En boca cerrada no entran moscas (o “El señor Del Toro supongo...”)
Imaginen la situación. Ayer logro escaparme un rato antes del curso que estoy haciendo por las mañanas (cosas de trabajo que me tienen un poco apartado de toda actividad friki...a ver ese del fondo, que no aplauda!) y atenazado por el mono comicquero decido prescindir de una rápida comida e ir a por un poco de vicio antes de ir a trabajar.
Una vez en mi librería habitual ya saben ustedes como van estas cosas, uno deambula entre las estanterías buscando y rebuscando entre novedades y atrasados aquellos chutes de irrealidad que le hacen un poco mas llevadera la vida cotidiana y, como no, charla con los siempre atentos y amables libreros. Éstos están hechos de una pasta especial, nunca os enfadéis con ellos, no sabéis lo que tienen que aguantar los pobres (y os lo digo con conocimiento de causa, yo una vez pertenecí a esa rara especie).
En esta ocasión la conversación con mis libreros habituales de Madrid Comics discurría por los senderos habituales: se empieza hablando de tal o cual tebeo y no se sabe por donde va a acabar la cosa. Casualidades de la vida a los tres minutos la conversación derivó a las “grandes” películas de nuestra adolescencia (aquellas que recordamos todos como geniales...cuando en realidad eran infames), y en un rápido giro acabamos hablando de adaptaciones de cómic a la gran pantalla.
Charlábamos los tres, la mujer de Eloy, el jefe, el chico que está por las mañanas y yo (mi senilidad me impide acordarme de los nombres, mil perdones a los aludidos), y ella me decía que algunas películas son bastante aburridas y que solo gustan a los fans del cómic y que en la mayoría de las ocasiones ni eso. Nos metimos un poco con las últimas adaptaciones, con las que vimos el año pasado y las que están por venir, y surgió una que nos había gustado a todos: Hellboy.
Ella decía que, sin haber leído nada de lo publicado, había ido a verla y le había parecido entretenidísima, una adaptación que gustaba a los amantes del personaje y a los que no tenían ni idea de quien era. Yo, como buen bocazas que soy, expresé mi opinión.
La película me pareció muy buena la verdad, Ron Perlman ha nacido para ese papel y lo borda detrás de ese maquillaje, la historia es una buenísima adaptación que, en mi opinión, va más allá del cómic, notándose la mano de Mignola, y sin faltar al espíritu original. Algunas escenas son geniales, es una adaptación fiel, sin demasiadas licencias de esas que se suelen permitir el Hollywood por aquello de adaptar los personajes al medio. Prueba de que es una buena película (dentro del género, no la van a dar un Oscar) es que a mi chica le encantó, y mis padres y hermana disfrutaron con ella, todos ajenos al género y al mundillo como podréis imaginar. Peeeeeero ( y aquí viene lo bocazas que es uno) ...en algún momento se me hizo un poco lenta, demasiada información, quería contar demasiado y hacía que el ritmo narrativo bajara un poquito.
Imaginen de nuevo la situación, ella preguntándome si no me había gustado, yo diciendo que si, pero con esa pequeña peguita, y el otro desde el mostrador, entre risas que dice: “De verdad? Atrévete ahora machote!”. Risas generales. Yo que me vuelvo, y, subiendo las escaleras de la planta baja, aparece ni más ni menos que el mismísimo Guillermo Del Toro sonriendo!
Ya os podéis imaginar la cara idiota (más) que se me quedó.
Es una situación de esas que te sientes chiquitito, con ganas de que te trague la tierra ante el ridículo. Allí estaba yo, criticando al señor que había hecho la película, justo delante de sus narices, y Guillermo Del Toro, con una gran sonrisa y amable como pocos que se acerca y me pregunta que si me gustó Hellboy.
Pocas veces encontraremos personas como él. Simpático, amable, modesto... ayer me quedé totalmente alucinado la facilidad con la que conversamos durante un rato, sin ediosamiento por su parte, sobre cómics, sobre películas, sobre su trabajo, sobre el mío, aceptó mis críticas (incluso en alguna cosa me dio la razón!), hablamos de conocidos comunes, de la edición del DVD de Hellboy, nos echamos unas risas... tras un rato largo de charla se despidió amablemente, como un colega más, y yo no dejaba de estar alucinado.
Ya os digo, pocos como él encontraremos. No quiero ni pensar en lo que habría pasado si me pilla Garci hablando de una de sus películas....
Yo quiero ser como él de mayor.
Una vez en mi librería habitual ya saben ustedes como van estas cosas, uno deambula entre las estanterías buscando y rebuscando entre novedades y atrasados aquellos chutes de irrealidad que le hacen un poco mas llevadera la vida cotidiana y, como no, charla con los siempre atentos y amables libreros. Éstos están hechos de una pasta especial, nunca os enfadéis con ellos, no sabéis lo que tienen que aguantar los pobres (y os lo digo con conocimiento de causa, yo una vez pertenecí a esa rara especie).
En esta ocasión la conversación con mis libreros habituales de Madrid Comics discurría por los senderos habituales: se empieza hablando de tal o cual tebeo y no se sabe por donde va a acabar la cosa. Casualidades de la vida a los tres minutos la conversación derivó a las “grandes” películas de nuestra adolescencia (aquellas que recordamos todos como geniales...cuando en realidad eran infames), y en un rápido giro acabamos hablando de adaptaciones de cómic a la gran pantalla.
Charlábamos los tres, la mujer de Eloy, el jefe, el chico que está por las mañanas y yo (mi senilidad me impide acordarme de los nombres, mil perdones a los aludidos), y ella me decía que algunas películas son bastante aburridas y que solo gustan a los fans del cómic y que en la mayoría de las ocasiones ni eso. Nos metimos un poco con las últimas adaptaciones, con las que vimos el año pasado y las que están por venir, y surgió una que nos había gustado a todos: Hellboy.
Ella decía que, sin haber leído nada de lo publicado, había ido a verla y le había parecido entretenidísima, una adaptación que gustaba a los amantes del personaje y a los que no tenían ni idea de quien era. Yo, como buen bocazas que soy, expresé mi opinión.

La película me pareció muy buena la verdad, Ron Perlman ha nacido para ese papel y lo borda detrás de ese maquillaje, la historia es una buenísima adaptación que, en mi opinión, va más allá del cómic, notándose la mano de Mignola, y sin faltar al espíritu original. Algunas escenas son geniales, es una adaptación fiel, sin demasiadas licencias de esas que se suelen permitir el Hollywood por aquello de adaptar los personajes al medio. Prueba de que es una buena película (dentro del género, no la van a dar un Oscar) es que a mi chica le encantó, y mis padres y hermana disfrutaron con ella, todos ajenos al género y al mundillo como podréis imaginar. Peeeeeero ( y aquí viene lo bocazas que es uno) ...en algún momento se me hizo un poco lenta, demasiada información, quería contar demasiado y hacía que el ritmo narrativo bajara un poquito.
Imaginen de nuevo la situación, ella preguntándome si no me había gustado, yo diciendo que si, pero con esa pequeña peguita, y el otro desde el mostrador, entre risas que dice: “De verdad? Atrévete ahora machote!”. Risas generales. Yo que me vuelvo, y, subiendo las escaleras de la planta baja, aparece ni más ni menos que el mismísimo Guillermo Del Toro sonriendo!
Ya os podéis imaginar la cara idiota (más) que se me quedó.
Es una situación de esas que te sientes chiquitito, con ganas de que te trague la tierra ante el ridículo. Allí estaba yo, criticando al señor que había hecho la película, justo delante de sus narices, y Guillermo Del Toro, con una gran sonrisa y amable como pocos que se acerca y me pregunta que si me gustó Hellboy.
Pocas veces encontraremos personas como él. Simpático, amable, modesto... ayer me quedé totalmente alucinado la facilidad con la que conversamos durante un rato, sin ediosamiento por su parte, sobre cómics, sobre películas, sobre su trabajo, sobre el mío, aceptó mis críticas (incluso en alguna cosa me dio la razón!), hablamos de conocidos comunes, de la edición del DVD de Hellboy, nos echamos unas risas... tras un rato largo de charla se despidió amablemente, como un colega más, y yo no dejaba de estar alucinado.
Ya os digo, pocos como él encontraremos. No quiero ni pensar en lo que habría pasado si me pilla Garci hablando de una de sus películas....
Yo quiero ser como él de mayor.
Comentario:
Es que Del Toro es el puto amo: aparte de tener un conocimiento impresionante sobre el mundo del comic, es tremendamente amable y un tío cojonudo.
Comentario:
Jujuju... me imagino tu cara de lelo... ;)





