En busca del original perdido (Raiders of the Lost Original)
Una de las cosas que más rabia dan a todo el que coge un lápiz y rellena páginas de garabatos es la pérdida de un original., el extravío (a veces misteriosamente fortuito) de uno de esos monigotes pegados a un papel que con tanto mimo y dedicación hemos perpetrado.
Una de las cosas que he hecho estos días que he andado pachucho, entre fiebre y fiebre, ha sido poner un poco de orden lógico entre mis originales y los archivos de publicaciones en las que aparece algo mío. Como me temía los dos montones no coinciden.
Por una parte, las mudanzas que he sufrido en los últimos años han hecho que alguna carpeta se pierda en el camino, lo cual siempre es una faena a la hora de hacerte el book para ir a pedir trabajo (sobre todo si es una que contiene cosas más modernas).
Por otra están esos originales que entregas al editor de la revista-fanzine, y un tiempo después te llega un ejemplar con tu flamante obra de arte impresa, una carta de agradecimiento...y nada más, se acabó, del original nunca más se supo.
Una parte de mi (la más comprensiva y amable) supone que influye el despiste del editor o del maquetador, que se olvidan de devolverte el original, pero la otra parte (la más friki, paranoica e irascible) ve extrañas conspiraciones, e imagina la casa del editor adornada con cientos de originales secuestrados en las paredes.
Para muestra una ilustración que hice para El Fantasma, de Luis García Prado, para un relato de Rafael Marín.
Una de las cosas que he hecho estos días que he andado pachucho, entre fiebre y fiebre, ha sido poner un poco de orden lógico entre mis originales y los archivos de publicaciones en las que aparece algo mío. Como me temía los dos montones no coinciden.
Por una parte, las mudanzas que he sufrido en los últimos años han hecho que alguna carpeta se pierda en el camino, lo cual siempre es una faena a la hora de hacerte el book para ir a pedir trabajo (sobre todo si es una que contiene cosas más modernas).
Por otra están esos originales que entregas al editor de la revista-fanzine, y un tiempo después te llega un ejemplar con tu flamante obra de arte impresa, una carta de agradecimiento...y nada más, se acabó, del original nunca más se supo.
Una parte de mi (la más comprensiva y amable) supone que influye el despiste del editor o del maquetador, que se olvidan de devolverte el original, pero la otra parte (la más friki, paranoica e irascible) ve extrañas conspiraciones, e imagina la casa del editor adornada con cientos de originales secuestrados en las paredes.
Para muestra una ilustración que hice para El Fantasma, de Luis García Prado, para un relato de Rafael Marín.

Comentario:
Cuanta razón tienes. Y más en tu caso, en los que ya un artista se ve.
Y los originales... adiós. :(
Y los originales... adiós. :(





