DESDE LA TIERRA AZTECA
El cielo teñido de sangre, se ha bebido antes del anochecer la vida.
Los dioses anuncian al alba las consignas sobre el pueblo de plumas sagradas.
Los dioses anuncian al alba las consignas sobre el pueblo de plumas sagradas.
LOS TIPOS DE LA OTRA MESA
Dos tipos en animada charla.

A uno le conoci a través de sus palabras escritas, con ellas me hizo reir, llorar, más de las veces sorprenderme.
Al otro, los periódicos, la radio y las revistas, plagan las portadas del hombre verde y barbudo. En los talk-shows latinos los compatriotas externan la antipatia de compartir la Isla con él
¡Gabo!, para los amigos
El presidente Castro... para los demás.

A uno le conoci a través de sus palabras escritas, con ellas me hizo reir, llorar, más de las veces sorprenderme.
Al otro, los periódicos, la radio y las revistas, plagan las portadas del hombre verde y barbudo. En los talk-shows latinos los compatriotas externan la antipatia de compartir la Isla con él
¡Gabo!, para los amigos
El presidente Castro... para los demás.
DAMINFICADOS...POR LAS CALLES DE LA CIUDAD
En cada rincón de éste planeta hay una persona, un grupo de gente, una organización para ayudar a todos aquellos que el enfurecido mar les demostro que vive, siente y hasta sufre por las heridas negras provocadas y la indiferencia de los humanos a sus habitantes. Las pantallas de los televisores ahora inundadas de huerfanos, de viudos y desolados de lejanas tierras.
Con unos cuantos billetes y monedas en el bolso para los desolados, camino al banco, me encontro ella. Ahí sentada sobre el pasto, las ropas algo sucias, en actitud despreocupada jugando con unas piedrecillas, sonreia para si. El ruido del tráfico no parecia molestarle, solita pero a la vez acompañada de su inocencia.
Cinco de la tarde, el viento frio sacudia sus cabellos malpeinados, pero no dejaba de sonreir, sin duda era ella: una daminificada de las calles.
Con unos cuantos billetes y monedas en el bolso para los desolados, camino al banco, me encontro ella. Ahí sentada sobre el pasto, las ropas algo sucias, en actitud despreocupada jugando con unas piedrecillas, sonreia para si. El ruido del tráfico no parecia molestarle, solita pero a la vez acompañada de su inocencia.
Cinco de la tarde, el viento frio sacudia sus cabellos malpeinados, pero no dejaba de sonreir, sin duda era ella: una daminificada de las calles.
CUANDO LAS PALABRAS SOBRAN...
Cuando las palabras sobran... cuando las palabras faltan.
Cada vez que hay un silencio prolonado entre dos personas, entra la pregunta: ¿las palabras sobran ó flatan?.
Así estaban ellos, una pareja como cualquier otra del parque. No podia ver sus caras desde ésta ventana, siluetas y sombras. ¿será el principio o el fin?, ¿será el adios o una bienvendia a la alegria de no estar solo?.
¿sobran ó faltan?
Cada vez que hay un silencio prolonado entre dos personas, entra la pregunta: ¿las palabras sobran ó flatan?.
Así estaban ellos, una pareja como cualquier otra del parque. No podia ver sus caras desde ésta ventana, siluetas y sombras. ¿será el principio o el fin?, ¿será el adios o una bienvendia a la alegria de no estar solo?.
¿sobran ó faltan?
¡CONCHITA!
Llegó Conchita mientras leia en una banca del parque, cargaba en cada mano unas alcancias: - comprame una alcancia, te la doy por 20 pesos-, me hizo sonreir, sus ojos avizpados, las botas negras y las alcancias de ceramica que sostenia en sus pequeñas manos pálidas y secas pr el frío.
- ¿de dónde eres?- le pregunte
- de un pueblo de Michoacan, vivimos con Lupe
- ¿con quíen andas?
- con mi mamá que anda por la otra calle vendiendo. ¿me compras una alcancia?
- ya tengo una Cochita
- para que tengas dos
A lo lejos se escucho que la madre la llamaba: -¡Conchitaaaa!-. Se alejo la niña, la vendedora, la que lleva el pan a la mesa, la inocencia...
- ¿de dónde eres?- le pregunte
- de un pueblo de Michoacan, vivimos con Lupe
- ¿con quíen andas?
- con mi mamá que anda por la otra calle vendiendo. ¿me compras una alcancia?
- ya tengo una Cochita
- para que tengas dos
A lo lejos se escucho que la madre la llamaba: -¡Conchitaaaa!-. Se alejo la niña, la vendedora, la que lleva el pan a la mesa, la inocencia...
EXORCISMOS
He terminado el ritual de exorcismos del año viejo, se han ido la nostalgia a base de baños de agua bendita, el crucifijo sobre las sábanas ha echado los fantasmas de los amores pérdidos fuera de la cama y ya no se escuchan los ecos de las ilusiones pérdidas.
Difícil trabajo lanzar los espiritus malignos que se apoderan de los cuerpos inocentes.
Cual niño de ojos avizpados nuevamente en esta ventana.
Difícil trabajo lanzar los espiritus malignos que se apoderan de los cuerpos inocentes.
Cual niño de ojos avizpados nuevamente en esta ventana.





