Puedo escribir los versos más tristes esta noche...

Hoy no es un buen día. Me vienen a la cabeza los versos de Neruda. Me siento raro, muy raro. Como el payaso del circo que llora, como Roy Batty mojándose en la azotea...
Una cosa está clara, por mucho que huyas de él, el pasado se empeña en volver una y otra vez y golpearte bien fuerte en los morros. Los fantasmas del pasado que entierras bien hondo, vuelven a filtrarse (como espectros que son) a la superficie una y otra vez, y algunos recuerdos se asoman por encima de tu hombro para recordarte que una vez fueron traumas y dolor.
El tiempo pasa y esos traumas y ese dolor cicatrizan, y, aunque vuelvan, no reabren la herida. Son como un virus de la gripe, ya la has pasado, estás vacunado, no moqueas dos veces por el mismo virus.
Pero uno no es un trozo de mármol insensible, y cuando el fantasma de las navidades pasadas aparece para recordarte los actos que te traumatizaron te sientes un poco como el Sr. Scrooge.
La vida da muchas vueltas, y no siempre para el lado que nosotros quisiéramos. Este último año mi vida ha dado muchas vueltas, no todas buenas, pero en algunos aspectos no me puedo quejar. Que coño! En algunos aspectos estoy encantadísimo de la vida y se puede decir que voy a poner un pie en el 2005 mejor que nunca!
Pero cuando te enteras que alguien que ha sido una parte muy importante de tu vida no está tan bien, que más que vueltas ha dado tumbos, te sientes triste.
Y te sientes más triste aún cuando algo dentro de ti lo veía venir, lo imaginaba, cuando sientes que te han llamado y no estabas ahí, cuando piensas “que hubiera pasado si”, cuando solo puedes mirar (y desde lejos, muy lejos) y no hacer nada, cuando sientes que has fallado, cuando la esperanza de que todo saliera bien se esfuma ante la fría realidad...
Quizá lea esto, seguramente no. Yo sigo mirando desde lejos, no puedo hacer otra cosa. La vida es perra y dicen que coloca a cada uno en su sitio, desde hace tiempo pienso que no, que siempre coloca sin ton ni son, pero no pierdo esperanza en que, aunque sea por casualidad, alguna vez acierte.
Hay días como hoy que me siento triste, un poco inútil, como el payaso que llora, como Roy Batty en la azotea...simple espectador...sin poder hacer nada...
Todos esos momentos se perderan en el tiempo,
como lágrimas en la lluvia.





