Maktub
¿...está escrito...?
Acerca de
"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
Sindicación
Archivos
 
Nuevo Rumbo
"Se tiene que morir un poco para poder vivir..."

Hubo un tiempo en que cada post de este blog tenía sabor a nostalgia. Hubo un tiempo en que suspirar era una costumbre más de mi organismo. Un tiempo en el que no esperar nada de la vida era una filosofía impuesta.

Hoy puedo decir que todo eso ha cambiado. Y me siento inmensamente contenta de que la única responsable de mi felicidad sea yo. ¿Suena egoísta? Si, quizá lo es. ¿Y qué? Me importa mas bien poco si es egoísta o no. A las tipas como yo no nos gusta depender de nadie para nada, ni siquiera para el hecho de estar feliz, que no es más que un estado de ánimo. Porque creer en la felicidad eterna y constante es una utopía. Todo son rachas, momentos, instantes...



Ahora mi momento es bueno. No por nada en especial, no me he vuelto a enamorar, ni he conseguido un curro de puta madre, ni me ha tocado la lotería, ni Johnny Depp se ha dado cuenta por fin de que soy la mujer de su vida (por ahora), XDD, no. Simplemente me siento agusto conmigo misma y con el caos que me rodea. :-)

Hoy es el segundo día en las oficinas de Alcobendas. Aún todo es un poco infierno, sobre todo el viaje estupendo de casi dos horas que me tengo que meter pal cuerpo, pero bueno, a eso ya estoy acostumbrada asi que tampoco ha sido mucho susto. Pa' susto el encontrarme ayer, mi primer día, con mi ex! Si, me encontré a Paco cuando estaba medio perdida a las nueve de la mañana buscando el dichoso autobus que me lleva al curro. Y nada, cara de sorpesa por su parte, dos besos, saludo educado, amable y hasta cariñoso diría yo. Estuvimos charlando un par de minutos, tres, no sé cuanto fue, muy fugaz, eso sí. Y cada uno por su lado.

Si, porque ahora mi "lado" es sólo mío y ya no tengo la más mínima intención de compartirlo con él. Reconozco que la idea de cruzarmelo me ponía nerviosa. Pero reconozco también que, en realidad, no me afectó nada. Lo ví tan distinto..., tan alejado de la imagen que yo guardo de él... Se le había ido toda la magia, se le gastó la vitalidad de la sonrisa y sus ojos ya no brillaban intensos como yo los encontré tantas veces. Distinto, otro, lejano. Así es la vida.



El fin de semana estuve en el pueblo. Después de dos meses sin ir ya me moría de ganas de abrazar a mi ahijada, de disfrutar de mis padres, de mi familia y de ese aire puro y limpio que se te mete dentro y te llena de energía. Es una gozada. Pronto tendré 10 días en Semana Santa para disfrutarlo aún más. Yijaaaahhh!

Decir que el Kurt Cobain de Salamanca se convirtió en rana como tantos otros. Una pena, porque el tipo estaba muy bien, era un músico estupendo y parecía un encanto. Peeeeeeero, no somos compatibles. Nada, cero. Vino a verme a Madrid hace unos 15 días y ..., en fin. Ahí queda todo.

Perdí la costumbre de esperar demasiado de la gente, porque luego las decepciones son tremendas. Ya no voy tejiendo sueños sin ton ni son, ni me subo a castillos en el aire ni le bailo el agua a cualquiera. Sigo mis impulsos, eso si, porque sino no sería yo.

Y mis impulsos, ahora, me llevan a...
 
And so it is...
Si pudiera volver atrás en el tiempo quizá cambiaría muchas cosas. Quizá sería más fría, menos pasional. Quizá dejaría de escuchar a mi corazón para escuchar a mi cabeza. Si pudiera volver atrás, un año atrás..., quizá haría caso a la moneda que lancé al aire. Esa que mostró cruz y que yo ignoré.

¿Desde cuándo haces caso a monedas?, decía mi compañero del trabajo. Y esa pregunta aún resuena en mi cabeza como un eco lejano. Recuerdo que pensé: ¡qué coño! ¡yo quiero hacerlo! ¡a la mierda la cruz! y lo hice, sin ser consciente de que ese día cambiaría mi vida, que ese día abriría una caja de Pandora que ha sido un infierno cerrar, que ese día, 7 de marzo, un año después, evocar ese momento aún me hacía sentir escalofríos...

Pero como dice la canción, "no práctico el arrepentimiento". Y en realidad, no tengo nada de qué arrepentirme. Mi único delito fue enamorarme. Ser feliz, soñar despierta, volar, andar de puntillas por el agua..., ese agua óscura de sus púpilas, ese mar negro, espeso y cálido en el que tantas veces me ví reflejada y siempre con la misma cara de idiota. Cara que sólo supo borrar él, un tiempo después, con su rechazo.



Supongo que he pasado por todas las fases ya, supongo que ya no me queda nada que ofrecerle y que además ahora tampoco quiero hacerlo. Se me fueron las ganas de quererle, se escaparon las caricias de entre los dedos y me quedé vacía, sin amor, sin saliva, sin él. Porque esta misma semana, tú me contabas que crees estar enamorado y que te vas a vivir con tu nueva novia.

Que triste Paco, que triste nuestra historia. O mejor dicho, que triste mi historia, porque tú hace mucho tiempo que ya no pintas nada en ella. No me queda mucho más que decirte, esto es un fin, pero para siempre. Espero que no vuelvas nunca más como has vuelto tantas veces. Espero no verte jamás reclamando besos que se han ido consumiendo en mis labios. No pidas nada, ni hoy ni nunca, porque ya no tengo nada que te merezcas.

Natalie Portman, en Closer, se despedía de Jude Law, con una frase que yo no habría descrito mejor para una relación tan tormentosa como la de la pelicula, para un amor tan intenso como el que ambas hemos sentido, ya sea en la ficción o en la realidad, que ,por desgracia, a veces, van cogidas de la mano: "te hubiera querido para siempre..."

Hoy, de repente, en algún momento, sentirás un vacío inmenso. Porque hoy, Paco, mi corazón vuelve a pertenecerme.