y sé que a veces duelo, daño, hiero... y quizá es inevitable, pero aún así quiero pararlo, controlarlo. Decir lo siento, alejarme. Volver mi tacto suave, sincero. Limpiarte el llanto..., ese que no se ve, ese que no moja pero que se clava, palpita y araña. También sé que a veces soy demasiado huracán y nada ni nadie puede cogerme, sujetarme, intentar frenarme... Y no mido las consecuencias, ni pienso. Sólo siento. Y es que aún no he aprendido a pasar de puntillas por la vida...

Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual...
Pero rara vez me dará igual, rara vez podré permanecer indiferente a un labio que se ofrece, a una sonrisa amable, al horror de una imagen, a un grito, a un insulto, a una súplica, a un lamento...
Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad...
Y escapo, o al menos lo intento, pero nunca me valió de nada esa "solución". Porque los fantasmas te persiguen allá donde vayas, porque la oscuridad hay que desterrarla, porque si dejas que el dolor se extienda por todo tu cuerpo, terminará pudriéndolo. ¿Hablar? ¿Negociar? Quizá algún día..., sé bien que me gustaría. Partirme...
Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad...
Romperme el alma, romper con todo, romperte la cara y la vida... hasta el final... Olvidar nunca quien soy ni gracias a quién estoy aquí. En todo caso olvidarte a ti, o a ti, o a todo el egoísmo que trajiste contigo.
Olvidar lo malo, lo desgastado, lo inutil, lo estéril, lo que me encoge el estómago, lo que me apaga. Si, a veces me come la ansiedad, porque el verbo esperar y despesperar van cogidos de la mano. Porque nada tienen que ver conmigo.
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar...
Salir a bailar, de compras, a tomar café, a pasear, a por el pan, a fumar, a despejarme, a charlar... Girar sobre mí misma, rodeada de una espiral de recuerdos, de luces y sombras, de libros, canciones, besos, zapatos, soles, lunas, presentes, futuros, lágrimas y otros cuentos... No me engañes, no trates de engañarme. Yo... confiaré en ti y es que aún no he aprendido a leer la letra pequeña...
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar...
Joderte la vida o quizá sólo un rato. Joderte la boca a besos o adueñarme de tu calendario. Meses, días, horas, minutos, segundos... y me adoras y te encanto. Confusión, contradicción. Ganas de hacerme el amor... Escalofríos, sábanas, sudor, películas, música, porros, tabaco, agua, tu colchón y algo parecido a una escena de dos...
Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda...
Hablo de flores, banderas, rabia, idiotas, voces, canciones, maletas, llamadas, intuiciones... y con ello, hablo de ti, o de ti, y también de ti, e incluso a veces, hablo de mí...
Sonando: Sálvese quien pueda - Vetusta Morla
puedo callar
puedo forzar la realidad...
Y vuelvo, porque escribir es una terapia para mi castigado cerebro. Porque no escribo para ti que me lees y, sin embargo, estas letras pierden sentido si son sólo mías. Vuelvo, y escribo y plasmo en cada frase mi rabia contenida, mis ganas de volar, los puños vacíos, demasiadas orillas y pocos horizontes...
Puedo callar... pero prefiero hablar, decir, sentir, vivir en voz alta. Porque los silencios más hirientes los encontré siempre en miradas, porque los ojos duelen más que las palabras. Y mi garganta se quema cuando calla, y se transforma en una hoguera donde se consumen los te quiero, los quédate, los vete a la mierda, los olvídame...
Puedo doler
Puedo arrasar
Puedo sentir que no doy mas...
Y sé que a veces duelo, daño, hiero... y quizá es inevitable, pero aún así quiero pararlo, controlarlo. Decir lo siento, alejarme. Volver mi tacto suave, sincero. Limpiarte el llanto..., ese que no se ve, ese que no moja pero que se clava, palpita y araña. También sé que a veces soy demasiado huracán y nada ni nadie puede cogerme, sujetarme, intentar frenarme... Y no mido las consecuencias, ni pienso. Sólo siento. Y es que aún no he aprendido a pasar de puntillas por la vida...

Puedo escurrir
Puedo pasar
Puedo fingir que me da igual...
Pero rara vez me dará igual, rara vez podré permanecer indiferente a un labio que se ofrece, a una sonrisa amable, al horror de una imagen, a un grito, a un insulto, a una súplica, a un lamento...
Puedo incidir
Puedo escapar
Puedo partirme y negociar la otra mitad...
Y escapo, o al menos lo intento, pero nunca me valió de nada esa "solución". Porque los fantasmas te persiguen allá donde vayas, porque la oscuridad hay que desterrarla, porque si dejas que el dolor se extienda por todo tu cuerpo, terminará pudriéndolo. ¿Hablar? ¿Negociar? Quizá algún día..., sé bien que me gustaría. Partirme...
Puedo romper
Puedo olvidar
Puede comerme la ansiedad...
Romperme el alma, romper con todo, romperte la cara y la vida... hasta el final... Olvidar nunca quien soy ni gracias a quién estoy aquí. En todo caso olvidarte a ti, o a ti, o a todo el egoísmo que trajiste contigo.
Olvidar lo malo, lo desgastado, lo inutil, lo estéril, lo que me encoge el estómago, lo que me apaga. Si, a veces me come la ansiedad, porque el verbo esperar y despesperar van cogidos de la mano. Porque nada tienen que ver conmigo.
Puedo salir
Puedo girar
Puedo ser fácil de engañar...
Salir a bailar, de compras, a tomar café, a pasear, a por el pan, a fumar, a despejarme, a charlar... Girar sobre mí misma, rodeada de una espiral de recuerdos, de luces y sombras, de libros, canciones, besos, zapatos, soles, lunas, presentes, futuros, lágrimas y otros cuentos... No me engañes, no trates de engañarme. Yo... confiaré en ti y es que aún no he aprendido a leer la letra pequeña...
Puedo joder
Puedo encantar
Puedo llamarte sin hablar...
Joderte la vida o quizá sólo un rato. Joderte la boca a besos o adueñarme de tu calendario. Meses, días, horas, minutos, segundos... y me adoras y te encanto. Confusión, contradicción. Ganas de hacerme el amor... Escalofríos, sábanas, sudor, películas, música, porros, tabaco, agua, tu colchón y algo parecido a una escena de dos...
Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera
Hay tanto idiota ahí fuera
Puede ser que haga de la rabia mi flor,
y con ella mi bandera
Sálvese quien pueda...
Hablo de flores, banderas, rabia, idiotas, voces, canciones, maletas, llamadas, intuiciones... y con ello, hablo de ti, o de ti, y también de ti, e incluso a veces, hablo de mí...
Sonando: Sálvese quien pueda - Vetusta Morla
U make it happen...
You make it happen..., es el eslogan de un anuncio de tv, una idea fresca, ímpetu para que te creas el dueño de tu vida, para que pienses que puedes cambiar lo que se te venga en gana cuando se te venga en gana... Intento contagiarme de esa actitud, intento dejarme engañar..., hoy lo necesito. La depre post vacacional se ha instalado en mi sonrisa y no la deja estirarse demasiado, me tiene sin ánimo y cuesta arrancar. Tú haces que pase. No sé..., no logro estar de acuerdo. He debido dejarme el optimismo en cualquier bolsillo...
Y ahí, tirada en mi sofá, pienso en lo impredecible de la vida..., y recuerdo...
Una pared, fotos, él siempre sonriendo, una lámina de Jack Vettriano, un armario, un escritorio, más fotos y ropa, ropa tirada por el suelo, nuestra ropa, como un rastro por toda la casa, ropa y besos escondidos debajo de cada prenda, entre cada hilo, cada costura. Ropa y caricias entre sus pliegues. Ropa y ganas, ropa y locura, porque nada tuvo la más mínima coherencia unas horas antes, cuando todo empezó o quizá cuando todo se retomó... un año y medio después de la última vez...

Nunca le pongas fin a nada, nunca des por terminado ni jures ni perjures, porque mientras existan cenizas corres el riesgo de volver a quemarte. Y más si te hablan de viejos tiempos al oído, si te cuentan como el que no quiere la cosa lo mucho que le gustaba besarte, las ganas con las que lo hacía, las ganas que le tientan de hacerlo de nuevo, de volver a ponerte contra la pared, el suelo, esa ventana fría por la que admirar Madrid, esa otra desde la que se colaba el frío de Edimburgo o ese edredón de mi casa donde tantas veces nos perdímos...
No se puede mantener el equilibrio, como cantaban Piratas, si se acerca después de tanto tiempo y te mira a los ojos y te besa el cuello y te invita a dormir con él..., no se puede pensar en nada, ni en mi vida, ni en la suya con su novia, ni en los amigos que bailan a nuestro lado, ajenos al huracán que está a punto de estallar, o quizá más conscientes que nosotros de la fiebre que ya lo invade todo. Y sus palabras: "enrea, despendres sensualidad por cada poro de tu piel..., necesito hacerte el amor, en cualquier sitio y de todas las formas posibles...".
Me gustaría recordarlo todo con mucho más detalle, pero el alcohol y otras sustancias lo difuminaron todo un poco, aún así reconocí el sabor de su lengua, lo jugoso de sus labios y el calor de sus manos. Nada se olvida, nada que te haya marcado, nada que te guste, nada que te haya atado en algún momento a un latido...
Y ahí queda todo. No hay más. No quiero más.
Un recuerdo.
Se suceden los anuncios de televisión, el aire acondicionado encendido, el calor no da tregua en el cuarto piso, y mi verano se pasea por mi cabeza, nostálgico casi, acabándose casi, rápido, fugaz, tranquilo y placentero.
El móvil lleno de mensajes con nombre propio, aunque su nombre precisamente sea el modo en el que menos le llamo. Y mil preguntas y momentos y risas a su lado. Hace días un mail con sabor amargo, hace días que no encuentro muy bien mi camino... Así que desconecto. No quiero pensar. Prefiero dejar que las cosas sigan su curso, prefiero pensar que todo pasa por algo y que su mirada aún tiene cosas que decirme...
Cuando no quedan palabras, hablan los ojos.
Siempre.
Una maleta semi deshecha, desorden, un cenicero con un par de colillas Malboro Light, mecheros, un ipod, un libro, revistas, cojines, un póster y mis pies desnudos, jugando uno con el otro, los observo como si no fueran míos, como si se movieran por cuenta propia y yo fuera una mera voayer...
Una agenda abierta por la mitad... mañana es uno de septiembre.
Tengo que levantarme de este sofá.
Ya.
Sonando: Billie holiday - Lady sings the blues
Y ahí, tirada en mi sofá, pienso en lo impredecible de la vida..., y recuerdo...
Una pared, fotos, él siempre sonriendo, una lámina de Jack Vettriano, un armario, un escritorio, más fotos y ropa, ropa tirada por el suelo, nuestra ropa, como un rastro por toda la casa, ropa y besos escondidos debajo de cada prenda, entre cada hilo, cada costura. Ropa y caricias entre sus pliegues. Ropa y ganas, ropa y locura, porque nada tuvo la más mínima coherencia unas horas antes, cuando todo empezó o quizá cuando todo se retomó... un año y medio después de la última vez...

Nunca le pongas fin a nada, nunca des por terminado ni jures ni perjures, porque mientras existan cenizas corres el riesgo de volver a quemarte. Y más si te hablan de viejos tiempos al oído, si te cuentan como el que no quiere la cosa lo mucho que le gustaba besarte, las ganas con las que lo hacía, las ganas que le tientan de hacerlo de nuevo, de volver a ponerte contra la pared, el suelo, esa ventana fría por la que admirar Madrid, esa otra desde la que se colaba el frío de Edimburgo o ese edredón de mi casa donde tantas veces nos perdímos...
No se puede mantener el equilibrio, como cantaban Piratas, si se acerca después de tanto tiempo y te mira a los ojos y te besa el cuello y te invita a dormir con él..., no se puede pensar en nada, ni en mi vida, ni en la suya con su novia, ni en los amigos que bailan a nuestro lado, ajenos al huracán que está a punto de estallar, o quizá más conscientes que nosotros de la fiebre que ya lo invade todo. Y sus palabras: "enrea, despendres sensualidad por cada poro de tu piel..., necesito hacerte el amor, en cualquier sitio y de todas las formas posibles...".
Me gustaría recordarlo todo con mucho más detalle, pero el alcohol y otras sustancias lo difuminaron todo un poco, aún así reconocí el sabor de su lengua, lo jugoso de sus labios y el calor de sus manos. Nada se olvida, nada que te haya marcado, nada que te guste, nada que te haya atado en algún momento a un latido...
Y ahí queda todo. No hay más. No quiero más.
Un recuerdo.
Se suceden los anuncios de televisión, el aire acondicionado encendido, el calor no da tregua en el cuarto piso, y mi verano se pasea por mi cabeza, nostálgico casi, acabándose casi, rápido, fugaz, tranquilo y placentero.
El móvil lleno de mensajes con nombre propio, aunque su nombre precisamente sea el modo en el que menos le llamo. Y mil preguntas y momentos y risas a su lado. Hace días un mail con sabor amargo, hace días que no encuentro muy bien mi camino... Así que desconecto. No quiero pensar. Prefiero dejar que las cosas sigan su curso, prefiero pensar que todo pasa por algo y que su mirada aún tiene cosas que decirme...
Cuando no quedan palabras, hablan los ojos.
Siempre.
Una maleta semi deshecha, desorden, un cenicero con un par de colillas Malboro Light, mecheros, un ipod, un libro, revistas, cojines, un póster y mis pies desnudos, jugando uno con el otro, los observo como si no fueran míos, como si se movieran por cuenta propia y yo fuera una mera voayer...
Una agenda abierta por la mitad... mañana es uno de septiembre.
Tengo que levantarme de este sofá.
Ya.
Sonando: Billie holiday - Lady sings the blues
Holidays...
Maktub se va de vacaciones...
3 semanas para mí, agosto hedonista :)
No tengo mucho más que decir, sólo quería "despedirme" y desearos un feliz Verano...
Si alguien quiere encontrarme sólo tiene que buscarme aquí..., en mi pequeño paraíso :)
Hasta pronto!

3 semanas para mí, agosto hedonista :)
No tengo mucho más que decir, sólo quería "despedirme" y desearos un feliz Verano...
Si alguien quiere encontrarme sólo tiene que buscarme aquí..., en mi pequeño paraíso :)
Hasta pronto!
Mi portugués...
[Esto lo escribí ayer, después de que me dieras el último abrazo de buenos días en el curro, porque fuera de aquí nunca habrá "últimos". Lo escribí del tirón, sin pensar, sin intentar dejarlo bonito o con algún tipo de coherencia literaria, como quien se quita una tirita, así, sin respirar, ya ves, como si así fuera a doler menos...]

Hoy no te vas...
Todos nuestros recuerdos merecen futuro...
Hoy no te vas, hoy sólo es el fin de una etapa.
Hoy cuando cruces la puerta sentiré que me falta un poco el aire...
Todas tus sonrisas las guardo en mis ojos. Vendrán muchas más, lo sé... Hoy no te vas, sólo es un paso adelante...
Hoy, y mañana y el resto de los días que me quedan te echaré de menos...
Porque te quiero con locura. Porque es imposible no quererte. Porque no sé vivir sin quererte, porque SOMOS. Tú y yo. Los dos.
Suerte en EEUU. Suerte en tu vida.
Nos vemos en la luna... y si cerramos los ojos. Siempre.
Sonando: The Gift - Fácil de Entender

Hoy no te vas...
Todos nuestros recuerdos merecen futuro...
Hoy no te vas, hoy sólo es el fin de una etapa.
Hoy cuando cruces la puerta sentiré que me falta un poco el aire...
Todas tus sonrisas las guardo en mis ojos. Vendrán muchas más, lo sé... Hoy no te vas, sólo es un paso adelante...
Hoy, y mañana y el resto de los días que me quedan te echaré de menos...
Porque te quiero con locura. Porque es imposible no quererte. Porque no sé vivir sin quererte, porque SOMOS. Tú y yo. Los dos.
Suerte en EEUU. Suerte en tu vida.
Nos vemos en la luna... y si cerramos los ojos. Siempre.
Sonando: The Gift - Fácil de Entender
Cuéntame un cuento...
No siempre sé qué decir, ni tengo respuestas para todo. No siempre llevo el salvavidas puesto ni atino a pulsar el botón de alarma. No siempre quiero salvarme... sino todo lo contrario.
Dejar que me lleve la corriente. Cerrar los ojos. Irme. Salir de mi cuerpo y verlo desde arriba, a lo lejos, navegando... Un barco de papel río abajo, inerte, débil, valiente. Chocando con las rocas, piedras, agua, burbujas, peces...
No siempre puedo ser la niña de tus ojos ni lamerte las heridas. No siempre puedo pintarte la vida de colores ni llenarte el camino de señales. No siempre quiero besarte... sino todo lo contrario.
Herirte, dejarte, odiarte, borrarte de mi mapa. Imposible localizarte, no existes. No te recuerdo, reinicié mi memoria y ahora no estás. Te fuiste, te eché. Y durante un segundo querré que vuelvas... pero lo volveré a olvidar, porque la vida es más bonita desde que tú no estás.

No siempre me gusto cuando me miro al espejo y a veces me falta apetito para comerme el mundo. No siempre creo en mí y a veces tampoco en ti, ni en nadie, ni en nada... No siempre quiero sonreir...sino todo lo contrario.
Mantener la boca inmóvil. Cerrarla, coserla. Apretar los dientes sin hacer fuerza. Hoy mi mueca es insolente, levanto la ceja y te miro de frente. Ensayo caras en el espejo, me pinto lunares que no tengo. Y escribo mil veces en mi cuaderno: a la gente de sangre caliente como yo, nos excita el viento...
No siempre bebo cuando tengo sed y a veces nadar en tu oasis es lo único que me apetece hacer. No siempre tengo valor para escuchar aquella canción y a veces, sin razón, tengo ganas de arrancarme el corazón... No siempre quiero respirar... sino todo lo contrario.
Morir a ratos es una opción. A mis pulmones no llega oxígeno, y en mi laboratorio hoy desaparecieron las fórmulas del O2 y H2O. No ser nadie, no tener identidad. Sin nombre, edad, sexo o nación. Cargarse el pasado, hacerlo explotar, volar por los aires, desintegrarse...
Y siempre volver... resucitar... Olvidar las paranoias, salir a flote, nadar, alcanzar la orilla, salvarme. Y siempre entregarse a la calidez de unos labios, besar. Ser un jeroglífico, sabio y misterioso. Esconder secretos y dejar que me descifres...
Y siempre descoser, deshacer, desliar los hilos, renacer. Asomar la vida por la boca. Sonreir. Y siempre darle al play, bailar, sentir. Que la vida es hoy, no ayer. Y hoy respiro, me lleno el alma de oxígeno y te invito...
¿Vienes...?
Sonando: Leona Lewis - Bleeding Love
Dejar que me lleve la corriente. Cerrar los ojos. Irme. Salir de mi cuerpo y verlo desde arriba, a lo lejos, navegando... Un barco de papel río abajo, inerte, débil, valiente. Chocando con las rocas, piedras, agua, burbujas, peces...
No siempre puedo ser la niña de tus ojos ni lamerte las heridas. No siempre puedo pintarte la vida de colores ni llenarte el camino de señales. No siempre quiero besarte... sino todo lo contrario.
Herirte, dejarte, odiarte, borrarte de mi mapa. Imposible localizarte, no existes. No te recuerdo, reinicié mi memoria y ahora no estás. Te fuiste, te eché. Y durante un segundo querré que vuelvas... pero lo volveré a olvidar, porque la vida es más bonita desde que tú no estás.

No siempre me gusto cuando me miro al espejo y a veces me falta apetito para comerme el mundo. No siempre creo en mí y a veces tampoco en ti, ni en nadie, ni en nada... No siempre quiero sonreir...sino todo lo contrario.
Mantener la boca inmóvil. Cerrarla, coserla. Apretar los dientes sin hacer fuerza. Hoy mi mueca es insolente, levanto la ceja y te miro de frente. Ensayo caras en el espejo, me pinto lunares que no tengo. Y escribo mil veces en mi cuaderno: a la gente de sangre caliente como yo, nos excita el viento...
No siempre bebo cuando tengo sed y a veces nadar en tu oasis es lo único que me apetece hacer. No siempre tengo valor para escuchar aquella canción y a veces, sin razón, tengo ganas de arrancarme el corazón... No siempre quiero respirar... sino todo lo contrario.
Morir a ratos es una opción. A mis pulmones no llega oxígeno, y en mi laboratorio hoy desaparecieron las fórmulas del O2 y H2O. No ser nadie, no tener identidad. Sin nombre, edad, sexo o nación. Cargarse el pasado, hacerlo explotar, volar por los aires, desintegrarse...
Y siempre volver... resucitar... Olvidar las paranoias, salir a flote, nadar, alcanzar la orilla, salvarme. Y siempre entregarse a la calidez de unos labios, besar. Ser un jeroglífico, sabio y misterioso. Esconder secretos y dejar que me descifres...
Y siempre descoser, deshacer, desliar los hilos, renacer. Asomar la vida por la boca. Sonreir. Y siempre darle al play, bailar, sentir. Que la vida es hoy, no ayer. Y hoy respiro, me lleno el alma de oxígeno y te invito...
¿Vienes...?
Sonando: Leona Lewis - Bleeding Love
Solsticio de verano...
No podía ser un día más, porque ella no es una persona más... Cual bruja inteligente, dulce, pícara y llena de vida, tuvo que elegir un día especial y cargado de magia...
El 21 de junio, el día más largo del año. Y es que hace más de 5 mil años, nuestros antepasados con su preciosa costumbre de observar las estrellas, se dieron cuenta de que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el trópico de Capricornio hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer...

Y entonces bailaron y saltaron alrededor del fuego... para purificarse, para celebrar que el Sol estaba más cerca que nunca, brillando, calentando, fuerte, capaz y eterno...
Y eso mismo venimos presenciando cada solsticio de verano, uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: el sol de media noche...
Este año no pudo haber lugar más mágico para presenciarlo, y aunque mi cuerpo se sentía especialmente receptivo y sensible, y eso que llamamos alma me latía en las manos y en la boca, no fuí consciente de que el calor que me quemaba la piel era la consecuencia directa de un sol atrevido y descarado, poderoso y desafiante, que esta vez gobernaba el día y también la noche...
Algunos mitos griegos hablan de puertas que se abren en esa madrugada..., de espíritus que campan a sus anchas, y a mí ese día, en medio de una conversación filosófica y entretenida me hablaron de caminos, desilusiones, ansiedad, sonrisas y atajos... "hay un atajo Laura..., un atajo para llegar a ti..."
Copié la frase, al lado del poema que acababan de recitarme, pegado a un par de versos que decían así: "mi locura se evade, lucha y quiere ser libre. Tú hoy rondas por mi pensamiento, cautelosa, sin ruido y con una calma que me asusta y me impide ser yo mismo..."
Después seguí disfrutando de esa conversación deliciosa y hablando de polvos de hadas, de rabia, de lágrimas, y de follarse a la vida...
Y es que, en ocasiones, nosotros mismos hacemos los nudos de las cuerdas que nos sujetan. Y nos quejamos, y nos lamentamos pero no hacemos nada por cambiarlo. No es tan difícil, se puede. Se pueden deshacer los putos nudos. Poco a poco quizá y con paciencia, tirando despacio de cada extremo, luchando para no romperlo. O, de repente, sin pensarlo. Cogiendo las tijeras y cortando.
Alguien me hablaba de atajos para llegar a mí y yo sonreía incrédula porque un extraño me acababa de encender una luz en la garganta, porque alguien que no me conoce me estaba dando un buen consejo, y probablemente sin darse cuenta, me había dado una clave para mis mil paranoias, y me hizo pensar que quizá la llave no la tengo yo, sino la puerta... y acababa de descubrir que esta misma, estaba abierta...

Los romanos por su parte, dedicaban a Minerva unas fiestas con fuegos y música... Y atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en esos días. Nosotros también bailamos, y encendimos fuegos pero en los ojos. Y es que nada más reconfortante que observar a la gente alegre, sonriente, deshinibida, e incluso olvidándose del mundo... porque allí, en ese pequeño espacio en mitad de la deseha extremeña, habíamos creado nuestro propio mundo...
Y yo estaba en paz conmigo misma y con mi pequeño universo. Y todos sabíamos que pasaba algo especial, que cualquier cosa que deseásemos en ese momento se podía hacer realidad...
Por eso no me resultó extraño leer el deseo en lenguas ajenas, ni ver el infierno a través de unos ojos. Por eso tambíen me empape de la felicidad de Lucía y me alegré más que nunca de verla por fin pletórica y feliz. Porque existe la amistad verdadera, esa que hecha raíces y se expande por nuestra sangre, esa que nos sobrevive...
Y hoy, una nostalgia dulce me moja la lengua y se mezcla con mi saliva. Porque muchos recuerdos van y vienen, contándome cuentos diferentes..., el del lobo que acecha a su presa y se acerca, y le observa y le muerde, y ella se deja morder, porque se acaba de enamorar de él..., el de las hermanas risueñas que bailan sin parar y lloran con una canción que habla de amor, el de la hormiguita laboriosa que recoge su comida y la guarda para el invierno, el de la cigarra feliz que sólo saber cantar y reír..., o ese otro en el que los novios por fin se casan y son felices y comen perdices...
Felicidades Lucía.
Sonando: Mezo - Wazne
El 21 de junio, el día más largo del año. Y es que hace más de 5 mil años, nuestros antepasados con su preciosa costumbre de observar las estrellas, se dieron cuenta de que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el trópico de Capricornio hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer...

Y entonces bailaron y saltaron alrededor del fuego... para purificarse, para celebrar que el Sol estaba más cerca que nunca, brillando, calentando, fuerte, capaz y eterno...
Y eso mismo venimos presenciando cada solsticio de verano, uno de los espectáculos más bellos de la naturaleza: el sol de media noche...
Este año no pudo haber lugar más mágico para presenciarlo, y aunque mi cuerpo se sentía especialmente receptivo y sensible, y eso que llamamos alma me latía en las manos y en la boca, no fuí consciente de que el calor que me quemaba la piel era la consecuencia directa de un sol atrevido y descarado, poderoso y desafiante, que esta vez gobernaba el día y también la noche...
Algunos mitos griegos hablan de puertas que se abren en esa madrugada..., de espíritus que campan a sus anchas, y a mí ese día, en medio de una conversación filosófica y entretenida me hablaron de caminos, desilusiones, ansiedad, sonrisas y atajos... "hay un atajo Laura..., un atajo para llegar a ti..."
Copié la frase, al lado del poema que acababan de recitarme, pegado a un par de versos que decían así: "mi locura se evade, lucha y quiere ser libre. Tú hoy rondas por mi pensamiento, cautelosa, sin ruido y con una calma que me asusta y me impide ser yo mismo..."
Después seguí disfrutando de esa conversación deliciosa y hablando de polvos de hadas, de rabia, de lágrimas, y de follarse a la vida...
Y es que, en ocasiones, nosotros mismos hacemos los nudos de las cuerdas que nos sujetan. Y nos quejamos, y nos lamentamos pero no hacemos nada por cambiarlo. No es tan difícil, se puede. Se pueden deshacer los putos nudos. Poco a poco quizá y con paciencia, tirando despacio de cada extremo, luchando para no romperlo. O, de repente, sin pensarlo. Cogiendo las tijeras y cortando.
Alguien me hablaba de atajos para llegar a mí y yo sonreía incrédula porque un extraño me acababa de encender una luz en la garganta, porque alguien que no me conoce me estaba dando un buen consejo, y probablemente sin darse cuenta, me había dado una clave para mis mil paranoias, y me hizo pensar que quizá la llave no la tengo yo, sino la puerta... y acababa de descubrir que esta misma, estaba abierta...

Los romanos por su parte, dedicaban a Minerva unas fiestas con fuegos y música... Y atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en esos días. Nosotros también bailamos, y encendimos fuegos pero en los ojos. Y es que nada más reconfortante que observar a la gente alegre, sonriente, deshinibida, e incluso olvidándose del mundo... porque allí, en ese pequeño espacio en mitad de la deseha extremeña, habíamos creado nuestro propio mundo...
Y yo estaba en paz conmigo misma y con mi pequeño universo. Y todos sabíamos que pasaba algo especial, que cualquier cosa que deseásemos en ese momento se podía hacer realidad...
Por eso no me resultó extraño leer el deseo en lenguas ajenas, ni ver el infierno a través de unos ojos. Por eso tambíen me empape de la felicidad de Lucía y me alegré más que nunca de verla por fin pletórica y feliz. Porque existe la amistad verdadera, esa que hecha raíces y se expande por nuestra sangre, esa que nos sobrevive...
Y hoy, una nostalgia dulce me moja la lengua y se mezcla con mi saliva. Porque muchos recuerdos van y vienen, contándome cuentos diferentes..., el del lobo que acecha a su presa y se acerca, y le observa y le muerde, y ella se deja morder, porque se acaba de enamorar de él..., el de las hermanas risueñas que bailan sin parar y lloran con una canción que habla de amor, el de la hormiguita laboriosa que recoge su comida y la guarda para el invierno, el de la cigarra feliz que sólo saber cantar y reír..., o ese otro en el que los novios por fin se casan y son felices y comen perdices...
Felicidades Lucía.
Sonando: Mezo - Wazne
On my mind...
Fin de semana "casi" completo...
Viernes: discoteca al aire libre, copas, fiesta, gente guapa, bailes, risas, tacón, fotos, noche... y él despertando mis sentidos con sus letras, alfabeto vivo... Hoy sonrío y excito...
+copas...
Sentir como las venas se ensanchan y corre la melodía por ellas. Dejarte llevar, fluir, flotar, moverte frágil y volátil entre la gente... Respirar la noche y bebértela mezclada con el wisky y los hielos. Saber que la luna está ahí arriba, sigilosa y vigilante. Pronto estará llena... y una vez más será tu aliada...

Sábado: dormir, descansar, él... apareciendo y desapareciendo vía sms, imaginación, ganas..., +noche, amigos, sesión 70' rap-reggae-rock-funk, y esta vez converse, vaqueros rotos y porros. Madrugada caliente..., él seguía llegando e invitando...
+ganas...
Sentir como el calor lo llena todo, como la piel arde y se moja por el sudor. Abrir la ventana, dejar que el viento entre y provoque escalofríos..., mientras... escuchar su voz al otro lado del teléfono...
Domingo: cama, sueño, sofá, música... Tarde de libros en el Retiro, tarde de hip hop, cerveza y charla. Fumada, alegre y feliz llego a casa a las once y pico... Y sigue él acechando... pero sólo me alcanzará si yo... me dejo...
+mordiscos...
Sentir cómo el aire mueve tu pelo, mientras vas en el coche, cantando "Botines" con un cómplice. Gafas de sol, césped y millones de libros, historias por descubrir... Sentarte en el Retiro, tomar cañas y empezar a leer lo que habías comprado...
Y todo el tiempo, contenta, auténtica..., viva.
Porque seré así "hasta que se descohesionen mis átomos..."
Sonando: On my mind. The Sunday Drivers.
Viernes: discoteca al aire libre, copas, fiesta, gente guapa, bailes, risas, tacón, fotos, noche... y él despertando mis sentidos con sus letras, alfabeto vivo... Hoy sonrío y excito...
+copas...
Sentir como las venas se ensanchan y corre la melodía por ellas. Dejarte llevar, fluir, flotar, moverte frágil y volátil entre la gente... Respirar la noche y bebértela mezclada con el wisky y los hielos. Saber que la luna está ahí arriba, sigilosa y vigilante. Pronto estará llena... y una vez más será tu aliada...

Sábado: dormir, descansar, él... apareciendo y desapareciendo vía sms, imaginación, ganas..., +noche, amigos, sesión 70' rap-reggae-rock-funk, y esta vez converse, vaqueros rotos y porros. Madrugada caliente..., él seguía llegando e invitando...
+ganas...
Sentir como el calor lo llena todo, como la piel arde y se moja por el sudor. Abrir la ventana, dejar que el viento entre y provoque escalofríos..., mientras... escuchar su voz al otro lado del teléfono...
Domingo: cama, sueño, sofá, música... Tarde de libros en el Retiro, tarde de hip hop, cerveza y charla. Fumada, alegre y feliz llego a casa a las once y pico... Y sigue él acechando... pero sólo me alcanzará si yo... me dejo...
+mordiscos...
Sentir cómo el aire mueve tu pelo, mientras vas en el coche, cantando "Botines" con un cómplice. Gafas de sol, césped y millones de libros, historias por descubrir... Sentarte en el Retiro, tomar cañas y empezar a leer lo que habías comprado...
Y todo el tiempo, contenta, auténtica..., viva.
Porque seré así "hasta que se descohesionen mis átomos..."
Sonando: On my mind. The Sunday Drivers.
Liberando el kaos...
Me gusta cuando siento que mi mundo se expande. Me gusta cuando el oxígeno me llena la sangre y los ojos. Me gusta el brillo de una mirada, su fuerza, sus ganas...
Me gusta cuando la música lo inunda todo, cuando estoy en medio de la nada, pequeña, flotando, ligera. Y soy una más, sonriendo, bailando, sintiendo como empieza a liberarse el kaos...
Bebo de mi propia eufória, sorbito a sorbito pa no emborrarcharme y perder la conciencia. Al contrario, quiero ser partícipe de cada segundo, de cada ritmo, de cada escalofrío.

Me pierdo entre la gente, respiro, hondo, muy hondo para que hoy él no me duela. No quiero buscarle, no quiero ni pensar que quizá está allí, que me observa. Lucho contra ese pensamiento, me ensucia.
Y la distorsión es tan brutal...
Me gusta cuando me olvido de olvidar. Y todo fluye solo, mágico, hipnótico. Compartiendo bombo y caja, noche, un cielo sobre nuestras cabezas tan inmenso como una sonrisa. Me gusta cuando siento paz y no necesito nada más.
Y simplemente estoy, observo, disfruto. Ahí mismo, sentada al lado de un desconocido... y me rio de la situación, un tanto curiosa, un tanto absurda y precisamente por ello agradable, libre, extraña.
Me gusta cuando me siento astuta, vil serpiente que se arrastra por la tierra, que se sabe potente y hermosa. No te confíes, puedo llegar a ser muy venenosa...
Hoy, también, me gusta..., gustarte.
Sonando: Listen. Talib Kweli.
Me gusta cuando la música lo inunda todo, cuando estoy en medio de la nada, pequeña, flotando, ligera. Y soy una más, sonriendo, bailando, sintiendo como empieza a liberarse el kaos...
Bebo de mi propia eufória, sorbito a sorbito pa no emborrarcharme y perder la conciencia. Al contrario, quiero ser partícipe de cada segundo, de cada ritmo, de cada escalofrío.

Me pierdo entre la gente, respiro, hondo, muy hondo para que hoy él no me duela. No quiero buscarle, no quiero ni pensar que quizá está allí, que me observa. Lucho contra ese pensamiento, me ensucia.
Y la distorsión es tan brutal...
Me gusta cuando me olvido de olvidar. Y todo fluye solo, mágico, hipnótico. Compartiendo bombo y caja, noche, un cielo sobre nuestras cabezas tan inmenso como una sonrisa. Me gusta cuando siento paz y no necesito nada más.
Y simplemente estoy, observo, disfruto. Ahí mismo, sentada al lado de un desconocido... y me rio de la situación, un tanto curiosa, un tanto absurda y precisamente por ello agradable, libre, extraña.
Me gusta cuando me siento astuta, vil serpiente que se arrastra por la tierra, que se sabe potente y hermosa. No te confíes, puedo llegar a ser muy venenosa...
Hoy, también, me gusta..., gustarte.
Sonando: Listen. Talib Kweli.
TODO ES MENTIRA
Una barra de un bar.
Él: Yo no soy nada, bueno... nada en concreto quiero decir. Me disperso mucho, ¿sabes?
Ella: ...yo antes era la reina de la dispersión.
Él: ¿en qué sentido?
Ella: nah, tonterías que solía hacer...
[Silencios...]
[Suena una canción...]

Ella: ¡cómo me gusta la música! Además, no es por presumir pero bailo muy bien.
Él: ¿y bailarías para mí?
Ella: ¿quieres?
Él: por supuesto, me enamoraría instantáneamente.
Ella: ¡pues qué poco pides hijo!
Él: ¿y tú?
Ella: ¿yo? sólo pido que me quieran...
Sonando: Muse, Blackout.
Él: Yo no soy nada, bueno... nada en concreto quiero decir. Me disperso mucho, ¿sabes?
Ella: ...yo antes era la reina de la dispersión.
Él: ¿en qué sentido?
Ella: nah, tonterías que solía hacer...
[Silencios...]
[Suena una canción...]

Ella: ¡cómo me gusta la música! Además, no es por presumir pero bailo muy bien.
Él: ¿y bailarías para mí?
Ella: ¿quieres?
Él: por supuesto, me enamoraría instantáneamente.
Ella: ¡pues qué poco pides hijo!
Él: ¿y tú?
Ella: ¿yo? sólo pido que me quieran...
Sonando: Muse, Blackout.
Un lunes en Malasaña...
Aliena sube las escaleras del metro y pasea la calle Gran vía. Mira a los lados, él aún no ha llegado. Enciende un cigarro mientras lo espera y piensa que sólo han pasado tres semanas y allí está de nuevo, en la misma parada, esperando a la misma persona. Pero hoy ya no es raro, hoy ya no le tiemblan las piernas ni está intrigada por cómo estará, por cómo sonreirá, por cómo la besará... Ya conoce esos besos, hace mucho tiempo que los descubrió...
Ahora es él el que sube las escaleras, ella le observa desde arriba. Metro noventa, vaqueros anchos, camiseta negra, mochila a la espalda y el pelo rapado con una especie de cresta a lo mohicano. Está guapo y sonriente. -Qué puntual señorita- dice mientras le besa, -así me gusta, no se puede estar llegando todos los días tarde-. Y mientras hablan su idioma particular pasean por Fuencarral, calle que ya es una cómplice más...

Dejan las cosas en el hotel y se adentran en Malasaña buscando un bar. El Blue Note está bien, ella ya lo conoce, celebró allí su cumpleaños. Se sientan, se miran, se hablan y beben cerveza. Son las once de la noche, es lunes pero poco importa. Todo ha sido tan improvisado, tan de buen rollo que Aliena ni piensa en los tres días que lleva de fiesta sin parar, en el sueño que tiene y en lo cansada que está.
Él habla, gesticula, le cuenta sus historias y ella le observa y piensa que el tiempo no pasa.
Ha tenido esos ojos delante muchas veces. Cambian los personajes de alrededor, los de las anécdotas, las barras de los bares, la música, cambian las fechas, las lunas, pero siempre es la misma sensación. Paz.
Su subconsciente le dice que están hechos de la misma materia, tienen un nexo común, se parecen, se entienden, pero se encuentran y desencuentran constantemente. Ya no le quiere piensa, pero cuánto le quiso como decía aquel poema... Su vida fue él, su sueño, su respiración, cada pulso tenía su nombre. ¿cómo se puede apagar todo eso...? ¿a dónde se van esas sensaciones? ¿mueren? ¿duermen? ¿desaparecen? Se transforman. Ahora son otra cosa. Otra cosa a la que no sabe ponerle nombre ni quiere. Todo está bien así, no tiene la menor intención de cambiarlo. ¿Para qué? ¿sufrir otra vez...? No. Ya no.
La una de la noche. Recorren el camino al revés, vuelven a Fuencarral. Y en el paseo se les acerca una chica. Está tocando la flauta en la calle y les pide dinero. Él saca unas monedas y se las da y ella les agradece feliz, les desea buenas noches y se aleja con su melodía que llena todo el silencio del barrio.

Suben a la habitación y mientras ella se sienta y se quita las zapatillas, él se va liando un porro en la ventana. -Dame un poquito...- dice Aliena. Y él le contesta que no, que no le piensa dar nada porque le cae fatal, faaatal, y con su mueca insolente sonríe alzando las cejas. Pero se acerca, se pone de pie en frente de ella que se ha incorporado y está de rodillas en la cama. Quiere quitárselo, pero él es demasiado grande, no llega, pero aún así, pelea, juega, lo intenta. Y entonces él sonriendo, se aprieta contra su cuerpo y la besa violento...
Sorprendida por tanta ansiedad repentina, traga saliva como puede y le corresponde. Le besa, le muerde, le abraza y al separarse con los labios aún calientes y temblando él le pasa el porro. -Ahora puedes fumar- dice. Y ella gruñe pero gruñe satisfecha, ya tiene lo que quiere.
La noche sigue su curso, igual que la lengua de él por el cuerpo de Aliena. Ya se conocen los rincones, los sabores, y ambas bocas van dejando por sus pieles un rastro de saliva y cosquillas...
Agotados, a oscuras y en silencio se acarician despacio... dándose las buenas noches. Esta vez el dragón de su espalda volverá a velar los sueños de Aliena... y ella cierra los ojos feliz mientras sus dedos no paran de recorrerle. Y en su duerme vela, una música entra por la ventana y se esparce por la habitación. Es esa chica y su flauta...
Aliena lo mira pero él ya está durmiendo, se vuelve a acurrucar en su pecho y le muerde el corazón, mientras en la calle la música sigue sonando...
Sonando: El Bicho - Contigo
Ahora es él el que sube las escaleras, ella le observa desde arriba. Metro noventa, vaqueros anchos, camiseta negra, mochila a la espalda y el pelo rapado con una especie de cresta a lo mohicano. Está guapo y sonriente. -Qué puntual señorita- dice mientras le besa, -así me gusta, no se puede estar llegando todos los días tarde-. Y mientras hablan su idioma particular pasean por Fuencarral, calle que ya es una cómplice más...

Dejan las cosas en el hotel y se adentran en Malasaña buscando un bar. El Blue Note está bien, ella ya lo conoce, celebró allí su cumpleaños. Se sientan, se miran, se hablan y beben cerveza. Son las once de la noche, es lunes pero poco importa. Todo ha sido tan improvisado, tan de buen rollo que Aliena ni piensa en los tres días que lleva de fiesta sin parar, en el sueño que tiene y en lo cansada que está.
Él habla, gesticula, le cuenta sus historias y ella le observa y piensa que el tiempo no pasa.
Ha tenido esos ojos delante muchas veces. Cambian los personajes de alrededor, los de las anécdotas, las barras de los bares, la música, cambian las fechas, las lunas, pero siempre es la misma sensación. Paz.
Su subconsciente le dice que están hechos de la misma materia, tienen un nexo común, se parecen, se entienden, pero se encuentran y desencuentran constantemente. Ya no le quiere piensa, pero cuánto le quiso como decía aquel poema... Su vida fue él, su sueño, su respiración, cada pulso tenía su nombre. ¿cómo se puede apagar todo eso...? ¿a dónde se van esas sensaciones? ¿mueren? ¿duermen? ¿desaparecen? Se transforman. Ahora son otra cosa. Otra cosa a la que no sabe ponerle nombre ni quiere. Todo está bien así, no tiene la menor intención de cambiarlo. ¿Para qué? ¿sufrir otra vez...? No. Ya no.
La una de la noche. Recorren el camino al revés, vuelven a Fuencarral. Y en el paseo se les acerca una chica. Está tocando la flauta en la calle y les pide dinero. Él saca unas monedas y se las da y ella les agradece feliz, les desea buenas noches y se aleja con su melodía que llena todo el silencio del barrio.

Suben a la habitación y mientras ella se sienta y se quita las zapatillas, él se va liando un porro en la ventana. -Dame un poquito...- dice Aliena. Y él le contesta que no, que no le piensa dar nada porque le cae fatal, faaatal, y con su mueca insolente sonríe alzando las cejas. Pero se acerca, se pone de pie en frente de ella que se ha incorporado y está de rodillas en la cama. Quiere quitárselo, pero él es demasiado grande, no llega, pero aún así, pelea, juega, lo intenta. Y entonces él sonriendo, se aprieta contra su cuerpo y la besa violento...
Sorprendida por tanta ansiedad repentina, traga saliva como puede y le corresponde. Le besa, le muerde, le abraza y al separarse con los labios aún calientes y temblando él le pasa el porro. -Ahora puedes fumar- dice. Y ella gruñe pero gruñe satisfecha, ya tiene lo que quiere.
La noche sigue su curso, igual que la lengua de él por el cuerpo de Aliena. Ya se conocen los rincones, los sabores, y ambas bocas van dejando por sus pieles un rastro de saliva y cosquillas...
Agotados, a oscuras y en silencio se acarician despacio... dándose las buenas noches. Esta vez el dragón de su espalda volverá a velar los sueños de Aliena... y ella cierra los ojos feliz mientras sus dedos no paran de recorrerle. Y en su duerme vela, una música entra por la ventana y se esparce por la habitación. Es esa chica y su flauta...
Aliena lo mira pero él ya está durmiendo, se vuelve a acurrucar en su pecho y le muerde el corazón, mientras en la calle la música sigue sonando...
Sonando: El Bicho - Contigo