mi día de hoy
Mi día de hoy está empezando con el pie izquierdo... yo sólo espero que conforme vaya avanzando se ponga un poco mejor la cosa, pero bueno, ahi va...
medicina frustrada
Como todas las mañanas, hice mi rutina de bañarme, desayunar e inyectarme. Para aquellos que no me conocen, soy paciente Copaxone, una medicina que se utiliza para controlar la esclerosis múltiple, la cual desgraciadamente padezco yo. Tengo poco tiempo inyectándome, pero la cosa es diaria, así que más o menos uno se acostumbra pronto y lo incluye en su ritual mañanero sin ningún problema.
La medicina se mantiene en refrigeración, por lo que todas las mañanas, la tengo que sacar del refri a primera hora, hacer todo lo que tengo que hacer y esperar a que se ponga en temperatura ambiente. Todo iba bien, hasta que mi mamá decidió ayudarme y empezó a cargar el inyector sin decirme. En ese momento, se rompió mi rutina y empezó el desbalance. Como ya tengo todo este proceso bastante mecánico en mi mente, una pequeña variación me llevó al gravísimo error de no quitarle el tapón al inyector y disparar la medicina. Para cuando me di cuenta, ya era muy tarde y se echó a perder la ampolleta. En resumen, tiré el equivalente de $816 pesos a la basura y un día de tratamiento. Saqué una nueva ampolleta y me la traje al trabajo. Lo que me da coraje, es que, aunque yo se que mi mamá tenía las mejores intenciones, metió mano a algo que me corresponde hacer a mi y a nadie mas. Pues ya nimodo...
La vuelta a la derecha
Aquí en Guadalajara, para aquel que maneja un automóvil, es bien sabido que la vuelta a la derecha es continua con precaución. Hago enfasis en la palabra precaución. También es sabido que el peatón vale madre aquí. Hasta parece que uno va apuntando con la esperanza de atropellar a alguien. Si tratas de cruzar la calle y viene un carro, el muy puto acelera en vez de frenarse. A veces hasta me dan ganas de que me peguen nomás para que la paguen.
Pues el día de hoy casi se me cumple mi deseo. Yo no tengo carro, y como vivo muy cerca de mi trabajo, camino. Son escasas 4 cuadras y hago 5 minutos para llegar. En la última calle que cruzo, hay un semáforo y ya lo tengo bien calculado para ver si alcanzo a cruzar o no. Y si la gente tuviera educación vial, sabría que en el semáforo, el rojo significa ALTO y no otra cosa. Así sea un perro o una codorniz la que está cruzando la calle, el ALTO está ahí para ser respetado.
Antes de cruzar, noté que un señor en una Windstar estaba como que queriendo dar la vuelta, pisando el carril peatonal y valiéndole madre que tuviera el alto. Este señor tenía la oportunidad de pasar pero no lo hacía, por lo que (malamente) supuse que no iba a dar vuelta.
ERROR
Justo en el momento en que bajé de la banqueta, el señor aceleró sin revisar su lado derecho, y hasta entonces se dio cuenta de que casi me atropella. Y todavía me hizo mala cara el muy estúpido. Claro, yo le hice la mismita cara, haciendo referencia a que EL era el que tenía el alto. Me volví a subir a la banqueta (después de todo, la que pierde más en este caso, soy yo), se dio la vuelta, y la señora en el carro atrás de él, se da la vuelta también sin dejarme pasar.
No cabe duda que en esta ciudad, el peatón es un cero a la izquierda.
y anoche...
En una buena nota, anoche me llamó por teléfono la Pocha desde Gringolandia. Estuvimos en el cotorreo casi una hora, lo que ella recorre de su escuela a su casa. Por lo menos el regreso a su casa no fue aburrido y evitó que se quedara dormida al volante. Claro, ella iba usando su manos libres.
medicina frustrada
Como todas las mañanas, hice mi rutina de bañarme, desayunar e inyectarme. Para aquellos que no me conocen, soy paciente Copaxone, una medicina que se utiliza para controlar la esclerosis múltiple, la cual desgraciadamente padezco yo. Tengo poco tiempo inyectándome, pero la cosa es diaria, así que más o menos uno se acostumbra pronto y lo incluye en su ritual mañanero sin ningún problema.
La medicina se mantiene en refrigeración, por lo que todas las mañanas, la tengo que sacar del refri a primera hora, hacer todo lo que tengo que hacer y esperar a que se ponga en temperatura ambiente. Todo iba bien, hasta que mi mamá decidió ayudarme y empezó a cargar el inyector sin decirme. En ese momento, se rompió mi rutina y empezó el desbalance. Como ya tengo todo este proceso bastante mecánico en mi mente, una pequeña variación me llevó al gravísimo error de no quitarle el tapón al inyector y disparar la medicina. Para cuando me di cuenta, ya era muy tarde y se echó a perder la ampolleta. En resumen, tiré el equivalente de $816 pesos a la basura y un día de tratamiento. Saqué una nueva ampolleta y me la traje al trabajo. Lo que me da coraje, es que, aunque yo se que mi mamá tenía las mejores intenciones, metió mano a algo que me corresponde hacer a mi y a nadie mas. Pues ya nimodo...
La vuelta a la derecha
Aquí en Guadalajara, para aquel que maneja un automóvil, es bien sabido que la vuelta a la derecha es continua con precaución. Hago enfasis en la palabra precaución. También es sabido que el peatón vale madre aquí. Hasta parece que uno va apuntando con la esperanza de atropellar a alguien. Si tratas de cruzar la calle y viene un carro, el muy puto acelera en vez de frenarse. A veces hasta me dan ganas de que me peguen nomás para que la paguen.
Pues el día de hoy casi se me cumple mi deseo. Yo no tengo carro, y como vivo muy cerca de mi trabajo, camino. Son escasas 4 cuadras y hago 5 minutos para llegar. En la última calle que cruzo, hay un semáforo y ya lo tengo bien calculado para ver si alcanzo a cruzar o no. Y si la gente tuviera educación vial, sabría que en el semáforo, el rojo significa ALTO y no otra cosa. Así sea un perro o una codorniz la que está cruzando la calle, el ALTO está ahí para ser respetado.
Antes de cruzar, noté que un señor en una Windstar estaba como que queriendo dar la vuelta, pisando el carril peatonal y valiéndole madre que tuviera el alto. Este señor tenía la oportunidad de pasar pero no lo hacía, por lo que (malamente) supuse que no iba a dar vuelta.
ERROR
Justo en el momento en que bajé de la banqueta, el señor aceleró sin revisar su lado derecho, y hasta entonces se dio cuenta de que casi me atropella. Y todavía me hizo mala cara el muy estúpido. Claro, yo le hice la mismita cara, haciendo referencia a que EL era el que tenía el alto. Me volví a subir a la banqueta (después de todo, la que pierde más en este caso, soy yo), se dio la vuelta, y la señora en el carro atrás de él, se da la vuelta también sin dejarme pasar.
No cabe duda que en esta ciudad, el peatón es un cero a la izquierda.
y anoche...
En una buena nota, anoche me llamó por teléfono la Pocha desde Gringolandia. Estuvimos en el cotorreo casi una hora, lo que ella recorre de su escuela a su casa. Por lo menos el regreso a su casa no fue aburrido y evitó que se quedara dormida al volante. Claro, ella iba usando su manos libres.
Comentario:
eso si, y en una muy alegre nota, el hormigueo que he estado sintiendo en las manos desde diciembre se está yendo por fin. Por lo menos en la mano derecha, la mano izquierda sigue igual. Pero sentir la mano derecha de nuevo es UNA BENDICION.
Comentario:
Seguramente te asustaste, pero yo hubiera golpeado fuertemente la camioneta del señor -seguramente era de su esposa- y le hubiera gritado toda clase de improperios, que bien merecidos se los tenía... Lo del copaxone, más que coraje debe ser un frustración horrible. Apenas son las 9.30, ya mejorará el día. (espero).





