Maktub
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"...y entonces fue como si el mundo permaneciese inmóvil porque mi alma se había quedado en silencio".
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TODO ES MENTIRA
Una barra de un bar.

Él: Yo no soy nada, bueno... nada en concreto quiero decir. Me disperso mucho, ¿sabes?

Ella: ...yo antes era la reina de la dispersión.

Él: ¿en qué sentido?

Ella: nah, tonterías que solía hacer...

[Silencios...]
[Suena una canción...]



Ella: ¡cómo me gusta la música! Además, no es por presumir pero bailo muy bien.

Él: ¿y bailarías para mí?

Ella: ¿quieres?

Él: por supuesto, me enamoraría instantáneamente.

Ella: ¡pues qué poco pides hijo!

Él: ¿y tú?

Ella: ¿yo? sólo pido que me quieran...

Sonando: Muse, Blackout.
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Un lunes en Malasaña...
Aliena sube las escaleras del metro y pasea la calle Gran vía. Mira a los lados, él aún no ha llegado. Enciende un cigarro mientras lo espera y piensa que sólo han pasado tres semanas y allí está de nuevo, en la misma parada, esperando a la misma persona. Pero hoy ya no es raro, hoy ya no le tiemblan las piernas ni está intrigada por cómo estará, por cómo sonreirá, por cómo la besará... Ya conoce esos besos, hace mucho tiempo que los descubrió...

Ahora es él el que sube las escaleras, ella le observa desde arriba. Metro noventa, vaqueros anchos, camiseta negra, mochila a la espalda y el pelo rapado con una especie de cresta a lo mohicano. Está guapo y sonriente. -Qué puntual señorita- dice mientras le besa, -así me gusta, no se puede estar llegando todos los días tarde-. Y mientras hablan su idioma particular pasean por Fuencarral, calle que ya es una cómplice más...


Dejan las cosas en el hotel y se adentran en Malasaña buscando un bar. El Blue Note está bien, ella ya lo conoce, celebró allí su cumpleaños. Se sientan, se miran, se hablan y beben cerveza. Son las once de la noche, es lunes pero poco importa. Todo ha sido tan improvisado, tan de buen rollo que Aliena ni piensa en los tres días que lleva de fiesta sin parar, en el sueño que tiene y en lo cansada que está.

Él habla, gesticula, le cuenta sus historias y ella le observa y piensa que el tiempo no pasa.

Ha tenido esos ojos delante muchas veces. Cambian los personajes de alrededor, los de las anécdotas, las barras de los bares, la música, cambian las fechas, las lunas, pero siempre es la misma sensación. Paz.

Su subconsciente le dice que están hechos de la misma materia, tienen un nexo común, se parecen, se entienden, pero se encuentran y desencuentran constantemente. Ya no le quiere piensa, pero cuánto le quiso como decía aquel poema... Su vida fue él, su sueño, su respiración, cada pulso tenía su nombre. ¿cómo se puede apagar todo eso...? ¿a dónde se van esas sensaciones? ¿mueren? ¿duermen? ¿desaparecen? Se transforman. Ahora son otra cosa. Otra cosa a la que no sabe ponerle nombre ni quiere. Todo está bien así, no tiene la menor intención de cambiarlo. ¿Para qué? ¿sufrir otra vez...? No. Ya no.

La una de la noche. Recorren el camino al revés, vuelven a Fuencarral. Y en el paseo se les acerca una chica. Está tocando la flauta en la calle y les pide dinero. Él saca unas monedas y se las da y ella les agradece feliz, les desea buenas noches y se aleja con su melodía que llena todo el silencio del barrio.


Suben a la habitación y mientras ella se sienta y se quita las zapatillas, él se va liando un porro en la ventana. -Dame un poquito...- dice Aliena. Y él le contesta que no, que no le piensa dar nada porque le cae fatal, faaatal, y con su mueca insolente sonríe alzando las cejas. Pero se acerca, se pone de pie en frente de ella que se ha incorporado y está de rodillas en la cama. Quiere quitárselo, pero él es demasiado grande, no llega, pero aún así, pelea, juega, lo intenta. Y entonces él sonriendo, se aprieta contra su cuerpo y la besa violento...

Sorprendida por tanta ansiedad repentina, traga saliva como puede y le corresponde. Le besa, le muerde, le abraza y al separarse con los labios aún calientes y temblando él le pasa el porro. -Ahora puedes fumar- dice. Y ella gruñe pero gruñe satisfecha, ya tiene lo que quiere.

La noche sigue su curso, igual que la lengua de él por el cuerpo de Aliena. Ya se conocen los rincones, los sabores, y ambas bocas van dejando por sus pieles un rastro de saliva y cosquillas...

Agotados, a oscuras y en silencio se acarician despacio... dándose las buenas noches. Esta vez el dragón de su espalda volverá a velar los sueños de Aliena... y ella cierra los ojos feliz mientras sus dedos no paran de recorrerle. Y en su duerme vela, una música entra por la ventana y se esparce por la habitación. Es esa chica y su flauta...

Aliena lo mira pero él ya está durmiendo, se vuelve a acurrucar en su pecho y le muerde el corazón, mientras en la calle la música sigue sonando...

Sonando: El Bicho - Contigo
 
KissX...
¿Alguna vez has pensado en lo diferente de las bocas que has besado? ¿Alguna vez has reconstruído paso a paso un beso y cada una de las sensaciones que te provocó...?

Hazlo. Recuerda, revive, saborea, disfruta, llora, sueña, excítate y vuelve a besar.
Todo sigue ahí. Tu cerebro guarda cada beso que has dado o te han dado. Es cuestión de buscar, investigar y escoger los que más te gusten, los que más te marcaron, los que aún escuecen en los labios o te queman en la lengua...

¿Eres capaz de medir la intensidad de un pulso? ¿Podrías calcular la húmedad de una boca? ¿Consigues erizarte la piel sólo cerrando los ojos y recreando ese momento...? ¿Recuerdas la canción que sonaba mientras te besaban?


Hay besos que nos marcan de por vida, besos que dejan cicatrices en la piel. Hay besos que se evaporan, fugaces. Otros son eternos, aunque su contacto apenas fueran segundos...

¿Sueñas con las bocas que te quedan por besar? ¿Crees que alguna vendrá para quedarse? ¿Alguna vez te olvidaste de quien eras, de que el mundo existía e incluso de que debías respirar mientras invadían poco a poco todo tu espacio...? ¿Guardas besos que no diste? ¿Quieres repetir...?

Díselo. Dile que quieres volver a besarle, o hacerlo por primera vez. No te quedes con las ganas, no sujetes el instinto. Deja que estalle la vida, deja que fluya la saliva...

¿Recuerdas tu primer beso? ¿Alguna vez has sentido cosquillas en la punta de la lengua? ¿Te late el corazón en la garganta mientras unas manos te sujetan? ¿Lloraste mientras besabas? ¿Conoces la sensación de morder un labio suave y carnoso? ¿Sabes abandonarte ante una boca suplicante pero firme?

Hazlo. Abandónate...

Sonando: Crime. Najwajean.
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