RENCUENTROS II
Con el pelo al viento, la mirada perdida en el menú, su mano derecha acercando a sus labios el café y esa sonrisa reveladora de confianza y sensualidad, así estaba esa mañana de rencuentros.
Fue solo un instante para que todas mis sentidos recordaran su voz, sus caricias, el aroma de su piel, su risa de niño, hasta el sabor de sus labios. Cuantas fueron las mañanas que el calor de su cuerpo basto para proteger del frio el mio.
Fue solo un instante para que todas mis sentidos recordaran su voz, sus caricias, el aroma de su piel, su risa de niño, hasta el sabor de sus labios. Cuantas fueron las mañanas que el calor de su cuerpo basto para proteger del frio el mio.





