From Rags to Riches(de los harapos a la riqueza) memorias de Laura Blanquita A.
De Lezaun a Pekin. Amsterdam me recibe mal.Como engañe a Kennedy” No hay mate en Montevideo”. La reunion de Auckland. Fuga y persecucion en Manila. Le despiojo las barbas a Castro. De copas con Hemingway en Badalona. En el peluquero de Nixon.
Días placenteros fueron aquellos en los que me tome un merecido descaso en la Lauraaranosa mi hacienda de Arellanito, por lo que la vuelta a la dura y fundamental tarea de salvar el mundo ,se me antojaba harto enojosa. No soy mujer que rehuya el deber ,por lo que dado que la convulsa situación que agitaba este mundo nuestro había adelantado a limites indecibles el reloj del juicio final, muy a mi pesar tome el submarino que las fuerzas armadas de Pamplona habian puesto a mi disposición en rio Grandega y partí a presentarme a mi oficial de enlace en las instalaciones secretas de la Fabrica de anís del mono de Badalona.
El deber es el deber. Antes de salir en misión secreta, por cierto, tuve que arreglar un pequeño asunto: estaba en marcha una golpe de estado para derrocar al Gobierno. Inmediatamente me fui a hablar con el General N... y este, al enterarse de que yo no apoyaba el golpe, desistió de su intento rogándome de paso que no lo denunciara ante el Presidente.Hemingway trato de sonsacarme tratando de emborracharme a base de anís del mono y pacharán las endrinas, sin percatarse siquiera que mi grupo sanguíneo es Yonie Walker con Hielo.
Esa misma noche tras haber acostado a Ernest en la cama del apartamento que compartia con Truman Capote, Garcia Lorca y Dali, al que desperte dandole un susto de muerte, me embarqué para Arkangelsk la base sovietica de submarinos mas secreta del mundo mundial.
Solo quien lo haya realizado puede decir cuán incómodo y angustiante es un viaje submarino a través del Atlántico, aún en un submarino aquel, que por orden del Gobierno Andorrano había sido equipado especialmente para trasladarme a mí con las máximas comodidades que pueda ofrecer una de esas diabólicas embarcaciones.
Para colmo de males, llevaba yo una encargo destinado al Cónsul malacitano en Amberes Wim Wemders, consistente en quince kilos de chistorra y veinticinco cajas de pastas de layana, que era el precio pedido por los terroristas de la brigada de los martires del Axe, para liberar a un compatriota, chiquito de la calzada, victima de una fatwa por hacer chistes irredentos sobre las costumbres higiénicas y sexuales del Venerado profeta.
Al pasar por Amsterdam tuve la desagradable sorpresa de encontrame con Margaret Tatcher, que me guarda rencor todavía porque según ella me atribuí el mérito de su receta de pastel de Ruibarbo cuando tomabamos café en su apartamento del SoHo con Alfred Hitchkok , Woody Allen y Maradona
Sorteando toda clase de peligros, me trasladé desde Rotterdam hasta Arkangelsk para encontrarme con Gorbachov desesperado porque un grupo de generales rebeldes amenazaban con lanzar misiles nucleares tácticos , contra Washington, Pekín Y Massanet de la selva.
Pedi que me pasaran inmediatamente con el cabecilla de la rebelión y en perfecto ruso le espete:
—Manolenko Aranopovich —le dije—, yo sé que esto te va a caer mal, pero debo anunciarte que, según me dijo Astrakin y Pelotiyenko, los rebeldes han decidido cambiar el Día D para la Noche R y han sido sorprendidos en Txincheropol por los cascos azules, la cruz roja y el comando Lina Morgan, por lo que rindete ahora mismo o apiolamos la meona de tu niño.
Esto, por supuesto, era mentira. Yo no veía a Pelotiyenko desde hacía por lo menos catorce meses, cuando me advirtió una Banya que Brad Pitt estaba loco por mí y había jurado arrastrar por las mechas a su rival George Clooney
No sabía el impulsivo Manolenko yo era y soy una buena amiga de Jennifer Aniston , como lo soy de Angelina Jolie y con George nos limitamos a ser buenos amigos, desde aquel dia que en casa de Sean Connery provocamos la ira del escoces mezclando Coca Cola del Dia con su mejor whisky de malta, además, estaba J, y... Pero dejemos esas intimidades que no interesan al lector).
Dejé, pues, a Manolenko más encocorado que aquel día en que le eché salsa de anacardos en su pollo al vodka y le insinué que alguien trataba de envenenarlo, y tras recibir el efusivo agradecimiento de Mijail y varias condecoraciones,salí en el Transiberiano con destino a Pekin, donde debía calmar a Deng Xiao , al quien no veía desde que fuimos compañeros de piso en la pension de Madame Lacullotte en la Rue de Pepinieres de Paris. Ahora aprovecharía para cobrarle los 100 francos y el par de calcetines que entonces le presté...
Comentario:
Ja ja, definitivamente una vida intensa. Sin embargo, hay algo que hecho de menos: Haberse acostado con un premio Nóbel, como hizo Sara Montiel (supuestamente) con Severo Ochoa. Naturalmente, la familia de él, no quiere ver a la (otrora) Diva ni en pintura, sea o no verdad.





