Desde que el año pasado leí la serie de Criptonomicón, he recuperado otras dos novelas de este autor, una fue Snow Crash y ahora esta.
Esta novela está bastante bien, el futuro que imagina es sorprendente y aporta algunas ideas innovadoras, como la Primera República Distribuida, el fin de la producción industrial bajo los nanobots, y la vuelta a los productos artesanos por lo ricos, que siempre habrá, y siempre querrán diferenciarse de la plebe (en este caso las otras
phyles). El manual en sí del que trata la novela, es otro punto fuerte, es una especie de consola de videojuegos con forma de libro e interactiva que permite educar completamente a una persona, desde aprender a leer hasta criptografía. La traducción es de Pedro Jorge Romero y bajo mi punto de vista es muy buena, se nota que sabe de que se habla en la novela y no que traduce al tun tun. Si hay que ponerle un pero, es el mismo que tiene Criptonomicón, o sea, que después de 600 páginas de novela la parte importante se resuelve en las últimas 60 páginas de forma un poco precipitada, pero no todo podía ser perfecto.