No somos irrompibles
No somos irrompibles
Los cristales pueden quebrarse.
A veces basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas que parecen.
¿Y nosotros?
Ah!... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturarse, nuestra piel herirse...
También nuestro corazón, aunque siga funcionando como un reloj suizo y el médico nos asegure que estamos sanos.
¡Cuidado! ¡ Frágil ! El corazón se daña muy fácilmente.
Cuando oye un "no" redondo o un "sí" desganado, una especie de "nnnnsí" y merecía un tintineante "¡Sí!"...
Cuando lo engañan...
Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas.
Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día... noche tras noche...
Cuando...
Entonces, siente tirones desde arriba, por delante, desde abajo, por detrás... o es un potrillo huérfano galopando dentro del pecho.
¿Se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No... Late, lastimado.
¿Y cómo se cura?... Solamente el amor de otro corazón alivia sus heridas.
Solamente el amor de otro corazón... las cicatriza.
Mis amigos y yo lo sabemos. Por eso somos amigos.
Elsa Bornemann
Desde pequeñita siempre me han fascinado los libros, me encanta leer y este fue uno de los libros que descubrí muy pronto, creo que tendría 10 u 11 años y me gustó mucho. Este texto es el prólogo de un libro lleno de pequeñas historias escritas para niños, pero que a un adulto pueden gustarle igualmente, de hecho sigo leyéndolo de vez en cuando, sobre todo cuando se me va excesivamente la cabeza, más que nada para recuperar un poco de esa inocencia primera...
Este texto lo copié mil veces para mis amigos en cartas, en sus diarios, en sus carpetas, cuando aún se estilaban esas cosas y también hoy desde aquí quiero dedicárselo de nuevo. Y por supuesto a esa gente que ahora forma parte de mi vida, a esos que me han regalado su amistad y me han hecho un huequito en sus mundos. Gracias por compartir vuestras locuras con esta impresentable!
Los cristales pueden quebrarse.
A veces basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles...
Se rompen los plásticos...
Se rajan las maderas...
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas que parecen.
¿Y nosotros?
Ah!... Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturarse, nuestra piel herirse...
También nuestro corazón, aunque siga funcionando como un reloj suizo y el médico nos asegure que estamos sanos.
¡Cuidado! ¡ Frágil ! El corazón se daña muy fácilmente.
Cuando oye un "no" redondo o un "sí" desganado, una especie de "nnnnsí" y merecía un tintineante "¡Sí!"...
Cuando lo engañan...
Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas.
Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día... noche tras noche...
Cuando...
Entonces, siente tirones desde arriba, por delante, desde abajo, por detrás... o es un potrillo huérfano galopando dentro del pecho.
¿Se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No... Late, lastimado.
¿Y cómo se cura?... Solamente el amor de otro corazón alivia sus heridas.
Solamente el amor de otro corazón... las cicatriza.
Mis amigos y yo lo sabemos. Por eso somos amigos.
Elsa Bornemann
Desde pequeñita siempre me han fascinado los libros, me encanta leer y este fue uno de los libros que descubrí muy pronto, creo que tendría 10 u 11 años y me gustó mucho. Este texto es el prólogo de un libro lleno de pequeñas historias escritas para niños, pero que a un adulto pueden gustarle igualmente, de hecho sigo leyéndolo de vez en cuando, sobre todo cuando se me va excesivamente la cabeza, más que nada para recuperar un poco de esa inocencia primera...

Este texto lo copié mil veces para mis amigos en cartas, en sus diarios, en sus carpetas, cuando aún se estilaban esas cosas y también hoy desde aquí quiero dedicárselo de nuevo. Y por supuesto a esa gente que ahora forma parte de mi vida, a esos que me han regalado su amistad y me han hecho un huequito en sus mundos. Gracias por compartir vuestras locuras con esta impresentable!
Comentario:
es muy bonito todavia keda gente k cree en la magia de la vida,creo k nunca deberiamos perder esa ilusion k teniamos cuando eramos niños xk la vida es y sera x siempre un enigma
Comentario:
no son lokuras
Comentario:
sabeis k..
las hadas,brujas,y esas cosas si k existen.. si creeis en ellos/as os protegeran
puede k os protegan o puede k no pro yo creo en ellas/os xk yo soy una hadita soi la hadita d la princesita d un cuento d hadas.. y tambn toy protegida x las brujas y d mayor protegere a alguien xk sere una bruja hada...
:P XD
P.D:puede k sea verdad o puede k no..
las hadas,brujas,y esas cosas si k existen.. si creeis en ellos/as os protegeran
puede k os protegan o puede k no pro yo creo en ellas/os xk yo soy una hadita soi la hadita d la princesita d un cuento d hadas.. y tambn toy protegida x las brujas y d mayor protegere a alguien xk sere una bruja hada...
:P XD
P.D:puede k sea verdad o puede k no..
Comentario:
¡Qué impresentable tan adorable...!
Gracias por compartir tus locuras cada día, nos hacen la vida más agradable.
Gracias por compartir tus locuras cada día, nos hacen la vida más agradable.
Comentario:
Nadie más que tu podía haber eligido un texto más apropiado para expresar un sentimiento tan profundo.
Comentario:
Yo, ser primario donde los halla, incluso diría que con tendencias al trogloditismo (como pelota anti-stress utilizo una piedra) el concepto de fragilidad humana me elude.
Decir en mi favor que a mi me criaron bajo la vieja filosofía del macho ibérico y se supone que los machotes no entendemos de debilidades ni cosas por el estilo y además cuando yo nací los metrosexuales no estaban de moda.
Así que por mal que me pese solo soy un ser embrutecido por esta cruel sociedad que pretenda que sea irrompible
Decir en mi favor que a mi me criaron bajo la vieja filosofía del macho ibérico y se supone que los machotes no entendemos de debilidades ni cosas por el estilo y además cuando yo nací los metrosexuales no estaban de moda.
Así que por mal que me pese solo soy un ser embrutecido por esta cruel sociedad que pretenda que sea irrompible