Maktub
¿...está escrito...?
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"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
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Donde acaba el infinito, empiezo yo.
Extraños tiempos. Extrañas sensaciones...
En mi mp3 últimamente suena bastante esta canción, Fuego camina conmigo, y se me eriza la piel mientras Kase O canta:

Dije: “Monta que te llevo al Sol.”
Ella dijo: “¡Qué tontería!”, arderás.”
Le dije que no pensaba ir de día
Y se reía...
Ya verás, le decía, si te fías de este guía.
Dicen que cuando llegas hay un flash
y me creía… me daba alas…,
parábamos a dar caladas en coordenadas desordenadas,
sentados en el meridiano de Greenwich dejábamos colgar las piernas,
sabiendo que la búsqueda era eterna
y que hay muchas paradas a lo largo del camino,
y que lo importante no es llegar sino…. sino el camino en sí.
Miramos atrás y supimos que…
nadie volvería a vernos más.


Quiero escribir más, narrar las cosas según las estoy viviendo, aunque, en ocasiones, necesite tiempo para asimilarlo y poder contarlo... Pero no tengo tiempo. Siempre el maldito tiempo, enemigo muchas veces de mis desvarios...

La semana pasada hubiera escrito lo absurda que me sentía..., si, a veces, me siento absurda, una pieza que no encaja en ningún puzzle, un poema sin rima, un cuento sin final... Tenía algo ahí atravesado en el pecho, como una sensación de ahogo. Y cuando no sabes lo que realmente te pasa es difícil buscarle una solución, así que ya estaba acostumbrandome a esa mierda de dolor sin razón, cuando mi madre dijo que venia el finde a Madrid a pasarlo con mi hermana y conmigo y simplemente decidí que ella, lo que más quiero en este mundo, no se merecía verme así apagada y asqueada de todo, con lo cual me propuse cambiar la actitud y volví a comprobar que, cuando le sonrío al mundo, el mundo me devuelve la sonrisa :-)



El finde empezó cenando en familia, compartiendo risas también con mi hermana, con mi cuñao y hablando hasta las mil con mi madre hasta que nos quedamos dormidas, jeje. El sábado lo dedicamos a las compras. Estuvimos todo el día practicando el consumismo, XDD, parando sólo un ratito para comer y echarnos la siesta. Por la noche mi prima organizaba una fiesta en su casa. Yo no quería dejar a mi madre sola, pero se quedó con mi hermana y me insistió para que yo fuera, así que me largué pensando que sería un rato de na y me dieron las 5 y media de la mañana. Fue una noche de risas, amigos, conversaciones filosóficas con mi Jesús, un ángel de la guarda, y música, mucha música. Llegué a casa justo cuando el alcohol empezaba a hacer efecto y tuve que disimular como pude mi estado delante de mi madre que se levantó para preguntarme qué tal, jeje, vaya tela!

El domingo sobrellevando la resaca lo mejor posible, aprovechando los últimos ratitos con la mami y comiendo todo lo que había cocinado, mmmm, qué gustazo! Besos, abrazos y despedida. Nos veremos en el pueblo, pronto...
Subí a casa encendí un cigarro, saqué los ceniceros escondidos y me puse navegar por internet cuando mi teléfono sonó. Alguien me ofrecía un plan para la noche. Cenita, una copa y me dejaría en casa pronto. Le dije que no, porque me daba mogollón de pereza y después de media hora de charla colgamos. Me llega un sms, "siento haberte insistido tanto pero actúo por instintos y me daba buen rollo la idea". Le contesto: "en una hora estoy en Atocha".

Me esperaba en un Polo azul, en frente del famoso Brillante. Guapo, radiante, tremendamente atractivo. Pero aún así, ni se me pasó por la cabeza que pasara nada. La cena muy agradable, en un sitio bastante pijo de ambiente chill out. Me cuenta su vida, le escucho mientras me fijo en que las velas se le reflejan en los ojos. Compartimos la mouse de chocolate con sirope de fresa que le encanta y sonreímos porque le digo mil veces goloso! Nos vamos, paseamos hasta el coche, mientras fumamos. Yo miro la luna, está preciosa, creciente, iluminando medio Madrid. Y él sugiere: -¿una copita en mi casa?- Me apetece un montón, sabe que le voy a decir que si, así que sonríe mientras le digo que le odio profundamente, jejeje.

El resto de la noche, es decir hasta las nueve de la mañana, se resume en velas, incienso, masajes, música, cardú, risas, escalofríos, energía, lengua, ojos cerrados, escaleras, cojines, más velas, erotismo, besos, piel, placer, calor, sudor, más escalofríos y sexo. Mucho sexo. En el ambiente, en la respiración, en las manos, en los ojos...

Ni que decir tiene que ayer, y encima lunes, estuve echa polvo. Pero mereció la pena. Pa variar no me arrepiento. Además el chico del que hablé en el último post, con el que me besaba y mucho, llamémosle Nico, le puso su punto al día, pero me lo guardo para mí o a más de uno le daría un infarto si lee aquí lo que se nos fue la cabeza, juassxxx :-)

La vida me sorprende cada día, es increíble. Extraños tiempos y extrañas sensaciones, como decía si, pero disfruto plenamente estas subidas y bajadas en mi particular montaña rusa. Me siento viva, pletórica por instantes y pienso seguir mi camino con paso firme, mirando atrás lo menos posible, sobrepasando límites y por supuesto..., incombustible.

 
Todavía me reflejo en los espejos...
Calor en Madrid. Gente y más gente por las aceras y tantas cosas en mi cabeza... Es un día raro, extraño. Música en mis cascos, Rapsusklei canta:

...Mengua, mengua, mengua, y dale fuerzas a mi corazón y trabajo a mi lengua... Venga, mengua... Llévame mi lady a tu campo de juerga, sé por esta noche mi yegua, enséñame tu jerga y desintégrame...

Y yo me pierdo en mis paranoias, en mi música y en mis historias. Y me atrevo a decir que estoy triste por nada. Porque a veces, no hay motivos para estar así, simplemente ocurre, simplemente sucede y sabes que es un estado momentáneo, que pasará, quizá de aquí a un rato, quizá cuando cierre los ojos esta noche, o quizá...

¿Qué más da? No me preocupa. O eso creo. Estoy en un buen momento. No puedo quejarme, sería cínico e injusto. Estoy donde quiero estar y como quiero estar, que no es poco.



Hace un año tal que hoy, acababa de volver de Londres y conseguía ilusionada varias entradas para el festival de hip hop, el Cultura Urbana. Las suficientes como para llevar a sus amigos y a los míos, las suficientes para ir todos y pasarlo bien, reír, bailar, cantar, escuchar rap. Y él..., él me dejaba. Así, sin más. Y todo se fue un poco a la mierda, la ilusión, las entradas, las risas, todo. Pero este año tengo MI entrada, mi sonrisa y no necesito nada más. Nada duele ya.

Hace unas semanas alguien me hablaba de tentaciones, del azar. Y de su intrínseca complejidad. Mails y más mails cargados de sinceridad, juego, deseo... Y yo me fuí cinco días a mi puebo, a pasar el puente y cuando regresé, más mails, más juego, más frases como: "te he pensado tantas veces estos días Laura, tantas que ya casi te veía".

Hace apenas unas horas venía a recogerme al trabajo. Nos mirábamos y nos reíamos. Pero sobre todo nos besábamos. Porque nos besamos mucho. Cada día más. Es lo que mejor hacemos. Besarnos.

Sé que no ha venido para quedarse. Tampoco yo quiero que lo haga. Aunque a veces no sé hasta que punto soy dueña de mi vida, de mis actos, de mis manos... Poco importa eso ahora. No pierdo mi tiempo en pensar. Si lo hago me desconcentro y..., no es por ná pero..., qué difícil es, mover las neuronas y la lengua a la vez!

XDDD