La solitaria muerte de Jordy Verrill
A bote pronto este título no le sonará a casi nadie, pero seguramente a todo el mundo le sonará de algo si digo que era uno de los segmentos de la película Creepshow, concretamente el segmento en que un paleto americano encuentra un meteorito, protagonizado por el mismísimo Stephen King. Esta película del año 82, dirigida por George A. Romero y escrita en su mayoría por King, es una adaptación de los comics de terror de la E.C., y para mi (aunque sea una película que quizá haya envejecido demasiado) es un gran clásico del cine de terror. Con una magnífica adaptación al comic a cargo de Bernie Wrigtson, clásico del comic de terror también.
En este segmento del film, King interpreta a Jordy Verrill, un descerebrado paleto de la América profunda que encuentra un meteorito y, atentando contra el sentido común, no se le ocurre otra cosa que sobarlo bien sobado. A consecuencia de su insensatez el meteorito se parte en dos liberando un extraño líquido y empieza el calvario para Jordy...
Comenzando por su mano, en los dedos que tocaron el meteoro, comienza a crecerle un extraño musgo verde que poco a poco va extendiéndosele por el cuerpo hasta cubrirlo completamente convirtiéndole en una especie de hombre-monstruo vegetal y...bueno, el final no lo cuento, os invito a que lo descubráis vosotros mismos...
Pues bien, ayer sufrí yo un mini ataque de paranoia cómica y no pude dejar de acordarme de esta historia durante toda la tarde-noche. Estaba en el trabajo y realicé rutinariamente una de las complicadas maniobras que hay que hacer para que el chapucero aire acondicionado funcione correctamente. Con la rutina diaria (y los refunfuños propios en mi cuando tengo que hacer este tipo de trabajos) manipulé la maquina, vacié el agua sobrante, etc...
Más tarde estaba recogiendo unas hojas en la impresora cuando me percaté de una extraña mancha verde en uno de los folios. Refunfuñé, me dirigí al ordenador para volver a lanzar la impresión y volví a ver la mancha verde, esta vez sobre la mesa, junto al ratón...y para mi sorpresa mi pantalón también lucía una de esas manchas, bajo el bolsillo. Como por instinto me miré la mano derecha y descubrí asombrado la misma extraña mancha verde en parte de la palma y en mis dedos.
Enseguida me vino a la cabeza el pobre Jordy Verrill y sonreí por lo cómico de la situación.
Fui al servicio y me enjaboné bien las manos...pero nada, ¡la mancha seguía allí! Horrorizado froté y froté, y la mancha persistía, se aferraba a mi piel. Corrí a por un producto de limpieza bastante potente que tenemos y me lavé las manos con él...y para mi alivio y tranquilidad la mancha se había ido (debió ser impagable verme las caras que ponía, entre horrorizado y cómico a la vez). Seguí trabajando con el recuerdo del pobre King lleno de musgo verde, imaginándome en su misma situación y con sus mismas paranoias y en uno de estos cómicos pensamientos volví a mirarme la mano y...¡horror, la mancha no había desaparecido del todo!
Aquí está todavía, quedan algunos restos amenazantes en mi mano, que tras la ducha no han salido, no puedo apartar de mi mente el final del pobre Verrill, examino mi mano a ratos, esperando que la mancha no vuelva a crecer...pero el caso es que sigue ahí...y en un rato tendré que volver al trabajo...puede que un pavoroso infierno verde me esté esperando...quizá haya sellado el ponzoñoso destino verde de la humanidad...

Romero y King, los perpetradores
En este segmento del film, King interpreta a Jordy Verrill, un descerebrado paleto de la América profunda que encuentra un meteorito y, atentando contra el sentido común, no se le ocurre otra cosa que sobarlo bien sobado. A consecuencia de su insensatez el meteorito se parte en dos liberando un extraño líquido y empieza el calvario para Jordy...
Comenzando por su mano, en los dedos que tocaron el meteoro, comienza a crecerle un extraño musgo verde que poco a poco va extendiéndosele por el cuerpo hasta cubrirlo completamente convirtiéndole en una especie de hombre-monstruo vegetal y...bueno, el final no lo cuento, os invito a que lo descubráis vosotros mismos...

El pobre Jordy Verrill flipando con la que ha armado el solito
Pues bien, ayer sufrí yo un mini ataque de paranoia cómica y no pude dejar de acordarme de esta historia durante toda la tarde-noche. Estaba en el trabajo y realicé rutinariamente una de las complicadas maniobras que hay que hacer para que el chapucero aire acondicionado funcione correctamente. Con la rutina diaria (y los refunfuños propios en mi cuando tengo que hacer este tipo de trabajos) manipulé la maquina, vacié el agua sobrante, etc...
Más tarde estaba recogiendo unas hojas en la impresora cuando me percaté de una extraña mancha verde en uno de los folios. Refunfuñé, me dirigí al ordenador para volver a lanzar la impresión y volví a ver la mancha verde, esta vez sobre la mesa, junto al ratón...y para mi sorpresa mi pantalón también lucía una de esas manchas, bajo el bolsillo. Como por instinto me miré la mano derecha y descubrí asombrado la misma extraña mancha verde en parte de la palma y en mis dedos.
Enseguida me vino a la cabeza el pobre Jordy Verrill y sonreí por lo cómico de la situación.
Fui al servicio y me enjaboné bien las manos...pero nada, ¡la mancha seguía allí! Horrorizado froté y froté, y la mancha persistía, se aferraba a mi piel. Corrí a por un producto de limpieza bastante potente que tenemos y me lavé las manos con él...y para mi alivio y tranquilidad la mancha se había ido (debió ser impagable verme las caras que ponía, entre horrorizado y cómico a la vez). Seguí trabajando con el recuerdo del pobre King lleno de musgo verde, imaginándome en su misma situación y con sus mismas paranoias y en uno de estos cómicos pensamientos volví a mirarme la mano y...¡horror, la mancha no había desaparecido del todo!
Aquí está todavía, quedan algunos restos amenazantes en mi mano, que tras la ducha no han salido, no puedo apartar de mi mente el final del pobre Verrill, examino mi mano a ratos, esperando que la mancha no vuelva a crecer...pero el caso es que sigue ahí...y en un rato tendré que volver al trabajo...puede que un pavoroso infierno verde me esté esperando...quizá haya sellado el ponzoñoso destino verde de la humanidad...

Comentario:
Gracias Carla, más que escribir bien creo que se me va mucho la olla, jajajaja...por cierto, que la mancha se ha ido, pero mi compañero ayer también se manchó...que mal rollo no? jajajaja
Comentario:
Vicente...
¿Te he dicho que me encanta como escribes?
Que tensión en el cuerpo... voy a lavarme la cara para despejarme... humm ¿Qué es esto? ¿Musgo? ¿en la mano? ¡NOOOOOOO!
La increíble historia de la chica-musgo :)
¿Te he dicho que me encanta como escribes?
Que tensión en el cuerpo... voy a lavarme la cara para despejarme... humm ¿Qué es esto? ¿Musgo? ¿en la mano? ¡NOOOOOOO!
La increíble historia de la chica-musgo :)





