No hago pie dentro de ti.
Cambié el metro por el tren. Lunes, ocho y media de la mañana y yo sólo sé bostezar. No tengo ganas de leer, ni siquiera he abierto el periódico hoy, creo que aún estoy dormida.
Un sol inmenso empieza a llenar mis ojos a medida que nos acercamos a Alcobendas. Es 23 de abril, día del Libro. Se supone que porque hoy murieron Shakespeare, Cervantes y Garcilaso. También es San Jorge, me lo recuerdan en la radio. Y yo pienso en el mío y le mando un mensaje para felicitarle.
Buenos días chavalito y Felicidades por tu santo! Cómo amaneció Edimburgo? En Madrid de día veraniego, jeje. Un millón de besos soleados!
Llego al curro. Empieza un día más, un lunes más.
Después de comer, Jorge aparece por el msn después de casi dos meses.
Jorge: -cuánto tiempo...
Laura: -riquísimo! Qué tal? Has recibido mi mensaje?
Jorge: -no, a qué móvil lo has mandado?
Laura: -al español
Jorge: -amm, ok, ok. Es que no sé dónde tengo la tarjeta, pero luego la busco y lo leo. Qué ponía?
Le escribo el mensaje. Sonríe y me da las gracias.
Laura: -no sé por qué pero ayer me acordé mucho de ti. Creo que soñé contigo el sábado y no sé, estuviste en mi cabeza.
Jorge: -qué pena estar sólo en tu cabeza...
Laura: -bueno... a tantos kilómetros era difícil otra cosa.
Jorge: -la imaginación da para mucho...
Laura: -como decían en la peli, "tengo una imaginación inmensa. Me caben varios mundos..."
De repente la oficina deja de existir y es como si estuvieramos en cualquier otro sitio los dos. Hablando. Recordando. Siempre suele pasarme con él.
Laura: -sabes qué encontré ayer?
Jorge: -dime
Laura: -tu coletero. Lo dejaste la última vez en mi casa. Y me vino a la mente esa noche. Tú sentado en mi sofá, oscuridad y la única luz de la tele reflejandose en tu pecho desnudo, mientras te recoges todo el pelo, mojado por nuestro sudor. Los labios aún calientes por tantos mordiscos que me habías dado y ese brillo en los ojos...
Recuerdo que pensé que estabas especialmente guapo, aunque no te lo dije. Siempre hago esas cosas, será que me vuelvo imbécil por momentos. Ahora no tiene mucho sentido que te lo diga, pero en fin, qué mas da?
Jorge: a mí me gusta que me lo digas. Gracias..., además me has excitado también... De hecho me estoy acordando de cuando estuviste aquí. Teníamos que haber hecho más el amor.
Ahora la que sonríe soy yo. Mi mente se convierte en un huracán de imágenes, flashes de esos días que pasé con él Edimburgo, mil y una noches en mi piso, o en el suyo, o en cualquier bar de Huertas... No sé si quiero seguir con esta conversación. Él ahora tiene novia y es extraño que me esté hablando así, siempre ha sido muy fiel. No la quiere pienso..., es pasajero. Lo sé. O quizá sólo lo espero. Me manda un par de fotos, le paso yo otra (esta que aparece aquí).
Jorge: -bonita foto. Me gusta.
Laura: -gracias...
Jorge: -tus labios están muy solos...
Laura: -si. Demasiado...
Jorge: -a mí me encantaría hacerte el amor, morderte, comerte enterita, follar, besar, estrujarte...
Laura: -no me digas eso que cojo un avión ahora mismo! jejeje
Jorge: jejejeje
Y el lunes cambió de color. Aunque sólo por instantes. Porque yo seguí en Madrid, trabajando y llegando a casa rendida. Porque él siguió en Edimburgo, con sus historias, con su novia. Pero hay un lazo invisible que nos une y nos hace especial el uno a ojos del otro. No espero ni deseo nada más ahora. Sólo que venga, y me bese y me muerda y me...
Un sol inmenso empieza a llenar mis ojos a medida que nos acercamos a Alcobendas. Es 23 de abril, día del Libro. Se supone que porque hoy murieron Shakespeare, Cervantes y Garcilaso. También es San Jorge, me lo recuerdan en la radio. Y yo pienso en el mío y le mando un mensaje para felicitarle.
Buenos días chavalito y Felicidades por tu santo! Cómo amaneció Edimburgo? En Madrid de día veraniego, jeje. Un millón de besos soleados!
Llego al curro. Empieza un día más, un lunes más.
Después de comer, Jorge aparece por el msn después de casi dos meses.
Jorge: -cuánto tiempo...
Laura: -riquísimo! Qué tal? Has recibido mi mensaje?
Jorge: -no, a qué móvil lo has mandado?
Laura: -al español
Jorge: -amm, ok, ok. Es que no sé dónde tengo la tarjeta, pero luego la busco y lo leo. Qué ponía?
Le escribo el mensaje. Sonríe y me da las gracias.
Laura: -no sé por qué pero ayer me acordé mucho de ti. Creo que soñé contigo el sábado y no sé, estuviste en mi cabeza.
Jorge: -qué pena estar sólo en tu cabeza...
Laura: -bueno... a tantos kilómetros era difícil otra cosa.
Jorge: -la imaginación da para mucho...
Laura: -como decían en la peli, "tengo una imaginación inmensa. Me caben varios mundos..."
De repente la oficina deja de existir y es como si estuvieramos en cualquier otro sitio los dos. Hablando. Recordando. Siempre suele pasarme con él.
Laura: -sabes qué encontré ayer?
Jorge: -dime
Laura: -tu coletero. Lo dejaste la última vez en mi casa. Y me vino a la mente esa noche. Tú sentado en mi sofá, oscuridad y la única luz de la tele reflejandose en tu pecho desnudo, mientras te recoges todo el pelo, mojado por nuestro sudor. Los labios aún calientes por tantos mordiscos que me habías dado y ese brillo en los ojos...
Recuerdo que pensé que estabas especialmente guapo, aunque no te lo dije. Siempre hago esas cosas, será que me vuelvo imbécil por momentos. Ahora no tiene mucho sentido que te lo diga, pero en fin, qué mas da?
Jorge: a mí me gusta que me lo digas. Gracias..., además me has excitado también... De hecho me estoy acordando de cuando estuviste aquí. Teníamos que haber hecho más el amor.
Ahora la que sonríe soy yo. Mi mente se convierte en un huracán de imágenes, flashes de esos días que pasé con él Edimburgo, mil y una noches en mi piso, o en el suyo, o en cualquier bar de Huertas... No sé si quiero seguir con esta conversación. Él ahora tiene novia y es extraño que me esté hablando así, siempre ha sido muy fiel. No la quiere pienso..., es pasajero. Lo sé. O quizá sólo lo espero. Me manda un par de fotos, le paso yo otra (esta que aparece aquí).
Jorge: -bonita foto. Me gusta.
Laura: -gracias...
Jorge: -tus labios están muy solos...
Laura: -si. Demasiado...
Jorge: -a mí me encantaría hacerte el amor, morderte, comerte enterita, follar, besar, estrujarte...
Laura: -no me digas eso que cojo un avión ahora mismo! jejeje
Jorge: jejejeje
Y el lunes cambió de color. Aunque sólo por instantes. Porque yo seguí en Madrid, trabajando y llegando a casa rendida. Porque él siguió en Edimburgo, con sus historias, con su novia. Pero hay un lazo invisible que nos une y nos hace especial el uno a ojos del otro. No espero ni deseo nada más ahora. Sólo que venga, y me bese y me muerda y me...
La Otra Parte...
...Por eso pasamos por muchas vidas y por muchas muertes, saliendo de un punto que nadie sabe, y dirigiéndonos a otro que tampoco conocemos. Acostúmbrate al hecho de que muchas cosas en la magia no son ni serán nunca explicadas. Dios resolvió hacer ciertas cosas de cierta manera, y el porqué hizo esto es un secreto que sólo él conoce...
-El hecho es que esto sucede... Y cuando las personas piensan en la reencarnación, siempre se enfrentan con una pregunta muy difícil: si en el comienzo existían tan pocos seres humanos sobre la faz de la Tierra, y hoy existen tantos, ¿de dónde vienen esas nuevas almas?
Brida estaba con la respiración suspendida. Ya se había hecho esta pregunta a sí misma muchas veces.

-La respuesta es simple dijo Wicca, después de saborear por algún tiempo la ansiedad de la joven-. En ciertas reencarnaciones, nos dividimos. Así como los cristales y las estrellas, así como las células y las plantas, también nuestras almas se dividen.
Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas se transforman en otras dos, y así en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la Tierra.
-¿Y sólo una de estas partes tiene la conciencia de quién es? -preguntó Brida. Guardaba muchas preguntas, pero quería hacerlas una por una; ésta le parecía la más importante.
-Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el Anima Mundi, el Alma del Mundo -dijo Wicca, sin responder a Brida-. En verdad, si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaría creciendo pero también quedándose cada vez más débil. Por eso, así como nos dividimos, también nos reencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y una femenina. Así está explicado en el libro del Génesis: "el alma de Adán se dividió y Eva nació de dentro de él."
Wicca se detuvo, de repente, y se quedó mirando la baraja esparcida sobre la mesa.
-Son muchas cartas -continuó- pero forman parte de la misma baraja. Para entender su mensaje las necesitamos a todas, todas son igualmente importantes. Así también son las almas. Los seres humanos están todos ínter ligados, como las cartas de esta baraja. En cada vida tenemos una misteriosa obligación de reencontrar, por lo menos, una de esas Otras Partes. El Amor Mayor, que las separó, se pone contento con el Amor que las vuelve a unir.
-¿Y cómo puedo saber que es mi Otra Parte? -Ella consideraba esta pregunta como una de las más importantes que habla hecho en toda su vida.
Wicca se rió. Ella también se había preguntado sobre eso, con la misma ansiedad que aquella joven que tenla enfrente. Era posible conocer a la Otra Parte por el brillo en los ojos: así, desde el inicio de los tiempos, las personas reconocían a su verdadero amor. La Tradición de la Luna tenía otro procedimiento: un tipo de visión que mostraba un punto luminoso situado encima del hombro izquierdo de la Otra Parte. Pero todavía no se lo contaría; tal vez ella aprendiese a ver ese punto, tal vez no. En breve tendría la respuesta.
-Corriendo riesgos -le dijo a Brida-. Corriendo el riesgo del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar el Amor. Quien no desista de la búsqueda, vencerá.
Brida recordó que el Mago había dicho algo semejante, al referirse al camino de la magia. "Quizá sea una cosa sola", pensó.
Wicca comenzó a recoger la baraja de la mesa, y Brida presintió que el tiempo se estaba agotando. Sin embargo, quedaba otra pregunta por hacer.
-¿Podemos encontrar más de una Otra Parte en cada vida?
"Sí -pensó Wicca con cierta amargura-. Y cuando esto sucede, el corazón queda dividido y el resultado es dolor y sufrimiento. Sí, podemos encontrar tres o cuatro Otras Partes, porque somos muchos y estamos muy dispersos." La chica estaba haciendo las preguntas certeras, y ella necesitaba evadirlas.
-La esencia de la Creación es una sola -dijo-. Y esta esencia se llama Amor. El Amor es la fuerza que nos reúne otra vez, para condensar la experiencia esparcida en muchas vidas, en muchos lugares del mundo. Somos responsables por la Tierra entera, porque no sabemos dónde están las Otras Partes que fuimos desde el comienzo de los tiempos; si ellas estuvieran bien, también seremos felices. Si estuvieran mal, sufriremos, aunque inconscientemente, una parcela de ese dolor. Pero, sobre todo, somos responsables por reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada encarnación, a la Otra Parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino. Aunque sea por unos instantes siquiera- porque esos instantes traen un Amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días...
-También podemos dejar que nuestra Otra Parte siga adelante, sin aceptarla o siquiera percibirla. Entonces necesitaremos más de una encarnación para encontrarnos con ella. Y, por causa de nuestro egoísmo, seremos condenados al peor suplicio que inventamos para nosotros mismos: la soledad...
Fragmento de Brida. Coelho.
-El hecho es que esto sucede... Y cuando las personas piensan en la reencarnación, siempre se enfrentan con una pregunta muy difícil: si en el comienzo existían tan pocos seres humanos sobre la faz de la Tierra, y hoy existen tantos, ¿de dónde vienen esas nuevas almas?
Brida estaba con la respiración suspendida. Ya se había hecho esta pregunta a sí misma muchas veces.

-La respuesta es simple dijo Wicca, después de saborear por algún tiempo la ansiedad de la joven-. En ciertas reencarnaciones, nos dividimos. Así como los cristales y las estrellas, así como las células y las plantas, también nuestras almas se dividen.
Nuestra alma se transforma en dos, estas nuevas almas se transforman en otras dos, y así en algunas generaciones, estamos esparcidos por buena parte de la Tierra.
-¿Y sólo una de estas partes tiene la conciencia de quién es? -preguntó Brida. Guardaba muchas preguntas, pero quería hacerlas una por una; ésta le parecía la más importante.
-Hacemos parte de lo que los alquimistas llaman el Anima Mundi, el Alma del Mundo -dijo Wicca, sin responder a Brida-. En verdad, si el Anima Mundi se limitara a dividirse, estaría creciendo pero también quedándose cada vez más débil. Por eso, así como nos dividimos, también nos reencontramos. Y este reencuentro se llama Amor. Porque cuando un alma se divide, siempre se divide en una parte masculina y una femenina. Así está explicado en el libro del Génesis: "el alma de Adán se dividió y Eva nació de dentro de él."
Wicca se detuvo, de repente, y se quedó mirando la baraja esparcida sobre la mesa.
-Son muchas cartas -continuó- pero forman parte de la misma baraja. Para entender su mensaje las necesitamos a todas, todas son igualmente importantes. Así también son las almas. Los seres humanos están todos ínter ligados, como las cartas de esta baraja. En cada vida tenemos una misteriosa obligación de reencontrar, por lo menos, una de esas Otras Partes. El Amor Mayor, que las separó, se pone contento con el Amor que las vuelve a unir.
-¿Y cómo puedo saber que es mi Otra Parte? -Ella consideraba esta pregunta como una de las más importantes que habla hecho en toda su vida.
Wicca se rió. Ella también se había preguntado sobre eso, con la misma ansiedad que aquella joven que tenla enfrente. Era posible conocer a la Otra Parte por el brillo en los ojos: así, desde el inicio de los tiempos, las personas reconocían a su verdadero amor. La Tradición de la Luna tenía otro procedimiento: un tipo de visión que mostraba un punto luminoso situado encima del hombro izquierdo de la Otra Parte. Pero todavía no se lo contaría; tal vez ella aprendiese a ver ese punto, tal vez no. En breve tendría la respuesta.
-Corriendo riesgos -le dijo a Brida-. Corriendo el riesgo del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar el Amor. Quien no desista de la búsqueda, vencerá.
Brida recordó que el Mago había dicho algo semejante, al referirse al camino de la magia. "Quizá sea una cosa sola", pensó.
Wicca comenzó a recoger la baraja de la mesa, y Brida presintió que el tiempo se estaba agotando. Sin embargo, quedaba otra pregunta por hacer.
-¿Podemos encontrar más de una Otra Parte en cada vida?
"Sí -pensó Wicca con cierta amargura-. Y cuando esto sucede, el corazón queda dividido y el resultado es dolor y sufrimiento. Sí, podemos encontrar tres o cuatro Otras Partes, porque somos muchos y estamos muy dispersos." La chica estaba haciendo las preguntas certeras, y ella necesitaba evadirlas.
-La esencia de la Creación es una sola -dijo-. Y esta esencia se llama Amor. El Amor es la fuerza que nos reúne otra vez, para condensar la experiencia esparcida en muchas vidas, en muchos lugares del mundo. Somos responsables por la Tierra entera, porque no sabemos dónde están las Otras Partes que fuimos desde el comienzo de los tiempos; si ellas estuvieran bien, también seremos felices. Si estuvieran mal, sufriremos, aunque inconscientemente, una parcela de ese dolor. Pero, sobre todo, somos responsables por reunir nuevamente, por lo menos una vez en cada encarnación, a la Otra Parte que con seguridad se cruzará en nuestro camino. Aunque sea por unos instantes siquiera- porque esos instantes traen un Amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días...
-También podemos dejar que nuestra Otra Parte siga adelante, sin aceptarla o siquiera percibirla. Entonces necesitaremos más de una encarnación para encontrarnos con ella. Y, por causa de nuestro egoísmo, seremos condenados al peor suplicio que inventamos para nosotros mismos: la soledad...
Fragmento de Brida. Coelho.