Sus comentarios
Muchas gracias por todos sus comentarios, me hacen aprender un poco acerca de los puntos de vista que todos tenemos acerca de la venganza. Pero admitamos... todos lo hemos hecho y hemos sentido algo de satisfacción. Como dijo Matías, son pequeños lujos. Claro, para los que tenemos conciencia ese gozo dura poco, pero es de calidad.
Que por cierto, Maximon: quise entrar a tu página y no pude, la página me decía que el perfil no existía, así que no sé si estaba mal escrita la dirección. ¿Me la podrías volver a mandar por favor?
Sencilla pregunta
Hagamos un pequeños paréntesis...¿Cómo se supone que debo trabajar si después de que reviso un plano con mi jefe y él lo raya con todas las correcciones necesarias, lo tira a la basura?
Un poco acerca de mi infancia
Esta historia es de las mejores que tengo acerca de mi infancia, pienso yo. Tuve una infancia muy feliz. Y lo bueno de crecer en una ciudad tan pequeña como Obregón es que puedes jugar, correr y hacer de todo sin que la preocupación de los padres sea mucha, ya que es un lugar muy seguro y las probabilidades de que te atropellen o roben (a menos que seas un Bours o Díaz Brown) son muy pocas. El caso es que de lo que más se preocupa uno allá es de que los niños no se deshidraten o les dé una diarrea del terror por andar en la calle con esas temperaturas tan hostiles (45ºC aprox) jugando y olvidándose de tomar agua y reposo.
Pues si, así fue mi infancia: andar en mi bicicleta por la cuadra (y más allá cuando no me veían mis papás), subirme a los árboles e improvisar un bungee el cual yo probaba antes que todos, jugar Nintendo (el primerito), cuidar a la hija de la vecina de a gratis que era un higadito, andar en patines, claro, deshidratarme y muchas cosas más.
Lo que realmente me aburría era ir a la escuela. Y no sólo ir, sino tener que aguantar toda la mañana ahí. Tenía yo muchos reportes que encontré varios años después que decían que "Manijeh es una verdadera líder: sonsaca a todos sus compañeros a hacer travesuras, pero es muy antisocial con los profesores". Al parecer no hablaba con adultos. Es más, ni los volteaba a ver. Ellos trataban de hablar conmigo y yo los ignoraba totalmente. Jamás pudieron hacer nada, ya que tenía yo excelentes calificaciones y hasta intentaron adelantarme un año, lo cual mis padres no vieron conveniente y me regresaron a mi generación. Esto resultó en varias burlas por parte de mis ex compañeritos que decían que había reprobado, pero a mi valía gorro. El caso es que yo prefería pasarme el día dibujando angelitos desnudos y jugando.
Un día teníamos clase de deporte, la cual era la más odiada por todos mis compañeros. El profesor al parecer iba tarde, porque recuerdo que estuvimos todos mis compañeros y yo jugando durante mucho tiempo cerca de la barda de la escuela. Descubrimos un hoyo en la barda y salíamos y volvíamos a entrar. Hasta que decidí quedarme afuera y no solo eso, exhortar a todos mis compañeros a que hicieran lo mismo. Los convencí de que debíamos irnos de la escuela para no atender a la clase de deportes, que iba a estar horrible. Pues ahí vamos como una manada, aproximadamente 10-15 compañeritos, caminando por la calle, y cuando llegamos a la esquina, a todos les empezó a dar miedo. Me pedían que regresáramos, que nos iban a regañar por habernos ido sin permiso. Yo les decía que eran unas gallinas, que no iba a pasar nada, que los invitaba a todos a jugar a mi casa.
Ahora ya no me hicieron caso y todos se regresaron excepto una compañera, que era mi mejor amiga en ese entonces. Le dije "vámonos a mi casa" y eso intentamos hacer. Gracias a Dios, mi mamá acababa de enseñarme a cruzar las calles unos días antes y soy una persona bastante orientada, si no, no sé que habría pasado. Así que caminamos hacia mi casa. Yo pensaba que no había gran problema, pero de regreso en el mundo real, la escuela entera estaba vuelta loca por haber perdido a dos niñas. La policía nos buscaba, ponían nuestras fotos en la televisión, nuestras mamás no dejaban de llorar y todos los padres de familia ayudaron en la búsqueda. Después de todo, éramos solamente unas niñitas de 6 años. Recuerdo que mi amiga empezó a llorar porque no sabía donde estábamos y quería a sus papás, pero ella me había convencido que eran monstruos y le pregunté "¿porqué quieres volver, si son monstruos?". "No, ya son mexicanos otra vez! Quiero irme con ellos" fue lo que me respondió.
Diez cuadras después y probablemente dos o tres horas de habernos salido de la escuela, a una cuadra de mi casa, nos encontraron los papás de mi amiga. Ella se escondió cuando los vio pero yo les hice señas para que nos vieran. Por fin, la búsqueda había terminado. Me llevaron a mi casa donde mis papás no se cansaban de abrazarme y revisarme que estuviera bien. Obviamente la escuela se metió en muchos problemas después de esto y mis papás me transfirieron a otra escuela, pues terminaron peleadísimos con la directora (que sí era un monstruo).
Al día siguiente vi a mi amiga en la escuela y me pregunta "¿qué te hicieron tus papás?". Yo le respondí: "Me sirvieron limonada y me preguntaron que porqué me había salido de clases. ¿Y a ti?". "A mi me agarraron a cintarazos", dijo ella.
Con razón pensaba que sus papás eran monstruos.
Sugerencia del día
Muchos alguna vez hemos adelantado diez minutos nuestros relojes, según nosotros para engañarnos y no llegar tarde a ningún lado. La verdad es que siempre estamos concientes de que el reloj está adelantado y esto no funciona. Les sugiero que si así lo tienen, lo pongan a la hora correcta: Les aseguro que es mucho más confuso que cuando lo adelantas y termina teniendo el efecto deseado: llegar a tiempo a donde tengas que estar.
Que por cierto, Maximon: quise entrar a tu página y no pude, la página me decía que el perfil no existía, así que no sé si estaba mal escrita la dirección. ¿Me la podrías volver a mandar por favor?
Sencilla pregunta
Hagamos un pequeños paréntesis...¿Cómo se supone que debo trabajar si después de que reviso un plano con mi jefe y él lo raya con todas las correcciones necesarias, lo tira a la basura?
Un poco acerca de mi infancia
Esta historia es de las mejores que tengo acerca de mi infancia, pienso yo. Tuve una infancia muy feliz. Y lo bueno de crecer en una ciudad tan pequeña como Obregón es que puedes jugar, correr y hacer de todo sin que la preocupación de los padres sea mucha, ya que es un lugar muy seguro y las probabilidades de que te atropellen o roben (a menos que seas un Bours o Díaz Brown) son muy pocas. El caso es que de lo que más se preocupa uno allá es de que los niños no se deshidraten o les dé una diarrea del terror por andar en la calle con esas temperaturas tan hostiles (45ºC aprox) jugando y olvidándose de tomar agua y reposo.
Pues si, así fue mi infancia: andar en mi bicicleta por la cuadra (y más allá cuando no me veían mis papás), subirme a los árboles e improvisar un bungee el cual yo probaba antes que todos, jugar Nintendo (el primerito), cuidar a la hija de la vecina de a gratis que era un higadito, andar en patines, claro, deshidratarme y muchas cosas más.
Lo que realmente me aburría era ir a la escuela. Y no sólo ir, sino tener que aguantar toda la mañana ahí. Tenía yo muchos reportes que encontré varios años después que decían que "Manijeh es una verdadera líder: sonsaca a todos sus compañeros a hacer travesuras, pero es muy antisocial con los profesores". Al parecer no hablaba con adultos. Es más, ni los volteaba a ver. Ellos trataban de hablar conmigo y yo los ignoraba totalmente. Jamás pudieron hacer nada, ya que tenía yo excelentes calificaciones y hasta intentaron adelantarme un año, lo cual mis padres no vieron conveniente y me regresaron a mi generación. Esto resultó en varias burlas por parte de mis ex compañeritos que decían que había reprobado, pero a mi valía gorro. El caso es que yo prefería pasarme el día dibujando angelitos desnudos y jugando.
Un día teníamos clase de deporte, la cual era la más odiada por todos mis compañeros. El profesor al parecer iba tarde, porque recuerdo que estuvimos todos mis compañeros y yo jugando durante mucho tiempo cerca de la barda de la escuela. Descubrimos un hoyo en la barda y salíamos y volvíamos a entrar. Hasta que decidí quedarme afuera y no solo eso, exhortar a todos mis compañeros a que hicieran lo mismo. Los convencí de que debíamos irnos de la escuela para no atender a la clase de deportes, que iba a estar horrible. Pues ahí vamos como una manada, aproximadamente 10-15 compañeritos, caminando por la calle, y cuando llegamos a la esquina, a todos les empezó a dar miedo. Me pedían que regresáramos, que nos iban a regañar por habernos ido sin permiso. Yo les decía que eran unas gallinas, que no iba a pasar nada, que los invitaba a todos a jugar a mi casa.
Ahora ya no me hicieron caso y todos se regresaron excepto una compañera, que era mi mejor amiga en ese entonces. Le dije "vámonos a mi casa" y eso intentamos hacer. Gracias a Dios, mi mamá acababa de enseñarme a cruzar las calles unos días antes y soy una persona bastante orientada, si no, no sé que habría pasado. Así que caminamos hacia mi casa. Yo pensaba que no había gran problema, pero de regreso en el mundo real, la escuela entera estaba vuelta loca por haber perdido a dos niñas. La policía nos buscaba, ponían nuestras fotos en la televisión, nuestras mamás no dejaban de llorar y todos los padres de familia ayudaron en la búsqueda. Después de todo, éramos solamente unas niñitas de 6 años. Recuerdo que mi amiga empezó a llorar porque no sabía donde estábamos y quería a sus papás, pero ella me había convencido que eran monstruos y le pregunté "¿porqué quieres volver, si son monstruos?". "No, ya son mexicanos otra vez! Quiero irme con ellos" fue lo que me respondió.
Diez cuadras después y probablemente dos o tres horas de habernos salido de la escuela, a una cuadra de mi casa, nos encontraron los papás de mi amiga. Ella se escondió cuando los vio pero yo les hice señas para que nos vieran. Por fin, la búsqueda había terminado. Me llevaron a mi casa donde mis papás no se cansaban de abrazarme y revisarme que estuviera bien. Obviamente la escuela se metió en muchos problemas después de esto y mis papás me transfirieron a otra escuela, pues terminaron peleadísimos con la directora (que sí era un monstruo).
Al día siguiente vi a mi amiga en la escuela y me pregunta "¿qué te hicieron tus papás?". Yo le respondí: "Me sirvieron limonada y me preguntaron que porqué me había salido de clases. ¿Y a ti?". "A mi me agarraron a cintarazos", dijo ella.
Con razón pensaba que sus papás eran monstruos.
Sugerencia del día
Muchos alguna vez hemos adelantado diez minutos nuestros relojes, según nosotros para engañarnos y no llegar tarde a ningún lado. La verdad es que siempre estamos concientes de que el reloj está adelantado y esto no funciona. Les sugiero que si así lo tienen, lo pongan a la hora correcta: Les aseguro que es mucho más confuso que cuando lo adelantas y termina teniendo el efecto deseado: llegar a tiempo a donde tengas que estar.
Comentario:
Respuesta sencilla a la sencilla pregunta:
Hazte a ti misma tu propio jefe.
Hazte a ti misma tu propio jefe.
Comentario:
Tu historia merece salir en la tele, en el programa de Silvia Pinal, pero si eres famosa, procura que no te saquen esta noticia para bajar tu popularidad.... jajajaja.
Comentario:
A mí nunca me golpearon mis padres, los conoces, y creo que en ese aspecto son muy similares a los tuyos... Diez años de conocerte y no conocía esa historia, que sin duda es de campeonato, yo un día me escapé de mi casa según yo, a los 7 años, y me llevaba nada más: las llaves de la casa (si no iba a volver par que las quería?), a la muchacha, y mi pasta de dientes... A la cuadra me regresé y mis papás estaban muerto de risa... Eras una líder sonsacadora de compañeros... jajajaja.
Comentario:
Creo que la presión, los nervios, y todo mezclado en una oficina hizó que tu jefe tirará el trabajo a corregir, lo peor que luego a veces reparten culpas :(.
Se oye delicioso Obregón tranquilo para vivir, realmente nunca eh entendido por que algunos papás quieren resolver todo con golpes, esta bien que te den dos que tres nalgadas, pero ok un cinturón? ami me agarraban a patadas =(, pero creo que con una buena nalgada SOLO UNA hubiera estado bien, no a dejarlos todos golpeados a las pobres criaturas que ni defenderse pueden.
Se oye delicioso Obregón tranquilo para vivir, realmente nunca eh entendido por que algunos papás quieren resolver todo con golpes, esta bien que te den dos que tres nalgadas, pero ok un cinturón? ami me agarraban a patadas =(, pero creo que con una buena nalgada SOLO UNA hubiera estado bien, no a dejarlos todos golpeados a las pobres criaturas que ni defenderse pueden.





