Carnaval y retorno.
Retomo esto (si es que queda alguien para leerlo y no os habéis ido aburridos de ver que esto no se actualizaba), tras una estresante etapa de cambios. Me pongo, y os pongo, al día tras unas semanas marcadas por un tedioso curso, un cambio de lugar de trabajo que conlleva un supuesto ascenso, y una serie de trabajitos alimenticios (compromisos de esos a los que no puedes decir que no), rematados por un tremendo arrechucho de esos de los míos en los que me paso el día haciendo ricas a las compañías fabricantes de kleenex, convirtiéndome en Mucoso-Man, el azote vírico de los criminales!
He aprovechado para hacer algunos cambios (y los que quedan) en la estética de este blog, colocando y cambiando enlaces, podéis hacer todas las sugerencias que queráis para mejorar la estética y contenidos, me encantaría saber vuestras opiniones (dejad algún comentario leches!).
Enterrada ya la sardina carnavalesca podemos hacer un poco de balance de tan singular fiesta. Pensé en disfrazarme de algo, y como no, como buen friki que soy, lo suyo era disfrazarme de superhéroe. Este año, como era de prever, las tiendas estaban llenas de Spidermanes y Hulkes, que la verdad, causaban sensaciones dispares que oscilaban entre la risa y la pena.
Me preguntaba de dónde sacarían esos trajes tan chulos los frikis que acuden a las convenciones y descubrí que no están hechos de lycra como siempre hemos creído (claro, preguntábamos a las madres y no son nada modernas). Resulta que están hechos de spandex, que es una cosa muy finita, muy elástica y ajustadita, y que sirve para marcar cachas y paquetillo. En España el único sitio donde lo venden es en algún sex-shop que otro y...bueno, digamos que las vestimentas vienen ya confeccionadas y no valen para ponérselas por la calle.
Decidí prescindir de tan curioso material y vestirme de super tipo de los de Alex Ross, que se vieran bien las arruguitas y costuritas del traje, quedaría chulísimo, sin duda. Encontré ideas inspiradoras, pero hacían falta curvas sinuosas para que los trajes quedaran bien (muuuuuy inspiradoras estas ideas las verdad). Lástima también de no tener ya perrito, hubiera quedado de miedo llevar a mi lado un compañero de fatigas superheroicas tipo Super-Perro (que se llamaba Krypto), Bat-Perro (que no tengo ni idea de cómo lo llamaron) y Spider-Perro (el también tiene derecho no?).
Encontré mi disfraz ideal, algún personaje de Dragon Ball, incluso tenía los patrones! Aquí no hacía falta llevar nada ajustado! Me coloqué el disfraz de Son Goku, y quedaba perfecto...á única pega era que por mucho que me engominara los cuatro pelos que me quedan al único que lograba parecerme era a Krilin, y la gente decía que era un Goku calvo, y para ir de Maestro Tortuga no me daba tiempo a dejarme crecer la perilla! Idea desechada también...
Mi madre, muy inspirada ella, tuvo a bien el recordarme que en algún recóndito rincón de algún baul o armario tenía guardado un estupendo disfraz que me iría al pelo. Todos tenemos un pasado friki, unos más y otros menos...mis padres intentaron ocultarlo al resto de la humanidad durante mis primeros años, pero ya se sabe, la cabra tira al monte y a mi se me veía venir desde bien chiquito.
(Viendo espeluznantes documentos gráficos como éste empiezo a dudar si la teoría de que vengo de otro planeta no tendrá algo de cierto, he probado a levantar un Seat Panda, por aquello de empezar con algo chiquito, y los poderes que se adivinan en la foto por alguna razón han desaparecido).
Lástima que me quedara un poco pequeño...en realidad la edad no perdona, y marcar michelín bajo las mallas ya no se lleva. Para que me iba a engañar, este año el disfraz no podía ser friki, las mallas dejaron de quedarme bien hace siglos.
Afortunadamente tanto probarme modelitos hizo que cogiera frío y para descanso de mis allegados que temían sufrir una vergüenza espantosa, al final he pasado estos días mucoseando en casa. Que le vamos a hacer, otro año será...aunque también queda la posibilidad de presentarme en algún salón vestido con mallas.....
He aprovechado para hacer algunos cambios (y los que quedan) en la estética de este blog, colocando y cambiando enlaces, podéis hacer todas las sugerencias que queráis para mejorar la estética y contenidos, me encantaría saber vuestras opiniones (dejad algún comentario leches!).
Enterrada ya la sardina carnavalesca podemos hacer un poco de balance de tan singular fiesta. Pensé en disfrazarme de algo, y como no, como buen friki que soy, lo suyo era disfrazarme de superhéroe. Este año, como era de prever, las tiendas estaban llenas de Spidermanes y Hulkes, que la verdad, causaban sensaciones dispares que oscilaban entre la risa y la pena.
Me preguntaba de dónde sacarían esos trajes tan chulos los frikis que acuden a las convenciones y descubrí que no están hechos de lycra como siempre hemos creído (claro, preguntábamos a las madres y no son nada modernas). Resulta que están hechos de spandex, que es una cosa muy finita, muy elástica y ajustadita, y que sirve para marcar cachas y paquetillo. En España el único sitio donde lo venden es en algún sex-shop que otro y...bueno, digamos que las vestimentas vienen ya confeccionadas y no valen para ponérselas por la calle.
Decidí prescindir de tan curioso material y vestirme de super tipo de los de Alex Ross, que se vieran bien las arruguitas y costuritas del traje, quedaría chulísimo, sin duda. Encontré ideas inspiradoras, pero hacían falta curvas sinuosas para que los trajes quedaran bien (muuuuuy inspiradoras estas ideas las verdad). Lástima también de no tener ya perrito, hubiera quedado de miedo llevar a mi lado un compañero de fatigas superheroicas tipo Super-Perro (que se llamaba Krypto), Bat-Perro (que no tengo ni idea de cómo lo llamaron) y Spider-Perro (el también tiene derecho no?).
Encontré mi disfraz ideal, algún personaje de Dragon Ball, incluso tenía los patrones! Aquí no hacía falta llevar nada ajustado! Me coloqué el disfraz de Son Goku, y quedaba perfecto...á única pega era que por mucho que me engominara los cuatro pelos que me quedan al único que lograba parecerme era a Krilin, y la gente decía que era un Goku calvo, y para ir de Maestro Tortuga no me daba tiempo a dejarme crecer la perilla! Idea desechada también...
Mi madre, muy inspirada ella, tuvo a bien el recordarme que en algún recóndito rincón de algún baul o armario tenía guardado un estupendo disfraz que me iría al pelo. Todos tenemos un pasado friki, unos más y otros menos...mis padres intentaron ocultarlo al resto de la humanidad durante mis primeros años, pero ya se sabe, la cabra tira al monte y a mi se me veía venir desde bien chiquito.

(Viendo espeluznantes documentos gráficos como éste empiezo a dudar si la teoría de que vengo de otro planeta no tendrá algo de cierto, he probado a levantar un Seat Panda, por aquello de empezar con algo chiquito, y los poderes que se adivinan en la foto por alguna razón han desaparecido).
Lástima que me quedara un poco pequeño...en realidad la edad no perdona, y marcar michelín bajo las mallas ya no se lleva. Para que me iba a engañar, este año el disfraz no podía ser friki, las mallas dejaron de quedarme bien hace siglos.
Afortunadamente tanto probarme modelitos hizo que cogiera frío y para descanso de mis allegados que temían sufrir una vergüenza espantosa, al final he pasado estos días mucoseando en casa. Que le vamos a hacer, otro año será...aunque también queda la posibilidad de presentarme en algún salón vestido con mallas.....