El libro es ciencia ficción dura, además de ser ciberpunk y bastante geek, vamos que lo tiene todo. Como muchas veces ocurre con la ciencia ficción lo que cuenta, al menos en parte, hoy día puede parecernos trivial y bastante corriente, pero hay que pensar que el libro está escrito en el año 90, y que en esa época Internet casi no existía, así que plantear un
Metaversoera auténtica especulación. Un libro muy recomendable para los amantes de la ciencia ficción, y un buen comienzo en el ciberpunk para el que no lo conozca.
Dentro del libro me gustó una pequeña moraleja:
Cuando Dios quiso destruir la torre de Babel, no le lanzó un rayo o provocó un terremoto, le bastó con provocar la desorganización confundiendo los idiomas en que hablaban. Y es que como siempre, cuando cada uno habla de sus cosas en una reunión, cuando nadie quiere entender al otro, las cosas no funcionan.
Cito aquí el párrafo exacto, del que extraje la moraleja anterior:
La Biblia está llena de juegos de palabras.
—Construyeron una torre para llegar al Cielo y Dios la derribó.
—Eso es una antología de equívocos comunes. Dios no le hizo nada a la Torre. «El Señor dijo: "He aquí que todos forman un solo pueblo y hablan una misma lengua, y ése es sólo el principio de sus empresas. Nada les impedirá llevar a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y confundamos su lenguaje para que no se entiendan los unos a los otros". Así el Señor los dispersó de allí por toda la tierra y dejaron de construir la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de todos los habitantes de la tierra y los dispersó por toda su superficie.» Génesis, capítulo 11, versículos 6 a 9, Versión Estándar Revisada.
—Así que no fue derribada; simplemente se suspendió la obra.
—Correcto. No fue derribada.
—Pero eso es un fraude.