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¿...está escrito...?
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"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
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Permanece así...
Últimamente estoy muy ocupada con el trabajo, esto de dejar el puesto de becaria al final me va a dar pena y todo, jejeje, asi que como no tengo tiempo para escribir, os dejo un fragmento de un libro que leí hace poco y que me encantó, "Seda" de Alessandro Baricco. Espero que os guste, es una delicia.

Por lo demás, estoy bastante más animada, encontré algunos mimos por ahí, escondidos bajo la piel, en las manos de los amigos, en sus miradas, y ya vuelve un poquito de luz. Ahora toca disfrutar del finde que ha sido una semana muy dura. Un beso grande para todos y que paseis un agradable fin de semana.

"Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver,
me gusta verlas sobre tu piel, así, sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate señor amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego despacio, es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, me gusta mirarla y mirarte, señor amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te quiero, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te quiero, y con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos señor amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde tú quieras, señor amado mío, no hay fin, no finalizará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, señor amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin".
 
¿Dónde están...?
Quiero escribir, no sé muy bien el qué, pero quiero escribir, es una necesidad, de salir de la rutina, de desahogarme, de gritar, o simplemente de dejar a un lado las voces, los ruidos, las caras y sumergirme en mi mundo, donde sólo estoy yo, donde sólo te permito entrar a tí, que me lees, que dedicas parte de tu pequeño universo a perderte en el mío...

Llevo unos días sintiéndome especialmente mimosa y sin un motivo concreto. Hay mañanas que te levantas así sin más, el cuerpo te pide caricias, los brazos quieren abrazar y sentir la presión de otros rodeándolos, los labios reclaman besos, el cuello suplica pequeños mordiscos, las manos tienen sed de piel... Así que cuando volví del trabajo comencé a buscar mimos por toda la casa, debajo de la cama, entre las sábanas, por la almohada y no encontré nada, insistí detrás de los cojines, entre las revistas de la mesa, en el fondo de algún vaso e incluso en el frigorífico pero no había ningún resquicio de susurro, ningún trocito de sonrisa para vestirme la boca...



No me siento triste, no es eso, es una sensación de soledad obligada, de nostalgia que me tiene confundida, porque ni siquiera sé que extraño, me pregunto por qué tengo esa sensación de desear algo y no saber qué deseo, con lo claras que suelo tener las cosas, con lo poco que me gusta la incertidumbre y esa ansiedad que te oprime el pecho sin darte apenas una pista de por qué esa falta de aliento que se instala a ratitos en los púlmones.

Quiero mimos, si, los quiero, los necesito, soy una persona cariñosa aunque me guste ir de fría por la vida, aunque tenga esa manía de poner siempre tanta distacia entre mis manos y el corazón, aunque me joda tanto implicarme más allá de una boca...

Seguiré buscando por el piso, creo que no miré en el cajón de la mesita, con un poco de suerte hay debe quedar alguno...
 
Poema de las cosas
Quizás, estando sola, de noche, en tu aposento,
oirás que alguien te llama, sin que tú sepas quién;
y aprenderás entonces que hay cosas como el viento,
que se están yendo siempre, pero que no se van.

Y también es posible que una tarde de hastío,
como florece un surco, te renazca un afán;
y aprenderás entonces que hay cosas como el río,
que se están yendo siempre, pero que no se van.



O, al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará una pena que no tuviste ayer;
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser.

Por más que tú prefieras ignorar estas cosas,
sabrás por qué suspiras oyendo una canción;
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas sin saber que lo son.

Y una tarde cualquiera sentirás que te has ido,
y un soplo de ceniza secará tu jardín;
y aprenderás entonces que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.

-José Ángel Buesa-
 
¡Como una niña con zapatos nuevos!
Desde luego que los lunes no son mi mejor día, arrastro muchísimo sueño del fin de semana porque no paro nada, y en vez de aprovechar para descansar pues me canso aún más pero bueno, no puedo quejarme en exceso de esa situación porque me la provoco yo misma y además me lo paso genial, asi que "¡que me quiten lo bailao!"

Este fin de semana también ha sido muy cansado pero ha sido muy diferente, no ha sido de juergas hasta las mil, de no parar de bailar, etc, ha sido un finde realmente agradable, un viaje que necesitaba mucho. Si, me fuí a la playa!!! Por fin pude viajar hasta allá y saciar mi mono de sal, de arena, de mar, de sol, de paz... porque he respirado mucha paz interior y me he sentido feliz, muy feliz.


Salimos de Madrid sobre las 6 de la tarde y a las 9:30 estábamos allí. Iba en el coche super contenta pero aún no me lo creía. Cuando llegamos era de noche pero fue mirar por la ventana y ver como una se ola rompía con toda su fuerza en la orilla y no pude evitar gritar, reír y casi emocionarme, eran años sin ver el mar... -"¡¡¡Anita, estamos en la playaaaaaaa!!!"
Después de descansar un poco, deshacer la maleta y ponernos monas nos fuímos a cenar. El calor era mucho mas pegajoso allí y la sensación de gravedad mucho más densa, pero no me importaba nada la humedad, ni el calor, ni el cansancio que tenía encima por el viaje y por llevar desde las 7 de la mañana levantada para ir a trabajar, todo importaba muy poco, todo se me olvidaba cuando perdía mi vista en el mar.

Una copita para echar el rato y ver el ambiente de fiesta que había por allí y para casa, no había muchas ganas de juerga, más que nada porque el cuerpo no daba más de sí. Asi que sobre las 3 nos fuímos a dormir, no sin antes volver a pasar por el puerto y sentarnos en un banco a contemplar el paisaje. El mar estaba muy revuelto, había muchísimas olas que descargaban toda su fuerza en la orilla, se rompian contra las rocas y lo empapaban todo de su energía, de su belleza. La estatua de una mujer sentada en un banco con la mirada perdida en su profundidad me llamó la atención, podría tratarse perfectamente de Penélope, podría ser la protagonista de aquella canción de Maná, "...sola en el olvido, sola con su amor el mar", o de aquella otra de Mécano, Ana, a quien el mar le roba a Miguel...
Pura inspiración, momentazo de paz, desde luego.

Caímos rendidas en la cama, -hasta mañana- le digo, y Ana responde con voz apagada, -tia, no tengo fuerzas ni pa decirte hasta mañana...- y al segundo dormía profundamente, qué gracia me hizo, sonrio, me doy la vuelta y caigo yo también al instante.

Nos levantamos pronto, queríamos aprovechar el día para estar todo el tiempo en la playa tomando el sol y bañándonos. Me levanté y fui corriendo a la terraza. De nuevo otro grito: -¡¡titiii, miraaaaaaa, joder está precioso el mar!!, y encima nos va a hacer buen tiempo, no se ve una nube-.



El primer contacto con la arena caliente en mis pies descalzos fue una sensación deliciosa, pero lo fue más aún cuando se hundieron en la humedad de la orilla. Había muchas olas, no con la intensidad que por la noche pero conservaban mucha de su fuerza. Avancé hacia delante con los brazos abiertos, sintiendo como las olas se rompían en mi cuerpo y lo empujaban hacia atrás, y de repente el sabor a sal en mi boca me resultó incluso agradable...en ese momento me sentí super agusto, contenta, feliz, dichosa y sobre todo en paz conmigo misma y con todo aquello que me rodeaba.

Y así pasamos el día tiradas en la arena tomando el sol, riéndonos muchísimo porque vaya dos!, cada día estamos más locas, jejejeje, haciendo posados a lo Obregón con nuestra cutre cámara de usar y tirar, (no había otra cosa!, jeje), cantando el repertorio entero de nuestros grupos de toda la vida, hablando de nuestras cosas, nuestras historias y llenándonos de vida por los cinco sentidos.
Por la noche estuvímos en la feria comprándonos pendientes, pulseras y esas cosas que nos gustan a las niñas. Un par de copas, de bailes y sobre las 5 a dormir, estábamos muy cansadas y había que aprovechar un poco más de sol el domingo antes de volver. Y así lo hicimos. Costó despedirse de todos esos paisajes, ahora que empezaba a acostumbrarme a que la gravedad fuera más intensa, ahora que mi cuerpo apenas notaba la sensación de húmedad, teníamos que dejar todo eso atrás y regresar a Madrid... Evidentemente supo a poco, pero el fin de semana no daba para más.

Hoy lo recuerdo y sonrio, no puedo hacer otra cosa porque realmente ha sido muy placentero, lo he pasado en grande y sobre todo he vuelto con las pilas cargadas, llena de energía, esa que sólo sabe darte el mar y su magia!

Besos salados!!!