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"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
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Ingravidez...
La ingravidez es el estado por el que un cuerpo pesado no siente la atracción de la gravedad, sea por estar a gran distancia de cualquier astro capaz de ejercerla, o por haber sido puesto en condiciones especiales para que no la sienta.

En estado de ingravidez, las personas pierden el sentido del equilibrio y la orientación sufriendo una sensación de caída permanente, como es el caso de los astronautas cuando se hallan en el interior de su cohete en el espacio a velocidad constante.


Creo que piso el suelo, pero sólo lo creo. Miro hacia abajo y lo veo. Veo como apoyo mis pies, veo como los muevo, como ando, como doy un paso tras otro, pero no termino de creerlo...
La sensación es distinta. Difícil mantener el equilibrio. Paranoia, ingravidez. Eufória contenida. Y mi cerebro dilucidando que esto se parece bastante a eso que llaman alegría.

Sabía que enero sería un buen mes. Siempre lo es. Pero el año ha empezado con tanta fuerza y tantas sorpresas que no termino de entender nada, y quizá ni deba hacerlo. Hay cosas que simplemente hay que disfrutar. Nada más.

El cumpleaños no pudo ser mejor. Una fiesta con mi gente, con los que me quieren, con los que quiero y adoro por encima de todo. Muchas emociones mezcladas, confundidas. Entre ellas la que me causó volver a ver a Jorge. Llevaba un año sin verle y aquella última vez pasó el fin de semana en mi casa, conmigo, llenándome la boca de sonrisas y el cuerpo de besos. Ahora no había besos para mí, sólo para su novia. Y la situación fue algo extraña. Me cuesta tenerle cerca como a uno más. No es uno más, nunca lo será. Pero me alegré de verle igualmente y seguirá siendo especial para mí siempre.

Terminamos la noche hartos de reir, de beber, de bailar y de brindar por la vida, por el amor, por el sexo, por mis amigos y por la madre que los parió. Y la certeza de que soy una afortunada, tengo los mejores amigos del mundo. Lo sé.

Las fiestas de mi pueblo, pues... no tengo palabras. Siempre son increíbles pero este año más, porque todo lo que llega y te sorprende y te descoloca y te llena el alma de oxígeno debería recibirse con un cartel gigante que pusiera: bienvenido! :-)

Anoche concierto, una sala pequeña y unos grandes músicos. Los dedos acariciando las guitarras, las voces desgarradas provocándome descargas eléctricas en todos los músculos de mi cuerpo y las ganas perennes de estar ahí, subida al escenario, cantando, haciendo lo único que realmente "sé" y me "muero" por hacer..., quizá algún día...

Y sigue la sensación de ingravidez y sé que no es sólo por el estado de inconsciencia al que me transporta siempre la música. Sé que llevo una semana con otro motivo. Sé que hay otras razones alterando cada molécula... Y me sorprendo a mí misma curioseando entre mis manos, buscando indicios, lazos, agujeros negros, o alguna nueva galaxia...

Y encuentro nebulosas en cada esquina, laberintos, soles gigantes, el parpadeo de estrellas que parecen recién nacidas pero que en realidad, tienen millones de años y siguen brillando como el primer día...

Encuentro adjetivos, posesivos, preposiciones, artículos, sustantivos... pero no sé construir los párrafos, ni siquiera una simple frase. Pero sé que, "una palabra suya bastará para sanarme..." :-)

Sonando: Say it right. Nelly Furtado.
 
Eppure Sentire
Respirar hondo, concienciarte y coger fuerzas para llevar a cabo la acción del impulso es lo que más cuesta..., una vez en marcha todo puede ir rodado o con más o menos obstáculos, pero en cualquier caso irá... Lo peor es empezar. Y tengo que empezar..., pero a tantas cosas que no sé por dónde hacerlo.

No es cuestión de que sea Enero y me haya hecho mil propósitos de año nuevo ni chorradas por el estilo. Es simplemente una necesidad. Da igual que estrenemos calendario, da igual que ahora todos quieran dejar de fumar o adelgazar, es mucho más que eso. Es una necesidad.

Cuando las ganas se te acaban y no encuentras motivo para quedarte, hay que irse. Salir fuera, llenarte los pulmones de aire, gritar si se te ahoga la rabia en la garganta, maldecir, sonreir entre lágrimas, lo que sea menos quedarse y esperar. Porque si esperas y esperas... cada vez todo estarás mas contaminado y tú te irás marchitando poco a poco. Y las flores necesitan agua y sol. Y yo necesito...


LLevaba tiempo sin aparecer por aquí. Poco tiempo para tantas cosas pendientes... Para celebraciones también por supuesto y vacaciones. No todo iba a ser malo. Al contrario, no me quejo lo más mínimo. Estuve todas las navidades en mi tierra, en mi casa y con mi gente. ¿Qué mejor regalo? Días de descanso, de salir por ahí con el coche, de pasear, de reir, de estar con los amigos, de familia, de copas, de juergas, de dormir, de tirarme en el sofá a leer, de jugar con mi ahijada, de confidencias, de algún beso robado, de chocolate y churros, ñam! :-)

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una Navidad de vacaciones así que he saboreado cada momento. La vuelta ha sido algo dura, lógico, después de tanto relax y tanta fiesta. Además he estado mala con fiebre, sufriendo mi mini gripe sola en casa, a base de sofá, mantita, medicamentos y películas. Pero ya todo bien, gracias a Dios. Salud.


El martes día 8 fue mi cumpleaños. Me tocó venir a currar pero fuí por ahí a comer y a tomar cañas con mis compañeros y el sábado toca celebrarlo a lo grande. No me lo quiero ni imaginar pero será muy divertido, sin duda.

Y la semana siguiente me escapo otros cinco días a mi tierra, que son las fiestas y no me las pierdo por nada del mundo. Son nuestras tradiciones, nuestra fe y no puedo faltar :-)

Aún así todo está revuelto, mis días, mi estado de ánimo, mis ganas. Intento descifrarme y no lo consigo. Intento avanzar sin comprender y tampoco puedo. Quiero saber qué está pasando... Pero sé que no es tiempo de respuestas sino de preguntas.



-Tienes la llave Laura-, me dijeron aquella madrugada en Nochevieja..., y en ese momento fuí consciente del cambio. Esos ojos no daban cabida al engaño. Se avecinan muchas cosas, lo sé, lo intuyo desde hace tiempo y tengo que aclimatarme el cuerpo.

Entonces..., si. Tengo la llave, pero... ¿que puertas abre...?

Sonando: Elisa, Eppure Sentire. BSO Manuale d' amore.

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