Sugerencias extrañas
En un comentario del post de ayer, mi amiga la Pocha me ofreció poner un alacrán en mi casa para matar a la cucaracha. Ok, no dudo de la efectividad del alacrán pero... son venenosos!!!!
Además también tengo trauma irremediable con los alacranes. En una de las tantas casas en las que viví en Obregón, no había cucarachas, pero estaba infestada de alacranes, y peor tantito, de los güeros que son los peores. En un mes, matamos 36. De esos 36, 9 me salieron a mi cuando estaba sola. Uno se le subió a la pierna a mi mamá. Uno estaba adentro de una pantufla de mi papá. Y así sucesivamente...
Definitivamente, los alacranes NO son la opción.
Llueve a cantaros
Contrario del amor que Diego siente por las lluvias, yo siento repudio. Ayer se desató algo muy similar al apocalipsis y por un momento, pensé: "este es el fin".
Estaba yo en mi trabajo, que es un quinto piso, y como cualquier otro día, salí a las 6pm. Volteé a la ventana y el cielo estaba espantosamente nublado y negro. La verdad es que así había estado todo el día, pero ni una chispeadita había caido (todavía). En lo que subí por mis toppers al 7mo piso (el 5o piso es una extensión de la oficina que realmente está en el 7mo) y bajé, Tláloc desató toda su furia contra nuestra ciudad, y yo, que camino a mi casa, me quedé varada en el lobby durante un poco más de una hora, porque después del tormentón horrible, vino el embotellamiento y los charcos que asemejaban unos rápidos, que subían a la banqueta.
El edificio se quedó sin luz, y por lo tanto, sin elevadores, y toda la gente que se quedó arriba tuvo que usar las escaleras. Por lo menos yo me salvé de esa.
Pues ya que bajó la lluvia, mi novio me acompañó a mi casa a pie (el tráfico estaba imposible) y ahora era la preocupación de que la gente tan amable que va en carro no me empapara con esa agua tan poco limpia que llenaba las calles.
La verdad es que no comprendo como la gente puede amar la lluvia. Yo la detesto. Tengo muchísimas razones para odiarla. Claro, es muy necesaria (vengo de un lugar donde sufren sequías muy severas), pero en un mundo perfecto, sólo llovería en donde hay cultivos y demás. En un mundo ideal, Guadalajara contaría con el sistema de drenaje necesario para soportar las lluvias, y las inundaciones y accidentes no serían gran problema. A nadie que viva o se encuentre por Plaza del Sol, donde el agua puede rebasar el metro de altura, tendría que preocuparse porque su auto se le friegue por las lluvias que azotan a esta ciudad. La ciudad no se convertiría en un sauna al día siguiente de que llueva. Las cucarachas no se alborotarían y terminarían subiendo 4 pisos para venir a atormentarme. Y no tendría una molesta gotera en mi comedor.
Son tantos los factores...
El milagro del Tempra
Aparte de todo, como que siento que voy a caer con gripa, y es obligatorio que tome medidas al respecto, ya que con mi condición médica, una pequeña gripa aumenta a casi un 100% las probabilidades de una recaída, mucho peor que la última y que probablemente me envíe al hospital.
Le hablé al papá de Ana, un reconocido cardiólogo, para que me recetara algo. La respuesta fue muy sencilla: toma Tempra. Bueno, me recetó otra medicina que se llama Dimegan D pero que no me vendieron por no tener receta. Pero de ayer a hoy, el cambio en mi salud es dramático y puedo decir que ya estoy recuperada casi al 100%.
Aparte, tengo planeado un viaje al D.F. para este fin de semana y no puedo dejar que una asquerosa gripa me lo impida. El año pasado me dio un gripón tremendo que me duró un mes y que tuvo como consecuencia un contagio masivo a la gente de mi trabajo. Realmente los noqueé. Así de fuerte me puede dar.
Más medicinas
Anoche cené como cerdito y recordé que a principios de este año no comía nada absolutamente porque no me daba nada de hambre. A consecuencia de esto, perdí varios kilos y llegué a verme muy mal. Un doctor de plano me recetó medicinas para provocarme el hambre.
Durante un periodo largo de tiempo, estuve tomando Diabion, y luego me enteré que era una medicina para diabéticos. Hizo milagros, porque ya me daba hambre. Pero si no la tomaba, de nuevo dejaba de comer.
Hoy no puedo comprender porqué llegué a necesitar esto. Comer es un arte que yo domino con mucha gracia. Parece hasta que tengo doctorado para comer. Que pesadilla es no comer agusto.
Sugerencia del día
Quiero pensar en alguna sugerencia que puedan hacer hombres y mujeres. Hoy estuve recordando el libro del Principito y me dieron ganas de volverlo a leer. Seguramente, la mayoría de ustedes lo leyeron en la secundaria. Ahora, que ya estamos más grandes, este libro puede tomar todo un nuevo significado para aquellos que lo leímos de pequeños. Así que si pueden conseguir una copia, no estaría mal que la leyeran. Es corto. En una ida al baño se lo echan.
Además también tengo trauma irremediable con los alacranes. En una de las tantas casas en las que viví en Obregón, no había cucarachas, pero estaba infestada de alacranes, y peor tantito, de los güeros que son los peores. En un mes, matamos 36. De esos 36, 9 me salieron a mi cuando estaba sola. Uno se le subió a la pierna a mi mamá. Uno estaba adentro de una pantufla de mi papá. Y así sucesivamente...
Definitivamente, los alacranes NO son la opción.
Llueve a cantaros
Contrario del amor que Diego siente por las lluvias, yo siento repudio. Ayer se desató algo muy similar al apocalipsis y por un momento, pensé: "este es el fin".
Estaba yo en mi trabajo, que es un quinto piso, y como cualquier otro día, salí a las 6pm. Volteé a la ventana y el cielo estaba espantosamente nublado y negro. La verdad es que así había estado todo el día, pero ni una chispeadita había caido (todavía). En lo que subí por mis toppers al 7mo piso (el 5o piso es una extensión de la oficina que realmente está en el 7mo) y bajé, Tláloc desató toda su furia contra nuestra ciudad, y yo, que camino a mi casa, me quedé varada en el lobby durante un poco más de una hora, porque después del tormentón horrible, vino el embotellamiento y los charcos que asemejaban unos rápidos, que subían a la banqueta.
El edificio se quedó sin luz, y por lo tanto, sin elevadores, y toda la gente que se quedó arriba tuvo que usar las escaleras. Por lo menos yo me salvé de esa.
Pues ya que bajó la lluvia, mi novio me acompañó a mi casa a pie (el tráfico estaba imposible) y ahora era la preocupación de que la gente tan amable que va en carro no me empapara con esa agua tan poco limpia que llenaba las calles.
La verdad es que no comprendo como la gente puede amar la lluvia. Yo la detesto. Tengo muchísimas razones para odiarla. Claro, es muy necesaria (vengo de un lugar donde sufren sequías muy severas), pero en un mundo perfecto, sólo llovería en donde hay cultivos y demás. En un mundo ideal, Guadalajara contaría con el sistema de drenaje necesario para soportar las lluvias, y las inundaciones y accidentes no serían gran problema. A nadie que viva o se encuentre por Plaza del Sol, donde el agua puede rebasar el metro de altura, tendría que preocuparse porque su auto se le friegue por las lluvias que azotan a esta ciudad. La ciudad no se convertiría en un sauna al día siguiente de que llueva. Las cucarachas no se alborotarían y terminarían subiendo 4 pisos para venir a atormentarme. Y no tendría una molesta gotera en mi comedor.
Son tantos los factores...
El milagro del Tempra
Aparte de todo, como que siento que voy a caer con gripa, y es obligatorio que tome medidas al respecto, ya que con mi condición médica, una pequeña gripa aumenta a casi un 100% las probabilidades de una recaída, mucho peor que la última y que probablemente me envíe al hospital.
Le hablé al papá de Ana, un reconocido cardiólogo, para que me recetara algo. La respuesta fue muy sencilla: toma Tempra. Bueno, me recetó otra medicina que se llama Dimegan D pero que no me vendieron por no tener receta. Pero de ayer a hoy, el cambio en mi salud es dramático y puedo decir que ya estoy recuperada casi al 100%.
Aparte, tengo planeado un viaje al D.F. para este fin de semana y no puedo dejar que una asquerosa gripa me lo impida. El año pasado me dio un gripón tremendo que me duró un mes y que tuvo como consecuencia un contagio masivo a la gente de mi trabajo. Realmente los noqueé. Así de fuerte me puede dar.
Más medicinas
Anoche cené como cerdito y recordé que a principios de este año no comía nada absolutamente porque no me daba nada de hambre. A consecuencia de esto, perdí varios kilos y llegué a verme muy mal. Un doctor de plano me recetó medicinas para provocarme el hambre.
Durante un periodo largo de tiempo, estuve tomando Diabion, y luego me enteré que era una medicina para diabéticos. Hizo milagros, porque ya me daba hambre. Pero si no la tomaba, de nuevo dejaba de comer.
Hoy no puedo comprender porqué llegué a necesitar esto. Comer es un arte que yo domino con mucha gracia. Parece hasta que tengo doctorado para comer. Que pesadilla es no comer agusto.
Sugerencia del día
Quiero pensar en alguna sugerencia que puedan hacer hombres y mujeres. Hoy estuve recordando el libro del Principito y me dieron ganas de volverlo a leer. Seguramente, la mayoría de ustedes lo leyeron en la secundaria. Ahora, que ya estamos más grandes, este libro puede tomar todo un nuevo significado para aquellos que lo leímos de pequeños. Así que si pueden conseguir una copia, no estaría mal que la leyeran. Es corto. En una ida al baño se lo echan.
Comentario:
Yo también soy de los que se inclina por la lluvia... Lo de los alacranes, yo no puedo ver a ninguna clase de bicho, agradezco que donde vivo no hay cucarachas, ni alacranes...
Comentario:
Si lo tienes por ahí, debe ser doloroso no? (no se crea...)
Comentario:
Sigo amando la lluvia aunque me mojes, se inunde, se ensucie, es más me gusta que se inunde, me gusta ir por calles inundadas... Y lo confieso, NUNCA leí el Principito, pero ahora lo haré. Por ahí lo tengo...





