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MalditosDiasRojos
Esos días en los que te echas a temblar y ni siquiera sabes de qué tienes miedo
Acerca de
"Te comes mucho el coco, me parece a mí". Quince personas (qué se le va a hacer, conozco a muy poca gente) coinciden en el mismo diagnóstico y posiblmente no anden equivocadas. Lo cual es poco consuelo porque, al fin y al cabo, un reproche no es lo mismo que una solución. Y sin nadie que me explique porqué la tristeza no termina de irse. Por qué no consigo centrarme en ni una sóla idea y el número de proyectos abandonado crece de forma exponencial. Por qué no se me quita de la cabeza la idea de que algo no anda bien por aquí.
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Knowing Me, Knowing You
Here's where the story ends
Sindicación
 
Llamada largo tiempo aplazada
Supongo que el jueves por la noche llegó el punto de inflexión. O el mínimo, ojalá. Toda la semana con el ánimo en caída libre, maldiciendo las decisiones tomadas, las respuestas recibidas, a mi destino (el que yo me he trabajado, ni más ni menos) y perdiendo de vista la razón más elemental. El jueves, en un ejercicio de autodisciplina, acompañé a un grupo reducido de amigos al cine. No tengo ni idea de por qué ocurrió, porque no guardaba muchas esperanzas respecto a la película, aparte de un par de buenas críticas que ya conocía de antemano, pero en un momento noté que se me nublaban los ojos en la sala y al poco tiempo no me quedó más remedio que reconocer que estaba llorando, por segunda vez en mi vida. O en lo que recuerdo de ella. Para cuando se encendieron las luces ya había recobrado la compostura y quienes me acompañaron no se dieron cuenta.
Aquella noche, como si me hubiera quitado un peso de encima, aunque sólo por un momento, guiado por una historia hasta cierto punto (sólo hasta cierto punto) semejante a la mía, decidí que al día siguiente llamaría por teléfono a una persona muy especial con la que hacía bastante tiempo que no cruzaba palabra. Después de todo, nunca me dijo que no lo hiciera. Pensandolo bien, nunca me dijo nada, he sido yo el que ha tenido que interpretarmelo todo a base de silencios, y pensé que posiblemente yo mismo me había ido arrinconando, como el que pinta el suelo de una habitación sin tener cuidado.
Para resumir lo que de todas formas no iba a contar, cuando colgué el teléfono al día siguiente, después de mi llamada eternamente aplazada, sentí como si se hubiera abierto una ventanita en una habitación que llevaba en la oscuridad demasiado tiempo. Media hora después, mi habitual pesimismo se había vuelto a instalar, pero al menos, durante un momento...

El chef recomienda : "Here comes your man" - Pixies
 
Comentario:
Piensa un poco, Vin, ¿Qué sería de mí sin darle vueltas al tarro? ¡Estaría metido dentro de uno, probablemente!
 
Comentario:
a veces es mejor no darle tantas vueltas al tarro. Qué es lo peor que te puede pasar? Qué te cuelguen el teléfono? Poco gente tan mal educada hay...
 
Comentario:
Vaya que sí. Hey, muchas gracias por tu visita.
 
Comentario:
los silencios, cuanto dan y cuanto quitan...
Un saludo
No