It's been a fun day's night
Ok, incluso yo podría llegar a reconocer que de vez en cuando la vida trae momentos que no merecen ir a la basura. Pocas veces, pero sí de vez en cuando.
En principio, O_O se pasaba por Sevila este fin de semana, lo que puede ser una buena o una mala noticia, depende de como venga. Si aparece con la expresión de un gremlin que acaba de darse una cena a las cuatro de la madrugada y a punto de pegarse una ducha, sé que invariablemente acabaré sacandolo a rastras de algún bar cuyo dueño está deseoso de cerrar, después de haber paseado el esqueleto por diversas discotecas, pubs, estaciones de tren y casas de lenocinio, no necesariamente en ese orden. Si llega con el rostro cansado y expresión de no poder con su alma, me relajo un poco porque nos limitaremos a cubrir el trámite saliendo a algún que otro local y tomando las tres o cuatro copas de rigor.
Esta vez, por la forma en que oí a O_O subir los escalones después de abrirle en el portero automático, sabía que no ibamos a escoger la via tranquila. Mi primer movimiento fue llevarlo a cenar a un sitio nuevo, una pequeña taberna especializada en comida extremeña, donde confiaba en que las migas y pruebas de matanza le dejaran con el estómago lo suficientemente pesado para proponer extrañas visitas a sitios intempestivos. Para mi sorpresa, me sacó un recorte de prensa del día y me señaló al anuncio del concierto de The Sunday Drivers (grupo toledano de pop) diciendo que quería ir a verles a la Sala Salvation, en pleno polígono Calonge.
El concierto estuvo bien, después de todo ya había oido algo del grupo y sabía que me iban a gustar. Poca gente, pero buen concierto. Al finalizar, O_O me puso la mano en el hombro y me dijo que iba a acercarse al club de alterne que había al otro lado de la calle, que si quería podía acompañarle o si no podía esperarle aquí tomando una copa hasta que él me pusiera un mensaje cuando terminara. Recordando un reciente reportaje sobre las redes de prostitución de inmigrantes que oí en la radio, intenté en vano quitarle la idea de la cabeza, así que me quedé en la sala, mientras esta, finalizado el concierto, iba vaciandose de gente hasta que llegase la siguiente oleada, avanzada la madrugada.
Unos 35 min después, para mi sorpresa, recibí una llamada y no un sms: "anda, vente para acá que te espero dentro tomando una copa", lo que suponía justo la situación que había estado intentando evitar toda la noche. SIn embargo, consciente de si me largaba y le dejaba allí me arriesgaba a que me encontraran un día de estos dentro de un saco de pienso para cerdos, me pasé a recogerle. Una vez convencido el gorila de la puerta de que iba a recoger a alguien que había dentro (de todas formas, en esos sitios no ponen mucho interés en que pagues la entrada, ya que saben que te la van a cobrar igual en cualquier copa) pasé al interior de aquella enorme nave a oscuras donde un montón de chicas en distintas tallas y variantes de lencería, muchas de ellas acompañadas de algún cliente, me miraron momentaneamente para ver qué podían sacar de aquel nuevo visitante. En ese momento escuché mi nombre y descubrí a O_O sentado en un extremo de la barra rodeado de seis o siete chicas que parecían estar pasando un buen rato. De no ser por el sitio, hubiera pensado que estábamos en la cafetería de la facultad once años atrás. "Anda, sientate y tómate algo. Chicas, este es mi amigo X^X, que me ha traído hasta aquí". Mientras me servían la tónica me soprendió descubrir que O_O estaba relatando una auténtica ristra de chistes, algunos de ellos incluso buenos, y que aquel improvisado público parecía disfrutar de ello. De pronto, sentí sobre mi espalda la inconfundible calidez de una generosa delantera y unos labios que me susurran al oído algo así como "¿tú no te vas a subir arriba?". Tartamudeando, presenté la primera excusa que se me ocurrió y que fue contestada por el inevitable "¿No te gusto?", lo que me obligó a dar unas explicaciones que sonaban falsas desde antes de salir de mi boca, sin poder evitar pensar en el fulano que se estaba haciendo de oro a costa de preciosidades como ésta. MI amigo resolvió la papeleta con un calificativo dirigido a mí que no pienso repetir aquí, pero que desactivó entre las presentes todo nuevo intento de negocio a mi costa.
Finalmente, terminamos nuestras copas y, tras despedirse de todas ellas con diversos pellizcos, caricias y palmadas a lo largo de sus prolijas anatomías, iniciamos el camino hacia el coche. "¿Qué era eso que tenías ahí montado?" "Bah, ¿no ves que es todavía muy pronto y las pobres están aburridas y agradecen cualquier compañía que les distraiga hasta que lleguen las alimañas que aparecen por aquí de las dos en adelante?. Así que cuando bajé con la que se ha subido hoy conmigo, la de la combinación negra, mé tomé una copa y me presentó a sus amigas" "Ya, supongo que esa ha sido tu buena acción del día, después de dejarle 30 ó 40 euros al prenda que las tiene ahí encerradas" "Oye, no me comas el tarro. Lo que yo haga o deje de hacer no va a cambiar nada". Vista la hora que era, arranqué el coche y salimos rumbo a una noche que, ya se veía venir, no iba a acabar en unas cuantas horas...
En principio, O_O se pasaba por Sevila este fin de semana, lo que puede ser una buena o una mala noticia, depende de como venga. Si aparece con la expresión de un gremlin que acaba de darse una cena a las cuatro de la madrugada y a punto de pegarse una ducha, sé que invariablemente acabaré sacandolo a rastras de algún bar cuyo dueño está deseoso de cerrar, después de haber paseado el esqueleto por diversas discotecas, pubs, estaciones de tren y casas de lenocinio, no necesariamente en ese orden. Si llega con el rostro cansado y expresión de no poder con su alma, me relajo un poco porque nos limitaremos a cubrir el trámite saliendo a algún que otro local y tomando las tres o cuatro copas de rigor.
Esta vez, por la forma en que oí a O_O subir los escalones después de abrirle en el portero automático, sabía que no ibamos a escoger la via tranquila. Mi primer movimiento fue llevarlo a cenar a un sitio nuevo, una pequeña taberna especializada en comida extremeña, donde confiaba en que las migas y pruebas de matanza le dejaran con el estómago lo suficientemente pesado para proponer extrañas visitas a sitios intempestivos. Para mi sorpresa, me sacó un recorte de prensa del día y me señaló al anuncio del concierto de The Sunday Drivers (grupo toledano de pop) diciendo que quería ir a verles a la Sala Salvation, en pleno polígono Calonge.
El concierto estuvo bien, después de todo ya había oido algo del grupo y sabía que me iban a gustar. Poca gente, pero buen concierto. Al finalizar, O_O me puso la mano en el hombro y me dijo que iba a acercarse al club de alterne que había al otro lado de la calle, que si quería podía acompañarle o si no podía esperarle aquí tomando una copa hasta que él me pusiera un mensaje cuando terminara. Recordando un reciente reportaje sobre las redes de prostitución de inmigrantes que oí en la radio, intenté en vano quitarle la idea de la cabeza, así que me quedé en la sala, mientras esta, finalizado el concierto, iba vaciandose de gente hasta que llegase la siguiente oleada, avanzada la madrugada.
Unos 35 min después, para mi sorpresa, recibí una llamada y no un sms: "anda, vente para acá que te espero dentro tomando una copa", lo que suponía justo la situación que había estado intentando evitar toda la noche. SIn embargo, consciente de si me largaba y le dejaba allí me arriesgaba a que me encontraran un día de estos dentro de un saco de pienso para cerdos, me pasé a recogerle. Una vez convencido el gorila de la puerta de que iba a recoger a alguien que había dentro (de todas formas, en esos sitios no ponen mucho interés en que pagues la entrada, ya que saben que te la van a cobrar igual en cualquier copa) pasé al interior de aquella enorme nave a oscuras donde un montón de chicas en distintas tallas y variantes de lencería, muchas de ellas acompañadas de algún cliente, me miraron momentaneamente para ver qué podían sacar de aquel nuevo visitante. En ese momento escuché mi nombre y descubrí a O_O sentado en un extremo de la barra rodeado de seis o siete chicas que parecían estar pasando un buen rato. De no ser por el sitio, hubiera pensado que estábamos en la cafetería de la facultad once años atrás. "Anda, sientate y tómate algo. Chicas, este es mi amigo X^X, que me ha traído hasta aquí". Mientras me servían la tónica me soprendió descubrir que O_O estaba relatando una auténtica ristra de chistes, algunos de ellos incluso buenos, y que aquel improvisado público parecía disfrutar de ello. De pronto, sentí sobre mi espalda la inconfundible calidez de una generosa delantera y unos labios que me susurran al oído algo así como "¿tú no te vas a subir arriba?". Tartamudeando, presenté la primera excusa que se me ocurrió y que fue contestada por el inevitable "¿No te gusto?", lo que me obligó a dar unas explicaciones que sonaban falsas desde antes de salir de mi boca, sin poder evitar pensar en el fulano que se estaba haciendo de oro a costa de preciosidades como ésta. MI amigo resolvió la papeleta con un calificativo dirigido a mí que no pienso repetir aquí, pero que desactivó entre las presentes todo nuevo intento de negocio a mi costa.
Finalmente, terminamos nuestras copas y, tras despedirse de todas ellas con diversos pellizcos, caricias y palmadas a lo largo de sus prolijas anatomías, iniciamos el camino hacia el coche. "¿Qué era eso que tenías ahí montado?" "Bah, ¿no ves que es todavía muy pronto y las pobres están aburridas y agradecen cualquier compañía que les distraiga hasta que lleguen las alimañas que aparecen por aquí de las dos en adelante?. Así que cuando bajé con la que se ha subido hoy conmigo, la de la combinación negra, mé tomé una copa y me presentó a sus amigas" "Ya, supongo que esa ha sido tu buena acción del día, después de dejarle 30 ó 40 euros al prenda que las tiene ahí encerradas" "Oye, no me comas el tarro. Lo que yo haga o deje de hacer no va a cambiar nada". Vista la hora que era, arranqué el coche y salimos rumbo a una noche que, ya se veía venir, no iba a acabar en unas cuantas horas...
Comentario:
faltan días, faltan días, ay! esa constancia!!





