Estoy tan nerviosa por mi primera cita con Humberto que creo que con mi lana se podría vestir Europa entera. Una cosa que me ayuda a mantener la calma es hacer una retrospectiva de los cambios en mi vida desde que supe de Humberto. Desde que mi corazón dejó de vagar y estar hecho trizas, hasta la felicidad que hoy me invade.