Maktub
¿...está escrito...?
Acerca de
"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
Sindicación
Archivos
 
Respirando una ciudad... I
17:00 h. Viernes. Me subo al bus. Próximo destino: Salamanca!!! Este fin de semana toca juerga con los del curro, toca salir de Madrid, respirar otro aire, otro ambiente y hacer ruta turística por esta cuidad que no conozco. Me hace ilusión. Me encanta viajar. Sonrío contenta.

A mi alrededor los freaks estos, juegan en comuna con la Nintendo DS. Yo me pongo mis cascos y me sumergo en mi música. Quiero alejarme por un momento de los jaleos, de las voces y la película a todo volumen que han puesto en el bus. Medio dormida, medio despierta..., imagino cómo será el finde, imagino cómo serán sus ojos... ¿amarillos como él dice? En un rato ese dato será una incógnita despejada.

Despierto de mi medio sueño y saco mi libro. Quiero terminarlo. Me está encantando Murakami y su Tokio Blues. La misteriosa mente de Naoko y su forma de colocarse el pasador. Midori y su inherente alegría, esa locura tan sana... y por supuesto, Watanabe y cada una de sus reflexiones, tan acertadas, tan suyas...

19:39 h. Llega el final del libro y justo el final del trayecto. Estamos en Salamanca y suena Snow Patrol en el móvil de David, Chasing Cars me parece una pasada de canción... La catedral se ve al fondo, iluminada, imponente, dándonos la bienvenida. Más cerca, a apenas 3 metros, un puente precioso enlaza la carretera con la ciudad y deja a sus pies al Tormes. Hemos llegado, no hay duda. Tres llamadas perdidas y un mensaje en mi móvil: "no me lo quieres coger, idiota!, jejeje. Sonrío.



Risas en el taxi hasta el hostal. No puede ser que ya la estemos montando, yo me parto, jejeje. Subimos y vemos que las habitaciones están bastante bien. Entro al baño y escucho una batería, una guitarra. Alguien está ensayando en el local de abajo. Ahí está él, es su grupo..., qué curioso. Sonrío por tercera vez.

21:00 h. Tras un rato de hacer el gilipollas en la habitación. Bajo por fin. Estoy algo nerviosa. Supongo que es normal. Entro en el local y le veo allí al fondo, con su guitarra, entregado con el tema. Le observo durante medio minuto antes de que él me vea a mí. Sus ojos me encuentran y sus manos sueltan, de repente, las cuerdas. El silencio lo llena todo durante segundos. Se acerca, sonríe, dos besos. Pienso: "es más rubio y más alto de lo que imaginaba", se da un aire a Kurt Cobain. Si.

22:30 h. Paseamos desde el hostal hasta el restaurante donde nos lleva "Kurt". Antes de llegar hay que atravesar la plaza Mayor. Me tapa los ojos con su mano y tras unos pasos a ciegas, abro los ojos y estoy en mitad de la Plaza. Llena de luces, de gente, de noche, de aire frío, de vida... y con una medio luna allí arriba, vigilante, tranquila pero al acecho..., como sólo ella sabe hacerlo.



00:00 h. Hemos cenamos una parrillada estupenda. Ha sido una cena muy agradable, la verdad. Y la sangría empieza a hacer efecto. Al menos me ayuda a que el frío no entre en los huesos con tanta intensidad. Ahora vamos para una cervecería muy chula. Un rinconcito acogedor y más risas. No paramos de soltar chorrada tras chorrada. Él está a mi lado, habla con mis amigos, me sonríe. Pienso: me gusta.

02:02 h. Tras dos horas de cervezas y charla, decidimos irnos a bailar. Un local tranquilo y una copa rápida. Queremos fiesta, algo más grande y un estilo de música diferente. Otro bar, otra copa. Esta vez algo menos de gente pero el local es más grande y nos gusta la música. Bailamos, cantamos. El alcohol se va apoderando de nuestra sangre y nos dibuja una sonrisa permanente en los labios. Aunque yo soy consciente de que también sonrío por dentro.

Nos cierran el bar. Mi particular Cobain me canta La chispa adecuada de Héroes. Me encanta..., el momento, sus ojos amarillos, la canción...

05:30 h. Último bar. Demasiada gente. Estoy cansada, quiero marcharme ya. Así que marchamos para el hostal.

06:30 h. No subí al hostal. Me fuí un rato con él a su local. Besos, caricias y oscuridad.

07:00 h. Por fin en el hostal, en mi cama. Estoy agotada. Ha sido un día muy largo..., y tengo que dormir. Mañana será otro día agotador. Cierro los ojos y sonrío por milésima vez...



Continuará...


 
No te canses nunca, de empezar siempre...
En mi universo paralelo. En el estado simutáneo de presencia y ausencia...

Cuando las ideas se agolpan en mi cabeza sin ningún orden, cuando se entrecruzan las sensaciones en mi cerebro y no puedo expresar lo que realmente siento, prefiero no escribir. Prefiero que pase el tiempo y que haya algo de paz, o al menos un respiro, un kit kat, un ratito para mí, para relajarme, suavizar esa energía y para colocar ese caudal de emociones e imágenes.



Han pasado cosas, si, cada día pasan cosas. Cada día cambia algo, muero un poco, renazco después y vuelvo a enfrentarme a eso que llamamos vida y que nos descoloca a menudo con sus sacudidas de indiferencia, desilusión, desidia..., y con el sabor amargo de la decepción..., eso que tanto detesto sentir y que tan frecuente me visita.

Vida. Afortunadamente también con huracanes de alegría, de sonrisas. Con manos cálidas que saben donde tocarte, donde te duele, donde te llora el alma... Porque hay personas llenas de luz, que traen paz, que traen la calma, y que, de repente, te hacen ver que tu esencia sigue ahí, escondida detrás de tantas preocupaciones, de tanta desgana. Debajo de tu piel. Tu esencia. La sustancia de la que se compone tu alma, aquella que se te destila en la mirada, que se desprende de tus palabras...

Han pasado cosas claro. Cosas como saber que Jorge ha empezado a compartir sus días con una persona. Que está ilusionado, feliz y a miles de kilómetros de mí...
Me alegro. No miento, me alegro por él. Pero como le dije, ahora me siento un poco más triste, un poco más alejada de él y no por la distancia tan enorme sino por saberme un poquito más fuera de su vida.

Nuestra relación era muy extraña. Dos amigos cómplices en las charlas, en las fiestas, en la cama... Dos locos de este mundo aún más loco que encontraban en su locura horas y horas del placer más delicioso que pueda existir, compartir oxígeno, aliento, jadeos y caricias que nacen del mismo latido... Sabíamos que esto acabaría el día en que uno de los dos encontrara a alguien. Y eso es lo que ha pasado. Sabíamos..., o quizá esperábamos, más bien, yo esperaba..., que algún día ese alguien fuera él... No sé. Me siento rara, es momentáneo, lógico, humano. Pasará.

También he sabido que mi ex está con otra. Y no puedo decir lo mismo que con Jorge. Por él no me alegré. Por él lloré llena de rabia, de impotencia. Maldiciendo el día en que se cruzó en mi camino, porque sólo ha sabido hacerme infeliz. Porque le he querido hasta olvidarme de mí misma..., porque el amor puede ser rastrero, sucio y realmente ciego, porque me transformó en una esclava de sus manos, de sus pasos... Y hoy después de casi un año, es hora de dar la espalda definitivamente a ese camino, tomar otra dirección y andar, andar la vida, porque estas cosas pasan y no se puede hacer nada para evitarlas.



Todo pasa por algo, dicen..., ¡quién sabe si será verdad! ¿quién sabe si alguna fuerza ejerce de mano que mueve los hilos...? ¿Somos marionetas? ¿O dueños absolutos de nuestro propio destino? Creo que hay muchos misterios que se nos escapan de entre los dedos... Y precisamente esos misterios, esa inquietud de no controlarlo todo, es lo que impulsa que esto que hacemos cada día, vivir, tenga un poquito más de incertidumbre , desconcierto, emoción...