2010...
No siento nostalgia por despedir este 2010 ni tengo una especial fe en el nuevo año tampoco. Supongo que cada año vuelco mis esperanzas sobre lo que vendrá, imagino, sueño, vuelo y al final, poco recojo... Tampoco me quiero poner dramática ni perder mi innato optimismo que de tantas me salva... pero, sinceramente, hoy por hoy, es lo que siento.
Decepción..., si, el 2010 me decepcionó, será que esperé demasiado... Y también me dejó sin mi abuelo, y eso no se lo perdono, no le tocaba, nos le robó y ahora sí que tengo la plena consciencia de que en todos los años que me quedan por delante, lo único seguro será la gran falta que nos hará :(

Que diferentes son las cosas en nuestra cabecita, nuestros deseos (factibles no imposibles), los impulsos que vienen de tan dentro..., a después la realidad. Siempre puede haber sorpresas agradables, por supuesto, las hay, pero las que hieren marcan más, son más difíciles de olvidar y sobre todo destabilizan.
No me gusta perder el equilibro, no quiero caerme más, me desespera mirar desde el suelo la barra donde por narices tengo que volver a subir... me parece injusto que a veces la mano que necesitas coger para levantarte no esté, me ha frustrado esa sensación muchas veces y claro que sé levantarme solita, por eso estoy aquí y estoy como estoy, lo que no quita para que siga siendo injusto.
La Nochevieja pasada brindé con mi vestido violeta, con mi copa llena de champán, con una sonrisa inmensa en mi boca y todo por pensarte. Todo por saber que estabas conmigo, que teníamos un año por delante para disfrutarlo juntos, con mil planes que hacer y mil besos que darnos. Tu mensaje fue el primero en llegar a mi móvil, tu llamada la primera también. Y tú fuíste mi regalo de Reyes presentándote en mi casa por sorpresa a la vuelta de tus vacaciones en Francia. Recuerdo cuando llamaron al telefonillo y oí tu voz al otro lado..., creí que me moría de felicidad, qué cosas...
No deberíamos conocer a gente que después irremediablemente se va a marchar. Estoy cansada. Yo quería que te quedaras. Esta vez lo quería de veras y hacía muchos años que no sentía nada igual. Pero te fuíste y has vuelto a medias, o no has terminado de irte del todo. No lo sé, ni tú tampoco, creo. Pero este año no brindaré por ti ni por nosotros y me sigue dando pena, ya ves...
La Navidad me pone imbécil, está claro. Y más cuando es la primera vez que no la paso entera en casa, con mi familia, sino que me toca trabajar en Madrid. Y más cuando no somos todos los que éramos y en Nochebuena no se cantan villancicos sino que mi abuela, mi madre y mis tías visten de negro y con el nudo en la garganta aguantan las lágrimas entre plato y plato. Y más cuando siento que me hago un poco más mayor (sólo un poco eh?!) y dejo muchos sueños rotos por el camino...
Y a pesar de todo, seguramente cuando empiecen a sonar los cuartos en el televisor, volveré a ponerme en pie, a mirar el reloj de la puerta del Sol, a comerme con algo de nervios las uvas que antes he pelado y quitado el hueso, por supuesto! ;) y a pensar en que ojala el 2011 venga cargado de cosas bonitas...
Felices fiestas a todos
Sonando: Wonderful life - Hurts
Decepción..., si, el 2010 me decepcionó, será que esperé demasiado... Y también me dejó sin mi abuelo, y eso no se lo perdono, no le tocaba, nos le robó y ahora sí que tengo la plena consciencia de que en todos los años que me quedan por delante, lo único seguro será la gran falta que nos hará :(

Que diferentes son las cosas en nuestra cabecita, nuestros deseos (factibles no imposibles), los impulsos que vienen de tan dentro..., a después la realidad. Siempre puede haber sorpresas agradables, por supuesto, las hay, pero las que hieren marcan más, son más difíciles de olvidar y sobre todo destabilizan.
No me gusta perder el equilibro, no quiero caerme más, me desespera mirar desde el suelo la barra donde por narices tengo que volver a subir... me parece injusto que a veces la mano que necesitas coger para levantarte no esté, me ha frustrado esa sensación muchas veces y claro que sé levantarme solita, por eso estoy aquí y estoy como estoy, lo que no quita para que siga siendo injusto.
La Nochevieja pasada brindé con mi vestido violeta, con mi copa llena de champán, con una sonrisa inmensa en mi boca y todo por pensarte. Todo por saber que estabas conmigo, que teníamos un año por delante para disfrutarlo juntos, con mil planes que hacer y mil besos que darnos. Tu mensaje fue el primero en llegar a mi móvil, tu llamada la primera también. Y tú fuíste mi regalo de Reyes presentándote en mi casa por sorpresa a la vuelta de tus vacaciones en Francia. Recuerdo cuando llamaron al telefonillo y oí tu voz al otro lado..., creí que me moría de felicidad, qué cosas...
No deberíamos conocer a gente que después irremediablemente se va a marchar. Estoy cansada. Yo quería que te quedaras. Esta vez lo quería de veras y hacía muchos años que no sentía nada igual. Pero te fuíste y has vuelto a medias, o no has terminado de irte del todo. No lo sé, ni tú tampoco, creo. Pero este año no brindaré por ti ni por nosotros y me sigue dando pena, ya ves...
La Navidad me pone imbécil, está claro. Y más cuando es la primera vez que no la paso entera en casa, con mi familia, sino que me toca trabajar en Madrid. Y más cuando no somos todos los que éramos y en Nochebuena no se cantan villancicos sino que mi abuela, mi madre y mis tías visten de negro y con el nudo en la garganta aguantan las lágrimas entre plato y plato. Y más cuando siento que me hago un poco más mayor (sólo un poco eh?!) y dejo muchos sueños rotos por el camino...
Y a pesar de todo, seguramente cuando empiecen a sonar los cuartos en el televisor, volveré a ponerme en pie, a mirar el reloj de la puerta del Sol, a comerme con algo de nervios las uvas que antes he pelado y quitado el hueso, por supuesto! ;) y a pensar en que ojala el 2011 venga cargado de cosas bonitas...
Felices fiestas a todos
Sonando: Wonderful life - Hurts