My girl...
I've got sunshine...!!!
Aliena pasea Madrid con su recién estrenado Otoño y el sol entre los ojos. Le gusta observar esa ciudad que habita desde hace algo más de seis años, de la que aún desconoce tantos rincones y en la que tiene tantos recuerdos...
Sabe que le quedan muchas historias que vivir aquí, sabe que tiene sed de experimentar cada una de ellas, sabe que..., cualquier sorpresa espera a la vuelta de la esquina. Busca la casualidad de cada día, quiere un camino, un principio...
Aliena tiene la pupila líquida y vierte toda su fuerza en los ojos que encuentra. Le gusta mirar de frente, le atraen las miradas, las persigue, engacha y desnuda. Nada volverá a ser lo mismo si la descubres y le hablas. Sabe el poder que ejerce, lo domina y utiliza. Sabe que es capaz de pararte el corazón por un segundo y los martes se pinta en los párpados un mundo. Busca iris que colorear, quiere una isla donde naufragar, un mar...

Aliena viste un vaquero roto, camiseta y sandalias aún de verano. Lleva en los bolsillos cuentos sin final, un mechero, un pintalabios y, a veces, ganas de llorar. Dicen que esconde en la manga un as y que hay preguntas que jamás te contestará. Sabe que los secretos se deshacen con el tiempo, que las mentiras se le diluyen en los labios y que espera algo que aún no ha encontrado. Quiere un tacón alto, un nuevo rouge y morir soñando...
Aliena hace equilibrios en su particular circo, le gusta comprar libros y discos. Conduce su vida por marcadas curvas y de vez en cuando se asoma a precipicios... Sus manos son pequeñas y curiosas. Las desliza, juega y provoca. Sabe cómo hacer para arrancarte una sonrisa y cuando era niña pintaba en el suelo rayuelas con tiza... Busca una noche de silencios y un corazón de purpurina...

Aliena sueña con hechizos y escucha hip hop en sus cascos. Dicen que en su casa guarda botes con lagartos, pócimas, sonrisas y algún que otro sapo. Sabe que es una bruja y lo disfruta. Tiene una rana debajo de la almohada, veneno en la boca y en el alma burbujas... Quiere ser la protagonista de esa canción que le gusta y que alguien pierda por ella así la conciencia. Mientras tanto... se llena de estrellas la lengua!
Aliena, en noches como hoy, baila con la luna llena...
Sonando: My girl. The temptations.
Aliena pasea Madrid con su recién estrenado Otoño y el sol entre los ojos. Le gusta observar esa ciudad que habita desde hace algo más de seis años, de la que aún desconoce tantos rincones y en la que tiene tantos recuerdos...
Sabe que le quedan muchas historias que vivir aquí, sabe que tiene sed de experimentar cada una de ellas, sabe que..., cualquier sorpresa espera a la vuelta de la esquina. Busca la casualidad de cada día, quiere un camino, un principio...
Aliena tiene la pupila líquida y vierte toda su fuerza en los ojos que encuentra. Le gusta mirar de frente, le atraen las miradas, las persigue, engacha y desnuda. Nada volverá a ser lo mismo si la descubres y le hablas. Sabe el poder que ejerce, lo domina y utiliza. Sabe que es capaz de pararte el corazón por un segundo y los martes se pinta en los párpados un mundo. Busca iris que colorear, quiere una isla donde naufragar, un mar...

Aliena viste un vaquero roto, camiseta y sandalias aún de verano. Lleva en los bolsillos cuentos sin final, un mechero, un pintalabios y, a veces, ganas de llorar. Dicen que esconde en la manga un as y que hay preguntas que jamás te contestará. Sabe que los secretos se deshacen con el tiempo, que las mentiras se le diluyen en los labios y que espera algo que aún no ha encontrado. Quiere un tacón alto, un nuevo rouge y morir soñando...
Aliena hace equilibrios en su particular circo, le gusta comprar libros y discos. Conduce su vida por marcadas curvas y de vez en cuando se asoma a precipicios... Sus manos son pequeñas y curiosas. Las desliza, juega y provoca. Sabe cómo hacer para arrancarte una sonrisa y cuando era niña pintaba en el suelo rayuelas con tiza... Busca una noche de silencios y un corazón de purpurina...

Aliena sueña con hechizos y escucha hip hop en sus cascos. Dicen que en su casa guarda botes con lagartos, pócimas, sonrisas y algún que otro sapo. Sabe que es una bruja y lo disfruta. Tiene una rana debajo de la almohada, veneno en la boca y en el alma burbujas... Quiere ser la protagonista de esa canción que le gusta y que alguien pierda por ella así la conciencia. Mientras tanto... se llena de estrellas la lengua!
Aliena, en noches como hoy, baila con la luna llena...
Sonando: My girl. The temptations.
No te mueras sin decirme dónde vas...
Me descolocas. Una vez más.
Y van a ser tres años..., tres años desde aquella primera noche en la que mis ojos se desprendieron de tu amigo para mirarte a ti, tres años de idas y venidas, de noches amaneciéndo entre las sábanas, de nuestra primera cita, de sueños a medio cumplir y de alguna que otra lágrima.
Llevas mucho tiempo viviendo en Edimburgo y ahora vuelves. De repente. Y sin avisar. Me entero por un amigo en común de que has vuelto a Madrid. De que te quedas. Y el sólo hecho de saber que nuestros pasos vuelven a dibujar la misma ciudad me pone nerviosa, me altera, me alegra, me rabia y me acelera el pulso y las hormonas.
No me hago a la idea. De momento no me la hago, ni quiero ni lo intento. No me has avisado de que estabas aquí, ni contestaste los últimos mensajes. Además vienes con novia, otra vez ilusionado quizá, no lo sé, tampoco me has hablado de ella. Nunca me hablas de tus novias, quizá por la misma razón por la que yo no te hablo de mis rollos. Cerrar puertas una veces es más difícil que otras...

Y este fin de semana me llaman tus amigos y quieren quedar y verme y salir. Mis "niños" como yo les digo, me reclaman y me apetece. Pero me paso el sábado rara, de mal humor, pensativa, sin saber qué hacer. Finalmente decido ir y les propongo el plan a mis amigas para no presentarme sola. Quedamos. Estoy nerviosa. No quiero verte pero quiero. No quiero que puedas ver en mis ojos que te echo de menos, que no quiero que vuelvas si vuelves con ella, que te vayas, que me dejes, que ahora no eres bienvenido.
Se lo cuento a mi hermana y ella me hace ser consciente de mi vena masoca. Así que cambio de planes y les mando un mensaje de excusa a esta gente. Me voy de fiesta, necesito no pensar, necesito no ser consciente de que estás cerca, de que has vuelto, que te quedas.
Y termino la noche igual que el viernes. Desfases, alcohol y paranoias. Volver a casa sola a las ocho de la mañana es lo más parecido a despertar de un sueño que te estaba gustando, más que nada por la sensación de que en el sueño nada duele, y flotas y ríes. Por la noche todo se diluye en su oscuridad y puedes ser la reina de Saba si te apetece y vestirte de hechicera y pasear tus disfraz sin que nadie te desnude. Los primeros rayos de sol son los que matan. Y huyo y me meto en la cama y esta vez duermo de verdad.
Domingo de resaca mortal. Todo pesa más y no sé qué vacío es mayor, si el de mi estómago o el de mis ojos. Culebrón norteamericano en vena, también mi libro, ahora Rayuela y me pierdo en la delicia que es leer a Cortázar y la nostalgia me agarra el corazón y me lo estruja como si de una esponja se tratara. Pero no tengo lágrimas. O será que me niego a derramarlas.
Nada es definitivo, lo sé. Pero hoy me niego a pensar que no habrá más noches contigo. Y me torturo y pienso en las conversaciones sobre libros, vida, historias, infancia, tirados en tu cama, con la música llenando tu pequeña habitación y el frío de esta ciudad amenazando con romper el cristal de esa ventana, donde tantas veces apoyaste mi espalda desnuda. Mi espalda desnuda..., el cristal frío, tu cuerpo desnudo, pegado al mío, el calor de tus labios, mi cintura encajada en la tuya, las piernas rodeándote..., tú...tú...tú.

Me niego a pensar que no habrá más de todo eso. Ni paseos por Edimburgo, por el que bauticé como mi puente, ni por el barrio de las letras en Huertas, ni por mis sábanas ni las tuyas, ni por tus rodillas, ni tus dedos, ni tu sonrisa. Me arrepiento de no haberte dicho nunca en tantas despedidas en la escalera: -quédate-, -no te vayas-, -no me da igual todo-, -me gustas-... Pero los silencios se manifestaban y mis palabras morían en mi garganta aunque vivieran en mis retinas.
Son las doce y pico. Caigo rendida en la cama. Cojo el móvil para poner el despertador, mañana es lunes, por desgracia. Y apareces y te leo en un mensaje y me levanto de la cama, sin pensar en nada y voy a la habitación de mi hermana, me tumbo y lloro por fin. Demasiada tensión acumulada.
Me dices que estás aquí, que te quedas, que esperas verme pronto. Me llamas enrea, me mandas un beso. Y te odio y maldigo, porque yo no quiero verte, no quiero ser tu amiga, no quiero que vengas sino es para ser lo que éramos, con todo lo que éramos...
Y al final, no sé por qué tanto cuento, porque no estoy enamorada de ti, ni te sueño ni te quiero.
Supongo que es egoísmo. Nadie me ha besado como tú, nadie me ha pellizcado el corazón, nadie ha vuelto a hacerme el amor, así, despacio, loco, entregado, sincero. Nadie hasta ahora. Pero llegará y tu serás un recuerdo más. Así que, por favor, déjame en paz.
Imagino que al igual que Otto y Ana, estamos predestinados a no encontrarnos jamás...
Sonando: "Con las ganas", de Zahara.
Y van a ser tres años..., tres años desde aquella primera noche en la que mis ojos se desprendieron de tu amigo para mirarte a ti, tres años de idas y venidas, de noches amaneciéndo entre las sábanas, de nuestra primera cita, de sueños a medio cumplir y de alguna que otra lágrima.
Llevas mucho tiempo viviendo en Edimburgo y ahora vuelves. De repente. Y sin avisar. Me entero por un amigo en común de que has vuelto a Madrid. De que te quedas. Y el sólo hecho de saber que nuestros pasos vuelven a dibujar la misma ciudad me pone nerviosa, me altera, me alegra, me rabia y me acelera el pulso y las hormonas.
No me hago a la idea. De momento no me la hago, ni quiero ni lo intento. No me has avisado de que estabas aquí, ni contestaste los últimos mensajes. Además vienes con novia, otra vez ilusionado quizá, no lo sé, tampoco me has hablado de ella. Nunca me hablas de tus novias, quizá por la misma razón por la que yo no te hablo de mis rollos. Cerrar puertas una veces es más difícil que otras...

Y este fin de semana me llaman tus amigos y quieren quedar y verme y salir. Mis "niños" como yo les digo, me reclaman y me apetece. Pero me paso el sábado rara, de mal humor, pensativa, sin saber qué hacer. Finalmente decido ir y les propongo el plan a mis amigas para no presentarme sola. Quedamos. Estoy nerviosa. No quiero verte pero quiero. No quiero que puedas ver en mis ojos que te echo de menos, que no quiero que vuelvas si vuelves con ella, que te vayas, que me dejes, que ahora no eres bienvenido.
Se lo cuento a mi hermana y ella me hace ser consciente de mi vena masoca. Así que cambio de planes y les mando un mensaje de excusa a esta gente. Me voy de fiesta, necesito no pensar, necesito no ser consciente de que estás cerca, de que has vuelto, que te quedas.
Y termino la noche igual que el viernes. Desfases, alcohol y paranoias. Volver a casa sola a las ocho de la mañana es lo más parecido a despertar de un sueño que te estaba gustando, más que nada por la sensación de que en el sueño nada duele, y flotas y ríes. Por la noche todo se diluye en su oscuridad y puedes ser la reina de Saba si te apetece y vestirte de hechicera y pasear tus disfraz sin que nadie te desnude. Los primeros rayos de sol son los que matan. Y huyo y me meto en la cama y esta vez duermo de verdad.
Domingo de resaca mortal. Todo pesa más y no sé qué vacío es mayor, si el de mi estómago o el de mis ojos. Culebrón norteamericano en vena, también mi libro, ahora Rayuela y me pierdo en la delicia que es leer a Cortázar y la nostalgia me agarra el corazón y me lo estruja como si de una esponja se tratara. Pero no tengo lágrimas. O será que me niego a derramarlas.
Nada es definitivo, lo sé. Pero hoy me niego a pensar que no habrá más noches contigo. Y me torturo y pienso en las conversaciones sobre libros, vida, historias, infancia, tirados en tu cama, con la música llenando tu pequeña habitación y el frío de esta ciudad amenazando con romper el cristal de esa ventana, donde tantas veces apoyaste mi espalda desnuda. Mi espalda desnuda..., el cristal frío, tu cuerpo desnudo, pegado al mío, el calor de tus labios, mi cintura encajada en la tuya, las piernas rodeándote..., tú...tú...tú.

Me niego a pensar que no habrá más de todo eso. Ni paseos por Edimburgo, por el que bauticé como mi puente, ni por el barrio de las letras en Huertas, ni por mis sábanas ni las tuyas, ni por tus rodillas, ni tus dedos, ni tu sonrisa. Me arrepiento de no haberte dicho nunca en tantas despedidas en la escalera: -quédate-, -no te vayas-, -no me da igual todo-, -me gustas-... Pero los silencios se manifestaban y mis palabras morían en mi garganta aunque vivieran en mis retinas.
Son las doce y pico. Caigo rendida en la cama. Cojo el móvil para poner el despertador, mañana es lunes, por desgracia. Y apareces y te leo en un mensaje y me levanto de la cama, sin pensar en nada y voy a la habitación de mi hermana, me tumbo y lloro por fin. Demasiada tensión acumulada.
Me dices que estás aquí, que te quedas, que esperas verme pronto. Me llamas enrea, me mandas un beso. Y te odio y maldigo, porque yo no quiero verte, no quiero ser tu amiga, no quiero que vengas sino es para ser lo que éramos, con todo lo que éramos...
Y al final, no sé por qué tanto cuento, porque no estoy enamorada de ti, ni te sueño ni te quiero.
Supongo que es egoísmo. Nadie me ha besado como tú, nadie me ha pellizcado el corazón, nadie ha vuelto a hacerme el amor, así, despacio, loco, entregado, sincero. Nadie hasta ahora. Pero llegará y tu serás un recuerdo más. Así que, por favor, déjame en paz.

Imagino que al igual que Otto y Ana, estamos predestinados a no encontrarnos jamás...
Sonando: "Con las ganas", de Zahara.
Bandas sonoras y divagaciones varias...
And now you do what they told ya!
Nada como empezar el día con una buena inyección de Rage against the machine. Demasiado duro para las 8 de la mañana pensarán muchos, pues sí, quizá, pero en estos días de nuevo enganche al trabajo o empiezo así o no me despierto hasta el mediodía, jeje. Y nada como su tema Killing in the name of para llenarme de euforia, abrir bien los ojos e ir en el metro y el tren sin poder dejar de mover los pies :-) Cualquiera de ellos o de Nirvana, es genial para arrancar!

Un día más, una jornada más en la que tengo que hacer mil cosas porque mi jefe aún está de vacaciones y tengo más trabajo de lo habitual. Algo más flojito ahora, relajado para organizar el curro y ponerme con ello. Sonarán en mis cascos a primera hora de la mañana Deluxe, Damien Rice, Piratas, Ferreiro, Pastora...
Cuánta vida hay en un alfiler cuando el hilo se mete y quiere coser... dos partes distintas de tacto y enigmas...
Parece que voy consiguiendo dejar atrás las sesiones de diván, los vampiros de emociones y mis propias ansias de morder cuellos. Parece que cada día el sol está un poquito más cerca y calienta más, aunque sea septiembre y luzca menos horas. Parece que la calma vuelve a instalarse en mi cabeza y que nuevas ilusiones empiezan a conjugarse con el verbo viajar, soñar, bailar, tocar... E Iván Ferreiro sigue en mis cascos y yo muevo los labios y canto con la voz en off, qué remedio!
Me había olvidado del sabor que tienen las cosas y de lo bueno que es beber y beber cuando todo va mal..
Quiero hacer mil cosas, tengo mil planes, a veces ni siquiera sé por dónde empezar. Gente nueva que llega a mi vida y viene con fuerza, con ganas sobre todo, de quedar, charlar, salir por ahí, conciertos, cañas, copas, libros, discos, compras... tantas cosas que compartir en esta ciudad, tantas nuevas aventuras que están ahí a la vuelta de la esquina... y llegarán y llegan y lo pondrán todo patas arriba y las recibiré encantada. Porque estoy llena de fuerza y con las venas abiertas para absorberlo todo.
Si suelto el alma por la boca y todo el día me despisto, la radio no funciona, esta peli ya la he visto,si no quiero hacerte caso y tengo goteras en el corazón... ¿qué le voy a hacer si no vamos a la misma velocidad?

Es mediodía, es hora de poner algo más animado. Me toca mi inyección diaria de rap. Y nada mejor que lo nuevo de Xhelazz, alguna de Tote King para cantar como loca aunque aún con silencio en los labios (sigo en la oficina), mi Kase O no puede faltar y mucho menos la Mala, sus letras son reflejo de mis paredes un día si y otro también.
Pienso en animarme el sábado a ir al concierto de Violadores a la Casa de Campo, no sé. Los he visto tres veces en un año. Quizá, quién sabe. Improvisaremos. Es mucho más divertido.
Cerrando los ojos se apaga el universo, pequeño telón para escenario tan inmenso...
Tengo que comprarme la guitarra, empezaré pronto las clases por fin. Qué ganas de aprender, de tenerla en mis manos, de cantar y acompañar a mi voz. Qué ganas de música...Siempre. Ahora suena Portishead, un auténtico tesoro.
Give me a reason to love you, give me a reason to be... a woman.
I just wanna be a woman....

Después de comer busco algo suave, es la hora de la siesta, y busco tareas más light, no es cuestión de dejarse la piel a las 4 de la tarde. Escucho a Ella Fitzgerald, Amstrong, Billy Holiday... Es una delicia. Sueño muchas veces con fotografías en blanco y negro, con noches llenas de blues y jazz, con trajes de cintura ceñida, con olor a años 20, con los micrófonos a los que susurraban sus sortilegios, con susurrarlos yo. Gargantas desgarradas, aliento. Corazón... Y Billy sigue cantando...
My melancholy baby... (canción que me recomendó un buen amigo justo en el momento en que debí descubrirla. Y me la regaló con un soplo de imaginación... bailar claqué encima de una cama, lo mejor para mandar los problemas lejos, lejos, lejos... Gracias!)

Sigue la tarde con algo de Placebo, Avril Lavigne, Facto Delafé, Amy Winehouse, Garbage y Bjork. Una mezcla explosiva, cargada de energía positiva, de ritmo y sensaciones incombustibles.
It's all so quiet, it's all so sweet...
Termina mi jornada, pero no apago los cascos. La música seguirá sonando al menos dos horas más. Con un poco de suerte si llego a casa aún con pilas, probablemente seguiré cantando mientras mi hermana se ríe y me persigue por la casa con la cámara para grabar mis chorradas, jejeje. Música y vida. Música y sueños y llantos y besos. Música para endulzar las horas. Oxígeno. La banda sonora de un día cualquiera.
Que si, que si, que bien, que me encanta escucharte, adoro sentirte, verte, moverte y sorprenderte, de pronto, haciéndote cosquillas en las rodillas...
Hoy llego más pura que el agua mineral!
Nada como empezar el día con una buena inyección de Rage against the machine. Demasiado duro para las 8 de la mañana pensarán muchos, pues sí, quizá, pero en estos días de nuevo enganche al trabajo o empiezo así o no me despierto hasta el mediodía, jeje. Y nada como su tema Killing in the name of para llenarme de euforia, abrir bien los ojos e ir en el metro y el tren sin poder dejar de mover los pies :-) Cualquiera de ellos o de Nirvana, es genial para arrancar!

Un día más, una jornada más en la que tengo que hacer mil cosas porque mi jefe aún está de vacaciones y tengo más trabajo de lo habitual. Algo más flojito ahora, relajado para organizar el curro y ponerme con ello. Sonarán en mis cascos a primera hora de la mañana Deluxe, Damien Rice, Piratas, Ferreiro, Pastora...
Cuánta vida hay en un alfiler cuando el hilo se mete y quiere coser... dos partes distintas de tacto y enigmas...
Parece que voy consiguiendo dejar atrás las sesiones de diván, los vampiros de emociones y mis propias ansias de morder cuellos. Parece que cada día el sol está un poquito más cerca y calienta más, aunque sea septiembre y luzca menos horas. Parece que la calma vuelve a instalarse en mi cabeza y que nuevas ilusiones empiezan a conjugarse con el verbo viajar, soñar, bailar, tocar... E Iván Ferreiro sigue en mis cascos y yo muevo los labios y canto con la voz en off, qué remedio!
Me había olvidado del sabor que tienen las cosas y de lo bueno que es beber y beber cuando todo va mal..
Quiero hacer mil cosas, tengo mil planes, a veces ni siquiera sé por dónde empezar. Gente nueva que llega a mi vida y viene con fuerza, con ganas sobre todo, de quedar, charlar, salir por ahí, conciertos, cañas, copas, libros, discos, compras... tantas cosas que compartir en esta ciudad, tantas nuevas aventuras que están ahí a la vuelta de la esquina... y llegarán y llegan y lo pondrán todo patas arriba y las recibiré encantada. Porque estoy llena de fuerza y con las venas abiertas para absorberlo todo.
Si suelto el alma por la boca y todo el día me despisto, la radio no funciona, esta peli ya la he visto,si no quiero hacerte caso y tengo goteras en el corazón... ¿qué le voy a hacer si no vamos a la misma velocidad?

Es mediodía, es hora de poner algo más animado. Me toca mi inyección diaria de rap. Y nada mejor que lo nuevo de Xhelazz, alguna de Tote King para cantar como loca aunque aún con silencio en los labios (sigo en la oficina), mi Kase O no puede faltar y mucho menos la Mala, sus letras son reflejo de mis paredes un día si y otro también.
Pienso en animarme el sábado a ir al concierto de Violadores a la Casa de Campo, no sé. Los he visto tres veces en un año. Quizá, quién sabe. Improvisaremos. Es mucho más divertido.
Cerrando los ojos se apaga el universo, pequeño telón para escenario tan inmenso...
Tengo que comprarme la guitarra, empezaré pronto las clases por fin. Qué ganas de aprender, de tenerla en mis manos, de cantar y acompañar a mi voz. Qué ganas de música...Siempre. Ahora suena Portishead, un auténtico tesoro.
Give me a reason to love you, give me a reason to be... a woman.
I just wanna be a woman....

Después de comer busco algo suave, es la hora de la siesta, y busco tareas más light, no es cuestión de dejarse la piel a las 4 de la tarde. Escucho a Ella Fitzgerald, Amstrong, Billy Holiday... Es una delicia. Sueño muchas veces con fotografías en blanco y negro, con noches llenas de blues y jazz, con trajes de cintura ceñida, con olor a años 20, con los micrófonos a los que susurraban sus sortilegios, con susurrarlos yo. Gargantas desgarradas, aliento. Corazón... Y Billy sigue cantando...
My melancholy baby... (canción que me recomendó un buen amigo justo en el momento en que debí descubrirla. Y me la regaló con un soplo de imaginación... bailar claqué encima de una cama, lo mejor para mandar los problemas lejos, lejos, lejos... Gracias!)

Sigue la tarde con algo de Placebo, Avril Lavigne, Facto Delafé, Amy Winehouse, Garbage y Bjork. Una mezcla explosiva, cargada de energía positiva, de ritmo y sensaciones incombustibles.
It's all so quiet, it's all so sweet...
Termina mi jornada, pero no apago los cascos. La música seguirá sonando al menos dos horas más. Con un poco de suerte si llego a casa aún con pilas, probablemente seguiré cantando mientras mi hermana se ríe y me persigue por la casa con la cámara para grabar mis chorradas, jejeje. Música y vida. Música y sueños y llantos y besos. Música para endulzar las horas. Oxígeno. La banda sonora de un día cualquiera.
Que si, que si, que bien, que me encanta escucharte, adoro sentirte, verte, moverte y sorprenderte, de pronto, haciéndote cosquillas en las rodillas...
Hoy llego más pura que el agua mineral!
El diván de Aliena I
-...y básicamente eso ha sido todo. La misma historia de siempre, ya sabes.-
Aliena siente como si todo su cuerpo fuese plomo, como si su sangre no fluyera nítida por su venas. Su respiración es tranquila y serena y, sin embargo, una guerra se ha declarado en su cabeza. Observa su menudo cuerpo tendido en ese diván y reflexiona acerca de si realmente necesita estar allí, contándole a un extraño sus últimas pero muy constantes paranoias...
-No, no es la misma historia de siempre. Esta vez crees haber llegado a la razón de esta apatía y esta rabia que sientes, ¿no es así?
-Yo lo llamaría desilusión, lo que me lleva a un estado de autodestrucción cada día más incontrolable. Y eso es lo que empieza a preocuparme. Mientras yo controle la situación me da igual hacerme daño, soy mayorcita como para saber lamerme mis propias heridas.-
Aliena juega con su pelo y enreda sus rizos una y otra vez en sus dedos. No está nerviosa, no está allí para buscar una solución, sabe que quizá ni exista, sólo quería tumbarse en el diván. Eso si que la relaja.
-¿Sigues convencida de tu última teoría?- Pregunta el señor que se sienta a su derecha y que se hace llamar Doctor.
-¿La de que soy un vampiro de emociones?-
-Si, esa misma.- Confirma él.
-Mmm, si. Completamente. Soy una especie de vampiro, si. Creo que lo he sido toda mi vida, pero de un tiempo a esta parte es demasiado palpable. Utilizo a los hombres, siempre y cuando no me enamore claro, porque en ese caso me convierto en mero objeto, ya ves...
Absorbo toda su energía, me dejo querer, les entrego mi cuerpo para que dibujen caricias, les hago sonreír porque su risa recarga mis pilas, beso y soy besada, escucho sus sueños pero no les cuento los míos, les miro por dentro pero sólo dejo que ellos me vean por fuera. No hago el amor, sólo es sexo. No les cuento mentiras pero tampoco les hablo de mi verdad.

No llegan nunca a conocerme, me canso mucho antes. Un mes al lado de un tio es una vida para mí. Prefiero noches sueltas, prefiero la distancia. Me incomoda que me toquen cuando no les necesito. Me alegra que me busquen si ese día quiero abrazos. Respiro sus latidos aunque no me importen lo más mínimo. Llego incluso a ilusionarme por momentos, pero suele ser tan fugaz como mi paso por sus vidas. Y cuando estoy saciada de esa historia, cuando ya me he bebido hasta la última gota de su sangre, me marcho. Así, sin más. De un día para otro y siempre sin avisar.
-¿Sueles sentirte culpable por ello?- pregunta interesado.
-No.- Responde Aliena. -Y no porque sea una mala persona. No, no lo soy. Sino porque no le juro amor eterno a nadie. No prometo nada que no puedo cumplir. No creo falsas esperanzas ni les hago ver que pierdo la cabeza por ellos. Saben lo que hay. Otra cosa es que lo controlen o no. A todos nos ha pasado ¿no? Todos nos hemos encaprichado o incluso enamorado de algún hijo de puta que prometió llevarnos al fin del mundo y al final era todo un mero espejismo. Yo no creo espejismos. Ofrezco realidades aunque sean crudas, aunque sean pasiones volátiles. Y ellos las aceptan y las viven. No veo nada malo en ello, de todo se aprende. Sacan más cosas buenas que malas se llevan.
-Y...¿entonces? ¿qué te preocupa? ¿donde está el problema? -
-Que antes, durante y después yo sigo sintiéndome completamente vacía...-
Sonando. La soledad comienza. Xhelazz.
Aliena siente como si todo su cuerpo fuese plomo, como si su sangre no fluyera nítida por su venas. Su respiración es tranquila y serena y, sin embargo, una guerra se ha declarado en su cabeza. Observa su menudo cuerpo tendido en ese diván y reflexiona acerca de si realmente necesita estar allí, contándole a un extraño sus últimas pero muy constantes paranoias...
-No, no es la misma historia de siempre. Esta vez crees haber llegado a la razón de esta apatía y esta rabia que sientes, ¿no es así?
-Yo lo llamaría desilusión, lo que me lleva a un estado de autodestrucción cada día más incontrolable. Y eso es lo que empieza a preocuparme. Mientras yo controle la situación me da igual hacerme daño, soy mayorcita como para saber lamerme mis propias heridas.-
Aliena juega con su pelo y enreda sus rizos una y otra vez en sus dedos. No está nerviosa, no está allí para buscar una solución, sabe que quizá ni exista, sólo quería tumbarse en el diván. Eso si que la relaja.
-¿Sigues convencida de tu última teoría?- Pregunta el señor que se sienta a su derecha y que se hace llamar Doctor.
-¿La de que soy un vampiro de emociones?-
-Si, esa misma.- Confirma él.
-Mmm, si. Completamente. Soy una especie de vampiro, si. Creo que lo he sido toda mi vida, pero de un tiempo a esta parte es demasiado palpable. Utilizo a los hombres, siempre y cuando no me enamore claro, porque en ese caso me convierto en mero objeto, ya ves...
Absorbo toda su energía, me dejo querer, les entrego mi cuerpo para que dibujen caricias, les hago sonreír porque su risa recarga mis pilas, beso y soy besada, escucho sus sueños pero no les cuento los míos, les miro por dentro pero sólo dejo que ellos me vean por fuera. No hago el amor, sólo es sexo. No les cuento mentiras pero tampoco les hablo de mi verdad.

No llegan nunca a conocerme, me canso mucho antes. Un mes al lado de un tio es una vida para mí. Prefiero noches sueltas, prefiero la distancia. Me incomoda que me toquen cuando no les necesito. Me alegra que me busquen si ese día quiero abrazos. Respiro sus latidos aunque no me importen lo más mínimo. Llego incluso a ilusionarme por momentos, pero suele ser tan fugaz como mi paso por sus vidas. Y cuando estoy saciada de esa historia, cuando ya me he bebido hasta la última gota de su sangre, me marcho. Así, sin más. De un día para otro y siempre sin avisar.
-¿Sueles sentirte culpable por ello?- pregunta interesado.
-No.- Responde Aliena. -Y no porque sea una mala persona. No, no lo soy. Sino porque no le juro amor eterno a nadie. No prometo nada que no puedo cumplir. No creo falsas esperanzas ni les hago ver que pierdo la cabeza por ellos. Saben lo que hay. Otra cosa es que lo controlen o no. A todos nos ha pasado ¿no? Todos nos hemos encaprichado o incluso enamorado de algún hijo de puta que prometió llevarnos al fin del mundo y al final era todo un mero espejismo. Yo no creo espejismos. Ofrezco realidades aunque sean crudas, aunque sean pasiones volátiles. Y ellos las aceptan y las viven. No veo nada malo en ello, de todo se aprende. Sacan más cosas buenas que malas se llevan.
-Y...¿entonces? ¿qué te preocupa? ¿donde está el problema? -
-Que antes, durante y después yo sigo sintiéndome completamente vacía...-
Sonando. La soledad comienza. Xhelazz.